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México

Religión y política, lecturas transversales

siete24

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Antes de que concluya este trepidante año político, el antropólogo Elio Mansferrer nos propone una provocativa reflexión en el actual concierto nacional entorno a los sutiles vasos de comunicación entre las expresiones religiosas y los sentimientos políticos, así como el cada vez más complejo universo de asociaciones religiosas ante las instituciones civiles en el país: “El papel de lo religioso y lo simbólico fue muy importante en las definiciones electorales del 2018 debido al contexto de crisis social, política y económica de México”.

En su libro ‘Lo religioso dentro de lo político. Las elecciones de México 2018’, Mansferrer reúne una serie de reflexiones sobre el peso social que los diferentes fenómenos religiosos imprimen en la construcción de identidad política, organización ciudadana y búsquedas de bien social. Un tema que muchas veces se obvia en el contexto del análisis político o cultural de la sociedad mexicana o que, en todo caso, se limita a una serie de encuestas de opinión que cruzan variables de valores morales y opciones políticas.

Lo importante de la provocación de Mansferrer es la visibilización de un muy pequeño y especializado ejercicio de análisis y de información de los márgenes de las expresiones religiosas en México. En nuestro país, a diferencia de muchas otras naciones que comprenden la importancia de los fenómenos religiosos en la construcción de la identidad y las decisiones de la sociedad, la historia nos ha heredado una especie de mantra de ‘no ver, no oír ni comprender’ los profundos latidos de una población sumamente religiosa, así como sus implicaciones en los destinos culturales, sociales o políticos de la nación.

Las últimas “dos transformaciones” del país han atravesado por un doloroso procedimiento de separación artificial de la cualidad religiosa y ciudadana de los mexicanos. Si bien la Guerra de Reforma representó un conflicto político entre conservadores y liberales; fueron las instituciones religiosas las que en ese momento sacaron la peor parte del enfrentamiento (aunque a la luz de los avances sociales, queda claro que la separación de la Iglesia y el Estado es ideal para los países democráticos). Y la Revolución Mexicana, por su parte, devino en un conflicto de caudillos que en pos de lograr la institucionalidad nacional pasó por una sangrienta persecución, intolerancia y simulación religiosa. Esos escenarios propiciaron un estado de simulación y disociación entre las identidad religiosa e identidad cívica en los mexicanos, una especie de ‘esquizofrenia moral’ entre la vida pública y la vida privada de la ciudadanía.

Esta simulación (apenas con avances mínimos en 1992 con la ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público y las reformas constitucionales del 2011) ha evitado la creación de espacios de reflexión, información y análisis sobre la importancia de los fenómenos religiosos. En muchos de los medios de comunicación europeos, centroamericanos y sudamericanos, la dimensión social de la religión forma parte de sus secciones cotidianas de información; la antropología y sociología de las universidades favorece el estudio de los diferentes fenómenos religiosos más allá del folclore y sus expresiones de piedad; finalmente, los análisis de reacción entre votantes ante procesos electorales involucran variables que traspasan la identidad y la participación comunitaria de las convicciones religiosas de los ciudadanos.

México debe remover las telarañas jacobinas de su historia política para que existan más lecturas sobre las relaciones entre las instituciones sociales y las asociaciones religiosas, entre las construcciones de marcos legales y los sentimientos morales y espirituales de los ciudadanos.

Debe actualizar sus marcos jurídicos para que la participación de las diferentes asociaciones religiosas en los procesos de construcción política y social no regatee la responsabilidad de los ministros de culto ni los mantenga en la condición de una ciudadanía disminuida en derechos y obligaciones.

Una de las grandes aportaciones de Mansferrer en su libro ‘Lo religioso dentro de lo político’ es la actualización sociológica de la importancia de las confesiones cristianas, evangélicas, pentecostales y neopentecostales en el país. Es una lástima que para el análisis religioso, antropológico o político de México se siga considerando que ‘los cristianos’ forman una maraña de incognosibles fronteras. La identidad de los fieles cristianos no católicos romanos es casi un enigma para nuestra conciencia social, incluso para los propios fieles que suelen conocer poco de su ubicación en el extenso mapa de la cristiandad histórica y geográfica.

Si acaso necesitara una crítica constructiva este ejercicio reflexivo de Mansferrer sería la obsesión del antropólogo por demostrar la caída en picada no sólo de la feligresía católica sino de la propia credibilidad de la institución. Es un hecho que, año con año, el descenso de los declarantes de su catolicidad en México se refleja en los ejercicios estadísticos y, sin hacer muchos vaticinios, es altamente probable que el Censo de población y Vivienda 2020 recoja esta tendencia.

Sin embargo, el antropólogo señala que incluso esos datos “no son creíbles”; además apunta que la jerarquía católica “infla” cifras de sus sacramentos católicos y pone un ejemplo: “En la Ciudad de México hay una notable inflación de cifras de bautismos en por lo menos siete años de la serie reportada… estimamos que se han inflado pues resulta poco probable que se puedan bautizar más niños de los que nacieron en ese periodo”. Sin censurar su razonamiento, es claro que el fenómeno religioso requiere una mirada más cercana con la realidad, al pie de los creyentes y no creyentes, porque de lo contrario las cifras pueden engañar a la mente.

