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Análisis y Opinión

¿Quién miente?

Domingo Días

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Siempre que nos enteramos de alguna noticia, chisme o como gusten llamarle, nos queda la duda de si creer o no, gracias a como les llama Mi Viejito Lindo, Las Benditas Redes Sociales, en la actualidad es más fácil que los afectados por alguno de estos comentarios tenga la posibilidad de defenderse y por otro lado podemos tener más información que nos ayude a tomar una decisión.

En esta crisis que estamos enfrentando de tanta información que recibimos día a día, nosotros somos los que tenemos la responsabilidad de decidir en qué creer y en qué no.

Y con el problema de credibilidad que enfrenta la 4T, que se ha dedicado a mentir a diestra y siniestra se está generando un verdadero caos de información.

En las Benditas Redes Sociales, hay que tener mucho cuidado con lo que leemos, siempre debemos de ver quién lo dice, por qué lo dice, qué tanto sabe del tema, qué interés personal pueda tener, en qué medio se publicó, etc., y de entrada hay que dudar de todo hasta que se nos demuestre lo contrario.

Hay veces que la discusión se sale del tema central, cosa en la que los de la 4T son especialistas, como en el caso que les describo, la intención era pedir ayuda para una clínica que no tenía lo necesario y acabó siendo toda una investigación de la existencia de un doctor y una serie de autoguayabasos.

Los dimes y diretes que se armaron cuando Eugenio Derbez leyó una carta donde se pedía ayuda para la clínica 20 del IMSS en Tijuana, Baja California, donde comentó que carecían de material para trabajar y de paso dejaba por los suelos a la autoridad en el manejo de la crisis, al comentar que ya estaban rebasados, y por otro lado la Dra. Desireé Sagarnaga, Coordinadora Administrativa del IMSS en Baja California, a quien le dio por desmentirlo.

Ni tarda ni perezosa, la Dra. Desireé Sagarnaga, quien aporta información muy útil, destacando sus 30 años de trabajo ininterrumpido en el IMSS y nos aclara de cómo le cayó el hueso: “desde hace unos meses, por mis propios méritos soy la representante del instituto en este gran estado de Baja California” , donde le manda un mensaje a Eugenio: “su información es falsa, le quiero pedir un favor no difunda noticias falsas, entienda que nuestro tiempo está dedicado a salvar vidas y hacer este mensaje cuando, me está tomado tiempo que tendría que estar usando para pacientes que nos necesitan, me necesitan” y después le agradece el interés mostrado y le informa que ningún Dr. Faustino Ruvalcaba, quien Derbez comentó era el autor de la carta, no trabaja en esa clínica y que los hospitales de Baja California están repletos de material.

Aquí entramos en el dilema de a quién creerle, por una parte está Eugenio Derbez, que siempre aclaró que era un carta, la cual prácticamente la leyó al pie de la letra y que no tiene por qué andar haciendo esto o a la Dra. Desireé, quien a simple vista, podemos detectar un pequeño problema de autoestima, ya que nos presume sus 30 años de servicio y nos aclara que el puesto se lo ganó con el sudor de su frente y a pesar de saber que no debería estar perdiendo el tiempo en contestarle, si lo hace, además lo que Derbez denunció en su video si le atañe a ella.

Para el primero es aprovechar su popularidad solicitando ayuda para terceros y para la segunda es una calificación pública de su trabajo, si existe o no el Dr. Rubalcaba, si trabaja o trabajó en el IMSS, es intrascendente para lo que se está denunciando, lo realmente importante es si ¿hay o no hay lo necesario en esa clínica?, permítame dudar que exista, si en más de un año no se ha podido surtir a los hospitales de los tratamientos de cáncer infantil, imagínense como están sus demás demandas de otros insumos.

Otro ejemplo, por un lado El Otro López (Gatell) felicita a los periodistas por no utilizar cubrebocas, y varias veces ha argumentado que de nada nos protege el cubrebocas, y da una serie de razones para no usarlo, de lo cual no tenemos porque no creerle, y por otro lado en las Benditas Redes Sociales circula información donde nos invitan a usarlo y exponen sus razones, y basan su petición de uso del cubrebocas dándole la razón al Otro López en el sentido de que no nos sirve para no enfermarnos, pero que puede llegar a servir en el caso de que nosotros seamos portadores el virus no lo andemos dejando por todos lados, cosa que suena totalmente lógica, no importa la calidad del cubrebocas, ya que entre mayor grado de protección tenga contaminamos menos y si no es uno hechizo por nosotros algo detendrá.

Si lo analizamos a fondo, el Otro López no dice mentiras, simplemente su argumento está basado en no contagiarnos nosotros, mientras el otro argumento nos invita a proteger a los demás.

Y cómo creerle al Otro López si diariamente nos informaba de cuántos mexicanos estaban contagiados y resulta ser que siempre no era así, se sacó de la chistera cual mago de fiesta infantil el método Centinela y de golpe y porrazo multiplicó por 8 los contagiados y “tan tan”.

