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Análisis y Opinión

Hermano, prima e hijo incómodos ponen en entredicho postulados de austeridad

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Nigromante

El 22 de octubre de 2019 la empresa Litoral Laboratorios Industriales, propiedad de Felipa Guadalupe Obrador Olán, prima del presidente Andrés Manuel López Obrador, participó en cuatro licitaciones y ganó dos contratos de Petróleos Mexicanos, según una investigación periodística de la que se enteró el jefe del Ejecutivo un año después, por lo que ordenó al director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, que se cancelara cualquier concesión más a su prima. La orden se cumplió el 6 de diciembre 2020.

Pemex difundió un comunicado para informar del cumplimiento de la orden presidencial de investigar la versión y a inicios de diciembre 2020 se cumplimentó la orden terminante del presidente López Obrador a Romero Oropeza, y confirmó la paraestatal que la empresa Litoral Laboratorios Industriales, propiedad de Obrador Olán, participó en cuatro licitaciones públicas y ganó dos adjudicaciones junto con otras empresas.

El comunicado precisa que en una licitación pública fue detectada la participación de Obrador Olán, y al notificársele que no se le adjudicaría ningún contrato, no reconoció que Litoral Laboratorios Industriales estuviera participando en las licitaciones. Agrega que “hubo una omisión en los otros tres procedimientos, bien fuera como representante o accionista de la empresa (…), lo cual debió reportarse como ‘dato sensible’ al superior jerárquico de los servidores públicos que participaron en el proceso”.

Aclara que todo lo anterior “fue reportado por el director general de Pemex, Octavio Romero, al presidente de México, y la respuesta fue categórica en el sentido de que bajo ninguna circunstancia se permitiera la asignación de contratos a familiar alguno”.

Éste fue el segundo escándalo de familiares del tabasqueño luego de que meses antes se difundiera en las redes sociales un video de 2015 en el que aparece Pío López Obrador, hermano del presidente, cuando recibe dinero –no se precisa la cantidad- de David León, quien años después, al triunfo electoral de Morena, fue nombrado coordinador nacional de Protección Civil. Inmediatamente después tuvo que renunciar tras la profusa difusión del video.

Y hace una semana otra investigación de Latinus y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) reveló que José Ramón López Beltrán, hijo mayor del presidente, vivió en residencias de lujo en Houston, Texas. El escándalo fue mayúsculo porque entre un evento y otro el tabasqueño profundizó en su diario mensaje de combate a la corrupción y su constante presunción de que en su gobierno prevalece la austeridad republicana.

El hecho de que Carolyn Adams y López Beltrán fueran señalados de vivir en sentido opuesto a la austeridad republicana -que predica el primer mandatario desde el púlpito del palacio virreinal- porque habitan en una millonaria mansión de lujo ubicada en una zona exclusiva de Cypress, en Texas pone en entredicho los pronunciamientos presidenciales.

Se defendió el jefe del Ejecutivo como gato boca arriba y argumentó con toda normalidad: nadie se puede meter en los asuntos de un matrimonio así se trate de su hijo. Parece que su esposa tiene dinero –reflexionó- y su vida la deciden ellos. Nomás que hay una salvedad: José Ramón está dentro del primer círculo familiar del Presidente, y éste se ha declarado a favor de hacer pública la vida privada de los que están con él. Ni modo.

Pero además rechazó que a su nuera, Pemex le hubiera otorgado contratos como se llegó a sugerir. De todos modos, la dirigencia del Partido Acción Nacional y su bancada en el Congreso denunciaron al primogénito del primer mandatario por posibles hechos de corrupción, luego de la difusión del affaire en las redes sociales y los medios tradicionales.

Marko Cortés, líder nacional panista, y los coordinadores en el Senado y la Cámara de Diputados, Julen Rementería y Jorge Romero, respectivamente, expresaron su confianza de que la Fiscalía General de la República, de la cual también se pregona su independencia, realice una investigación que los deje satisfechos, sin descontar el morbo que este asunto puede despertar.

Se dijo hasta la saciedad que la mansión en Texas era propiedad de un alto directivo de la petrolera Baker Hughes. Pero la empresa negó en un comunicado que fuera de su propiedad o que estuviera bajo su administración.

“Baker Hughes es una empresa de tecnología energética con operaciones en más de 120 países, comprometida con los más estrictos estándares de anticorrupción y rendición de cuentas en Estados Unidos y en cada uno de los países donde operamos”, y que han participado en operaciones en México, como parte de la iniciativa privada, desde hace más de 60 años, “siempre con total transparencia y apegados al Estado de Derecho”. Sin embargo, reconocieron que la casa es una propiedad privada que era de un ex empleado que dejó la empresa en 2019, de acuerdo con los registros públicos de la propiedad.

¿En qué terminará la película?

