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Opinión

Andrés Roemer quiere 35 millones del erario poblano

Emanuel Mendoza Cancino

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El 14 de febrero del presente año, el presidente Andrés Manuel López Obrador, hizo pública la CIRCULAR UNO en la que informa que “hemos tomado la decisión de no transferir recursos del Presupuesto a ninguna organización social, sindical, civil o del movimiento ciudadano, con el propósito de terminar en definitiva con la intermediación que ha originado discrecionalidad, opacidad y corrupción”.

Este viene a cuento, porque en el Presupuesto del Estado de Puebla para el 2019, se encuentra un capitulo denominado: Transferencias y Donativos para Organizaciones de la Sociedad Civil. En él, se prevé, que diversas asociaciones serán beneficiadas con la entrega de poco más de 123 millones de pesos.

Entre otras están, la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios, la Asociación Estatal de Padres de Familia, la Asociación Nacional Contra la Trata Humana en la Sociedad, A.C., la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Económico, A.C., el Centro de Rehabilitación Infantil Teletón y Poder Cívico, A.C.

Poder Cívico, A.C. se declara como “una organización ciudadana, sin fines de lucro, apartidista y democrática”. Tiene su sede en Reforma 222, en la Ciudad de México. Su principal socio es Andrés Roemer, quien desde 2008, organiza en Puebla, un Festival llamado La Ciudad de las Ideas.

En su página, se describe el evento como una “introducción de innovadores debates intelectuales que plantean puntos de reflexión sobre dudas, curiosidades y saberes de la humanidad, tales como “¿Qué nos hace humanos?”, “¿La religión es buena para la humanidad?”, “¿El universo tiene un propósito?”, “¿Las redes sociales son nocivas para la sociedad?”, entre otros, que generan un espacio más participativo e interactivo entre los ideastas”. Y para ello, participan conferencistas de las más diversas profesiones.

A pesar de que Poder Cívico, A.C. se dice una organización sin fines de lucro, la entrada al Festival, tiene precios de mil quinientos, cuatro mil, diez mil y trece mil pesos por los tres días que dura el evento. El Auditorio en donde se desarrolla tiene capacidad para cinco mil asistentes. Así que saque usted sus cuentas y vera que es un buen negocio.

El asunto está en que para este año, se tiene previsto en el Presupuesto poblano, entregar 35 millones de pesos a esta Asociación para organizar su Festival, que como ya vimos no es nada barata su entrada.

Y es aquí, donde la puerca torció el rabo. ¿Por qué si es un evento privado, cuyo beneficio va a parar a los bolsillos de los organizadores, el gobierno de Puebla debe destinar del erario, que son recursos públicos, 35 millones de pesos?

Llegó la hora de una nueva ética en la administración pública, por salud de la nación. Ya no se puede seguir permitiendo, que se utilice dinero público para sostener negocios privados. Eso es corrupción.

Corresponde a los diputados del Congreso de Puebla revisar y corregir, estas transferencias y donativos, y ajustar el gasto público al criterio de la CIRCULAR UNO.

Agustín Guerrero Castillo

 



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Gerardo Medina Romero

Nunca olvides tu origen y serás más grande

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Recientemente, la situación laboral que ha provocado la pandemia y, en particular, los apoyos gubernamentales para las personas que perdieron su empleo, otorgados con el fin de mantener activa su economía, han comenzado a ser perjudiciales para algunas empresas.

Actualmente se registra una escasez importante de mano de obra en muchos lugares de Estados Unidos debido a que las personas prefieren mantenerse desempleadas para no perder los apoyos del gobierno. Las calles donde existen negocios se han tapizado de letreros de contratación y los pequeños empresarios, comerciantes y restauranteros no encuentran la manera de cubrir sus vacantes.

Debido a esta situación, un cliente mexicano con un negocio importante en la frontera decidió trasladarse con toda su familia y arremangarse para operar su negocio, desempeñando funciones completamente operativas en las líneas de producción de su centro de distribución. No le ha importado el qué dirán, ni pasar de vivir en una de las zonas más exclusivas de una ciudad a cinco horas de distancia en carretera, la casa de sus familiares con tal de sacar su negocio adelante en lo que la situación se mejora.

