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Análisis y Opinión

@aleidaalavez ¿todo a la vez?

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Tú decides

La igualdad, no cabe duda, es una deuda histórica con las mujeres en México y en el Mundo.

La Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, pretende votar este jueves 11 de marzo, un dictamen con decenas de reformas constitucionales que están empaquetadas bajo el paraguas de Igualdad Sustantiva.

El proyecto, que rescata propuestas muy buenas como la igualdad salarial y el derecho de toda mujer a una vida libre de violencia, está plagado de confusión e ideología.

La legisladora @aleidaalavez, promotora de la iniciativa, pretende que se aprueben de un solo plumazo más de 40 iniciativas en las que hay de todo, de chile, mole y de manteca.

Con calma y nos amanecemos, señora diputada, no se vale engañar al pueblo y al Congreso y, bajo el disfraz de términos confusos, no consensados, modificar la Constitución para restringir la libertad de expresión, violentar la estabilidad emocional de los más indefensos y atentar contra la mujer y su derecho de nacer.

Hacen bien quienes están pidiendo al Presidente de la República, @lopezobrador, su intervención para que su partido no apruebe esta iniciativa en el Congreso, argumentando que México necesita salir de las crisis en materia de salud, economía, seguridad, entre otros, antes de aprobar iniciativas engañosas a espaldas de la mujer y del pueblo.

Las Señoras y los Señores Diputados de la Comisión de Puntos Constitucionales -@NachoMierV, @Mx_Diputados, @DiputadosMorena, @DiputadosPTLXIV, @DipCiudadanoMX, @PESDiputados, @DiputadosPRD64, @DiputadosVerdes, @RosalbaVCruz, @VillarrealRic-, estarán conscientes del compromiso que hicieron con el pueblo de México de buscar siempre el bienestar de todos los mexicanos, por encima de las agendas ideológicas que atentan contra él, contra la mujer, contra la familia y contra los niños.

Señora Alavez, España tuvo en el 2004 un tristísimo 11M, México no se merece el suyo. No se vale legislar en paquete ni decir verdades a medias que al final, como dice el refrán, son mentiras completas.

Por Pablo Mier y Terán @pablomieryteran



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Análisis y Opinión

Discurso monstruoso

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Sucedió lo que los expertos anticiparon hace años: el modelo de comunicación del líder político finalmente se ha convertido en bestia autofágica: el discurso canibaliza a la persona frente nuestra impotente mirada y, casi exclusivamente, para divertimento y perversa satisfacción de sus estultos aplaudidores.

El discurso se ha tornado en un ente autónomo, pendenciero, monomaniaco e insaciable: prefiere el conflicto al acuerdo, está incapacitado para la escucha y para ver más allá de su nariz, utiliza todo el espacio bajo el reflector para esparcir abundante verborrea inconexa y, lo más grave, parece utilizar a la persona humana como vehículo de su voracidad.

Hay que ser claros: el discurso siempre ha sido una creación que muchas veces crece o muere lejos de la mano de su creador, y eso no necesariamente es malo. Hay discursos -los mejores- que trascienden a la persona y homenajean a su creador en voz de terceros; pero hay otros -los monstruosos- que encadenan y esclavizan al propio predicante.

No pocas veces se ilustra este fenómeno como un orador que se ata con su propia lengua larga; sin embargo, hay ocasiones en que el discurso se torna aún más oscuro: como si una gigantesca sanguijuela succionara la credibilidad o la dignidad del hablante para sobrevivir.

Esto último suele pasar muy particularmente entre las personas poderosas. Ejemplos abundan. En la cúspide de la seguridad, Trump dijo: “Podría pararme a la mitad de la Quinta Avenida y dispararle a alguien y no perdería a ningún votante”; por el contrario, cuando Clinton estaba acorralado por la realidad se defendió con: “Todo depende de cuál ‘es’ el significado de la palabra ‘es’”; fue menos creativo que Nixon cuando se respondió ante acusaciones: “Cuando el presidente lo hace, deja de ser ilegal”, dijo.