La verdad es que estos asuntos han dejado mal parado al presidente López Obrador, quien seguirá señalando que su gobierno es objeto de una campaña de ataques y de nuevo responsabilizará a los medios y a sus patrocinadores, a los que seguirá señalando como conservadores. Lo cierto es que cada quien se debe responsabilizar de sus acciones, ¿o no?.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx



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Análisis y Opinión

Religiones contra el terrorismo

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Esta semana, el papa Francisco acudirá personalmente a la capital de Kazajistán para participar del Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales. Será una visita breve pero realmente trascendente por dos razones: por la naturaleza de la reunión y por el contexto geopolítico actual.

Comencemos por el inicio. Esta cumbre de líderes religiosos tiene su origen oficialmente en 2003, fue una convocatoria del entonces presidente de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev, a los líderes religiosos del orbe para celebrar los valores comunes de paz y concordia entre los diferentes cultos. Sin embargo, las motivaciones de hacer una cumbre de personajes religiosos nació mucho tiempo atrás; en septiembre del 2001, durante el viaje apostólico de Juan Pablo II a Kazajistán y a Armenia, dos de las ex repúblicas soviéticas (de hecho, tres meses antes el Papa también viajó a Ucrania, otro territorio ex soviético), y tras el encuentro interreligioso en Asís del 2002 que rebosó de representantes religiosos internacionales.

El viaje del 2001 se realizó casi en contra de todas las recomendaciones debido a que sólo habían sucedido dos semanas desde los atentados terroristas en Estados Unidos. De hecho, fue el primer viaje de Juan Pablo II sin Angelo Sodano, el cardenal secretario de Estado, pues en el peor de los escenarios, el Vaticano no quería desestabilizarlo todo.

Los discursos del Papa en el décimo aniversario de la independencia de Kazajistán fueron breves pero dejaron en claro algo: que esta nación tenía la posibilidad de ser ‘eslabón de unión entre occidente y oriente’. Una causa imperiosa porque los vientos de guerra (y peor, de ‘guerra santa’) surcaban buena parte del orbe y motivaban a las alianzas civilizatorias a responsabilizar a las religiones de la barbarie en pleno siglo XXI.

La operación diplomática de Wojtyla y Sodano era casi personal en Kazajistán, Juan Pablo II puso a dos connacionales polacos, Oles y Wesolowski, en la nunciatura apostólica de la nación centro asiática y Sodano colocó a otro polaco, Janusz Kaleta, como auxiliar y obispo en Karaganda mientras se gestaba la guerra norteamericana en Afganistán. Por cierto, Wesolowski y Kaleta fueron defenestrados del orden sacerdotal hallados más adelante culpables de graves delitos, lo que indica que quizá aquellos comprendieron que su función era política más que espiritual.

El congreso de líderes religiosos ha tenido una sola naturaleza y misión: evitar que el terrorismo y las guerras sean justificadas en el nombre de cualquier credo o religión. El encuentro se trata, en el fondo, de una cumbre de paz pero poniendo acento en la responsabilidad de los líderes religiosos mundiales y tradicionales pues aún hoy hay muchas naciones donde la religión sí forma parte constitutiva de sus leyes y su agenda social.

Han pasado 20 años desde aquella crisis geopolítica del 2001; el mundo sigue hoy en conflicto con algunas actualizadas e inquietantes realidades post pandémicas: Estados Unidos finalmente tuvo que retirar sus tropas de Afganistán en agosto del 2021 y los talibanes mantuvieron el poder político-religioso de sus territorios; la incursión militar de Rusia en Ucrania se ha prolongado ya seis meses polarizando al mundo en materia de seguridad internacional e incluso distanciando a las iglesias cristianas orientales; los conflictos étnico-religiosos en África, Medio Oriente y Asia oriental continúan siendo un polvorín para la estabilidad de no pocos Estados-Nación; y, finalmente, las tensiones ideológicas entre China y los Estados Unidos que trascienden a sus respectivos intereses comerciales, preocupan a no pocos.

El contexto geopolítico actual parece exigir la presencia de los líderes religiosos del mundo para nuevamente insistir que ninguna guerra ni ningún acto terrorista debe ser justificado en nombre de ningún credo o religión. Es un tema que impacta directamente en la guerra en Ucrania. De hecho, el patriarca Kirill, líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa, ha bendecido la invasión de las tropas rusas en territorio ucraniano y hasta ha pedido a la Virgen María que le conceda el triunfo a los soldados del Kremlin; en contraparte, el papa Francisco ha clamado por un alto a la guerra e incluso ha telefoneado directamente al patriarca ortodoxo para convencerlo de que no incite al odio étnico mediante la religión. Así que, desde Kazajistán, nuevamente parece oportuno hacer un llamado de paz entre occidente y oriente.

Al respecto, resulta esclarecedor lo dicho por el director del Departamento de Cooperación Multilateral kazajo, Didar Témenov, a pocos días de la celebración del encuentro: “La misión del Congreso es fortalecer la armonía interconfesional e interétnica en todo el mundo… es muy importante que los líderes religiosos hagan su gran contribución a la promoción del diálogo… La religión desempeña un papel muy importante en la vida de miles de millones de personas aunque, a veces, los desacuerdos políticos incluyan elementos religiosos”.