Realmente usted le cree, me pregunto: si ya nos mintió una vez, ¿qué nos garantiza que ahora no lo está haciendo?

No cabe la menor duda que El Otro López es un gran médico, tiene muchos reconocimientos y no somos nosotros quien podríamos argumentar en contra, lo que si podemos decir con certeza, es que el manejo que ha realizado de la pandemia deja muchísimo que desear.

No sólo en esta 4T, los mexicanos ya estamos acostumbrados desde siempre a vivir en un régimen de mentiras gubernamentales, solamente en casos violentos tenemos a el asesino solitario de Colosio, el confundido Cardenal Posadas y el esqueleto de la Paca de Ruiz Massieu, entre otros, no vayan a creer que Mi Viejito Lindo tiene la patente de las mentiras.

Por favor cuídense, no salgan de casa a menos que sea necesario y tomen todas las precauciones posibles, y seamos racionales y analíticos con la información que recibimos, nuestra vida puede depender de esto.

Domingo Dias.
domingo.dias@yahoo.com.mx
Twitter: @domingodias7
www.domingodias.com

• “Un año más para que esto cambie por completo”, AMLO 1/11/19. Que emoción en tan solo 199 días México será otro.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

ebv



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Análisis y Opinión

Entre el escándalo y la prevención. El mejor camino para las víctimas de abuso

Felipe Monroy

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En esta semana un par de acontecimientos renovaron la atención sobre los avances en el combate a los abusos sexuales cometidos por ministros de culto contra menores o personas vulnerables; sin embargo, ambos hechos guardan entre sí relación y distancia: uno enfocado más en querellas legales contra presuntos culpables; y otro, en la construcción de cultura y espacios donde la prevención y la protección es el objetivo central.

En primer lugar, de alto impacto mediático, fue la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para que la fiscalía revise “la posibilidad de conocer las investigaciones contra el arzobispo emérito de México, Norberto Rivera Carrera”. Se trata de un amparo interpuesto por el exsacerdote Alberto Athié contra una decisión previa que le impide acceder a carpetas de investigación de casos de pederastia clerical supuestamente encubiertos por el cardenal. Casos en los que, por otra parte, el activista no está involucrado, no es parte interesada directa ni querellante.

Sin duda, el principal y más importante factor que obligó a la Iglesia católica a emprender un viraje absoluto contra los casos de abuso sexual entre sus clérigos y las prácticas institucionalizadas de encubrimiento fue la presión mediática. Hasta antes que los casos de abuso adquirieran dimensión global y cultural, hoy se sabe -y gracias a la propia Santa Sede que ha revelado buena parte de sus dinámicas precedentes- que el clamor de las víctimas era minimizado, que el lenguaje relativizaba la gravedad de los actos y que, para evitar el ‘escándalo’ se prefería el arreglo extrajudicial, el silencio y una somera vigilancia interna a los criminales.

La extensa publicación y divulgación de las voces de las víctimas, así como de las evidencias de protección institucionalizada de ministros culpables, cambió para siempre la actitud de la Iglesia católica frente a los casos de abuso sexual contra menores o personas en condición de vulnerabilidad. Este cambio ha sido radical; a tal grado que no es poco decir que la Iglesia católica es hoy una de las instituciones que más ha avanzado en asumir medidas de prevención de abusos y en la configuración de mecanismos orientados a la protección de menores.

Lo principal ha sido asumir en plena conciencia los yerros autorreferenciales que perpetuaban las actitudes de conservación de la institución antes de cuidar o siquiera escuchar a las víctimas y sus necesidades. Y la Iglesia lo ha comprendido profundamente. Ninguna otra institución u organización ha publicado libremente el proceso de investigación de alguno de sus más encumbrados miembros, exponiendo los errores y complicidades que, por desgracia, acentuaron la agresión y ofensa contra las víctimas.

Y en ese tenor de responsabilidad se encuentra el segundo acontecimiento relevante: El Centro de Protección de Menores de la Universidad Pontificia de México participó en la creación de una nueva Alianza Global de Salvaguarda (GSA, por sus siglas en inglés), para promover acciones de prevención y protección de menores. Un esfuerzo intercontinental en el que participan organizaciones especializadas en la atención de víctimas y en la creación de protocolos de actuación frente a casos de abuso.

La Alianza busca desarrollar estándares globales para programas académicos, certificados y sistemas de protección para menores. Se trata de un esfuerzo sumamente relevante desde la Iglesia que no recibió atención mediática pero que podría hacer mucho por un futuro más seguro para todos y en el que las instituciones asuman su responsabilidad en el cuidado integral de los menores.

