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Análisis y Opinión

La deuda de la Iglesia con las mujeres

Felipe Monroy

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No sé cuántas veces lo he escuchado; paradójicamente siempre lo dice algún obispo o sacerdote frente a un grupo de mujeres. Comienza así: “¿Saben por qué Jesús eligió a hombres para ser apóstoles y para que desempeñaran el sacerdocio ministerial?”. El auditorio duda, pero la respuesta es siempre la misma: “Para que siquiera hubiera un hombre en misa”.

Sin importar la geografía, el fenómeno se repite siempre: no sólo la inmensa mayoría de los católicos activos son mujeres, también son el rostro más comprometido en las diversas tareas pastorales y, debemos mencionarlo, el más sacrificado y soslayado.

Hacia adentro, en muchos espacios eclesiásticos, la participación de las mujeres es invisibilizada; su voz, condicionada; y, sus desafíos, ignorados. Por si fuera poco, desde afuera, sólo parece existir la obsesión de que las mujeres católicas deberían acceder al sacerdocio ministerial; el mundo insiste que sólo cuando la bimilenaria institución permita las sacerdotisas se avanzará en la equidad en la iglesia.

Sin embargo, en mi breve experiencia, he escuchado que hay urgencias que las mujeres católicas sí desean y sí buscan: La redignificación de los apostolados femeninos como artífices de transformaciones comunitarias; la incorporación de su voz en la toma de decisiones sobre la andadura formal y pastoral de las instituciones; la adhesión y adopción de las reflexiones teológicas, místicas y magistrales de doctísimas mujeres pasadas y contemporáneas; el apoyo integral y trasversal a las labores administrativas que ya hacen millones de católicas en las más variadas instituciones; y, sí, la confianza de la jerarquía para desempeñar labores directivas desde las cuales no sólo se deba asentir sin objetar sino donde también se pueda cuestionar y aportar alternativas a la autoridad.

Es cierto que las mujeres católicas han asumido muchas de estas graves responsabilidades en situaciones de adversidad y apremiantes momentos para la población en crisis: mujeres que se han echado al hombro diversas parroquias en México, por ejemplo, ha habido más de las que imaginables; hay pueblos enteros que no existirían sin aquellas líderes comunitarias que han defendido con inteligencia y coraje el bien común y el bien espiritual de familias enteras.

Hay, además por fortuna, realidades más favorables dentro de ciertos círculos en la iglesia católica que aprovechan al máximo el genio femenino mientras se les valora con justicia y verdadera fraternidad. Y, paulatinamente, desde la Santa Sede se ha comenzado a dar ejemplo a todos los obispos y diócesis del mundo, de lo importante que es contar con las mujeres católicas en posiciones de alta responsabilidad:

La religiosa francesa Nathalie Becquart fue la primera mujer en ser nombrada subsecretaria de un Sínodo de Obispos y tuvo pleno derecho a voto; la abogada Francesca Di Giovanni, fue nombrada viceministra de Relaciones Exteriores; a Raffaella Vincenti, directora de la Biblioteca Apostólica; a Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos; Paloma García y ahora Cristiane Murray han ocupado la subdirección de la Oficina de Prensa pontificia. Además, el Papa también ha nombrado a seis mujeres que realizan la supervisión financiera del Vaticano; y a Catia Summaria, como Promotora de Justicia del Tribunal de Apelación de la Ciudad del Vaticano.

No han faltado las resistencias a esta participación; por ejemplo, el esperanzador nombramiento de la experta Marie Collins en 2014 como miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores (una esperada instancia para responder ante la crisis de pederastia y abusos en la Iglesia) terminó abruptamente con la temprana salida de la especialista mientras ésta denunciaba con dolor la oposición de los miembros de la propia Curia romana a luchar contra el flagelo.

La Iglesia madura, lo ha hecho siempre; lo hace con lentitud por cautela para cuidar sus fundamentos y para evitar los dolorosos tropezones que en su historia no han faltado.