No sólo los norteamericanos son víctimas de sus lenguas, el presidente Mauricio Macri, a un policía en riesgo de perder un ojo por las protestas contra su gobierno, le dijo: “Tu mujer es muy linda para que la mires con un solo ojo”; y, si ya estamos con la insensibilidad, Sebastián Piñera dijo al atleta invidente Cristán Valenzuela: “Queremos pedirle que no sólo fije su mirada en los Juegos Paraolímpicos sino que extienda su carrera hasta los Panamericanos”. Y en un arranque de honestidad, Cristina Fernández de Kirchner confesó: “Yo nunca pude aprender más allá del ‘hache dos cero’ del agua”.

Todos estos últimos casos son anecdóticos y son producto de lo que afirma el refrán: ‘A fuerza de tanto andar, siempre han de salir callos’. Los personajes públicos -especialmente los políticos- hablan tanto que su poder y sus excesos, contaminan sus palabras y hacen más probable la pifia, el error.

Pero no es de lo que hablamos arriba: cuando el discurso canibaliza al orador ya no estamos frente a un ‘desliz’ o un lapsus. Estamos ante la agresiva autonomía del discurso ideológico que esclaviza al político. Como terribles ejemplos está aquel del expresidente ultra-nacionalista de Zimbawe, Robert Mugabe, quien llegó a afirmar que “el único hombre blanco en el que puedes confiar es en un hombre blanco muerto”; o Jair Bolsonaro cuando emergió su racismo al preguntarle sobre paridad de género: “No es una cuestión de colocar cupos de mujeres. Si ponen mujeres porque sí, van a tener que contratar negros también”.

Ni siquiera me atrevo a repetir las atrocidades que otros personajes -dictadores, criminales de guerra, autócratas- han dicho porque es claro que a ellos ya los controlaba el discurso y no ellos al discurso, como sucede con la gente en sus cabales.

Hay discursos que encadenan y someten; discursos alimentados de poder, excesos y cerrazón. Discursos monstruosos que no recuerdan que “para tapar la boca de todos, se necesita mucha comida”; hay discursos que viven engañados creyendo que satisfacen a todos sólo porque tienen indigestos e intoxicados a sus vehículos humanos.

Hay políticos que no pasarán a la historia por ser consecuentes con su discurso; quedarán como ejemplo de víctimas de las palabras que los deshumanizaron.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Imagen, reputación y los medios en la opinión pública

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Como bien sabemos la imagen es todo lo que se ve o se percibe de una persona u organización. Se forma con base en lo que se comunica hacia el exterior y en cómo estos mensajes son interpretados por el receptor. La imagen se construye, es la percepción individual, es la foto, se basa en lo visual e icónico y genera expectativas, por lo que cada stakeholder tiene que tener eso en cuenta al momento de generar una percepción.

Es así como, la imagen que en este mundo digital siempre termina siendo pública, o, se asocia a esa percepción, es decir, la sensación interior que resulta de una impresión hecha en los sentidos. Esa imagen es a la vez causado en la mente del receptor gracias a la cohesión de las causas que lo originaron, como consecuencia, la imagen da lugar a un juicio de valor, de donde lo percibido será aceptado como una realidad que puede tener connotaciones positivas o negativas, según el rechazo o a la aceptación de lo percibido.

Como podemos apreciar en el siguiente gráfico, la imagen es la percepción que se convierte en la identidad y con el tiempo en reputación. Se trata de una secuencia de ideas asentada llamada: Ecuación de la Imagen.

La reputación va más allá de la imagen, pues su efecto es a largo plazo. Agrega valor a la persona u organización y forma vínculos duraderos con los stakeholders. Esa reputación se gana, es la percepción colectiva, es la película, se basa en la conducta y genera valor, por lo que parte de lo que debemos aprender es entender qué queremos que el receptor reciba y con qué historia.

Por lo mismo, tanto la imagen como la reputación deben ser gestionadas por las personas u organizaciones atendiendo las audiencias convencidas firmemente de un mensaje coherente y que conecte.

Todo lo que somos debemos saber comunicarlo, porque al final consciente o inconscientemente damos un mensaje.

Samantha Alcázar Flores
Coordinadora de Relaciones Públicas en Metrics.

Twitter: @SamAlcazarF
Instagram: Sam Alcázar F
Facebook: @SamAlcazarF

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