Ambos acontecimientos son complementarios, pero deben valorarse por el horizonte real que puedan alcanzar. Insisto, la denuncia pública y el señalamiento de los responsables directos o indirectos de un problema tan complejo como la pederastia clerical ha sido, hasta ahora, la única herramienta de presión para lograr cambios culturales necesarios sobre este flagelo; pero no se puede limitar el horizonte a las dolorosas historias del pasado, se requiere compromiso e imaginación para mejorar el mundo. Y eso es lo que estará intentando la Alianza Global de Salvaguarda, esperamos buenos y muchos resultados.

LEE Un cierre doloroso pero necesario

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

Un cierre doloroso pero necesario

Felipe Monroy

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Histórica, dolorosa y sin duda controversial decisión han tomado las autoridades civiles y religiosas para mantener cerrado por cuatro jornadas la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México en el marco de las Fiestas Guadalupanas que año tras año convocan entre 6 y 8 millones de peregrinos hasta los pies de la imagen de la Virgen Morena.

La decisión no ha sido sencilla. Se trata en primer lugar un centro devocional que permanentemente recibe fieles y procesiones que acuden al Tepeyac para pedir, agradecer o sentirse cobijados por el maternal amparo de la Virgen de Guadalupe; es el recinto religioso de mayor afluencia del continente americano y el santuario mariano más visitado de todo el mundo. A lo largo del año, se estima, unos 20 millones de fieles provenientes de todas partes del mundo acuden a La Villa a visitar a la Virgen.

En segundo lugar, es un espacio de convergencia social que reafirma y renueva varias expresiones del profundo sentido cultural mexicano: la solidaridad con el prójimo, la organización local o comunitaria, el tesón, el sacrificio, la compasión y el compromiso con una mejor versión de uno mismo. Entre el 10 y el 13 de diciembre de cada año, miles de personas extienden el mejor de los gestos de hospitalidad para con los millones de peregrinos; y, por su parte, los fieles acuden hasta el Santuario con uno o varios compromisos personales o espirituales que consideran ayudarán a mejorar su vida en su familia o su localidad. Ya sea por obligación moral o por vocación, los voluntarios y los peregrinos son ciudadanos con espíritu renovado que, en su mejor perfil, coadyuvan positivamente a las instituciones fundamentales e intermedias del pueblo mexicano.

Mirar el fenómeno guadalupano exclusivamente bajo perspectivas económicas o demográficas no refleja la verdadera riqueza que existe en esta manifestación popular que no pocas veces ha definido el curso de la historia nacional o de los valores culturales ampliamente aceptados por las familias mexicanas. El fenómeno guadalupano pertenece al pueblo y, como aporta el papa Francisco, ‘pueblo’ no es una categoría lógica o mística, sino una categoría mítica: “La palabra pueblo tiene algo más que no se puede explicar de manera lógica. Ser parte de un pueblo es formar parte de una identidad común, hecha de lazos sociales y culturales”.

La pandemia de COVID-19 ha privado a la sociedad mexicana de esta trascendente experiencia anual y no hay que minimizar los efectos que esto conlleve en los próximos meses. Sin embargo, ha sido un acierto de las autoridades buscar conjurar con esta dolorosa decisión otras verdaderas tragedias familiares que sufrirían ante el ignominioso silencio de quienes, pudiendo hacer algo, prefirieron no adaptarse. Además, aventuro, esta decisión podría ayudar a los fieles guadalupanos a comprender una riqueza de su devoción no advertida y que quizá la costumbre y el folclor disfrazan.

Cierto, hay voces de creyentes más cercanas al fariseísmo, que elogian otras experiencias de fe comunitaria frente al COVID; como la vivida este mes en el patriarcado ortodoxo en los Balcanes donde celebrantes y fieles sin vigilancia de medidas sanitarias participaron el domingo 22 en el funeral del patriarca serbio Irinej (muerto por COVID) quien, a su vez, había celebrado sin cuidados sanitarios al funeral del arzobispo montenegrino Amfilohije Radovic el 1 de noviembre (muerto también por COVID). Afirman que aquellos fieles fueron valientes por no supeditar a Dios ante la pandemia del coronavirus; pero en realidad, aquellos antepusieron la forma al fondo. Y ese es el error en la perspectiva que tienen de su fe y de su experiencia religiosa.

Me explico y concluyo: Se dice que la expresión ‘lengua muerta’ es sumamente precisa porque un idioma muere cuando ya no puede cambiar, cuando sólo se puede ‘aprender’ en el canon gramático, cuando no ‘vive’ ni ‘evoluciona’ en las relaciones ni en las conversaciones, ni en la literatura ni en la cultura de sus hablantes. El fenómeno guadalupano es un lenguaje vivo, que no se limita a los márgenes celebrativos formales, litúrgicos o tradicionales; que ha sobrevivido, madurado y se ha transformado radicalmente a lo largo de la historia. Este tiempo también es una prueba para reencontrar ese sentido, es una prueba para comprobar que más allá de la costumbre, hay un pueblo que vive su devoción abrazando con dolor el presente para sembrar el futuro de aprendizaje.

LEE Caso Cienfuegos: El dilema

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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