Este marzo del 2021, después de un largo discernimiento, la Diócesis de Essen (Alemania) informó que Sandra Schnell será la primera párroca formal y oficial de la historia. A diferencia de las muchas mujeres que han cargado con esta responsabilidad en situaciones de carestía o momentos de crisis, Schnell ha sido elegida como un ‘verdadero liderazgo alternativo para la comunidad católica en la ciudad’; recibirá su nombramiento el lunes de Pascua con el boato y circunspección que merece, no celebrará Sacramentos pero, fuera de eso, será la absoluta responsable del bienestar de la comunidad y de su cuidado espiritual.

Comparto y me conmueve lo que ha expresado tras su nombramiento: “Me veo a mí misma como pionera; que abre camino, tamiza nuevas tierras y ara el campo para que muchos puedan seguirlo”. Ojalá todas las mujeres católicas puedan sentir y expresar algo semejante a esto; esa es la verdadera deuda de la iglesia para con ellas.

LEE Un nuevo perfil religioso e ideológico en México

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe



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Análisis y Opinión

Senadores escuchen al doctor

Columna Invitada

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La mejor explicación de lo que es la objeción de conciencia, para mi gusto viene de Armando Fuentes Aguirre, conocido por muchos como Catón, el ilustre coahuilense escribió hace días: “La persona humana, cada mujer, cada hombre, posee un ámbito interior en el que nadie puede entrar…, ese espacio intocable es su conciencia. Obligar a alguien a faltar a ella, a violar sus convicciones, constituye un grave atentado contra la persona, pues vulnera los derechos humanos, principalmente en lo que atañe a la libertad de pensamiento”.

Con motivo de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de fecha 21 de septiembre de 2021, en la que se declaró la invalidez general del artículo 10 Bis de la Ley General de Salud, que protegía la objeción de conciencia se ha ocasionado una gran preocupación y molestia entre los prestadores de los servicios de salud. En particular, en los gremios de médicos, enfermería del país, así como en varias escuelas de medicina y enfermería.

Se han publicado cinco desplegados -la voz de miles de prestadores de servicios de la salud- exigiendo que se respete su conciencia: La Declaración de la Federación Mexicana de Colegios de Obstetricia y Ginecología, de fecha 13 de septiembre de 2021; el Comunicado que suscribieron 30 Federaciones, Asociaciones y Colegios Médicos de México, de fecha 15 de septiembre de 2021; Comunicado de la Comisión Nacional de Bioética, órgano asesor de la Secretaría de Salud, de fecha 15 de septiembre de 2021; el Comunicado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de fecha 15 de septiembre de 2021 y finalmente un comunicado que suscribieron varias Universidades, junto con 30 Colegios Médicos de México.

El tufo que percibe el sector salud de algunos parlamentarios amigos del autoritarismo, de eliminar la objeción de conciencia, ha dado pie a la creación de La Federación Mexicana de Objetores de Conciencia https://femoc.mx/ (FEMOC), una organización que representa respalda y agrupa a todo el personal médico del sector salud, con el objetivo de salvaguardar sus convicciones éticas y morales, su libertad de pensamiento.

Son tiempos de totalitarismo, pero también lo son de libertadas, es por ello por lo que los promotores de la FEMOC piden que se convoque a un Parlamento Abierto en el Senado de la República y se escuche al sector salud que quiere garantizar la libertad de pensamiento y de conciencia consagrada en el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

De igual manera, el sector salud hace un llamado a todos los integrantes de la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores del H. Congreso de la Unión, para que mañana martes 30 de noviembre se abstengan de aprobar el dictamen que pretende subordinar y condicionar el ejercicio de la objeción de conciencia de los prestadores de los servicios de salud a la previa aprobación de instancias administrativas, lo que las convertiría de facto en una auténtica policía del pensamiento, solamente existente en los regímenes totalitarios.

En lo personal pienso que la calidad y el compromiso con las libertades de algunos integrantes de la Comisión de Salud, entre ellos el @Dr_AVillarreal, que la preside y otros parlamentarios como @LillyTellez, @sylbeltrones, @jalfredobotello y @MarcoGamaSLP, no darán pie a una iniciativa que ejerza violencia ilegal del Estado contra el individuo, porque ningún profesional de la salud, trabajo o no en una institución pública, debe ser objeto de coacción legal que lo obligue a actuar en contra de sus valores personales.

