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Opinión

¡Arranca la Guardia Nacional!

Julio Alberto Hortiales

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Con bombo y platillo el primero de julio inicia sus operaciones la Guardia Nacional, por fin después todo el jaloneo que hubo para su aprobación.

Es importante recordar que uno de los puntos más polémicos era el del mando militar o civil, que fue el que finalmente se aprobó, pese a los deseos de Andrés Manuel.

Gran tranquilidad nos dio la entrevista del senador Ricardo Monreal el 22 de mayo en la cadena CNN, ya que dejo muy en claro que está erradicada cualquier posibilidad de que se militarice la Guardia Nacional, ya que tendrá fuero policial, adiestramiento, formación, reclutamiento, ascensos recompensas, sueldos y mandos civiles.

Sin embargo, a pesar de ser civil la Guardia Nacional, está se conforma inicialmente con 35 mil soldados y marinos que no queda muy claro si renunciarán o no, ya que solamente mencionan que se incorporan, llamándolos “pie de veteranía” y obedecerán a un mando civil, ya con eso dejan de ser militares.

Para en el 2020 estará conformada por cerca de 98 mil elementos, de los cuales 64 mil provienen de las fuerzas armadas, es decir casi un 70% y 18 mil de la Policía Federal poco más del 18%, policía que según Andrés Manuel “se echó a perder en el sexenio de EPN”.

Conclusión. La Guardia Nacional que está probada en la constitución es civil, resulta estar conformada un 70% militar, 18% de policías “echados a perder” y sólo un 12% de guardias “nuevos” de los que se debe analizar su procedencia.

¿Y qué creen?, aunque así está dispuesto en la ley nuestro querido presidente que se sabe de todas todas -o las inventa o de plano no le interesa respetar las leyes-, ya que es más bueno que el pan y más honesto que Mahatma Gandhi, y por eso dice que puede hacer lo que su real y gansa gana desee, les dio la vuelta y nombró un militar en proceso de retiro al mando de la guardia, al General de Brigada Luis Rodríguez Bucio.

Encontró en este término hibrido de “en proceso de retiro” -su excusa perfecta-, aunque aquí y en China es un militar en activo y no será hasta agosto cuando termine su proceso un militar en retiro.

Y seguirá siendo militar de formación hasta su muerte, al igual que los 64 mil que ya habíamos contado. ¿O acaso con la jubilación o el simple cambio de jefe se pierde toda la formación castrense que tienen?

A pesar de que prometió retirar al ejército de las calles, sólo nos dio atole con el dedo como ya se habrán dado cuenta, hasta el inicio de actividades fue en el Campo Marte. Muy claro su mensaje.

Lo que sí es inconcebible es que este, su proyecto mas importante en materia de seguridad, que es el clamor más grande de los mexicanos, lo inicie con el pie izquierdo.

Tal y como ya nos tiene acostumbrados se lanza al ruedo sin capote y a tan solo tres días del inicio de operaciones ya empezamos con las aclaraciones, las protestas y demás asuntos detalles no atendidos.

Hoy a las afueras de las instalaciones de uno de los Centros de Mando, más de mil quinientos elementos gritan a coro: “policías si, militares no”.

Parece ser que no tuvieron la información suficiente de cómo se haría este cambio y cómo les afectaría en lo económico y en lo personal, ya que mientras ellos reclaman esto, en el “Teatro Mañanero” el presidente trata de calmarlos dándoles explicaciones.

¿No hubiera sido mejor hacerlo antes y dejar todo listo para un iniciar con el pie derecho, todos contentos y alegres a trabajar?

Parece ser que los que nos van a cuidar por lo pronto se dedicaran a desquiciar la ciudad bloqueando las avenidas donde se encuentre algún Centro de Mando.

Y para acabarla de tomar, en Tabasco, el estado natal del Jefe Máximo de la Guardia Nacional, el narco les arma un bloqueo quemando vehículos a la entrada en los puentes de Majahua con las ya típicas narco mantas donde alcanzamos a leer, “Sabemos que vienen con todo. Pero a ver cuántos salen con vida”.

No cabe duda de que con la 4T nos tendremos que acostumbrar a la improvisación, a que si se hacen cosas al margen de la ley y que el presidente está por encima de la ley.

Domingo Días
domingo.dias@yahoo.com.mx



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Análisis y Opinión

¿Pasaremos al naranja?

José Luis Arévalo

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Terminó la campaña de “Su Sana Distancia” y estamos como al principio, bueno, peor que en marzo ya que ahora tenemos decenas de miles de contagiados, cerca de 10 mil muertos y una crisis económica y laboral sin precedentes en la era moderna de nuestro país.

Y lo que mucha gente se pregunta es entonces ¿porqué poner fin a una fase si las cosas no han mejorado? Según algunos expertos, en una epidemia solamente se puede pasar a una nueva fase cuando disminuye el número de enfermos hospitalizados y el número de fallecimientos de manera clara en por lo menos 15 días. Lo que en México no ha sucedido; es más, en tan sólo 7 días superamos los 2 mil muertos. Entonces, ¿porqué la urgencia?, quizás aquí haya algunas respuestas:

El presidente Andrés Manuel López Obrador sólo esperó -o presionó-, el “banderazo de salida” y se fue de gira hacia el sureste de la República. Primero a Quintana Roo, donde hay una notoria mejoría en el tema, pero luego irá a Tabasco y Campeche donde la situación es cada vez peor.

