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Análisis y Opinión

Cuando los estudios son lo de menos

Domingo Días

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En varias ocasiones Mi Viejito Lindo ha menospreciado a los profesionistas, desde aquella memorable ocasión del 9 de octubre de 2018, cuando aseguró  que no se requiere gran ciencia para perforar un pozo petrolero, es muy fácil, es igual a un pozo de agua, pero mucho más profundo.

Otra más, el 23 de abril se fue en contra de los ingenieros y arquitectos al justificar la entrega de créditos para la vivienda de manera directa, diciendo que e dinero les va a rendir más y van a comprar a buen precio los materiales de construcción y además, el beneficiario del crédito contratará a maestros albañiles y trabajadores.

Los insta a violar la ley, se le olvida que para construir se necesita una licencia de construcción, que a su vez requiere planos firmados por un ingeniero titulado.

Qué cosa más absurda, quién con tres dedos de frente cree que comprar a bajo volumen sale más barato que al mayoreo, pero Mi Viejito Lindo así lo cree y así lo está haciendo con todo; sólo falta que en el Sector Salud mejor les dé una lanita y que cada quien compre sus medicamentos.

Las Benditas Redes Sociales han publicado videos de gobiernos de los estados mostrando la pésima calidad del equipos de protección que envía la federación: cubrebocas de una capa, batas transparentes, guantes que se rompen a simple vista y demás material de bajísima calidad.

Asunto que quisieron solventar justificando que era una donación, me pregunto ¿qué acaso por ser gratis hay que usarlo, aunque se contagie el personal de salud?, es una aberración hacer esto.

Y gracias a esto y muchas cosas más, aunque suene a canción navideña, el lunes 11 de mayo cuando se confirmaron 36 mil 300 casos de COVID-19, 8 mil 544 eran de personal médico, es decir doctores, enfermeras y camilleros, un 23.54% de los contagiados, dicho de otra forma, de cada 4 enfermos de COVID uno fue del personal de salud.

Argentina, una naciones con muy alto porcentaje de personal médico contagiado, apenas alcanza el 14%, ¡pero cómo no íbamos a ganarles, no se vale!

Y por si esto fuera poco, por defender al Dr. Alcocer y a El Otro López, como gente honesta y humanista, Mi Viejito Lindo se avienta la puntada de atacar a la medicina neoliberal.

“Que desgraciadamente también llegó a predominar en el periodo neoliberal en todo lo relacionado con la salud, como se decía antes de los médicos, que sólo buscaban enriquecerse ¿no?, que llegaba el paciente y lo primero que hacían era preguntarle:

– ¿Qué tienes?

– No, es que me duela acá, doctor.

– No, ¿qué tienes de bienes?”

Como MI Viejito Lindo y su familia se atienden en Médica Sur y hospitales de Houston, cree que todos los médicos tienen allá un consultorio y cobran consultas caras.

Se le olvida que la inmensa mayoría de los doctores trabajan en instituciones publicas, con sueldos deplorables o dan consulta con el Dr. Simi a 50 pesos, si no es que andan por ahí repartiendo muestras de medicinas en los consultorios de sus colegas.

A lo largo de mi vida, he tratado con doctores y hemos sostenido largas pláticas, la mayoría de ellos,  si no es que todos, aparte de su consulta en estos lugares F1f1s también atienden en hospitales públicos.

Es claro que ser profesionista es un tema intrascendente para Mi Viejito Lindo, quien tardó 14 años en sacar adelante su licenciatura en ciencias políticas y administración pública, una carrera cuya duración es de 4 años.

Se tardó 3.5 veces en acabar la licenciatura, imagínese usted si hubiera querido ser doctor, ellos sí requieren por ahí de 14 años para tener una especialidad, Mi Viejito Lindo hubiera necesitado 49 años en titularse, es decir aún no tendría su especialidad.

Este menosprecio a la educación y los conocimientos son los que están hundiendo a nuestro país, allí tenemos ayudantes y escoltas que ahora son altos funcionarios en el SAT.

Y con esto no quiero decir que todos los integrantes del gabinete sean personas no preparadas, muchos de ellos si están preparados, pero en otras áreas muy diferentes a las donde trabajan.

Ejemplo: ¿qué hace un agrónomo en Pemex?, la respuesta es más que evidente, a menos de año y medio, llevó a la empresa a la quiebra, en el 2019 ha perdido nada menos que 346 mil millones de pesos, el equivalente a casi 70 aviones presidenciales.