Por Pablo Mier y Terán @pablomieryteran

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Análisis y Opinión

La mujer no es moneda de cambio

Columna Invitada

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Por Paz Fernández Cueto

La semana pasada se presentó a discusión, en la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, un proyecto de decreto de reforma a diversos artículos bajo el slogan de “Igualdad Sustantiva y Género”. El paquete de 48 reformas a nuestra Carta Magna pretendía ser urgente, discutirse al vapor para subirlo al pleno y ser aprobado – fast track-, esa misma semana. Resultaba ideal disfrazar la verdadera pretensión de las reformas con la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, decretado por la ONU el año 2000.

Pero la burra no era arisca; la hicieron. Resulta que diversas organizaciones de la Sociedad Civil que dan marcaje personal a la agenda legislativa descubrieron que, en la llamada “Igualdad Sustantiva y Género”, se escondía una caja de pandora: más de 40 cambios a la Constitución redactados en un lenguaje ambiguo, cargado de términos indefinidos, inexistentes y confusos que buscaban adelantar agendas ideológicas concretas. Entreveradas con algunas iniciativas favorables a las mujeres, lo que en el fondo buscaba el paquete de reformas era la imposición, de manera burda y arbitraria, de la ideología de género, adoptada por Morena desde que ocupa la presidencia, en el 2018.

Se trata de la misma agenda ideológica trazada en Pekín hace más de treinta años, impuesta desde fuera y respaldada por fuertes intereses económicos y políticos radicales, que no ha dejado de avanzar pese la resistencia de quienes defienden la libertad. Una agenda que pretende imponer la exaltación de los nuevos dogmas culturales por encima de la ciencia y de la capacidad de juzgar las situaciones de la vida con base en la razón.

La manipulación del lenguaje es el arma favorita de los apóstoles de la ideología de género para esconder sus verdaderas intenciones. Es la trampa perfecta en el que caen de igual manera mujeres que hombres e, ingenua o dolosamente, legisladores de todos los partidos políticos. Es la misma gata revolcada presentada una y otra vez con distintos nombres, a través de distintas iniciativas.

Debo reconocer que, en su obsesión por impulsar la ideología de género los ministros de esta nueva religión pagana sacan a relucir técnicas altamente creativas: lo que en su momento era “salud sexual”, ha evolucionado a “salud sexual y reproductiva”, pasando por el “libre desarrollo de la personalidad, libertad reproductiva, o autonomía reproductiva…”. Ahora pretenden esconderse detrás de algo que parece no sonar tan mal: “igualdad sustantiva”, si no fuera porque en el fondo, lejos de buscar una igualdad con base en nuestra sustancia como personas, se busca imponer la idea de que la solución de todos nuestros males depende de la normalización del aborto, incluyendo en el paquete, el ejercicio perverso de la sexualidad, hasta el punto de considerar al asalto a los menores como una opción más en del catálogo de identidades.

¿En realidad estas reformas benefician a las mujeres o representan un retroceso? ¡Ya basta de usar a la mujer como moneda de cambio, ofreciéndole algunas mejoras, con tal de impulsar una ideología radical sostenida desde la ONU! Habrá que analizar, con pausa y sin prisa, cuál de estas reformas beneficia realmente su desarrollo integral, su inclusión en la vida social y política, su incorporación a la vida laboral, la retribución justa y equitativa de su trabajo y el respaldo de una seguridad social que garantice su salud y la de sus hijos.

Esta vez fue la Junta de Coordinación Política junto con algunos diputados sensatos quienes lograron frenar el paquete sorpresa. ¿Cuál era la prisa? Exigimos un espacio en el que se abra un debate en el que participen voces distintas y den el tiempo adecuado para su consulta; exigimos también, que las iniciativas sean redactadas en términos jurídicos y científicos, de manera que se traduzcan en oportunidades reales de mejoría para todos y no en imposiciones ideológicas.

Paz@fernandezcueto.com

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