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Opinión

Crisis periodística

Felipe Monroy

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Lo digo con toda simpleza: En el fondo siempre será más dolorosa la crisis en los periodistas que la crisis en los medios de comunicación. Los medios de comunicación pueden padecer un sinnúmero de peligros que amenazan su supervivencia (el más grave siempre será la viabilidad económica); sin embargo, cuando los periodistas entramos en crisis, la sociedad misma está en riesgo.

Es una aseveración temeraria, pero voy a explicarla más adelante.

Es cierto que los medios de comunicación se encuentran frente a desafíos mayúsculos y se hace urgente una transformación radical en su auto concepción. No sólo los cambios culturales, tecnológicos y económicos urgen a los medios a cambiar sus dinámicas laborales y de relación con sus audiencias o lectores; el nacimiento de una sociedad cuyo narcisismo e hiper suspicacia van de la mano con el consumo de auto satisfacción “informativa” sugieren vastos espejismos de popularidad a directivos y dueños de medios, trampas de las que es muy difícil salir.

En México hay que añadir a esta lista de desafíos la compleja relación con el poder político y las nuevas condiciones que el gobierno federal ha impuesto a este -muchas veces tóxico- vínculo. Una muy larga tradición de connivencia, de desencuentros muchas veces simulados y condiciones de franca persecución. Ahora mismo, muchos medios de comunicación tradicionales y otros tantos emergentes esperan con paciencia abyecta la gracia del gobierno federal para contratarles publicidad, para divulgar campañas institucionales o para construir contenidos a la medida de la administración.

Algunos de esos medios “nacionales” tienen ediciones menores a los diez mil ejemplares o redacciones con menos de cinco periodistas; hay medios de comunicación “grandes” que no cuentan con corresponsales en las principales ciudades de la República y recuperan la información gracias a publicaciones ciudadanas en redes sociales. Durante años se ha agudizado el despido constante de informadores en diferentes medios y ciudades sin que todavía encontremos reemplazos en esos vacíos. Por ello, no es raro que la ciudadanía no confíe en sus medios ni los apoye; y que, por el contrario, favorezca con su suscripción digital a productores de cuestionables video-noticiarios que, más que comunicar o informar, refuerzan las filias y fobias de sus seguidores.

Y, sin embargo, insisto en que la crisis más dolorosa no es la de los medios de comunicación sino la de los periodistas. Quienes ejercemos este oficio y esta profesión aún estamos dilucidando cuál es o cuál debe ser nuestro papel en la sociedad que está fuertemente influenciada por el descrédito de cualquier autoridad y en la soberbia de sus propias búsquedas y seguridades.

Ha sido muy sencillo culpar a los saltos tecnológicos de esta distancia entre el periodista y su comunidad (audiencia). Los informadores se empeñan mucho en actualizarse en las tecnologías y herramientas de comunicación modernas; pero, por muy modernos que sean los soportes de información, la credibilidad del periodista no se compra con software.

La crisis que debe preocupar a la sociedad no está en los medios, sino en los periodistas y en particular la identidad de los profesionales del oficio periodístico. ¿Quiénes somos y para qué realizamos este servicio? ¿Qué deseamos ser para la sociedad, qué queremos que suceda en nuestras comunidades? ¿Cuál debe ser nuestra actitud ante el poder (y no sólo ante sus administradores)? El veterano periodista colombiano, Javier Darío Restrepo, lleva años insistiendo en que el periodismo debe volverse “indispensable” a los ojos de la sociedad y no sólo el ruido de fondo cotidiano que generan millones de personas con un dispositivo o herramienta de comunicación.

Pero ¿cómo ser ‘indispensables’ en una sociedad donde los usuarios tienen acceso casi ilimitado a todas las fuentes de información (reales y falsas), en una economía que premia la docilidad de la prensa ante el poder (incluso ante la fantasía de su propio poder) y en una cultura que prefiere radicalizarse en sus certezas (aunque sean erróneas) en lugar de arriesgarse a conocer algo nuevo y a confiar en alguien más?

Esa es la verdadera crisis periodística para la cual no hay respuestas fáciles ni atajos. Hace falta reencontrarnos con nuestra identidad en los márgenes de los siempre desafiantes cambios sociales y culturales. Hoy, ante tantos conflictos en la prensa y en sus profesionales, quizá sea oportuno recordar que el trabajo del periodista no es indispensable porque diga la verdad absoluta sino porque siempre mantiene la sana duda y busca permanentemente el sentido a la realidad; la naturaleza del periodismo no está en su poder sino en su servicio; y su supervivencia no yace en su economía sino en su credibilidad.

