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Opinión

Debilidades de la Fiscalía Anticorrupción

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El Sistema Nacional Anticorrupción inició como la mayoría de los programas gubernamentales: a medias, respondiendo simplemente a los tiempos políticos y las conveniencias coyunturales. Así también empezó a operar el Sistema Penal Acusatorio, sin contar con la infraestructura humana necesaria y sin haber capacitado a la gente que debe operarlo.

Así también se lanzó en el sexenio anterior la guerra contra el narcotráfico, sin planeación, por lo cual ha tenido funestas consecuencias. Por ello vemos que en todo el país se inauguran carreteras que aún no están totalmente terminadas, hospitales que luego de construido el inmueble no llegan a operar, por citar ejemplos.

Primero actuar y después determinar si todo estuvo bien planeado es parte de la idiosincrasia gubernamental de nuestro México. Por ello somos uno de los países más sobreregulados, porque después de que empiezan a aparecer las fallas críticas se empiezan a “parchar” los sistemas y termina este convirtiéndose en un Frankenstein.

Así es que tenemos muchas instituciones que no alcanzan los niveles básicos de eficiencia y sistemas que no logran cumplir los objetivos para los que fueron creados.

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En el ámbito gubernamental todo inicia “por decreto”, lo cual sumado a la falta de compromiso de quienes reciben la encomienda de llevarlo a cabo, termina llevando el compromiso hasta las fechas límites y con ello se crean las condiciones que culminan en la improvisación.

Como fase final generalmente ante estos escenarios adversos se hace necesario el “maquillaje” para que parezca un trabajo profesional. Los “fachadazos” que todos conocemos.

Por lo anterior el Sistema Nacional Anticorrupción inició operaciones sin fiscal ni magistrados y con un alto índice de atraso en la instrumentación en los estados, no obstante que se tuvo tiempo para preparar su lanzaiento. La mayoría de los congresos estatales no terminaron reformando sus constituciones para crear una ley estatal anticorrupción y el plazo se cumplió el pasado 18 de julio. Hay diferentes niveles de atraso.

Sin embargo, hay un vicio de origen que condena al fracaso a todos los intentos de poner orden en los grandes problemas de este país. Nunca se pone a la cabeza de los organismos a la persona indicada por su capacidad, sino al amigo del funcionario que tiene el poder para imponer su voluntad, si la decisión está en el ámbito del poder ejecutivo, o la negociación por cuotas e intercambios de favores si le corresponde al poder legislativo.

Jamás se ha considerado como punto de partida la obligada pregunta inicial: ¿Cuál debe ser el perfil del funcionario que garantice el éxito en la responsabilidad que se le encomienda?.

El sentido común nos dice que sólo después que se identifican los atributos ideales para quien ocupe el cargo, se debe iniciar la búsqueda del candidato que reúna el mayor número de esos atributos. En un ejercicio simple, ¿Qué atributos debe tener este fiscal anticorrupción?.

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Primeramente, habrá que decirlo, la fiscalía anticorrupción debiese ser totalmente independiente del Poder Ejecutivo, pues es a quien va a vigilar en primera instancia, pero no es así, pues igual que la FEPADE, dependen directamente del Procurador General de la República.

Si el fiscal tendrá que pedir permiso para actuar en contra de algún funcionario corrupto, con toda seguridad todos los funcionarios amigos de su jefe y del jefe de su jefe, así como sus aliados políticos, estarán fuera de su radar, además de todos los compromisos políticos de sus superiores.

Desde este punto de partida, podremos suponer que se correrá el riesgo de casos de “simulación” donde la aplicación de la justicia en realidad será para perseguir a los enemigos de sus superiores, o también a quienes siendo del equipo de casa cayeron de la gracia de quien decide, así como los chivos expiatorios del sistema, esos que se sacrifican porque son vulnerables y permiten apagar la ira del pueblo. Muy difícil es que en nuestro sistema político se persiga aplicar la justicia a secas, caiga quien caiga.

