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Análisis y Opinión

Ladrillos políticos

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Que cada quien interprete los resultados del pasado proceso electoral como le venga en gana, lo importante es comenzar a imaginar cómo operan dichos resultados en el contexto político mexicano: ¿Sirven para que el partido en el poder mantenga márgenes de control y mejores proyecciones para repetir la presidencia de la República en el 2024? ¿O quizá confirman que las narrativas opositoras aún siguen probando las fórmulas que finalmente convenzan a la ciudadanía?

Como fuere, todas las fuerzas políticas tienen que sentarse a hacer reajustes. Apuntalar allí donde se ganó por muy poco margen o reestructurar donde se perdió por mucho. Hay, sin embargo, una trampa en la que pueden caer tanto ganadores como perdedores: que el éxito o el fracaso político depende de fenómenos genéricos externos y no del esfuerzo singular en la construcción de sus propias narrativas políticas. Es decir, las ideas sobre ‘perder’ o ‘ganar’ son apenas tímidos reduccionismos de lo que realmente ha sucedido en la jornada electoral.

Si bien es cierto que Morena, el partido del presidente, ha encontrado el camino que confirma su hegemonía política en las entidades, quizá aún falta mucho para que su estructura operativa alcance la disciplina y la organización que en otras épocas tuvo el PRI. La total dependencia de candidatos y perfiles formados, consolidados y emanados de otros institutos políticos refleja el principal fracaso de la estructura política morenista: la formación de cuadros que no sólo ‘adopten’ la idea de 4T por momentánea conveniencia, sino que sean ‘formados’ íntegramente bajo la filosofía y las búsquedas institucionales de la Cuarta Transformación.

Esto no es asunto menor, puede representar la única debilidad evidente del instituto político nacido con un muy diverso y extenso respaldo popular y con esperanza de ser una verdadera opción de cambio político-estructural en México. Crear y desarrollar como personajes políticos relevantes a ciudadanos politizados pero apartidistas que desde hace casi ya una década han patrocinado o promovido el crecimiento de Morena, y no sólo ser apenas baldosas de soporte para ver cómo expriistas se siguen encumbrando sobre los anhelos de una nueva clase política.

Se requiere levantar un edificio con ladrillos de la propia ladrillera y no sólo con piedras de viejos templos paganos.

En el otro espectro político, resulta una verdad de perogrullo afirmar que las opciones al partido hegemónico no han sabido construir una narrativa que no sólo desprestigie al gobierno (esa es la mitad de la idea que deberían sembrar) sino que construyan esperanza entre el respetable. Quizá eso es lo que aún no hayan comprendido los partidos de oposición, no sólo requieren de los votos ciudadanos en las urnas, requieren del ‘voto de confianza’ de la ciudadanía fuera de los tiempos electorales.

Dicha esperanza, como sucede con el partido en el poder, no se edifica sólo aprovechando los perfiles de líderes encumbrados en otros institutos políticos; se construye con una o dos ideas generales que deben compartir todos los miembros, adherentes, simpatizantes o ciudadanos politizados cercanos a su ideología política. En síntesis, la ciudadanía no sólo debe entender y abrazar la certeza de que el gobierno actual es pésimo sino que sí hay opciones creíbles de mejoría a las que sólo les hace falta que se les dé una oportunidad. No estoy inventando el agua tibia, es prácticamente lo que hizo el movimiento lopezobradorista desde la oposición durante décadas.

Es decir, no sólo se trata de derribar la fachada del palacio viejo ni acumular adobes sin sentido sino de tener una idea de nueva edificación, una nueva torre para la cual vale la pena poner ladrillo sobre ladrillo.

Tomo esta metáfora por lo expresado por Nietzsche: “El filósofo cree que el valor de su filosofía reside en el conjunto, en el edificio: la posteridad lo descubre en los ladrillos con los que construyó y que luego suelen volver a utilizarse para una mejor construcción”.

