Nuestra Señora de los Remedios de México

La Virgen de la Conquista o Virgen de la Victoria tiene un papel definitorio en la historia mexicana.

Felipe Monroy

Felipe Monroy

Naucalpan, Estado de México.- Este 14 de febrero, dio inicio el Año Jubilar por los cinco siglos de presencia de la imagen de Nuestra Señora de los Remedios en tierras mexicanas. La estatuilla de la Virgen María, traída en 1519 desde Extremadura (España) por los soldados de Hernán Cortés, ha acompañado a los procesos de la construcción histórica nacional en el último medio milenio.

Llamada también “Virgen de la Conquista” o “Virgen de la Victoria”, esta efigie de María con el niño Jesús en brazos, llegó a costas mexicanas en 1519. Considerada “patrona de las lluvias y temporales, defensora de los españoles, abogada de los indios y conquistadora de México”, la Virgen de los Remedios -como lo afirma la historiadora Elena Díaz Miranda- llegó proveniente de Extremadura o Vasconia (España), donde recibe culto desde el siglo VIII, bajo el regazo del soldado Juan Rodríguez Villafuerte.

La imagen presidió la primera misa que celebró el religioso Bartolomé de Olmedo en la Villa Rica de la Vera Cruz; acompañó al ejército de Cortés en su expedición hacia México-Tenochtitlán y, según Bernal Díaz del Castillo, fue colocada en el Templo Mayor junto a un crucifijo. Pero fue “rescatada” por el mismo Rodríguez Villafuerte tras el episodio de la Noche Triste -el 30 de junio de 1520- y oculta en el cerro Totoltepec (hoy Los Remedios, Naucalpan) por el miedo del soldado a que los indígenas le hicieran algún daño.

La leyenda indica que no fue sino hasta 1540 cuando el cacique indígena converso bautizado Juan Tovar o Juan del Águila recibió señales divinas y encontró bajo un maguey la pequeña efigie de la Virgen con el niño Jesús en brazos.

Pero la historia no concluye allí; la imagen de la Virgen de los Remedios fue en ocasiones “contrapuesta” a la impronta de la Virgen de Guadalupe. El episodio más notable sucedió en el marco de la insurgencia por la Independencia de México. Mientras los seguidores del cura Hidalgo loaron vivas a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe y el cura José María Morelos la llamó “Patrona de Nuestra Libertad”; el Ejército Realista nombró a la Virgen de los Remedios “La Generala” y se le pusieron blasones en sus procesiones de la Ciudad de México para la defensa de la Corona y el virrey Francisco Xavier Venegas.

En la apertura del Año Jubilar por los V Siglos de presencia de esta simbólica e histórica imagen de la Virgen María, el obispo auxiliar de Tlalnepantla, Jorge Cuapio, presidió una solemne celebración en la Capilla de San Miguel Arcángel, en el polígono del Santuario de los Remedios.

“Queridos hermanos, nuestra Iglesia celebra un acontecimiento fundamental en la historia de nuestra nación mexicana, la llegada a estas tierras de la primera imagen de la Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de los Remedios. El devenir histórico de nuestra patria y de la Iglesia, propició que esta bendita imagen con el paso del tiempo quedara en el territorio de nuestra Arquidiócesis de Tlalnepantla, para ser madre y maestra que moldea con dulzura el corazón de nuestro pueblo”.

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