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Análisis y Opinión

Este es otro López

Domingo Días

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Por más que quisiéramos no hablar del COVID-19 lo tendremos que hacer a pesar de que existen otros problemas muy graves en el país.

Esta la virtual quiebra de Pemex debido a la baja en el precio del petróleo y a la gran habilidad agrónomo-financiera de Octavio Romero Oropeza quien haciéndole caso a Mi Viejito Lindo cree que eso de sacar petróleo es muy fácil y las finanzas de plano no se le dan, por ahí se rumora que en el IPADE ya están armando la información del gran manejo realizado por este, para usarlo de ejemplo en sus clases de la maestría en administración.

También está el tema de los 9 muertos en el hospital de Pemex en Villahermosa, Tabasco, y a la fecha nadie se pone de acuerdo si es medicina contaminada o pirata, ya que PISA la distribuidora de ésta confirmó que ellos no la vendieron, es decir, que Pemex se la compró a un distribuidor no autorizado, a la fecha todo sigue igual, no hay responsables y no se ha cesado a nadie.

Y nuestros legisladores preocupadísimos por legislar si deben o no renunciar a su cargo cuando se puedan reelegir, entre otras cosas de suma importancia para el país.

Desgraciadamente ya perdimos al mejor opositor que este país ha tenido, al mismísimo Andrés Manuel López Obrador, parece ser que ya no tenemos a quien esté alzando la voz a diario diciendo que todo está mal y que él sabe hacerlo bien, y a quien 30 millones de mexicanos le creyeron.

Ahora con el COVID-19 no cabe la menor duda que todo ha sido planeado y analizado perfectamente, al estilo 4T, cada uno ha hecho lo que le ha venido en gana, el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, olímpicamente declara adelantadas las vacaciones de Semana Santa, hágame el favor ahora a una cuarentena le llama vacaciones y luego se quejan de que la gente se vaya a la playa a descansar, esto independientemente que el especialista en salud no lo había recomendado.

Y si ya con el Sr. López, como le llama Ángel Verdugo a Mi Viejito Lindo, creíamos haber visto todo o casi todo, pues no ahora tenemos al Dr. Hugo López Gatell, este sí que es otro López, pero parece ser que genéticamente compatible con Mi Viejito Lindo.

El Otro López parece ser el hombre fuerte en salud, es el que más tiempo le da en el Show Mañanero Mi Viejito Lindo, ya desbancó a Marcelo Ebrard, y hasta permiso para tener su nocturna le dio, es el único autorizado por Mi Viejito Lindo para hablar del coronavirus, aunque por ahí algunos se salen del huacal y declaran algo.

Antes de seguir con el Otro López no podíamos dejar de felicitar a nuestra queridísima científica de cabecera, la Dra. Claudia Sheinbaum, quien sin más ni más deja que el fin de semana se realizara al Vive Latino, un evento donde realmente era fácil realizar los controles sanitarios necesarios, tan sólo asistieron 41 mil personas. Sin dejar de un lado a OCESA quien prefirió no perder dinero al cancelarlo.

Pero regresemos con el Otro López, a quien nadie le hace caso, todas las noches sale a decir cifras de personas afectadas y a dar una perorata de cuánto han venido trabajando desde enero, pero nada en concreto, no se nota su trabajo.

Siguiendo las recomendaciones del Otro López, la CONADE twittea un folleto del Gobierno de México titulado “Coronavirus COVID-19 NO ES UNA SITUACIÓN DE EMERGENCIA”, donde dice que no hay que cancelar eventos, no hay que hacer compras de pánico, seguir con nuestras actividades normales y nos aclara: “RECUERDA: LA ENFERMEDAD CAUSADA POR EL CORONAVIRUS COVID-19 NO ES GRAVE”, y al pie nos aconseja: “¿Si te cuidas tú, nos cuidamos todos!”, la verdad no entendí nada, te dice que no hay de que cuidarse y al final te pide que te cuides, un lopizmo más.

