Ciudad de México.— Si presentas fiebre, sarpullido o tos, podría tratarse de un posible caso de sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que puede poner en riesgo la salud de niños y adultos. Las autoridades sanitarias recomiendan no automedicarse y acudir de inmediato al centro de salud más cercano para recibir atención médica y confirmar el diagnóstico. La detección temprana evita complicaciones graves y permite cortar la cadena de transmisión.
De acuerdo con el informe oficial de la Secretaría de Salud, México acumula 5,029 casos confirmados, con un promedios de seis nuevos contagios al día. El país reporta contagios en 25 estados y 126 municipios; el grupo más afectado son los niños menores de 5 años.
Brote en expansión y vigilancia epidemiológica
El Sistema Especial de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedad Febril Exantemática, dependiente de la Secretaría de Salud, señala que el primer caso confirmado se notificó en Febrero. Desde entonces, los contagios han aumentado progresivamente hasta alcanzar 272 casos probables y 28 confirmados en una semana.
El informe oficial subraya que la confirmación de los casos se realiza mediante técnicas de laboratorio reconocidas por el InDRE o por asociación epidemiológica con casos previamente comprobados. Esta precisión busca reforzar la confiabilidad del monitoreo nacional.

Niños y jóvenes, los más vulnerables
El análisis por grupo de edad muestra que los niños de 0 a 4 años concentran la mayor incidencia, con 1,265 casos confirmados y una tasa de 12.16 por cada 100,000 habitantes menores de 4 años. Les siguen los grupos de 25 a 29 años (615 casos) y 20 a 24 años (516 casos).
El reporte detalla que las mujeres representan el 51.4% de los contagios, mientras que los hombres concentran el 48.6%. Aunque el virus afecta a ambos sexos por igual, la exposición infantil y la baja cobertura de vacunación en algunos municipios explican la mayor vulnerabilidad de los más pequeños.
Mortalidad y regiones con mayor afectación
Hasta la fecha del informe (23 de octubre), 23 personas han fallecido a causa del sarampión. La Secretaría de Salud confirmó que las defunciones se concentran en zonas donde la cobertura de vacunación triple viral (SRP) ha disminuido durante los últimos años.
El Mapa Nacional de Casos Confirmados, elaborado por la Dirección General de Epidemiología, muestra que los contagios se distribuyen de forma heterogénea. Algunas de las entidades más afectadas registran brotes localizados en comunidades rurales y en zonas metropolitanas con alta movilidad poblacional.
América también enfrenta un repunte
El fenómeno no es exclusivo de México. De acuerdo con el Boletín Bisemanal de Sarampión-Rubéola de la OPS, en la Región de las Américas se notificaron más de 1,400 casos confirmados entre enero y septiembre de 2025.

Qué es el sarampión
El sarampión es una infección causada por un virus altamente contagioso en todas las edades y se transmite por gotículas procedentes de la nariz, boca y faringe de las personas infectadas.
Produce una enfermedad aguda y severa caracterizada por fiebre alta, enrojecimiento de ojos, congestión nasal, tos, pequeños puntos blancos abultados dentro de la boca y manchas rojas que inician en la cara y se extienden a todo el cuerpo (exantema).
La enfermedad es especialmente grave en menores de 5 años, adultos de más de 20 años y personas con un sistema inmunológico debilitado (portadores de cáncer, VIH-SIDA, desnutrición).
Hay inmunidad
Inmunizarse con dos dosis de la vacuna del sarampión te protege para toda la vida.
Estos son los síntomas
Desde la exposición a la enfermedad hasta la aparición de los primeros síntomas (como la fiebre) transcurren entre 10 a 12 días. Desde la exposición hasta la aparición del exantema (Erupciones cutáneas) unos 14 días con un rango de 7 a 18 días.
No hay tratamiento específico para el sarampión, y la mayoría de los pacientes se recuperan en 2 o 3 semanas. Sin embargo, el sarampión puede causar complicaciones graves, tales como ceguera, encefalitis, diarrea intensa, infecciones del oído y neumonía, sobre todo en niños malnutridos y pacientes inmunodeprimidos.