No pude tener una videoconferencia con ella porque estaba desempeñando un rol en la línea de producción que no puede parar. Por esta razón me pidió tener la sesión en su horario de comida, sabiendo que no tendría tiempo para comer.

A lo largo de mi carrera he conocido muchos empresarios exitosos que tuvieron comienzos humildes y afortunadamente, muchos de ellos recuerdan sus inicios con la misma humildad.

En una ocasión en una empresa de desarrollo de software en la que trabajé, el presidente de la compañía en persona quiso trasladarse por varias semanas a las instalaciones de un cliente para programar con sus propias manos y ayudar al equipo codo a codo, a cumplir con el compromiso.

En mi época de universitario en más de una ocasión me tocó ver al director general sirviendo en el comedor los platos de comida a los profesores cuando se formaban en la barra.

Afortunadamente he visto a muchos directivos que no tienen problema con cargar y mover sillas para acomodar una sala de juntas para una presentación, o agacharse para conectar un cable. He visto a muchos ejecutivos mezclarse con el personal operativo para jugar una cascarita de futbol o para ir a comer unos tacos a un puesto callejero.

 No quiero decir con esto, que eso sea forzosamente el deber ser. Respeto mucho a quien piensa que los niveles se deben mantener; sin embargo, en el fondo lo que me parece importante es que los directivos o los dueños fundadores sean auténticos y se muestren orgullosos de dónde vienen y de lo que son.  

Ver con entusiasmo al dueño de una empresa que factura muchos millones de dólares, arremangándose para desempeñar un trabajo meramente operativo, me hace recordar mis propios inicios cuando trabajé para un agente aduanal cargando cajas. Recuerdo que comíamos los mejores tacos de guisado que he probado en mi vida y aprendí los albures más ingeniosos cuando viajábamos en las redilas del camión sentados en las cajas, rumbo a las bodegas de los clientes.

Hoy quiero agradecer a todos esos líderes que respetan el trabajo del personal de limpieza y no caminan por donde acaban de limpiar, que les agradecen por su trabajo, que los saludan de mano y que les dan el paso por simple educación y respeto. Gracias a esos líderes y compañeros que me han enseñado a lo largo de estos años a respetar el trabajo de cada persona y valorarlos sin importar el nivel o el tipo de trabajo que les toca desempeñar. Gracias porque aprendí que no hace falta tener la mejor oficina ni salir en las fotos corporativas al centro, para sentirme importante de ellos.

Recuerda siempre con cariño y orgullo cualquiera que haya sido tu origen y agradece a aquellos líderes que te hayan enseñado con el ejemplo que el valor de una persona no está en su nivel de educación, estudios o preferencias políticas o sexuales, sino en su deseo por impactar positivamente a todos los que lo rodean.

LEE ¿Escarnio religioso con fines políticos?

emc

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Análisis y Opinión

Escarnio religioso con fines políticos

Felipe Monroy

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Justo quince horas después de que líderes de una docena de diferentes religiones en México se reunieran para orar por la paz; el presidente de la República -desde el púlpito moral de su individual certeza- volvió a arremeter contra las prácticas religiosas, particularmente contra la grey católica y sus actos de fe. No ha sido la primera vez; de manera sistemática mezcla, confunde y politiza a propósito la dimensión espiritual de millones de personas.

Algo ha pasado en el fuero interno del presidente. A partir del 2020, sus críticas a lo que él identifica como ‘hipocresía católica’ se han tornado recurrentes y socarronas. Hasta antes de la campaña presidencial y en los primeros meses de gobierno, López Obrador siempre había aderezado con conceptos religiosos su ideario político; pero -quizá la pandemia, quizá la incertidumbre- ha revelado en el presidente ese discurso anticatólico moralizante de un rancio protestantismo para-cristiano que fue sumamente popular a finales de los setenta y hasta los años noventa en México.

