Rogelio Cabrera López

Por primera vez, la Universidad Pontificia de México nombra a una mujer como decana de la Facultad de Filosofía.

Felipe Monroy

Felipe Monroy

Ciudad de México.- Aunque la Iglesia católica se encuentre en un momento de grandes retos y desafíos, los fieles y ministros de esta institución están obligados a garantizar espacios seguros para todos y a no olvidarse de la inmensa cantidad de pobres que hay en México, consideró el arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Rogelio Cabrera López, al presidir el acto académico de inauguración del ciclo escolar de la Universidad Pontificia de México (UPM).

El presidente del órgano colegiado de los obispos de México reconoció que la Iglesia católica vive diferentes retos y desafíos “sobre todo porque ahora para la Iglesia parece una cuesta arriba”. Sin embargo, conminó a los fieles católicos repensar la labor pastoral para adecuarla a los desafíos.

Cabrera López, en su calidad de vice gran canciller de la UPM, celebró la misa de inicio de cursos y presidió el acto académico donde el sacerdote Mario Ángel Flores, rector de la universidad, presentó su informe, se realizaron y ratificaron nombramientos del profesorado, se hicieron sendas distinciones al servicio docente y méritos académicos; y se presentó una disertación doctoral entre la ley y el derecho.

Ante el cuerpo académico y los alumnos de la universidad, el arzobispo reflexionó sobre la misión de la Iglesia en la construcción de paz en México:

“Queremos que todos los espacios de la Iglesia sean espacios seguros, espacios donde haya paz, donde haya madurez, equilibrio, relaciones humanas. Donde se respete el Evangelio y la ley de Dios. Así está llamada a vivir la universidad este reto y este desafío que nos permita superar la conflictividad humana”.

Pero también aportó su pensamiento respecto a la petición el papa Francisco para lograr “una Iglesia pobre y para los pobres”:

“La Iglesia tiene que tomar esta dimensión de pensar en los pobres del mundo, en los pobres de México... ¿Por qué el rico no puede entrar en el Reino de Dios? Porque le hace falta amar, porque No puedes no tomar conciencia de que el otro tiene menos que tú; y si no hay ayuda mutua, si no hay sensibilidad, es imposible que el mundo pueda cambiar”.

Cabrera pidió que la obra de la Iglesia esté siempre orientada a los más necesitados: “Ninguno debe sentirse de la elite o del VIP eclesiástico, estamos llamados a pisar terreno, a entrar en esta horizontalidad evangélica en la que miramos a todos como hermanos, como iguales, en un proyecto siempre en el que el Reino de Dios se sienta, se experimente”.

El sacerdote Mario Ángel Flores Ramos, rector de la UPM, en su discurso reconoció “el rostro herido y humillado que la Iglesia muestra ante el mundo de hoy por los muchos y graves pecados de sus miembros” y aseguró que la sociedad mexicana “busca nuevos rumbos políticos con el deseo de superar la violencia, la inseguridad, la corrupción, la desigualdad y la pobreza”. Y precisó que los católicos están llamados “a una conversión a fondo” y a estar “del lado de la justicia, comprometidos con el respeto a la dignidad humana y a los auténticos derechos, convencidos del valor de la libertad y la democracia, dispuestos a sumar esfuerzos ante las buenas políticas públicas y atentos ante las arbitrariedades de cualquier signo ideológico”.

En el acto académico se otorgó el Galardón Honorífico al Mérito Universitario ‘Fray Alonso de la Veracruz’ al doctor Jorge Pineda Villareal; y el reconocimiento al Mérito Académico de los Alumnos ‘Alma Veritatis Parens’ a Ely Cesarina Segura Gómez, Evangelina García Dávila y  María Guadalupe Lázaro Manzo.

Y, finalmente, en un hecho histórico para la institución del episcopado mexicano, se hizo el nombramiento de la primera mujer decana de la Facultad de Filosofía de la Universidad Pontificia de México, la doctora Carolina Flores Langarica.