La relación México-EU se tensó en medio de la polémica y expectativa ante el intento de sometimiento vía medidas arancelarias

Jorge Francomárquez

Jorge Francomárquez

México.— México y Estados Unidos atraviesan por el más álgido momento que se tenga registro en la historia reciente de la relación bilateral entre países. El carácter de ambos mandatarios, Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump, es sin duda uno de los ingredientes que han hecho que esta vecindad que va más allá de la simple amistad, se tense como hace mucho no se veía, generando gran polémica y expectativa ante el intento de sometimiento vía amenazas con el aumento de aranceles por parte del mandatario estadounidense hacia el político tabasqueño.

Quizá el dato más revelador, destacado así esta semana por la propia secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, es que de acuerdo con autoridades norteamericanas al menos 100 mil personas de origen centroamericano,  principalmente de Honduras y Guatemala, han entrado en tan solo un mes a territorio mexicano en busca de alcanzar suelo estadounidense.

El gran reto, según hizo notar la ex ministra Sánchez Cordero, es que la frontera sur de México con Guatemala, es sumamente porosa pues hay muchos puntos donde no hay retenes ni vallas que impidan o regulen el acceso de los centroamericanos. La división natural Mexico - Guatemala que en la parte occidental de esta frontera es el río Suchiate, en tiempos de calor y sequía el caudal es tan bajo que se puede atravesar incluso caminando, lo que facilita el acceso sin tener la necesidad de presentar papeles a alguna autoridad.

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Así que aunque en los noticieros de televisión vemos caravanas de cientos y hasta de miles de personas queriendo entrar por la fuerza en los cruces fronterizos de México desde Guatemala, en realidad los que están intentando ingresar de forma tanto legal como ilegal a los Estados Unidos son muchos más, lo que encendió las alarmas y desató la furia del presidente Donald Trump, ante la inminente poca efectividad del Gobierno de México para frenar este éxodo migratorio sin precedentes en la región.

Aquí se mezcla un factor clave para entender el momento actual como resultado de la suma de todos estas variables: el proceso electoral por el que atraviesa la Unión Americana y el inminente intento del presidente Trump para reelegirse.

Una de las más exitosas banderas de campaña del hoy mandatario estadounidense fue sin duda el tema migratorio y este odio populista que logró capitalizar en votos, aunado a su frase aspiracional "Make America Great Again".

Así que en pleno proceso de reelección de Trump, no podía ser de otra forma más que aprovechar la oportunidad de exaltar su supremacía blanca, ese racismo de closet que tantos estadounidenses tenían dormido, y usarlo nuevamente para posicionar a un enemigo común y en consecuencia, humillar y aplastar a quienes supuestamente roban sus empleos que según los gringos son los asesinos, violadores y narcotraficantes que son responsables de una de las peores crisis de adicciones, muerte y sobredosis por las que atraviesa nuestro vecino del norte.

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Hablando de populismo y una vez detallada la escena estadounidense, es obligado hablar de la situación vista desde México, con el presidente Andrés Manuel López Obrador a la cabeza, quien luego de doce años de campaña permanente ganó la Presidencia de la República con el apoyo masivo de más del 50 por ciento de los votos de los mexicanos, arrollando de una manera sin precedentes a sus opositores.

La especialidad de López Obrador son las masas y al igual que Donald Trump, pudo posicionar a un enemigo común, que en este caso fue la mafia del poder y los fifís, logrando capitalizar el odio y hartazgo de los mexicanos, hacia este sector que se había apoderado de un sistema político caduco.

Al lanzar el presidente Donald Trump esta amenaza vía Twitter de imponer un arancel generalizado del 5 por ciento a los productos  que se exportan de México a los Estados Unidos, se abrió un terreno de sobra conocido para el presidente López Obrador, el del enemigo único, el del respaldo popular y la unión emocional contra la mafia del poder.

Los días previos a que Marcelo Ebrard anunciara lo que finalmente se logró este viernes, que fue frenar el castigo arancelario, todas las medias para contrarrestar el escenario adverso se pusieron sobre la mesa, según lo señaló el propio presidente López Obrador, desde medidas espejo hasta aranceles a productos que sabían que afectarían directamente la campaña reeleccionista del presidente Trump, sin embargo esto nunca se dijo abiertamente y siempre se buscó mantener el discurso optimista y esperanzador de que todo se resolvería manteniendo la unidad nacional y la amistad con el pueblo estadounidense.

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La situación se tensó a tal extremo que el Gobierno de la Cuarta Transformación optó por una de las salidas que mejor le salen, la convocatoria nacionalista, masiva y emocional, en un momento en el que en pleno arranque de sexenio, el desgaste del ejercicio gubernamental comenzaba a hacer mella.

Así, la convocatoria para un acto de unidad en Tijuana, presenta un escenario inmejorable para el tabasqueño, pues aunque los ministros de la Suprema Corte rechazaron la invitación, los gobernadores se montaron en la oportunidad de mostrar el músculo y adquirir notoriedad en un momento que superó por mucho la realidad de partidos y polarización que el país experimenta desde la llegada de López Obrador al Poder.

En consecuencia, el genio populista del Presidente de la República logra una vez mas su cometido y a reserva del desarrollo de la reunión de este sábado a las 17:00 horas en Tijuana, la unidad proyectada en contra del magnate estadounidense y sus medidas arancelarias, cobijará al tabasqueño dejando atrás aunque sea por un momento, las críticas por su terquedad y la política del "me canso ganso".

Y más aún, a favor de López Obrador, está este logro, esta victoria momentánea que representa que previo a este acto masivo en Tijuana, consiguió a través de Marcelo Ebrard la suspensión del arancel a los productos mexicanos.

Toda la semana en su conferencia de prensa mañanera en Palacio Nacional, López Obrador bateó las preguntas sobre este tema, dijo que este sábado fijaría su postura, evidentemente se estaba reservando para una salida de última hora como la lograda este viernes en Washington.

Habrá que estar atentos de su discurso que aunque seguramente será más suave de lo que pudiera haber sido en un escenario opuesto, es una oportunidad inmejorable para hablarle a las masas y para dar un mensaje a quienes desde otras latitudes del globo ven en López un liderazgo importante en contraste con la debilidad y falta de carácter que hubo en Los Pinos el sexenio pasado.