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Análisis y Opinión

Los Militares están de regreso

José Luis Arévalo

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Todo parece indicar que el Presidente López Obrador y su equipo de Seguridad Nacional reconocen que a partir de que empecemos a regresar a la normalidad, el México que teníamos antes del mes de marzo será muy distinto. Ya lo habíamos escrito en estos días: mayor delincuencia, mayor inseguridad, desempleo y miles de personas desesperadas por superar la crisis económica al tiempo en el que, seguramente, tendremos que mantener muchas o por lo menos varias medidas sanitarias para evitar un rebrote de esta pandemia.

Y digo que ya lo reconocieron porque antes de que esto pase, López Obrador, contrario a lo que prometió en tiempos de campaña y luego con las creación de la Guardia Nacional, ha ordenado que -y cito textual-, “las Fuerzas Armadas de la SEDENA y la Marina participen de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria con la Guardia Nacional en las funciones de seguridad pública”. En pocas palabras, al ver que la Guardia Nacional no logró su objetivo principal -poner fin a la violencia en el país-, no queda otro remedio que regresar a lo que venía funcionando años atrás.. muy a su pesar.

Pero aquí el tema no es solamente que el Presidente haya autorizado que los militares y los marinos vuelvan a las calles. El tema es, además, en qué lugar queda la tan ovacionada Guardia Nacional que si bien en un principio haría labores de lucha contra la delincuencia, poco a poco fue recibiendo más y más funciones (hasta de policía migratoria), al grado que ninguna pudo concretar al cien por ciento. Así que, al quedar superada, pues tendrán que ser los miembros de la SEDENA y de la Armada de México las que se encarguen durante los próximos 5 años del tema que está rebasando a la actual administración y que seguramente se pondrá mucho más complicado al terminar esta cuarentena; de ahí la necesidad de publicar este decreto lo antes posible en el Diario Oficial de la Federación.

Ahora bien, el tema no termina en la frustrada Guardia Nacional. El tema ahora, además, es darnos cuenta que el desmantelamiento de la Policía Federal, que también venía haciendo labores de lucha contra la delincuencia, fue en vano. Y por cierto, ¿dónde quedaron todos esos Federales que fueron despedidos de esa corporación, que no quisieron formar parte de la Guardia Nacional y que ahora ven que ese plan quedó frustrado ya que los militares saldrán a las calles?

¿Y dónde quedó ese sueño de los seguidores del Presidente que defendían la decisión de retirar a las tropas, ya que hacían labores que no les corresponderían?

En fin, haciendo a un lado la intención de politizar, debemos aplaudir que el Presidente López Obrador parece que por fin se dio cuenta de la necesidad urgente de frenar la violencia al costo que sea y echando mano de las instituciones que mejores resultados han dado y que cuentan con la mayor confianza de la sociedad mexicana.

Probablemente, y siendo muy optimistas, empezaremos a ver que luego de probar y probar, nuestro gobierno recuperará fórmulas de antaño que no eran tan negativas y las podría empezar a adoptar.

José Luis Arévalo
Periodista
www.siete24.mx
@jlanoticias
@jarevalop



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Análisis y Opinión

Egoísmo o irresponsabilidad

José Luis Arévalo

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De Frente y Claro

En los últimos días he sido testigo, tanto presencial como a través de los reportajes en televisión, de cómo hay muchísimas personas que se siguen oponiendo al uso del cubrebocas. Y no me refiero solamente al ciudadano común; ya que tenemos a un Presidente que solamente lo utilizó porque en caso contrario no hubiera podido subirse al avión que lo llevaría a Washington, una Jefa de Gobierno que antes de sus mensajes se lo “sobrepone” para quitárselo y hablar sin él a millones de mexicanos, un subsecretario de prevención y promoción a la salud que paulatinamente va perdiendo credibilidad víctima de las contradicciones, la incertidumbre, la politización (queriendo o sin querer) de la pandemia, y una sociedad que poco a poco se ha ido sumiendo más y más en la falta de empleo, la falta de inversiones y la falta de apoyo económico sostenido, no de no una “ayudadita” mensual.

¿Hacia dónde vamos? ¿Usted lo sabe? Porque yo no. Cada día hay más incertidumbre a pesar de los mensajes que salen de Palacio Nacional de que ya está pasando este problema. Tal es así que ya somos el cuarto país del mundo con el mayor número de personas muertas por esta enfermedad, en una guerra en donde el General no ha sabido utilizar las armas con las que tendría que haber ido a luchar; porque las armas e inmejorables soldados los ha tenido, pero hasta para disparar una calibre .22 hay que saber.

Y mientras tanto, a “gobernar” o a buscar no perder más popularidad con temas del pasado: que si la detención del exgobernador de Chihuahua, que si la extradición del exjefe policíaco, que si la “luna de miel” con los Estados Unidos, etc, etc, etc, pero los temas que le atañen al ciudadano de a pie, al que trata de llevar comida a su casa, no se atienden, y cada semana nos dicen que la epidemia sigue y sigue… que del semáforo naranja no pasaremos y si hubiera algo nuevo pues será regresar al rojo.