Estas circunstancias limitarán a la fiscalía anticorrupción federal, así como a la que opere en cada uno de los estados ¿Usted cree que un fiscal anticorrupción de un estado será capaz de cuestionar a un gobernador?… quien además será su jefe. Es cierto que en otros países la fiscalía anticorrupción es parte del mismo gobierno.

Como ejemplo, vemos que en España depende de la Fiscalía General del Estado y esta estructura se ubica dentro del Ministerio Fiscal Español. Sin embargo, su propia cultura gubernamental lo permite y avala y lls fresultados positivos están a la vista.

Si los fiscales españoles no tuviesen una autoridad sustentada en la ley, nunca esta fiscalía podría haber inculpado a Iñaki Undargarin, yerno del rey Juan Carlos cuando inició el proceso y cuñado del actual rey Felipe VI, pariente a quien en febrero de este año se le condenó a seis años de cárcel mas tres meses, por el caso de corrupción orquestado por él en una institución filantrópica llamada Nóos. Además a su esposa, Cristina de Borbón, hermana del rey, se le castigó con una multa de 265 mil euros que corresponden a más de cinco millones de pesos mexicanos actuales.

La cultura política de ese país lo permite, pero en México ¿habrá algún fiscal anticorrupción capaz de castigar así a un familiar tan cercano de un presidente de la república en funciones?… ¿o un fiscal de un estado a un familiar de un gobernador?.

En Brasil el fiscal anticorrupción Rodrigo Janot presentó acusaciones en contra del actual presidente de la república, Michel Temer, por haber recibido sobornos y podría destituirlo, igual como hicieron con Dilma Rousseff.

En nuestra cultura política entreguista, donde todo se negocia con la ley en la mano y la justicia no responde a valores sociales, es impensable que el fiscal anticorrupción realmente cumpla con su responsabilidad, simplemente, o por un malentendido sentido de lealtad al jefe, o por la amenaza de ser destituido.

Por ello la fiscalía anticorrupción debe estar fuera de la PGR y cuando mucho depender del Congreso, o sea el Senado y la Cámara de Diputados. Sin embargo, ya es tarde para exigir una reubicación con autonomía para la fiscalía anticorrupción. Por lo tanto, debemos apostarle a tener un fiscal que sea realmente un “paladín de la justicia”, casi equivale a decir un “superhéroe”.

Por tanto, es urgente definir un perfil del fiscal anticorrupción que garantice cumplir con la encomienda que queremos otorgarle los ciudadanos, pues operará en un entorno adverso y peligroso, pues tendrá que deslindarse de las instrucciones que con toda seguridad querrán darle sus superiores jerárquicos. Tendrá que enfrentarse incluso a ellos si existiesen sospechas o denuncias de corrupción.

Por tanto, este “superhéroe “en principio debiese tener una trayectoria cien por ciento honesta, comprobada a partir de una investigación profunda a lo largo de toda su trayectoria pública y privada. Debe ser una persona guiada por principios y valores morales, identificado ésto a partir de un estudio psicométrico profundo realizado por una institución extranjera para que no haya contaminación política. Además, ser un hombre de convicciones y fuerte carácter, capaz de enfrentar a los más altos niveles jerárquicos del país si fuese necesario.

Esto es lo que debemos exigir los ciudadanos hoy que aún hay tiempo.

Si no fuese así, no esperemos gran cosa de la fiscalía anticorrupción.

¿Usted cómo lo ve?

 

Ricardo Homs
Twitter @homsricardo

 



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Análisis y Opinión

Entre el escándalo y la prevención. El mejor camino para las víctimas de abuso

Felipe Monroy

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En esta semana un par de acontecimientos renovaron la atención sobre los avances en el combate a los abusos sexuales cometidos por ministros de culto contra menores o personas vulnerables; sin embargo, ambos hechos guardan entre sí relación y distancia: uno enfocado más en querellas legales contra presuntos culpables; y otro, en la construcción de cultura y espacios donde la prevención y la protección es el objetivo central.