El Otro López, Médico Cirujano, especialista en Medicina Interna, maestro en Ciencias Médicas y doctor en Epidemiología, con una gran experiencia el manejo la crisis de la influenza H1N1 en la época del neoliberal culpable de todo, más poderoso y temido que propio Lex Luthor, Felipe Calderón.

Con los conocimientos y experiencia obtenidos deduce y nos aclara que Mi Viejito Lindo tiene un “Escudo Moral” que lo protege de todo mal, y como para Mi Viejito Lindo tarde es nunca, al día siguiente nos muestra su escudo moral, compuesto por la trilogía de su honestidad, una estampa del Sagrado Corazón y un Detente.

EL Otro López en vez de rectificar y aclarar que se le fueron las cabras al monte, reitera la existencia el escudo moral de Mi Viejito Lindo, reafirmando con esto su gran capacidad y brillantes.

Destaca entre otros, su gran cátedra de estadística, donde nos muestra muy claramente cómo evaluar la efectividad de una medida, nos explica que controlar que un niño pueda contaminar a 999 es menos eficiente que 10 niños contaminen a 999, dejando muy claro con esto porque estamos esperando a que tengamos muchísimos más enfermos para aplicar la Etapa 2.

Y si bien es cierto que en lo personal podría no importarnos, si lo que tenemos es coronavirus o no, ya que lo único que tenemos que hacer es cuidarnos y aguantar a que pase la enfermedad, para al Sector Salud de un país es primordial esto. Y nuestro Otro López con toda la prudencia que debe de tener una persona a cargo de vigilar la pandemia de un país entero, suelta esto a los cuatro vientos para, como dicen los políticos, coadyuvar a la medición del problema.

Muy a tiempo, ya que existe una desinformación generalizada y nadie sabe a ciencia cierta qué hacer, que medicamentos no tomar entre otras cosas, por fin sesionó el Consejo de Salubridad Nacional, de seguro mañana Mi Viejito lindo le cambia el nombre a “Consejo del Bienestar de la Seguridad Nacional”, parece ser que todo quedó igual.

Esperemos a ver con que más nos sale el Otro López esta semana, por lo pronto cuídense y hagan caso a las recomendaciones, pero las de otros países ya que aquí no tenemos nada en claro.

domingo.dias@yahoo.com.mx
Twitter: @domingodias7
www.domingodias.com

“Un año más para que esto cambie por completo”, AMLO 1/11/19. Que emoción en tan solo 225 días México será otro.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx



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Análisis y Opinión

Economía de crisis: Integridad, ética y sacrificio

Felipe Monroy

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Partamos de dos terribles certezas. Primero, la emergencia sanitaria global ya ha generado un panorama sumamente complejo para la economía de todas las naciones; segundo, este tipo de crisis suele evidenciar dos actitudes comprensibles ante el escenario económico: la desesperada angustia por volver a la situación precedente o la inquieta creatividad por imaginar nuevos modelos de producción y de mercados.

En los primeros momentos de una crisis económica es natural que predominen las voces que demandan resguardar el statu quo, que soliciten una defensa de sus bienes, sus derechos, sus beneficios, las leyes y las relaciones que les habían funcionado hasta el momento; sin embargo, conforme las crisis se prolongan o agudizan, comienzan a tomar sentido aquellas voces que planean cambios profundos en los modelos económicos.

También es sencillo intuir quiénes se encuentran en uno u otro espectro de pensamiento: los más aventajados, cómodos y seguros harán lo imposible por permanecer aventajados, cómodos y seguros; quienes no, parecerán más abiertos a los cambios. Sin embargo, en una crisis hay algo más importante que el porvenir o la resolución del modelo económico: es atender las tensiones propias del escenario de crisis, las personas, sus empleos, sus bienes, sus relaciones, sus expectativas y necesidades.

