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Sepultan a sacerdotes en Chihuahua; “los abrazos ya nos nos alcanzan para cubrir los balazos”, advierten jesuitas

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Foto @Jesuitas_Mexico

Chihuahua.— En el templo de Cerocahui, Chihuahua, se hizo una oración para purificar con incienso los lugares donde fueron asesinados los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar; así como el guía de turistas Pedro Palma.

Durante la noche del domingo y madrugada del lunes con la música y la danza de pobladores se purificaron los corazones para que el mal se vaya y para volver a sentir paz.

Por la mañana del lunes, una semana después de haber sido asesinados, llegaron al templo los ataúdes con los cuerpos de los sacerdotes, donde la comunidad a la que sirvieron les dio el último adiós.

Se realizó una misa de cuerpo presente, donde se pidió, desde este lugar sagrado, que la verdadera justicia lleve a una transformación que haga posible la paz.

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“Los dos fueron ejemplos, los queremos y ellos también nos quieren. Espero en Dios que en la gloria eterna también se acuerden de nosotros. Doy gracias por habernos dado Jesucristo, estos dos santos”, dijo una mujer rarámuri.

Posteriormente, los cuerpos de los sacerdotes jesuitas fueron enterrados en el atrio del templo San Francisco Javier en la comunidad de Cerocahui, Chihuahua.

“¡Que viva el padre Gallo!, ¡Que viva el padre Morita!” gritaron feligreses de la sierra Tarahumara.

ebv

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