En primer lugar, de alto impacto mediático, fue la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para que la fiscalía revise “la posibilidad de conocer las investigaciones contra el arzobispo emérito de México, Norberto Rivera Carrera”. Se trata de un amparo interpuesto por el exsacerdote Alberto Athié contra una decisión previa que le impide acceder a carpetas de investigación de casos de pederastia clerical supuestamente encubiertos por el cardenal. Casos en los que, por otra parte, el activista no está involucrado, no es parte interesada directa ni querellante.

Sin duda, el principal y más importante factor que obligó a la Iglesia católica a emprender un viraje absoluto contra los casos de abuso sexual entre sus clérigos y las prácticas institucionalizadas de encubrimiento fue la presión mediática. Hasta antes que los casos de abuso adquirieran dimensión global y cultural, hoy se sabe -y gracias a la propia Santa Sede que ha revelado buena parte de sus dinámicas precedentes- que el clamor de las víctimas era minimizado, que el lenguaje relativizaba la gravedad de los actos y que, para evitar el ‘escándalo’ se prefería el arreglo extrajudicial, el silencio y una somera vigilancia interna a los criminales.

La extensa publicación y divulgación de las voces de las víctimas, así como de las evidencias de protección institucionalizada de ministros culpables, cambió para siempre la actitud de la Iglesia católica frente a los casos de abuso sexual contra menores o personas en condición de vulnerabilidad. Este cambio ha sido radical; a tal grado que no es poco decir que la Iglesia católica es hoy una de las instituciones que más ha avanzado en asumir medidas de prevención de abusos y en la configuración de mecanismos orientados a la protección de menores.

Lo principal ha sido asumir en plena conciencia los yerros autorreferenciales que perpetuaban las actitudes de conservación de la institución antes de cuidar o siquiera escuchar a las víctimas y sus necesidades. Y la Iglesia lo ha comprendido profundamente. Ninguna otra institución u organización ha publicado libremente el proceso de investigación de alguno de sus más encumbrados miembros, exponiendo los errores y complicidades que, por desgracia, acentuaron la agresión y ofensa contra las víctimas.

Y en ese tenor de responsabilidad se encuentra el segundo acontecimiento relevante: El Centro de Protección de Menores de la Universidad Pontificia de México participó en la creación de una nueva Alianza Global de Salvaguarda (GSA, por sus siglas en inglés), para promover acciones de prevención y protección de menores. Un esfuerzo intercontinental en el que participan organizaciones especializadas en la atención de víctimas y en la creación de protocolos de actuación frente a casos de abuso.

La Alianza busca desarrollar estándares globales para programas académicos, certificados y sistemas de protección para menores. Se trata de un esfuerzo sumamente relevante desde la Iglesia que no recibió atención mediática pero que podría hacer mucho por un futuro más seguro para todos y en el que las instituciones asuman su responsabilidad en el cuidado integral de los menores.

Ambos acontecimientos son complementarios, pero deben valorarse por el horizonte real que puedan alcanzar. Insisto, la denuncia pública y el señalamiento de los responsables directos o indirectos de un problema tan complejo como la pederastia clerical ha sido, hasta ahora, la única herramienta de presión para lograr cambios culturales necesarios sobre este flagelo; pero no se puede limitar el horizonte a las dolorosas historias del pasado, se requiere compromiso e imaginación para mejorar el mundo. Y eso es lo que estará intentando la Alianza Global de Salvaguarda, esperamos buenos y muchos resultados.

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*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

Un cierre doloroso pero necesario

Felipe Monroy

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Histórica, dolorosa y sin duda controversial decisión han tomado las autoridades civiles y religiosas para mantener cerrado por cuatro jornadas la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México en el marco de las Fiestas Guadalupanas que año tras año convocan entre 6 y 8 millones de peregrinos hasta los pies de la imagen de la Virgen Morena.

