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Lula ganaría la presidencia de Brasil, pese a las sospechas de corrupción

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Río de Janeiro.- El expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, lidera las intenciones de voto y vencería en las elecciones ante la práctica totalidad de candidatos en Brasil, a pesar de los procesos judiciales contra él por sospechas de corrupción, según una encuesta.

Lula, quien planea presentarse a un tercer mandato en 2018 si no es impedido por la Justicia, que le investiga por corrupción y lavado de dinero, obtendría el 30% de los votos en una primera vuelta electoral.

En segunda vuelta, Lula se enfrentaría a la candidata ecologista Marina Silva, que fue su ministra de Medio Ambiente, o con el candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro, figura emergente en plena crisis de credibilidad de políticos brasileños por los escándalos de corrupción que ha hundido a las formaciones tradicionales como el Partido de la Social Democracia (PSDB).

En un hipotético escenario de segunda vuelta con esos dos políticos, Lula estaría empatado con Silva con el 40% de los votos, mientras que vencería a Bolsonaro con el 45% de los votos, según el Instituto Datafolha.

Luis Inácio Lula da Silva, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010, una de las épocas de mayor prosperidad y reducción de la pobreza de la historia del país, está imputado en total en cinco causas judiciales diversas, tres de ellas por su supuesta participación en la trama corrupta revelada por la Operación Lava Jato, que ha sacudido buena parte de América Latina.

El cerco judicial amenaza con dejarle fuera de la carrera presidencial, ya que la ley en Brasil –denominada “Ficha Limpia”- impide que cargos electos ejecutivos sean disputados por condenados en segunda instancia en casos, por ejemplo, de corrupción.

El exlíder sindical niega desde hace meses todas las acusaciones y asegura que es objeto de una persecución judicial infundada para impedirle presentarse a las elecciones presidenciales de 2018.

El sondeo de Datafolha –uno de los más respetados del país- también muestra un desgaste acelerado de la imagen y credibilidad del presidente Michel Temer, quien podría ser acusado en los próximos días de corrupción por la Fiscalía general de Brasil.

Apenas el 7.0% de los brasileños consideran a su gobierno “bueno”, mientras el rechazo al Ejecutivo del mandatario –acorralado por las sospechas de corrupción y obstrucción a la Justicia- alcanza el 69%, según Datafolha.

Medios locales han mencionado la posibilidad de que la Fiscalía general del país denuncie a Temer durante los próximos días y, en caso de que el Tribunal Supremo acepte la denuncia, sería el Parlamento brasileño que decidiría si acepta la imputación del mandatario.

Si dos tercios del Congreso brasileño votan a favor de su imputación, Temer sería apartado del poder por 180 días, aunque el gobierno brasileño confía en tener los apoyos necesarios en el Parlamento para “frenar” la denuncia en el ámbito político.

ebv

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