Vacunación
En el país el esquema de vacunación (SRP) comprende 2 dosis, una a los 12 meses de edad o antes de cumplir 6 años, y la otra a los 6 años de edad o al ingresar a la primaria.
Las únicas vacunas contra el sarampión disponibles en el país, seguras y gratuitas, son: vacuna triple viral (SRP; sarampión, rubéola y parotiditis) y la vacuna doble viral (SR; sarampión y rubéola).
- Población de 6 a 11 meses de edad:
Aplicar una dosis de vacuna contra el sarampión, dicha dosis no cuenta para esquema, de tal forma que deben ser revacunados al cumplir el primer año de edad, con un intervalo entre ambas dosis de al menos 28 días.
- Población de 1a 5 años de edad:
- Con antecedente vacunal: no se requiere vacunarse antes de viajar.
- Sin antecedente vacunal: aplicar una dosis de SRP y la siguiente dosis se cuando cumpla 6 años.
- Población de 6 a 9 años de edad:
- Con dos dosis de vacuna (esquema completo): no se requiere vacunarse antes de viajar.
- Con esquema incompleto de SRP: (cuenta solo con la primera dosis), deberán recibir la dosis faltante (los esquemas no se reinician).
- Sin antecedentes de vacunación: deberán recibir 2 dosis con intervalo de 4 a 8 semanas entre la primera y la segunda dosis.
- Población de 10 y más años:
- Con dos dosis de vacuna (esquema completo): No se requiere vacunarse antes de viajar.
- Con esquema incompleto: antecedente de una sola dosis de SRP, aplicar una dosis de SR.
- Sin antecedentes de vacunación deberán recibir 2 dosis de SR con intervalo de 4 a 8 semanas entre la primera y la segunda dosis.
Dos dosis de SRP (Sarampión, Rubéola y Parotiditis) representan casi el 100 por ciento de efectividad en la prevención del sarampión.
Mujer embarazada
Ninguna de estas vacunas deberá aplicarse a mujeres embarazadas o con la duda de embarazo. En caso de aplicación de SR accidental en una mujer que desconocía su condición de embarazada, acudir a su unidad médica para información y seguimiento.
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México
Mascotas hacen más sociables a los jóvenes
Ciudad de México.- Vivir con un perro cambia el día a día de muchos jóvenes y hoy la ciencia ofrece nuevas pistas sobre este vínculo.
Un estudio reciente, publicado en iScience y realizado por instituciones científicas de Japón, analizó cómo la presencia de un perro influye en la salud mental y en la sociabilidad de adolescentes.
hallazgos muestran un impacto positivo que se refleja en menos estrés, mayor interacción social y un bienestar emocional más estable.

El equipo encabezado por Takefumi Kikusui, de la Universidad de Azabu, estudió el microbioma bucal de 345 adolescentes que vivían con un perro y lo comparó con el de jóvenes sin mascota.
El análisis mostró diferencias claras en la composición microbiana pese a tener una diversidad similar. Estas variaciones se relacionaron con mejores puntuaciones psicológicas en quienes compartían su hogar con un perro.
Kikusui explicó que la investigación nació tras trabajos previos que mostraron un mayor bienestar mental en adolescentes con perro.
El equipo sabía que la microbiota influye en el comportamiento a través del eje intestino-cerebro, así que decidió explorar si este vínculo se reflejaba también en los jóvenes.

Los participantes con perro mostraron menos problemas sociales y menos señales de soledad o ansiedad.
El estudio destacó que los perros ofrecieron seguridad, compañía y oportunidades naturales para socializar.
La adolescencia es una etapa de profundos cambios emocionales y sociales.
El cerebro y las hormonas influyen en la toma de decisiones, la regulación de impulsos y la forma en que los jóvenes construyen vínculos. Por ello, encontrar factores que favorezcan el bienestar en esta etapa resulta esencial.
El estudio mostró que tener perro a los 13 años se asocia con una mejor salud mental.
Kikusui señaló que este efecto no explica todo el bienestar del joven, pero forma parte de un conjunto de influencias positivas que pueden marcar una diferencia.
Los científicos ampliaron la investigación usando ratones de laboratorio.