Ojalá así sea; porque en el escenario habrá una curiosa ‘coincidencia’ más que podría distraer: el próximo 14 de septiembre, el papa Francisco coincidirá con Xi Jinping, presidente de la República Popular China, en la capital kazaja. No se ha revelado si realmente sostendrán algún encuentro pero, de tenerlo, tampoco sería propiamente oficial. En el tintero está la renovación del acuerdo entre Beijing y la Santa Sede en el mecanismo de nombramiento de obispos en la nación asiática y la peculiar situación entre la ‘Iglesia patriótica’ y la ‘Iglesia clandestina’. Otro tema, sumamente delicado.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Familias y cambio climático

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Esta semana fue presentado ante los medios de comunicación el Congreso Mundial de las Familias que se realizará este año en la Ciudad de México a final de este mes. Es un evento magno de talla internacional en el que están convocados grandes especialistas que reflexionarán las diferentes perspectivas de la realidad familiar en el mundo.

Se adelantó que los expertos y conferenciantes abordarán desde diferentes perspectivas, disciplinas y análisis los temas que atañen a la institución familiar contemporánea y que pasan por la ecología integral y la economía, por la agenda social y las políticas públicas de las naciones democráticas, la psicología y la convivencia, la antropología humana, la trascendencia y hasta la espiritualidad. Es decir, el Congreso apuesta por ser un espacio diverso e incluyente desde donde se busque reflexionar sobre las complejas realidades de las familias actuales y los desafíos que se vislumbran para todos sus miembros en los escenarios próximos.

En la convocatoria, los miembros de las organizaciones participantes afirmaron que el Congreso tratará de mirar la realidad de las familias actuales sin perder un horizonte de esperanza para los miembros de las mismas. Sin embargo, no dejaron de señalar que la ‘institución familiar’ guarda paralelismos con la delicada condición de la ecología global; y, aunque parezca extraño el paralelismo, en efecto hay dramas semejantes y vasos comunicantes entre esas dos realidades.

Las familias y el medio ambiente, en efecto, están en crisis. Es innegable la precariedad del equilibrio ecológico actual. Las diferentes acciones humanas de consumo y depredación someten al ambiente y a toda la variedad de sus habitantes vivos a graves niveles de estrés. La contaminación de sus biomas amenaza las dinámicas de desarrollo y degradación de sus especies. Los fenómenos de extrema carencia e incontenible abundancia (por ejemplo los ciclos de sequía e inundaciones) se suceden dramáticamente sin permitir la fecundidad de la tierra dejando páramos yermos.

Sobre las familias puede decirse algo semejante. Las relaciones familiares no sólo se ven contaminadas con dinámicas de consumo, individualismo, entretenimiento, distracción o aspiracionismos estériles; también los fenómenos sociales, tecnológicos y culturales contemporáneos generan gran estrés entre sus miembros.

El modelo económico neoliberal y el reduccionismo social a leyes de mercado y de ganancia hacen inviable el equilibrio entre la supervivencia y la plenitud de la convivencia familiar. El relativismo ético y la enajenante búsqueda de gratificaciones inmediatas dificultan el compromiso relacional, la responsabilidad paternal y la cooperación fraterna.

En el mundo contemporáneo se advierten hoy estructuras y tipos familiares cada vez más complejos; familias cuyas identidades y dinámicas distan mucho del pasado pero que, no dejan de requerir serias reflexiones antropológicas y acciones concretas desde las políticas públicas para integrarlas lo mejor posible a las búsquedas del bien común y sí, incluso para la conservación del medio ambiente.

Las nuevas estructuras y tipologías familiares son realidades que no deben ser ni prejuzgadas ni asumidas acríticamente, sino que dichas complejidades requieren serios análisis pues, incluso ahora, se sabe muy poco sobre los efectos de sus configuraciones y la incidencia de estas en el bienestar y salud mental de sus integrantes.

Las familias y la madre naturaleza están claramente en crisis: ambas sufren las imposiciones de innobles industrias y sistemas político-económicos que generan ganancias a costa de la explotación, la desnaturalización y la degradación de sus esencias; ambas manifiestan síntomas evidentes de daño y afectación. Ambas -por fortuna- cuentan con sectores preocupados, con ganas de activismo y defensa de sus bienes; sin embargo, tienen también detractores, ideólogos que minimizan o relativizan tanto la realidad como los datos científicos respecto a ellas.

Si uno de los problemas agudos derivados de la degradación del medio ambiente es el cambio climático; las familias viven su propio drama sistémico con mayores manifestaciones de violencia y de crueldad intrafamiliar, de desesperanza y de falta de identidad en sus miembros, de irresponsabilidad gubernamental y de taimados mercantilistas del cuerpo humano y del tiempo de convivencia familiar.

Ojalá este Congreso y otras iniciativas semejantes contemplen a todas las realidades de familia humana -estén donde estén y tal como estén- y ofrezcan los medios para alcanzar acuerdos sociales urgentes a nivel legal, cultural o de política pública para preservar su esencia antropológica así como los valores sociales que las familias aportan a cada época de la historia humana.

Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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