Saber mirar esta realidad excruciante y obrar en consecuencia es mucho más importante que gastar todas nuestras fuerzas en tener la razón sobre lo que depara el futuro. Nuestro país y todo el orbe han entrado en una economía de crisis lo cual indica que los valores y principios tomarán más visibilidad en las dinámicas de producción, mercado y administración existentes. En las industrias, negocios y servicios donde antes de la crisis había integridad, ética y sacrificio económicos, estos refulgen como antorchas en medio de la noche; donde sólo había interés, usufructo y utilitarismo, también descollarán, pero por su obscenidad y escándalo.

Es decir, si hay ética y solidaridad en una dinámica económica (sea empresa, negocio o servicio) aquellas resplandecerán ante las adversidades; pero si no, será imposible maquillar con ganancias, dádivas o privilegios su rostro perverso; si -como dijera Camus- la integridad de un empleado o empleador no requirió de leyes, habrá certeza laboral; si había auténtico riesgo en el empresario y si había verdadero compromiso en el trabajador, no hay razón para que no lo sigan practicando con creatividad en una crisis o dialogarlo con madurez para reemprender esfuerzos con el mismo compromiso y denuedo cuando se vislumbre luz al final del túnel.

Y ojalá muchas de estas relaciones fueran autoimpuestas como producto de la razón, la moral, la justicia y el bien común; sin embargo, es un hecho que las sociedades han necesitado gobernanza, han requerido del brazo ejecutor del orden, de la ley y de la justicia. Allí es donde entran las autoridades, el gobierno en sus mejores y peores expresiones. Y es que también las crisis desvelan el rostro y las deformidades de los gobiernos. Gobernar -decía Kaultilya- es discernir las circunstancias y aprovechar las experiencias adquiridas.

Los gobiernos en las crisis, por tanto, tienen la facultad de mostrar con más severidad el peso de su yugo y también modular la tolerancia punitiva no sólo a quienes no se apegan a la ley sino principalmente con quienes subvierten a los principios y valores que soportan la legitimidad del gobierno. Pero bien decían los sabios de la antigüedad: “En el gobierno, siempre será mejor multar antes que mutilar; pues lo primero llena las arcas de recursos y lo segundo llena las calles de mendigos”.

Una crisis económica siempre se presenta como el fin de un modelo probado y la oportunidad de transformarlo. Transformar con rigor y realidad, pero también con valores y principios, de lo contrario el tiempo y la crisis nos dirán: “Un tiempo estuvo la copa de Alejandro en tu mano; la has perdido de tu mano, es tu daño. La joya del carbonero era tu resplandor; si no la has estimado ¿qué puedo hacer yo?”

*Director VCNoticias @monroyfelipe

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Análisis y Opinión

Alerta máxima

Agustín Guerrero

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Hoy nos aislamos,
Para que cuando nos juntemos de nuevo…
…No falte nadie.

Todo ha sido demasiado rápido a partir de que el 27 de febrero se reconoció el primer caso de contagio del virus Covid-19 en nuestro país. El 16 de marzo una nota de López Dóriga anunciaba el primer fallecimiento, que horas más tarde fue desmentido.

De manera jocosa las redes lo contabilizaron como el primer resucitado. En esos primeros días, el ambiente era muy relajado entre la sociedad a pesar de las noticias en línea que nos reportaban la gravedad de los contagios en otros lugares del mundo.

De hecho la Organización Mundial de la Salud declaró la Pandemia el 11 de marzo. La enfermedad se había expandido a más de 100 países.

Tardamos 21 días en llegar a los primeros 100 casos confirmados, lo que ocurrió el 18 de marzo y ese mismo día la Secretaría de Salud informó del primer fallecido. Supimos entonces, que la enfermedad era algo serio, que no era un juego.

En cosa de un mes, un nuevo léxico apareció en nuestro vocabulario, coronavirus, pandemia, casos confirmados, casos sospechosos, contingencia sanitaria, contagios importados, contagios comunitarios, escenario 1, susana distancia, saludo de etiqueta, curva de crecimiento, aplanamiento de la curva, emergencia sanitaria, escenario 2, covid19. Y así de la nada, se saturaron las redes de “epidemiólogos” que sueltan opiniones sin ton ni son, sin base alguna. Los catastrofistas son los más delicados.