@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

Como anillo al dedo

Domingo Días

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Creíamos que ya las frases inolvidables no podían ser superadas, sin embargo, después de un gran esfuerzo de los autores de las mismas, han logrado hacerlo.

Empezaremos por Miguel “El Pobre” Barbosa quien se ha destacado durante esta 4T por dicharachero y ocurrente.

Se inició en este arte cuando a raíz del accidente a causa de una falla en el helicóptero por mantenimiento y la impericia del piloto, y esto lo dijo Jiménez Espriú en el Show Mañanero por lo que no me responsabilizo de su veracidad, en el que murieron Martha Erika Alonso y su esposo Javier Moreno Valle declaró: “es un castigo divino”.

Y a últimas fechas a raíz de la pandemia del covid-19, primeramente, destapa al mole de guajolote, sólo que no aclaró si: verde, poblano, oaxaqueño o de que variedad de las decenas de moles que hay en nuestro país, como remedio contra el coronavirus.

Después de dar la cura, nos tranquiliza a la mayoría de los mexicanos porque este virus es anti 4T, mientras la 4T es “los pobres primero”, Barbosa asegura que a los pobres nos les da Coronavirus.

Y esta semana después de dedicarse a la investigación médica encuentra el tratamiento para esta enfermedad y no es ni más ni menos que “su caldo de pollo con cebollita y chile bien picoso”.

Otro que considerábamos que estaba muy difícil superara sus declaraciones anteriores es “El Otro López”, sí, López Gatell, quien la semana pasada desechara la realización de pruebas, que en franca oposición al titular de la SEP, Esteban Moctezuma, sí quería que se contagiaran más niños para aumentar la eficacia de sus acciones y sobre todo le entregara a “Mi Viejito Lindo” su “Escudo Morel Protector”.

Esta semana nos deleita con un video digno de un Oscar, Globo de Oro, Premio al mejor cortometraje de Cannes, entre otros.

En un video inicia diciendo: “Esto es un llamado a las personas empresarias, y den todo el respaldo para que sus trabajadores puedan quedarse en casa, sin que sean penalizados con que sean despedidos o que no se les pague el salario. Es sólo un mes” y continúa explicando que millones de personas podrán quedarse en casa y así mitigar la expansión del virus.

Este llamado lo hace a los grandes empresarios, los medianos, los pequeños, los micro, no se le fue nadie, ¿acaso este es un comunicado que tenga que dar el subsecretario de salud?, por los temas tratados debería ser el Mi Viejito Lindo quien lo diera, ya que hay efectos en el sector productivo, laboral, fiscal y muchísimos más, debe ser un comunicado pensado, no una ocurrencia que más bien parece un insulto a la inteligencia de la gente.

El Otro López, de plano de economía no entiende nada, el cree que es muy fácil para un empresario del tamaño que sea, desembolsar un mes de salario, parar la planta productiva, pagar impuestos, poder checar con el contador los papeles para la declaración anual desde la comodidad de su hogar.

Ya es hora que El Otro López se ocupe de lo que le compete, aunque parece ser incompetente también en lo suyo, y deje de andar declarando sin ton ni son, pidiendo solidaridad de los empresarios cuando el gobierno no se solidariza con ellos, es una burla.

Mi Viejito Lindo empezó la semana con el saludo a la mamá de “El Chapo”, y el problema no es que la saludara, si va caminando entre la gente y alguien lo saluda ni modo de no ser educado y no saludarlo; pero en este caso, López Obrador va hasta la camioneta de la señora a saludarla.

Le habla de tu con una familiaridad total y va escoltado ni mas ni menos por el abogado de Joaquín Guzmán.

Primero defiende la investidura presidencial y por eso no recibe a Sicilia y a los LeBarón, pero a la mamá de “El Chapo” hasta su puerta va, y que no salga conque los pobres primero, porque de pobre no creo que tenga nada la señora.

Pero al ver que Barbosa y El Otro López estaban dando batalla y él no estaba dispuesto a perder en el top de declaraciones, se espero hasta el jueves para así evitar que alguien fuera a superarlo.

Ni más ni menos Mi Viejito Lindo, dijo que esta crisis viene “como anillo al dedo”, sí, no es chiste, así lo dijo y en su interior está seguro de tener razón.