Los políticos ganadores y perdedores de la pasada contienda electoral pasada, deben reflexionar mucho sobre esa idea.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe



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Análisis y Opinión

Abrazos como Dios manda

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En medio de la indiscutible crisis de violencia e inseguridad que padece México, esta semana por fortuna hubo abrazos en un espacio necesario: entre las representaciones de la iglesia católica y de las iglesias evangélicas, confrontadas gratuita e inútilmente por mera adulación del poder. Los pastores evangélicos buscaron un encuentro que apagó incendios fatuos que innecesariamente polarizaban realidades que no deberían estar en pugna.

Se trató de un abrazo necesario no sólo porque simboliza el acuerdo y la concordia a pesar de las diferencias (o quizá gracias a ellas), sino porque refleja esperanza en el trabajo conjunto, esperanza para la paz tan urgente en el país. Los líderes religiosos reunidos se desmarcaron de declaraciones incriminatorias y pendencieras (algunas vertidas por sus propios correligionarios) y acordaron enfocarse en cinco compromisos: orar por búsquedas comunes de paz; formar conciencia de la sacralidad de la vida; dialogar y colaborar juntos; aliarse para exhortar por mejores prácticas a las autoridades civiles; y promover acciones de justicia y solidaridad.

Hay que decir que, en la formación de pastores, ministros o maestros de religión, varias confesiones estructuradas suelen recomendar a los predicadores que cumplan con algunos mínimos a la hora de explicar o interpretar los textos sagrados o los signos de los tiempos: ser honestos, sin exagerar ni prometer demasiado; ser amantes de la paz, jamás pendencieros o contenciosos; ser serenos y reflexivos; que sepan dominar sus impulsos, sus prejuicios y, sobre todo, reprimir sus intereses.

Al final, la educación de líderes religiosos trata de recordarles a predicadores y ministros de culto que comunican algo más grande e importante que ellos mismos, más amplio y trascendente que su particular contexto y sus afectos; que deben comunicar y compartir lo inefable, lo absoluto.

Por desgracia es sumamente común que el predicador anteponga sus apegos, predilecciones, cálculos y preferencias, tanto en sus sermones y discursos como en la guía espiritual de sus correligionarios. La historia está llena de ejemplos donde ministros y líderes religiosos, ya sea por supervivencia o por privilegios, adecuan -y hasta corrompen- los misterios de su fe o la omnipresencia de lo intangible a la inmediatez del contexto histórico, político o económico que les beneficie.

Y en un país como México, donde históricamente el origen de muchas de sus instituciones sociales implicó una cruenta batalla contra instituciones y organizaciones de cohesión social preexistentes, muchos ministros de culto, guías y pastores espirituales básicamente han cedido buena parte de su integridad religiosa para sobrevivir o para hacer crecer su grey en el espacio social y cultural mexicano. Los pocos indomables, prácticamente han sido mártires.

Por ello no es extraño que, con cierta frecuencia, aparezcan líderes religiosos más cercanos al poder temporal que al eterno. Líderes que, cuando no repiten, justifican los criterios del poder político o económico. Pero las crisis sirven para definir el carácter. La larga crisis de violencia que atraviesa el país desde hace ya tres sexenios obliga a definirse y posicionarse, incluso a abrazarse y a aliarse con los otros, respetando su identidad y preservando la pluralidad.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

Nicaragua y su ‘revolución cristiana, socialista y solidaria’

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Gran indignación internacional han causado los hechos vividos este fin de semana en Matagalpa, Nicaragua, donde agentes policiales impusieron un cerco de movilidad al obispo local, Rolando Álvarez, en el interior de la curia diocesana. Primero evitaron que el religioso cumpliera con su servicio ministerial para oficiar y predicar en la Catedral, después lo intimidaron en su libertad para expresar su convicción religiosa en el espacio público.