Esto sucede cuando basta ser honrado para trabajar en cualquier puesto, resulta ser que el ahora desaparecido PIB cayó un 2.4% en el primer trimestre de este año, y ahí si no podemos culpar al Covid ya que el virus empezó a hacer estragos en la economía hacia finales de marzo.

Habrá que ver cómo quedamos en este segundo trimestre en el que apenas vamos por la mitad, haga sus apuestas ¿Cuánto le calcula?

Pero que ya no nos importe, ahora ya no hablaremos de PIB, hablaremos de Bienestar y Felicidad, dos unidades de medida muy precisas y fáciles de calcular nada subjetivas, imagínese lo contento que va a estar un empleado cuando le digan: “usted va a ganar veinte sonrisas más que el año pasado”.

Así que por el bien de México cuídese mucho y sea muy feliz, así vamos a salir delante de la crisis temporal.

Domingo Dias
domingo.dias@yahoo.com.mx
Twitter: @domingodias7
www.domingodias.com

• “Un año más para que esto cambie por completo”, AMLO 1/11/19. Que emoción en tan solo 169 días México será otro.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx



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Análisis y Opinión

¿Cómo gestionar la actitud del personal?

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Para cualquier empresa, su éxito al enfrentar los retos actuales depende, en gran medida, de la actitud de su personal en todos los niveles de la organización. He conversado con algunos clientes y colegas sobre la manera en que se puede gestionar la actitud de la gente y lo que he encontrado en muchos casos es un desconocimiento sobre la conexión entre los distintos componentes de la organización y cómo impactan en la actitud que asume cada colaborador al momento de desempeñar sus funciones.

En mi experiencia, la actitud es una consecuencia. ¿De qué?, justo es lo que debemos preguntarnos para identificar los factores que la provocan y tratar de adecuarlos, alinearlos e impulsar así las actitudes que se requieren.

Para mí, la actitud es la manifestación del estado de ánimo con el que se comporta una persona en determinado momento y se puede percibir a través de la emocionalidad y corporalidad con la que actúa y ejecuta cualquier actividad.

Su estado de ánimo es consecuencia de su percepción ante el contexto organizacional en el que se encuentra. Su percepción se forma con base en sus intereses particulares, sus valores individuales y su personalidad.

¿Por qué es importante la actitud? Porque sin una actitud adecuada de nada le sirve a la empresa una persona que tenga los conocimientos ni las habilidades para desempeñar una función. Una competencia es el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes, y sin una actitud adecuada la competencia no se completa y por lo tanto la persona no será competente para desempeñar su función y lograr los resultados necesarios. Si las personas no logran desempeñar sus funciones de manera adecuada, la empresa no podrá logar sus resultados de negocio.

Para gestionar la actitud en su conjunto es importante, en primer lugar, identificar para cada competencia, cuáles son las actitudes específicas necesarias. Al hacer la evaluación de competencias deberíamos identificar las brechas entre las actitudes necesarias y las actitudes reales. Integrando resultados, la empresa puede identificar las brechas en cuanto a la actitud del personal.

Si una empresa desea gestionar la actitud de su personal, primero debe tratar de proporcionar las mejores condiciones para trabajar (contexto organizacional). Esto se mide a través de los estudios de clima donde identifica la percepción del personal ante las distintas dimensiones organizacionales (estilo de liderazgo, compensación, posibilidades de crecimiento, etc.) y a partir de los resultados, implementa acciones para corregirlos.

Un contexto organizacional adecuado, incrementa las posibilidades de provocar la actitud adecuada pero aún dependemos de la percepción que se determina por los intereses particulares, los valores individuales y la personalidad. Por ello es importante implementar estrategias y programas permanentes de cultura, liderazgo y comunicación que influyan y alineen los valores del personal.

Para influir en los intereses personales, la empresa trabaja con los apoyos y prestaciones que cubren las necesidades básicas y las aspiraciones económicas. Para los intereses individuales se crean programas de desarrollo personal y profesional, así como de reconocimiento.

Finalmente, el tema de la personalidad individual se trabaja desde los mecanismos de reclutamiento y selección, y se alinea a los programas internos de desarrollo y sensibilización que se puedan implementar.

En conclusión, la conexión que existe entre todos estos elementos debe crear las condiciones necesarias para impulsar en el personal las actitudes para que su desempeño logre los resultados de negocio que la empresa necesita.

Sin duda, son muchos los factores que intervienen en este tema y por eso solo las empresas que entienden la relación de todos y cada uno de ellos y que logran enfocarlos y conectarlos para alinearlos hacia un mismo objetivo, son las que en realidad logran hacer una gestión de las actitudes.