Claro que le vino al dedo, marzo ha sido, a pesar de que muchos estamos cuidándonos en casa por recomendación del presidente de algún país que no sea México, el mes más sangriento en la historia del país, tan sólo tuvimos 2 mil 585 víctimas de asesinato, ante la cifra que sólo contabiliza decenas de víctimas por Covid-19.

Claro que a él si le vino como anillo al dedo la crisis, en un país donde el crecimiento económico el año pasado fue del 0.01% y que los micro y pequeños empresarios ya estaban en grandes aprietos, resulta ser que ahora la pandemia va a ser la causante de todos sus males y no las pésimas decisiones que ha tomado.

Estudios de la universidad de Chicago pronostican que el 21% de las empresas en Estados Unidos no van a sobrevivir después de un mes de paro, pero que si esto llegara a 3 meses sería el 54% de las empresas las que no sobrevivirían, y esto en un país que el año pasado tuvo crecimiento y se encontraba en muy buena situación.

Porque mencionar a Estados Unidos, simplemente porque el 80% de nuestro comercio internacional es con ese país, así que imagínese ¿qué nos va a pasar a nosotros?.

Pero usted no se preocupe porque como dice Mi Viejito Lindo, somos fuertes y vamos a salir de esta fortalecidos, ya que la lucha contra la corrupción nos va a salvar.

Sigan cuidándose y aquí nos leemos la semana entrante.

Domingo Días.
domingo.dias@yahoo.com.mx
Twitter: @domingodias7
www.domingodias.com

“Un año más para que esto cambie por completo”, AMLO 1/11/19. Que emoción en tan solo 210 días México será otro.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Análisis y Opinión

Bienaventurados los confinados

Felipe Monroy

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#QuédateEnCasa, no hay más. En estas tres palabras se sintetiza el núcleo de la información que las autoridades sanitarias han pedido al pueblo mexicano. Quedarse en casa es, sin duda, una contribución desde la responsabilidad personal y familiar para responder a los escenarios probabilísticos más negros de la pandemia.

Y aunque para muchos ‘quedarse en casa’ sea apenas una molestia o un fastidio; para otros es en sí un riesgo, un acto dolorosísimo, una tortura mental y física. Según el Informe de Derecho a la Vivienda del Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en el 2018 se estimaba que 14 millones de hogares mexicanos no contaban con los mínimos en infraestructura o servicios para alcanzar a ser una vivienda digna. Esto es 45% de las viviendas en el país no cuenta con las condiciones favorables para el desarrollo humano, social y económico de quienes las habitan.

Y eso, sólo es la mitad del problema.

El panorama se agrava cuando sabemos que, cuando menos, 34 millones de mexicanos viven en hacinamiento. Es decir, cuando en un solo cuarto viven más de dos personas según consigna el Centro de Investigación y Documentación de la Casa y la Sociedad Hipotecaria Federal. Somos más de 112 millones de habitantes viviendo en 28.6 millones de viviendas; y de aquellos, la mitad no puede cubrir sus necesidades básicas, incluyendo la de tener un hogar digno.

Quedarse en casa en aquellas zonas marginadas, invisibles, hacinadas y periféricas de las grandes urbes produce escalofríos. En reportes recientes de trabajadores sociales se evidencia que en algunas viviendas en colonias céntricas de la Ciudad de México hasta más de siete miembros de la familia ocupan una habitación para dormir; mientras en el Estado de México no es mejor el escenario: en municipios de alta densidad se registran 150 familias por cada 80 viviendas. Es decir, que, en promedio, en una sola casa casi siempre viven dos familias.

Estas condiciones, según los psicólogos, son precursores de estrés, tensión, ansiedad, depresión, falta de sueño, falta de privacidad, mal desempeño escolar, accidentes, enfermedades, abusos, violencia, etcétera. Es predecible que estos factores de riesgo se incrementen durante un confinamiento prolongado.

Es un hecho que la falta de vivienda digna ante la creciente demanda del país se debe a diferentes procesos de corrupción, gentrificación, falta de financiamiento, crecimiento de la economía informal y un largo etcétera; pero no es momento de buscar culpables sino de encontrar mecanismos y recursos creativos para auxiliar a que estas familias -forzadas a confinarse en el hacinamiento- no pierdan del todo la paz, la paciencia o la esperanza.

Aún falta creatividad para proveer servicios y ayuda que animen el espíritu y resguarden la robustez de las personas, para que esas familias sean -como lo anhelamos todos- la más valiosa institución de seguridad social ante la pandemia.

@monroyfelipe Director VC Noticias

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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