Es cierto que, desde hace años, existe una gran tensión política entre el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo con varias organizaciones intermedias de la sociedad, especialmente con la Iglesia católica en el país centroamericano. Pero no hay que olvidar que todo comenzó con la declaratoria mediática-propagandística de la segunda época del gobierno del histórico líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que calificó su victoria como el triunfo de la ‘revolución cristiana, socialista y solidaria’.

No pocos analistas se sorprendieron de la ‘transfiguración’ del sandinismo al hablar de amor, solidaridad, perdón y reconciliación social; incluso desde 2007 que ha gobernado Ortega, el gobierno sandinista y la Iglesia católica han coincidido en varios temas de ética y moral sobre la preservación de la vida humana y el derecho a la vida. Situación que ha sido condenada intensamente por organismos internacionales, especialmente los patrocinados por los Estados Unidos.

En no pocas ocasiones, los obispos nicaragüenses agradecieron “a quienes desde sus cargos públicos, en instituciones gubernamentales, no obstante las críticas, han sostenido la defensa y promoción de la vida. Los animamos a no dejarse doblegar frente a propuestas de quienes son todavía partidarios de la cultura de la muerte”. Este último párrafo, por ejemplo, es del mensaje de la Conferencia Episcopal del 25 de marzo del 2010 firmado por el arzobispo de Managua, Leopoldo José Brenes, como presidente, y también por el resto del colegio de obispos.

Sin embargo, desde 2018, cuando aparecieron las rebeliones ciudadanas contra el régimen; el gobierno de Ortega desplegó toda su ofensiva contra la Iglesia católica y sus pastores. Testimonios abundan: la agresión de paramilitares pro-orteguistas contra los católicos que querían rescatar a los ciudadanos refugiados en la Basílica de San Sebastián Diriamba tras la Masacre de Carazo (celebrada por el gobierno como ‘Victoria contra el intento de golpe de Estado’); la masacre de universitarios en la iglesia de la Divina Misericordia o el incendio provocado contra la imagen de la Sangre de Cristo en la Catedral de Managua. Las intimidaciones han forzado al exilio a varios religiosos y obispos, incluso se decretó la expulsión del delegado apostólico y de un grupo de religiosas Hermanas de la Caridad cuyo único pecado era el de ayudar a los pobres, a los ancianos y a los niños sin hogar.

Estas situaciones han endurecido también el discurso de no pocos obispos y sacerdotes nicaragüenses que hacen permanente crítica al régimen desde los púlpitos y a través de todos los medios en propiedad de la Iglesia.

Por ello, el gobierno de Ortega ha sido aún más duro contra los religiosos y especialmente contra los medios de comunicación. La libertad religiosa y la libertad de expresión no son derechos que se puedan ejercer sin riesgo en la nación de los lagos y los volcanes.

Pareciera que para Ortega y Murillo, lo que está en juego es el proyecto de nación del FSLN que una vez fue interrumpido en 1990 pero que, para ellos, no debe pasar nuevamente. La lucha, sin embargo, no es por el poder sino por el dominio del espacio público y simbólico.

Para el régimen, todo espacio público y comunitario en Nicaragua debe estar pintado de la bandera rojinegra de la revolución sandinista; y en la conciencia ciudadana no debe caber sino el lema de su victoria y la síntesis del proyecto: ‘Revolución cristiana, socialista y solidaria’. En ese espacio público simbólico no cabe ningún pensamiento individual, no cabe otra acepción para el concepto de solidaridad o de socialismo. Y en efecto, tampoco hay otro significado fuera del orteguista para comprender lo que aseguran es ‘cristianismo’. De allí la tensión y la saña; he allí la razón para constreñir especialmente la libertad religiosa y de expresión. El único miedo del régimen orteguista es que alguien más ofrezca una perspectiva distinta de cristianismo, de allí la importancia de acallar a curas, monjas y obispos a toda costa. Bien lo ha aclarado el filósofo Tódorov: “El totalitarismo sacrifica sistemáticamente la verdad a cambio de la lucha por la victoria”.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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