El tema ha sido también escenario de una despiadada batalla política. Por un lado, el gobierno de la república integró un equipo de expertos para el diagnóstico y diseño de una estrategia que busca reducir al mínimo el número de personas infectadas y como consecuencia un mínimo de víctimas fatales, a través de una serie de medidas que buscan contener los contagios y distribuirlos en la línea de tiempo para ser atendidos adecuadamente sin que se colapse el sistema de salud.

En un párrafo, que la crisis no se salga de control. En un país de 130 millones de habitantes, con la diversidad social, política, económica, cultural, que tenemos, el asunto es un reto mayúsculo.

Casi desde el inicio, personajes destacados y otros no tanto de la “oposición moralmente derrotada” se han dado a la tarea, un día si y otro también, de llevar adelante una estrategia de zapa. Inventando noticias, descalificando las acciones del gobierno, exigiendo medidas sin ningún sustento.

No los mueve un sentimiento de solidaridad y sentido de unidad ante la crisis. Apuestan irresponsablemente a descarrilar al gobierno. En el mejor de los casos, son mezquinos, en realidad, son unos mal nacidos.

El 23 de marzo marcó un punto de inflexión. El gobierno anuncio el inicio de la Jornada Nacional de Sana Distancia, que duraría cuatro semanas y que contenía medidas mas drásticas para lograr la contención de la epidemia. De esta manera entramos al Escenario 2. En la última semana los números han crecido significativamente. Ya rebasamos la línea de los mil casos confirmados con 1,094 al 30 de marzo, 28 fallecidos y 5,635 casos sospechosos.

En este marco, el Consejo de Salubridad General, declaró Emergencia Sanitaria por causa de Fuerza Mayor, a la epidemia de enfermedad generada por el virus SARS-CoV2 (COVID-19). Con esta declaración vigente del 30 de marzo al 30 de abril, se busca contener el crecimiento de los contagios a partir de que los ciudadanos de manera voluntaria y consiente SE QUEDEN EN SU CASA.

El supuesto es que en la medida que la gente se confine, la velocidad de la propagación tenderá a estabilizarse y a disminuir, dando tiempo a que los servicios de salud estén en condiciones de atender a los pacientes.

Y aquí es donde estamos todos a prueba. Sin duda en una sociedad con los niveles de pobreza como el nuestro, pedirle a la gente que vive al día, que se quede en casa, que no salga, que no busque el sustento, implica un sacrificio durísimo, diría heroico. Los gobiernos deben anunciar medidas de apoyo para ya, para el actual momento. El gobierno federal anunció que se adelantarán los depósitos a las personas que reciben una pensión, particularmente los adultos mayores.

El gobierno de Puebla emite un decreto para distribuir de manera universal y gratuita, miles de despensas entre la población económicamente más débil. Es una acción que pueden replicar otros gobiernos.

Si la gente va a su casa, debe ser por su voluntad, sin coerción y mucho menos sin medidas represivas. No es un estado de sitio, ni se cancelan las libertades democráticas. Por ello, debemos hacer un gran acto de solidaridad social. Como lo que hemos hecho en otras desgracias. Que quien tiene más ayude a quien tiene menos. Hagamos un gesto de Humanidad y multiplequémoslo por miles.

Viene lo más difícil. Se acercan los días de semana santa y ya sabemos lo que eso significa en movilidad de las personas. Necesitamos desde ahora, difundir mensajes para que la gente no salga. No solo es quedarse en su casa, es también quedarse en su ciudad. Son las zonas metropolitanas, como la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla, quienes concentran el mayor número de casos infectados. Desplazarse a otros lugares de la república es ampliar el espacio del contagio.

Es un acto en contra de nosotros mismos. Por eso hay que explicar machaconamente que los mejor es quedarse en casa, que es temporal, y que es la única manera que tenemos de vencer la enfermedad. Y cuando pase, porque va a pasar, saldremos todos a darnos un abrazo, a cantar, a reír, a bailar, a celebrar la vida. A decirnos gracias.

AGUSTIN GUERRERO CASTILLO

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