¿Realmente los mexicanos somos tan irresponsables que no nos sabemos cuidar? Hay países latinoamericanos como Cuba, Argentina, Uruguay, Paraguay y otros más en donde la pandemia ya es un tema de vigilancia, pero la vida es ya normal.. y nosotros seguimos como al principio o quizás peor porque la cifra de muertos, contagiados, personas sin empleo, niveles de pobreza, son muy superiores a las que teníamos en febrero… si, en FEBRERO, hace apenas 160 días cuando escuchábamos de una pandemia en otras partes del mundo y como siempre decíamos “a mi eso no me va a pasar”, y mire usted dónde estamos parados.

Es muy fácil criticar a aquellos que no usan cubrebocas. ¿Serán irresponsables o serán egoístas? Júzguelos usted, pero habría que meterse en sus pensamientos para saber si ya hay resignación, si creció la incredulidad a la enfermedad, si no se quedan en casa porque simplemente ya no hay dinero para quedarse y hay que salir a buscarlo o si simplemente “les vale” que otros se enfermen en caso de estar contagiados. Lo que sí creo es que luego de tres meses y ante la falta de información consistente, muchos consideran que la vida ya podrá regresar a la normalidad teniendo como compañero de vida, de seguir vivo, al Covid-19.

@jlanoticias
@jarevalop

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Análisis y Opinión

AMLO y Trump: Desastre conjurado

Felipe Monroy

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La expectativa de los maliciosos no conoce límites: si caen un par de gotas, anuncian el diluvio, y si un discurso diplomático se mantiene diplomático, lo acusan de pusilánime. Es cierto que la visita de López Obrador a Donald Trump arrastraba toneladas de mutuas acusaciones y agresiones de baja intensidad; sin embargo, poco saben de política quienes esperaban un incendio a la mitad del jardín de las rosas de la Casa Blanca.

Para nadie es desconocido que la política interior y exterior de Trump tiene profundas motivaciones integristas; y que su narrativa ha provocado polarización social principalmente en temas raciales, migratorios y supremacistas. Del otro lado, la narrativa lopezobradorista apela permanentemente a una insalvable tensión entre ‘conservadores y liberales’, al tiempo de descargar las justificaciones de su mandato mediante el señalamiento de sus antagonistas.

Sin embargo, en este punto de la historia, ambas naciones que representan están anudadas más allá de una relación histórica y un complejísimo intercambio comercial del cual ambas partes buscan sacar provecho; ahora también los une un escenario de inmensa incertidumbre debido al coronavirus y sus efectos, y a la pérdida de su influencia en la geopolítica contemporánea.

Ambos mandatarios tienen deudas por atender con sus respectivas ciudadanías sobre sus discursos y la radicalidad de sus opiniones porque ambos han emprendido ambiciosas cruzadas con el ideal de su propia nación en mente. De hecho, es justo lo que Trump afirmó en su discurso: “Ambos honramos la dignidad de nuestras grandes naciones… cada uno de nosotros fue elegido en el compromiso de luchar contra la corrupción, devolver el poder a la gente y en el interés de poner a nuestras naciones en primer lugar. Yo hago eso y usted hace eso, señor presidente”.

López Obrador, por su parte, no dejó de mencionar la importancia de los trabajadores en las economías de ambas naciones, los objetivos centrales del nuevo tratado, las diferencias históricas y la manera formal de evitar mayores conflictos. No omitió tampoco señalar las críticas que se le hicieron por el viaje y las diferencias ideológicas que sostiene con el propio mandatario norteamericano. Trump también habló sobre sus compatriotas que ‘apostaron en contra’ del encuentro. Hubo diplomacia de elogios, como era de esperarse; y, sin embargo, si se leen con cuidado y sin prejuicio, en ambos discursos también se encuentran apreciaciones concretas sobre lo que desean ambos mandatarios como mínimos comunes para una buena relación de las naciones: dignidad, orgullo, soberanía, valores familiares y tradiciones.

En este justo instante hay millares de periodistas y opinólogos en México y Estados Unidos que diseccionan con fruición las breves horas de visita del mandatario mexicano a Washington y la Casa Blanca. Desde las palabras hasta las corbatas, nada escapará al juicio de la comentocracia. Sabemos que ambos líderes gozan de abundante mala prensa, no hay día en que no sean juzgados como imprudentes, pendencieros, obsesivos, manipuladores, mentirosos, inexpertos, antidemocráticos o polarizantes, y quizá lo merezcan. Pero también cuentan los dos con extensos grupos de simpatizantes que querrán encontrar los positivos en una reunión que no habían imaginado ni esperado celebrar.

Al final, cada sector asumirá su propia certeza que satisfaga sus obsesiones respecto al singular encuentro; sólo quizá sea bueno recordarles las palabras del escritor argentino Alejandro Dolina: “Para quienes dicen que todos los políticos son lo mismo; les contesto que, para un analfabeto, todos los libros son iguales”.

*Director de VCNoticias.com
@monroyfelipe

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