Las empresas que trabajan estos esfuerzos de manera aislada y desconectada pueden estar invirtiendo muchos recursos sin realmente lograr ningún resultado de impacto. En estos tiempos, ninguna empresa se puede dar el lujo de desperdiciar recursos; invertirlos de manera inteligente para provocar en el personal las actitudes que se necesitan en tiempos de crisis es, en mi opinión, la mejor inversión de todas.

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Análisis y Opinión

Enriquecer la decisión salomónica

Felipe Monroy

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En la cultura occidental se tiene al episodio en que el rey Salomón da la orden de partir a un bebé en dos para terminar una disputa de maternidad entre dos mujeres como el paradigma de la justicia en la verdad. En el relato se especifica que Salomón pidió a Dios el don de la sabiduría y es dicho regalo el que le ayuda a descubrir a la verdadera madre y a impartir justicia.

El juicio salomónico representa desde entonces un acto de sabiduría para descubrir una verdad a la que es difícil acceder y sin la cual es imposible ejercer la justicia; sin embargo, la complejidad de la vida social, sus instituciones y los desafíos a los que se enfrenta una humanidad en discordia parecen exigir criterios aún más audaces que los del Antiguo Testamento.

En su más reciente encíclica (‘Hermanos todos’), el papa Francisco aseguró contemplar un mundo en permanente conflicto y en terrible polarización para el cual quiso ofrecer criterios orientados a superar las pugnas. Más que un método, el Papa Bergoglio plantea un ‘estilo’, una ‘actitud’, cuyo primer momento es justo el juicio salomónico (descubrir la verdad y aplicar la justicia); pero que posteriormente apunta a una sociedad en proceso de sanación, que reintegre al dolido y construya paz gracias a estructuras que promuevan el bien común mientras a ras de suelo se vive una convivencia de armonía artesanal.

Como no es un método, sino una actitud, la sugerencia del pontífice vale para cada conflicto social que nos venga a la mente. De diferentes maneras Bergoglio recomienda, ante todo, el compromiso con la verdad, contemplar la realidad sin anteponer los propios intereses, reconocer las injusticias y el dolor histórico causado a sectores marginados o discriminados.

Y sólo desde allí, re-enaltecer el principio de que todo ser humano posee una dignidad inalienable, que esa dignidad es una verdad unida a la naturaleza humana que no cambia, aunque la cultura sí lo haga; después, recuerda a los actores sociales a aportar desde ‘el amor elícito’ que es la “voluntad de hacer por amor instituciones más justas, sanas y funcionales”.

El planteamiento del Papa no es ingenuo, reconoce las muchas violencias que mantienen la tensión y el conflicto social. Sin embargo, Francisco no las prejuzga todas ni las califica igual: para él hay violencias ‘eticistas’ que juzgan a los demás, que desprecian al diferente, que acallan las búsquedas de justicia o que discriminan el parecer de los pobres, los heridos y los marginados.

También asegura con crudeza que no es igual la violencia ejercida desde las estructuras, las instituciones o el Estado que la violencia de los grupos particulares; incluso señala que en ocasiones las reacciones con actitudes antisociales desde los pobres y descartados “tienen que ver con una historia de menosprecio y falta de inclusión”.

Miremos a detalle cualquier conflicto vigente que nos polariza hasta el tuétano y podremos reconocer que, en gran medida, nos radicalizamos precisamente por la falta de diálogo, porque definimos la realidad desde nuestros deseos y no desde la verdad, y porque privilegiamos nuestra cómoda seguridad antes de ceder un poco de posición con aquellos que padecen profundas injusticias.

Ojalá este estilo se convierta en una experiencia comunitaria e institucional frente a los muchos desafíos que tiene el mundo y la humanidad frente a sí. Hay esperanza. Lo expresó así la Dimensión Fe y Compromiso Social del episcopado mexicano, el pasado 20 de febrero cuando se celebró el Día Mundial de la Justicia Social: “Un justo puede iluminar desde su persona; una familia puede iluminar desde su hogar a toda una ciudad, una nación iluminará desde su verdad al mundo, para promover la justicia”.

En el relato salomónico, este estilo trascendería al episodio de la disputa y de la espada: hablaría de cómo ese bebé creció en el amor de una familia y comunidad, que aquella mujer del hijo muerto encontró perdón y compasión, y que la paz brilló en la cotidianidad con pequeños gestos de responsabilidad, ternura y solidaridad.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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