A diferencia del anticlericalismo secular (que se enfoca en una crítica a la institución católica), el anticatolicismo cristiano contemporáneo es un estilo discursivo, especialmente utilizado por distintas ramas de protestantismo, que a través de estereotipos negativos y lenguaje peyorativo critican a los católicos, a sus prácticas religiosas y a las fallas de sus miembros que aseguran son una ‘hipocresía moral’ intrínseca a la religión católica. La reacción católica a esta discriminación indirecta ha sido también una desvaloración de la identidad cristiana de evangélicos, protestantes y otras comunidades religiosas.

Sin embargo, el acercamiento entre líderes cristianos, el diálogo interreligioso, el ecumenismo y la vasta producción de fraternas reflexiones espirituales han favorecido el respeto, la tolerancia y hasta la amistad entre referentes y miembros de religiones otrora enemistadas. El encuentro interreligioso de oración por la paz, el pasado 10 de junio, es símbolo de este esfuerzo de entendimiento y madurez entre creyentes.

Pero el presidente no abandona el discurso moralizante: “mi cristianismo, lo que yo practico… si todos fuésemos así viviríamos en una sociedad mejor”. Y, con frecuencia -especialmente para eludir algún tema álgido- utiliza la fórmula que su inmejorable cristianismo es superior por no parecerse al cristianismo hipócrita del prójimo.

En la primera conferencia presidencial del 2020, López Obrador espetó la fraseología que ya ha hecho leitmotiv recurrente: “Los conservadores van a misa y olvidan los mandamientos; van a la iglesia, comulgan, confiesan, van a dejar en cero el marcador y el domingo vuelven a lo mismo”.

Al inicio de la pandemia, el presidente mostró un par de imágenes del Sagrado Corazón de Jesús (sumamente veneradas por católicos) y las comparó con un trébol de cuatro hojas y un billete de un dólar como amuletos de buena suerte. En julio 2020, durante la presión por el famoso ‘aplanamiento de la curva’ de contagios por COVID-19 en México, el presidente volvió a calificar a los creyentes: “Son sectores reducidos, pero con mucha pasión. Es obvio, amenazas y al mismo tiempo por eso es irracional, muchos de ellos van a los templos, confiesan y comulgan, pero olvidan los mandamientos”.

El 8 de marzo, con motivo de las movilizaciones feministas; y el 5 de mayo, como respuesta a la tragedia del metro capitalino donde fallecieron 26 personas, López Obrador aplicó el mismo epíteto a los que identifica como adversarios, pero los ejemplifica como católicos: “Son clasistas, son racistas, son partidarios de la discriminación. Pueden ir a los templos los domingos y confiesan y comulgan, y dejan el cero marcador, eso es hipocresía”, dijo el día de la Mujer y en el aniversario de la Batalla de Puebla insistió: “Son muy perversos y estos conservadores son también muy hipócritas. Porque estoy seguro de que hasta van a misa los domingos y confiesan y comulgan”.

¿Por qué el presidente ridiculiza y adhiere sistemáticamente la imagen de sus enemigos a las prácticas religiosas sacramentales de la Confesión y la Comunión, de la asistencia a Misa y el estudio de los Mandamientos?

Es una verdadera pena que el mandatario de una República laica no sólo no valore ni respete las identidades religiosas de todos los ciudadanos, sino que las politice e identifique a algunos perfiles religiosos como potencialmente adversos a su movimiento político. López Obrador, no hay que olvidarlo, ganó con un margen amplísimo las elecciones del 2018 y su personalidad política aún convoca a millones de partidarios de su ideología. Con certeza, el 95% de todos sus apoyos sociales profesa alguna fe o es miembro de alguna institución religiosa; lo mismo se puede decir de la clase media que lo ha llevado al poder.

¿Por qué continúa denostándolos? ¿Qué es lo que en el fondo busca reclamar a esa dimensión espiritual de una vasta porción de la sociedad mexicana que, en principio, no sólo goza de la libertad de culto, sino que también está llamada a participar desde su identidad espiritual, personal, familiar y comunitaria en la transformación necesaria del país?

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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