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Haití: Una historia de violencia política e inestabilidad

El Presidente de Haití, Jovenel Moïse, fue asesinado en su domicilio, lo que deja al país caribeño en una profunda etapa de inestabilidad política.

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Ciudad de México.- El Presidente de Haití, Jovenel Moïse, fue asesinado en su domicilio, lo que deja al país caribeño en una profunda etapa de inestabilidad política. Sin embargo, esta situación parece ser cotidiana para la historia haitiana, la cual muchos especialistas a nivel internacional pueden definirla como caótica.

El asesinato del mandatario es consecuencia de una cuestionada política arraigada por más de 30 años en ese territorio. Moïse, llegó al poder tras una elección donde obtuvo 600 mil votos, en una nación con más de 11 millones de habitantes, lo que significó que solo el 18 por ciento de la población votó por él.

Antes y después de tomar la presidencia, se registraron protestas en Puerto Príncipe, capital de Haití, exigiendo la dimisión de Moïse, la gente lo acusó de corrupción y de no atender la crisis de seguridad que azota al país.

Posibles teorías que ocasionaron su asesinato.

Una de las posibles causas del ataque armado, fue la intención que tuvo Jovenel Moïse de realizar una serie de cambios en la Constitución, donde se le otorgaba poder a la presidencia sobre las fuerzas armadas, además de la posibilidad de tomar dos mandatos consecutivos y la inmunidad del mandatario por cualquier acción realizada en el cargo.

Es importante señalar que el ex mandatario aseguró que la ampliación de poderes era necesaria para conseguir un mejor gobierno y que se trabajara de manera eficiente.

“Necesitamos un sistema que funcione, el actual no funciona. El Presidente no puede trabajar para cumplir”, aseveró Jovenel Moïse

La violenta historia de Haití

A pesar de ser el primer país de América en obtener su independencia en 1804, Haití ha tenido una historia marcada por la violencia e inestabilidad política y económica. En 1937 se presentó un conflicto con República Dominicana, cuando el dictador dominicano, Rafael Leónidas Trujillo, ordenó una masacre en la frontera entre ambos países.

Veinte años después, en 1957, llegó al poder François Duvalier, quien se convirtió en el primer dictador del país, gobernando por 14 años y marcó una época de abusos a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

Tras la muerte de Duvalier en 1971, su hijo tomó el cargo. Sin embargo, fue derrocado en 1986; dos años más tarde, Hanri Namphy llegó a la presidencia después de perpetrar un golpe de estado. Cabe mencionar que Namphy, dejó el puesto en 1990 debido a la presión internacional.

En 1990 se celebraron las primeras elecciones libres en el país caribeño, declarando ganador a Jean-Bertrand Aristide, quien fue derrocado un año después de su triunfo, en 1995; Estados Unidos decidió intervenir para terminar con el régimen militar, durante este proceso la Organización de las Naciones Unidas (ONU), estuvo presente.

Al inicio del nuevo milenio, Jean-Bertrand Aristide, regresó a la presidencia, pero en 2004 huyó del país, desatando otra ola de violencia e inseguridad, entre 2008 y 2010 se registraron protestas por falta de alimentos y un brote de cólera en el país caribeño, lo que propició una mayor violencia social.

Meses después de estos hechos, Haití fue devastado por un terremoto de 8.1 en la escala de Richter, dejando a casi 300 mil víctimas mortales así como millones de damnificados y pérdidas materiales incuantificables.

El país se sumió en una profunda crisis social, económica y política. Hasta que en 2011 fue electo Michel Martelly, quien dejó el cargo en 2016, tras ser acusado de corrupción y causar el aumento de la pobreza en esta nación.

En 2017, Jovenel Moïse tomó protesta como el nuevo presidente, luego de unas controversiales elecciones, marcadas por la baja participación de la población.

La problemática poblacional haitiana se agudizó con la llegada de la pandemia, lo que ocasionó aún más violencia, desempleo y escasez de alimentos en el territorio nacional, por lo que no se descarta que grupos de oposición radicales pudieran haber entrado en la propiedad de Jovenel Moïse y consolidar el atentado cuyo saldo fue la muerte del presidente y la primera dama.

ARH

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