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Eugenia León cerró el XVL Cervantino

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Guanajuato.- Anoche, una ovación rompió el silencio al tiempo que el enorme telón del escenario de la Alhóndiga se abrió totalmente. La Orquesta Sinfónica Mexiquense quedó al descubierto y, a partir de ese instante, bajo el escrutinio del público que llenó ese foro en el concierto de clausura del XLV Festival Internacional Cervantino (FIC).

El vals “Sobre las olas” a cargo de la orquesta inició el programa y, luego, la entrada de Eugenia León generó otra ovación, que se engrandeció cuando comenzó a cantar “El corrido del caballo blanco”, de José Alfredo Jiménez. La cantante de larga carrera en el medio pronto se granjeó el calor de la gente, que no se cansó de gritarle frases de aprecio y admiración.

Con “La Sandunga” y palabras cariñosas para la Alhóndiga, Guanajuato y los guanajuatenses, además de dos o tres pasitos de baile sensual entre estrofa y estrofa, la cantante supo que su éxito en el FIC estaba amarrado. Vino “Amar y vivir” de Consuelito Velázquez, tema romántico que hizo un paréntesis entre las vivas y los gritos de éxtasis.

“Yo vengo a ofrecer mi corazón” hizo escurrir amor del escenario. Eugenia León y la orquesta bajo la dirección del maestro Rodrigo Macías siguieron con un tema incluido en “Rosa encendida”, su nueva producción discográfica, un eslabón más en la larga cadena de discos que han enriquecido el cancionero popular mexicano, con el talento de diversos autores.

“Lo que construimos”, con el acompañamiento de la orquesta destacando una dotación instrumental tradicional, motivó que las palmas del público fueran un acompañamiento espontáneo y entusiasta, a pesar de la letra que no narra una historia precisamente alegre. Es la música que anima a quien la escucha a palmear y levantar los brazos oscilantes.

“Rosa encendida”, que da nombre al muevo CD de la cantante, fue escuchada con atención por su novedad, lo que significó que el público oyera con detenimiento la letra, la comprendiera y asimilara, para pronto inscribirla en la lista de canciones que hacen su propia pista sonora.

“¿Saben chiflar? Quiero un chiflido de arriero, no mentadas. Porque me van a ayudar con la una canción que Pedro Infante y su pareja cinematográfica, a quien llamaban ‘La Chorreada’, Blanca Estela Pavón, cantaban en ‘Nosotros los pobres’, una película muy famosa”, invitó.

Tras la arenga, la mayoría de las seis mil personas ahí reunidas también cantaron, y los que saben, chiflaron. Los instrumentos de cuerda de la orquesta se lucieron con ese tema, que si bien habla de un profundo amor de pareja, también evoca imágenes de una vida deprimente y azarosa en la vecindad de Pepe “El Toro”, papel de Infante en esa mítica cinta.

Con baile y voz, Eugenia León obsequió “Capullito de Alelí”, tema que lo mismo ha cantado Nat King Cole que Bart Simpson, pasando por una pléyade de intérpretes internacionales que han llevado ese tema a diversos idiomas alrededor del mundo, en diferentes tonos y variados arreglos. Como muchas otras del concierto, la gente también la cantó.

“De qué te cuidas”, fue interpretada como homenaje póstumo a la cantante recientemente fallecida Betsy Pecanins, debido a que los arreglos al tema fueron hechos para ella. Ambas fueron grandes amigas, guerreras invencibles de voces portentosas siempre admiradas, lo mismo por su timbre que por su tono, su color y textura.

Con “Siete soles” y “Arráncame la vida”, de Agustín Lara, los aplausos se reavivaron. El “Danzón No. 2”, que compositor sonorense Arturo Márquez compusiera en los años 90 del siglo pasado y que hoy es una suerte de tema de identidad nacional, fue interpretado por la orquesta sola y con esa pieza la mexiquense dio prueba de su versatilidad y amplio repertorio.

El compositor Marcial Alejandro escribió para su hija “Luz”, y así bautizó a la pequeña. Eugenia León elevó la mirada al interpretarla y dar paso a “Tu voz”, coreada por el público, sobre todo, damas emocionadas por esa letra, bonita como la de “Cachito”, que Consuelito Velázquez escribió para su hijo cuando apenas era un pequeño.

Los temas risueños siguieron con “Cerró sus ojitos Cleto”, de Salvador “Chava” Flores, y “Montón de tierra”, de Liliana Felipe, y a lo largo del programa, versos de Rubén Blades y José Martí, entre otros pensadores, líderes y artistas, aderezaron el concierto que avanzó inexorable como la noche con “La paloma”, un tema tradicional siempre solicitado.

La fiesta se hizo con “El fandango aquí”, una de las canciones que más identifica a esta intérprete de cuantos géneros musicales se le antojen, porque siempre ha sido combatiente, protagonista de mil batallas justas. El concierto había terminado pero el público lo reinició y, conforme a lo previsto por la Sinfónica Mexiquense y por Eugenia León, hubo un encore.

“El ratón vaquero”, tema infantil de antaño debido a Francisco Gabilondo Soler “Cri Cri”, puso el broche de oro al XLV del Festival Internacional Cervantino. Eugenia León unió a su voz baile y expresión corporal y gestual; la orquesta música que hizo bailar al público. (Notimex)

Cervantino

npq

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