La decisión no ha sido sencilla. Se trata en primer lugar un centro devocional que permanentemente recibe fieles y procesiones que acuden al Tepeyac para pedir, agradecer o sentirse cobijados por el maternal amparo de la Virgen de Guadalupe; es el recinto religioso de mayor afluencia del continente americano y el santuario mariano más visitado de todo el mundo. A lo largo del año, se estima, unos 20 millones de fieles provenientes de todas partes del mundo acuden a La Villa a visitar a la Virgen.

En segundo lugar, es un espacio de convergencia social que reafirma y renueva varias expresiones del profundo sentido cultural mexicano: la solidaridad con el prójimo, la organización local o comunitaria, el tesón, el sacrificio, la compasión y el compromiso con una mejor versión de uno mismo. Entre el 10 y el 13 de diciembre de cada año, miles de personas extienden el mejor de los gestos de hospitalidad para con los millones de peregrinos; y, por su parte, los fieles acuden hasta el Santuario con uno o varios compromisos personales o espirituales que consideran ayudarán a mejorar su vida en su familia o su localidad. Ya sea por obligación moral o por vocación, los voluntarios y los peregrinos son ciudadanos con espíritu renovado que, en su mejor perfil, coadyuvan positivamente a las instituciones fundamentales e intermedias del pueblo mexicano.

Mirar el fenómeno guadalupano exclusivamente bajo perspectivas económicas o demográficas no refleja la verdadera riqueza que existe en esta manifestación popular que no pocas veces ha definido el curso de la historia nacional o de los valores culturales ampliamente aceptados por las familias mexicanas. El fenómeno guadalupano pertenece al pueblo y, como aporta el papa Francisco, ‘pueblo’ no es una categoría lógica o mística, sino una categoría mítica: “La palabra pueblo tiene algo más que no se puede explicar de manera lógica. Ser parte de un pueblo es formar parte de una identidad común, hecha de lazos sociales y culturales”.

La pandemia de COVID-19 ha privado a la sociedad mexicana de esta trascendente experiencia anual y no hay que minimizar los efectos que esto conlleve en los próximos meses. Sin embargo, ha sido un acierto de las autoridades buscar conjurar con esta dolorosa decisión otras verdaderas tragedias familiares que sufrirían ante el ignominioso silencio de quienes, pudiendo hacer algo, prefirieron no adaptarse. Además, aventuro, esta decisión podría ayudar a los fieles guadalupanos a comprender una riqueza de su devoción no advertida y que quizá la costumbre y el folclor disfrazan.

Cierto, hay voces de creyentes más cercanas al fariseísmo, que elogian otras experiencias de fe comunitaria frente al COVID; como la vivida este mes en el patriarcado ortodoxo en los Balcanes donde celebrantes y fieles sin vigilancia de medidas sanitarias participaron el domingo 22 en el funeral del patriarca serbio Irinej (muerto por COVID) quien, a su vez, había celebrado sin cuidados sanitarios al funeral del arzobispo montenegrino Amfilohije Radovic el 1 de noviembre (muerto también por COVID). Afirman que aquellos fieles fueron valientes por no supeditar a Dios ante la pandemia del coronavirus; pero en realidad, aquellos antepusieron la forma al fondo. Y ese es el error en la perspectiva que tienen de su fe y de su experiencia religiosa.

Me explico y concluyo: Se dice que la expresión ‘lengua muerta’ es sumamente precisa porque un idioma muere cuando ya no puede cambiar, cuando sólo se puede ‘aprender’ en el canon gramático, cuando no ‘vive’ ni ‘evoluciona’ en las relaciones ni en las conversaciones, ni en la literatura ni en la cultura de sus hablantes. El fenómeno guadalupano es un lenguaje vivo, que no se limita a los márgenes celebrativos formales, litúrgicos o tradicionales; que ha sobrevivido, madurado y se ha transformado radicalmente a lo largo de la historia. Este tiempo también es una prueba para reencontrar ese sentido, es una prueba para comprobar que más allá de la costumbre, hay un pueblo que vive su devoción abrazando con dolor el presente para sembrar el futuro de aprendizaje.

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*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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