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Tras inocularles microbiota de adolescentes con perro, observaron que los animales mostraron más interés social hacia sus compañeros y más disposición a ayudar a un ratón atrapado.
Este comportamiento sugirió que el microbioma podría desempeñar un papel en la conducta prosocial.
Los resultados describen la relación humano–perro y como un vínculo que acompaña, sostiene y promueve empatía en momentos decisivos de la vida.
La convivencia diaria impulsa rutinas más activas, conversaciones espontáneas y conexiones que fortalecen la confianza de los jóvenes.
El efecto positivo no depende solo del perro, destacan los investigadores, pero su presencia puede convertirse en un puente hacia relaciones más sanas y una vida emocional más equilibrada.
El equipo ya inició un nuevo estudio sobre microbioma y bienestar en personas mayores.
Su objetivo es entender cómo estas dinámicas influyen a lo largo de la vida y cómo la compañía de un perro puede seguir sumando bienestar en distintas etapas.
La ciencia abre un camino para comprender un vínculo conocido desde siempre: un perro no solo acompaña, también impulsa crecimiento, empatía y salud emocional.

Un recordatorio de que, en muchos hogares, el afecto y la compañía pueden transformar vidas jóvenes cada día.
ARH
México
Invierno y gripe: proteger a los más pequeños
Ciudad de México.- La temporada de gripe 2024-2025 llegó con fuerza, golpeando más a los más jóvenes y a sus familias. En EE.UU., los datos oficiales muestran que la tasa de hospitalización por influenza alcanzó los niveles más altos desde al menos 2010-2011.
En este escenario, proteger a bebés y niños pequeños se convierte en prioridad para padres, cuidadores y autoridades.
Durante el periodo de octubre de 2024 a abril de 2025, la Centers for Disease Control and Prevention (CDC) identificó una tasa acumulada de hospitalización por gripe de 127.1 por cada 100 mil personas, cifra que superó con creces el mediano histórico de 62.0 en temporadas anteriores.

Esta temporada se clasificó como “de alto riesgo” para todos los grupos de edad.
Los niños menores de 2 años registraron los índices más elevados de hospitalización por gripe, ya que su sistema inmunitario aún se encuentra en desarrollo.
Los bebés menores de 6 meses presentan la mayor vulnerabilidad, pues no pueden ser vacunados directamente.
El contagio de los más pequeños no es solo estadística: implica mayor riesgo de internación, complicaciones y angustia familiar.

El sistema inmune en desarrollo y la baja exposición previa a virus de la influenza explican en buena parte esa situación.
Al mismo tiempo, organismos como la American Academy of Pediatrics (AAP) y la CDC recomiendan la vacunación anual a partir de los 6 meses, y que los familiares cercanos también se inmunicen para crear una “burbuja” protectora.
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Cuando los padres o cuidadores enferman, pueden contagiar al bebé.
Si los adultos inmunizados evitan la infección, reducen la exposición en el hogar.
Además, la vacuna no sólo previene el contagio sino que disminuye la gravedad del cuadro.
Vacunar al niño (a) a los 6 meses o más y, de ser su primera vez o haber recibido sólo una dosis antes del 1.º de julio del año previo, aplicar dos dosis con cuatro semanas de diferencia.
Cada adulto immunizado protege al bebé que aún no puede recibir vacuna.
Expertos recomiendan consultar al pediatra ante síntomas como fiebre alta, dificultad para respirar o decaimiento; los antivirales son más eficaces si se administran dentro de las primeras 48 horas.

Mantener limpias las manos, ventilar espacios y, en lo posible, aislarse si se presentan síntomas para evitar contagiar al niño pequeño.
ARH
México
“No hay descanso emocional”: así afectan las redes sociales al desarrollo adolescente
Ciudad de México.— Sin importar la hora miles de adolescentes entran en un universo digital donde no existe pausa posible. Conversan sin hablar, comparten sin mirar, conviven sin presencia. Entre pantallas y notificaciones se juega una parte decisiva de su desarrollo emocional un territorio donde especialistas alertan sobre una tendencia que crece: mayor ansiedad y menor autoestima.