Retomo el ejemplo del investigador y sugiero una mirada antropológica: Tan sólo por los registros de edad del bautisterio de la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, resulta evidente que cada vez menos familias bautizan a los hijos de manera inmediata al nacimiento. Los bautizados tienen más de uno o dos años cuando son presentados al sacramento. Y un dato más, muchos menores bautizados en la Ciudad de México no nacieron allí, son originarios del Estado de México (de alguno de los muchos municipios de la megalópolis) u otra entidad. Viven en periferias, pero se ven obligados a integrarse a la vida económica, educativa y social como los 1.6 millones de mexiquenses que cruzan diariamente las fronteras físicas y simbólicas de la Ciudad de México. De esta manera es posible explicarnos las cuentas que plantea el investigador.

Sirva este ejemplo para reforzar la tesis del propio Mansferrer que comparto extensamente: “Lo religioso sigue teniendo un papel significativo en la vida social y política en México”. Hace falta que promovamos la información, el trabajo a ras de suelo e investigación de campo sobre los fenómenos religiosos en el país para integrarlos en análisis más certeros de nuestra realidad y nuestros horizontes civilizatorios.

@monroyfelipe

ebv



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CDMX

La UNAM se debilita ya son 12 planteles sin clases

Aún no hay acuerdo para la reapertura de los planteles.

Arturo Ramírez

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Ciudad de México.- Tras 16 semanas de paros y protestas estudiantiles contra la violencia de género, que se iniciaron el 4 de noviembre con la toma de la Facultad de Filosofía y Letras (FFL), las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México han aceptado que hay un grave y creciente problema por lo que optaron por reconocer la legitimidad de las demandas de los estudiantes paristas.

A pesar de esto, las negociaciones no avanzan, por lo que aún no hay acuerdo para la reapertura de los planteles.

Para las autoridades y los docentes de la máxima casa de estudios, para lograr erradicar la violencia de género se necesita la reapertura de los planteles. Sin embargo, los universitarios que encabezan este movimiento estudiantil rechazan dicho pronunciamiento y sostienen que las movilizaciones de las mujeres organizadas han visibilizado muchas de las carencias en materia de igualdad y violencia de género en la universidad.

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De acuerdo con los inconformes, es obligación de la UNAM, desde una perspectiva de género y con un enfoque de derechos humanos, construir soluciones idóneas, pero también remover aquellos obstáculos que impiden a la comunidad gozar de espacios libres de violencia.

Entre las cuestiones por hacer destacan: atención sensible al problema de la violencia de género por parte de personal capacitado, realizar procesos jurídicos diligentes, homologar la ley universitaria a la luz de los estándares nacionales e internacionales, brindar protección a las denunciantes, sanciones oportunas y proporcionales a los daños que se cometan a los alumnos, reparación del daño y garantías de no repetición.

Cierra la Facultad de Veterinaria:

La Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) suspendió hasta nuevo aviso sus actividades en un contexto de protesta por la designación de Francisco Suárez Güemes como director de la unidad para un segundo periodo de cuatro años.

Los planteles que se mantienen en paro de labores por tiempo indefinido son las sedes Sur y Oriente del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), además del plantel Azcapotzalco, en el que al cierre de esta edición, se esperaba que una asamblea estudiantil entregara las instalaciones luego de una suspensión de labores de 28 horas iniciada el lunes.

También están cerrados por tiempo indefinido las preparatorias 3, 6, 8 y 9, además de las facultades de Filosofía, de Ciencias Políticas y Sociales, de Sicología y de Artes y Diseño.

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CDMX

Más de un hospital para enfrentar al Covid-19 en caso de llegar a México: UNAM

Los especialistas advirtieron que en el caso hipotético se necesitaría más de uno.

Arturo Ramírez

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Ciudad de México.- Ante la detección del primer caso de coronavirus en América Latina; la higiene es la herramienta más efectiva para prevenir un eventual contagio de la enfermedad COVID-19, dijeron integrantes de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus.

En conferencia Samuel Ponce de León, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud, y Mauricio Rodríguez, de la Facultad de Medicina indicaron que el hecho de que el virus esté en varios continentes ya estaba previsto por investigadores y el sector salud en México.

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Sin embargo a pregunta expresa de que las autoridades de la CDMX pueden montar un hospital para 100 personas en un máximo de 10 horas, los especialistas advirtieron que en el caso hipotético se necesitaría más de uno.

“En el caso específico de donde estaría ubicado este hospital, sería una pregunta a la secretaría dado a que es información pública y que dado el caso no será un hospital, será más de un hospital”

Los especialistas también señalaron que en México hay capacidad para diagnosticar, reportar y dar seguimiento a cualquier eventual caso de coronavirus en el país.

“Si hoy ocurriera un primer caso de coronavirus en México, no sería necesario tomar nuevas medidas, pues las que se han tomado son las adecuadas”, señaló Ponce de León Rosales, coordinador de la Comisión Universitaria.

Agregó, no obstante, que si bien no se puede predecir con exactitud la magnitud del problema que enfrentará México, “el país, como el resto de los países del mundo, está preparado para la llegada de la enfermedad”, sostuvo.

En tanto, Alicia Girón González, coordinadora del Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África señaló que la enfermedad ha traído una baja en la producción en China, lo que podría ser una oportunidad de crecimiento para otras economías, como la mexicana.

ARH

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