¿Qué le urgía al presidente? Demostrar una vez más que sus amuletos le acompañan, que necesita recuperar lo antes posible los puntos de popularidad que ha perdido en mayo o demostrar que sus proyectos requieren de su presencia para dar certeza. En ninguno de los casos se justifica ir en contra de lo que indican sus expertos como tampoco da un buen ejemplo a un país que ahora más que nunca necesita de un líder que componga el andar de una nación que registrará 12 millones de pobres más a causa del Covid-19, cerca de 2 millones de desempleados y una crisis sanitaria que sabrá Dios si los hospitales lograrán aguantar la presión.

Al tiempo de esto está la parte social. ¿Qué tanto los mexicanos sabremos respetar las medidas sanitarias si la necesidad económica les rebasa? Simplemente, todavía no daban el “banderazo de salida” y las calles de muchas ciudades, como Toluca y la CDMX, se encontraban ya con mayor movimiento, disminuido gracias al programa Hoy No Circula, pero es notoria la reactivación de la ciudadanía.

Es cierto, y aquí lo escribimos anteriormente, que este país no aguantaría una cuarentena mayor a este periodo y aquí está la muestra. El confinamiento no solamente ha traído una difícil crisis económica y laboral que tardará mucho, pero mucho tiempo en mejorar, sino también de tipo social. La violencia intrafamiliar, las crisis nerviosas y la depresión, las fracturas en el seno de varias familias mexicanas se han acentuado aunque desde Palacio Nacional se empeñen en decir que esto es falso. Así que, tratando de verle algún lado positivo, esta reactivación, por pequeña que vaya a ser en estos primeros días, podría ayudar a sanar estas heridas.

Sin embargo, el riesgo de contagio está ahí. Salimos de la pandemia o más bien salimos hacia la pandemia. Eso lo iremos viendo con el paso de los próximos días. La responsabilidad ya está en cada uno de nosotros, en cuidarnos, en usar el cubrebocas, lavarnos las manos y por supuesto utilizar el famoso gel antibacterial. El gobierno ya no pudo con nosotros y menos cuando su titular no ha puesto el ejemplo, sumándose a miles que ya tienen la urgente necesidad de salir y de generar dinero para sus hogares.

La respuesta sin duda la tendremos en 15 días, tiempo que necesita el virus para incubarse y que será cuando en teoría terminará el color rojo del semáforo para gran parte de nuestro país. ¿Pasaremos al naranja?

José Luis Arévalo
Periodista
@jarevalop
@jlanoticias

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Laboratorio de Ideas

El futbol, como la Patria

Héctor Sotero Mata Álvarez

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Siempre me han gustado los deportes, prácticamente todos, ya sean individuales o colectivos. Tengo la firme creencia que ayudan al desarrollo del ser humano en el aspecto físico, anímico, material y espiritual.

Los deportes en conjunto sirven de ejemplo para el trabajo en equipo, ya sea como familia, como gremio, como escuela, sociedad o país. En esta ocasión, he escogido hablar del futbol soccer como unidad colectiva en pro de un objetivo común que evidentemente es GANAR.

Quiero suponer, como analogía de Nación, que el Portero representa la seguridad de la sociedad en su conjunto; los Defensas son todos aquellos que velan por nuestros servicios básicos como médicos, policías, militares, bomberos o maestros.

Los Medios son quienes coordinan el equipo para avanzar o contener, como todos los servidores públicos y la prensa; y los Delanteros son aquellos que, por su posición estratégica están obligados a lograr metas como los empresarios, científicos e investigadores y deben ver por la creación de empleos, tecnología y nuevos descubrimientos.

El director técnico es el Presidente del país y como reserva, en la banca están todos nuestros jóvenes que esperan una oportunidad para salir al campo y demostrar para lo que están hechos y preparados.

Finalmente están los fanáticos, el público que sigue a su equipo, conformado por todos los ancianos, niños, enfermos y demás personas que no pueden participar directamente en el juego, pero que aman a su equipo, lo apoyan con sus vítores y que su mayor anhelo es, al igual que el de todos, ¡GANAR! 

Todos y cada uno de los integrantes de este equipo valen lo mismo, aunque su posición sea diferente. Lo importante es jugar en equipo para lograr el objetivo común: ser felices.

Imaginemos ahora que dentro del equipo existe la rivalidad, la envidia, la avaricia, falta de trabajo y peor aún, que hay un Director Técnico que actúa injustamente, no apoya a parte del equipo por razones de su posición, raza o credo.

¿Cómo es posible que se consiga el objetivo final que es ganar y ser felices? ¿Cómo puede trabajar correctamente una colectividad si le falta dirección? ¿Qué pasa si el pueblo, el público que no puede participar directamente en el juego, está dividido?

¿Qué pasa si pierde de vista el triunfo y en su lugar pone intereses propios como tener un mejor asiento, sin importar quién gane o pierda? ¿Qué sucede si conseguir un mejor lugar, independientemente de lo que pase con su equipo en la cancha, es su principal objetivo?

No debemos olvidar que todos somos mexicanos, que cada quien juega su posición y que todas las posiciones son dignas.

Lo relevante es buscar el triunfo para todo nuestro equipo. No debe importar el protagonismo, ni se debe hacer caso de individualismos, de protagonismos o de estrellatos. El éxito es y debe ser para todos.

El juego no lo gana el portero o los delanteros, el Director Técnico o sólo pueblo –la población en general, no únicamente los más desfavorecidos–.

Lo debe ganar el equipo completo, toda la nación, nunca una parte de ella o un solo individuo, quien quiera que sea. El éxito, o el fracaso, será de MÉXICO en su conjunto.

Empresario y escritor

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