El artículo “Cómo afecta el uso de las redes sociales a adolescentes” de Child Mind Institute reporta los desafíos de una generación que crece en un entorno de interacción permanente. Las redes sociales modifican la convivencia y el desarrollo emocional, generan tensiones nuevas y exigen acompañamiento cercano.
Una generación que interactúa sin señales visibles
Las expertas clínicas Catherine Steiner-Adair, EdD, y Donna Wick, EdD, explicaron a Child Mind Institute que los adolescentes están formando vínculos con menos herramientas sociales que generaciones anteriores. La comunicación digital elimina gestos, miradas y matices que antes funcionaban como guía en la convivencia presencial.
La ausencia de señales no verbales provoca malentendidos y eleva la ansiedad social. Cada interacción ocurre con un distanciamiento que vuelve más difícil interpretar emociones. El intercambio deja de ser directo y se convierte en mensajes breves que cada persona elabora sin la tensión propia del encuentro cara a cara.
Comparación constante y los efectos en la autoestima
Explican que cuando un adolescente tiene una percepción negativa de su apariencia o de su vida cotidiana, pasar por redes sociales puede profundizar ese malestar. Las imágenes perfectas —producidas, filtradas o retocadas— crean un espejo distorsionado que afecta la autoestima.
Una encuesta de la Royal Society of Public Health aplicada a jóvenes británicos de entre 14 y 24 años muestra que plataformas como Instagram, Snapchat, X y Facebook incrementan sensaciones de ansiedad, tristeza, soledad e insatisfacción corporal. En un entorno donde la aprobación se mide con “me gusta”, muchos adolescentes invierten tiempo ajustando su identidad digital.
Amistad bajo nuevas reglas
Catherine Steiner-Adair, detalla que la amistad exige habilidades que se fortalecen con práctica real. Expresar emociones, resolver conflictos y escuchar requieren un aprendizaje que no se desarrolla en conversaciones intermitentes por texto. Cuando la interacción se traslada a pantallas, los adolescentes enfrentan menos riesgo emocional inmediato y tienen menos oportunidad de experimentar esas dinámicas.
Señala que muchos jóvenes perciben una llamada telefónica como un acto intenso. La conversación directa impone un nivel de presencia que se ha vuelto difícil de sostener para quienes rara vez la practican.
Crueldad, presión social y el temor a no ser suficiente
Donna Wick, EdD, observa que adolescentes escriben mensajes que jamás dirían cara a cara. En el caso de las niñas, esta tendencia aparece con más frecuencia, debido a la presión social por mantener armonía en círculos de amistad.
Catherine Steiner-Adair, EdD, señala que la autoestima se consolida cuando una persona reconoce quién es. La multiplicación de identidades digitales confunde ese proceso y alimenta la sensación de impostura, un fenómeno que Wick identifica como similar al “síndrome del impostor”.
Hiperconexión y silencios que pesan
Para Donna Wick, EdD, esta hiperconexión genera ansiedad porque no permite descanso afectivo. La tecnología elimina momentos de pausa. Aplicaciones que muestran ubicaciones, actualizaciones continuas y expectativas de respuesta inmediata crean un estado de alerta emocional permanente.
El silencio digital también adquiere un significado doloroso. Si una respuesta no llega, el adolescente interpreta el silencio como rechazo. Las relaciones pueden diluirse sin explicación, sin confrontación y sin oportunidad de cierre.
Papel de los padres en medio de la avalancha digital
Steiner-Adair como Wick coinciden en que el ejemplo adulto es el punto inicial del acompañamiento. Reducir el uso personal de dispositivos abre la puerta a que los adolescentes entiendan límites y prioridades.
Steiner-Adair recomienda establecer espacios y horarios sin tecnología en casa. La entrada al hogar después del trabajo, el trayecto a la escuela y los momentos designados para conversar deben mantenerse libres de pantallas. Esos espacios fortalecen el vínculo familiar.
Wick sugiere retrasar lo más posible el inicio en redes sociales y acompañar de forma respetuosa. Revisar mensajes sin motivo claro daña la confianza. Monitorear con apertura, sin invadir, permite preservar la comunicación.
Construir presencia y acompañamiento
Finalmente, concluyeron que limitar el tiempo de pantalla no busca prohibir la tecnología, sino equilibrar su peso. Cuando los adolescentes acuden a Internet para aclarar dudas o buscar consuelo, hallan información sin contexto y sin sensibilidad. La presencia de los padres permite ordenar emociones, aportar perspectiva y mantener estabilidad.
Son esos momentos cotidianos y constantes los que refuerzan la seguridad emocional y brindan herramientas para que los adolescentes enfrenten la presión digital.
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México
Tecnología y violencia: factores que condicionan la salud mental en jóvenes
Ciudad de México.— El uso de tecnología en niñas, niños y adolescentes en América Latina se ha convertido en un elemento central de su vida cotidiana. La ausencia de supervisión y la concentración en actividades de entretenimiento revelan un fenómeno con implicaciones para su salud emocional y para la forma en que construyen su relación con el entorno.
Uso de tecnología sin acompañamiento
María Elena Medina-Mora Icaza, coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM, señala que los jóvenes utilizan la tecnología principalmente para actividades recreativas y no para estudio. La población juvenil emplea dispositivos móviles durante seis horas al día en promedio, lo que indica una reorganización de su rutina diaria donde se reduce el tiempo de descanso y alimentación. La especialista plantea que el reto consiste en orientar el uso de tecnología de modo que no interfiera con actividades esenciales.
Efectos de la violencia en etapas tempranas
Medina-Mora explica que la exposición a la violencia produce diversas consecuencias dependiendo de la etapa de desarrollo. Menciona conductas inmaduras, estrés o miedo en bebés, así como agresividad y bajo rendimiento escolar en infantes. Entre adolescentes se observan dificultades conductuales, escolares y participación en robos. También recuerda que los trastornos más frecuentes en el mundo son ansiedad, depresión y fobia específica.
Las encuestas muestran que 51 por ciento de quienes presentan un problema mental lo experimentó durante la adolescencia o en los primeros años de la edad adulta. Sin embargo, la salud mental no se encuentra incluida en el sector salud como enfermedad crónica no transmisible y no recibe recursos equivalentes a su incidencia.
Edad de inicio y necesidad de prevención
Según la especialista, los quince años representan el momento más habitual para la aparición inicial de estos padecimientos, coincidente con la etapa de bachillerato. La mediana de inicio se ubica en 19 años para hombres y 20 para mujeres. Medina-Mora subraya la importancia de la prevención y la atención oportuna para evitar complicaciones posteriores.
En estudios cualitativos realizados en varios países se observó que 50 por ciento de los estudiantes que habían tenido intención de quitarse la vida nunca lo comunicó a otra persona, lo que refleja ausencia de canales de diálogo en su entorno cercano.
Condiciones de vida y entornos inseguros
La investigadora indica que generar ambientes seguros durante la infancia y la adolescencia influye en el desarrollo posterior. Afirma que América Latina concentra algunos de los niveles más altos de violencia delictiva, asociada en buena parte al negocio de las drogas, situación que impacta de forma directa a la población joven.
Reclutamiento de menores por grupos delictivos
La organización Reinserta informa que niñas, niños y adolescentes participan en actividades de delincuencia organizada desde edades tempranas. Entre los 9 y 11 años realizan funciones como llevar mensajes, informar o sustraer objetos. A los 12 años transportan drogas. A los 16 manejan armas y participan en secuestros y asesinatos. En ciertos grupos delictivos se les asignan armas antes de los 12 años cuando observan habilidades específicas. Este proceso reduce de manera considerable su expectativa de vida.
La relación entre desventaja socioeconómica y uso de drogas aparece documentada en diversos países. En México, Medina-Mora señala que la inseguridad en las colonias donde viven los estudiantes es uno de los factores que condiciona su experiencia cotidiana.
Consecuencias en la vida emocional y social
La especialista indica que entre estas poblaciones se reportan sentimientos de soledad, enojo, episodios de estrés, ansiedad y depresión, además de adicciones, dependencia al juego e hiperconectividad. También refiere que existe poca vida en comunidad.
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