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Laboratorio de Ideas

Día Internacional de la Familia: ¿qué propone la ONU?

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En 1994 se celebró por primera vez el Día Internacional de la Familia el cual fue proclamado por la Asamblea General de las Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el fin de fomentar la importancia de la institución familiar en la comunidad global, y ese mismo año fue declarado el Año Internacional de la Familia. 

En 2014 se celebró el 20 aniversario del Año Internacional con la Familia en el cual se plantearon objetivos a cumplir por todos los países integrantes de la ONU, las cuales implican el impulso de políticas orientadas a la familia con el fin de erradicar la pobreza, promover el balance trabajo-familia y la fortalecer la solidaridad intergeneracional.

La inversión de políticas familiares para la erradicación de la pobreza se consideran ya que:

  • 1 de cada 5 niños en el mundo vive en pobreza extrema lo cual tiene efectos negativos permanentes a lo largo de su vida y sólo 41 % de mujeres que dan a luz reciben algún apoyo.
  • La separación, el divorcio y el abandono tiene mas consecuencias económicas adversas, más para las mujeres que para los hombres
  • La carencia de una vivienda digna, de servicios para el cuidad infantil y de licencias de paternidad y maternidad pueden dirigir a trampas de pobreza profunda.

La inversión de políticas familiares para la promoción del balance trabajo-familia se considera ya que:

  • Sólo el 53% de los países miembros de la ONU proveen de licencias para madre y padre y que requiere mayor corresponsabilidad (y complementariedad) en la distribución del trabajo doméstico y el cuidado infantil.
  • Las licencias maternas y paternas brindan mayor flexibilidades para cumplir con las responsabilidades parentales para el desarrollo integral de la infancia.
  • La reducción de las brechas profesionales y económicas entre mujeres y hombres tiene un impacto positivo para la niñez, la familia y la sociedad.

La inversión de políticas familiares para la solidaridad intergeneracional se considera ya que:

  • Es fundamental asegurar la salud y bienestar de todos los miembros de la familia en todas las edades.
  • Se debe generar las oportunidades de educación y desarrollo en especial en la primera infancia a través del fortalecimiento de las habilidades parentales
  • Se debe procurar la equidad entre mujeres y hombres y la erradicación de la violencia, la inclusión de familias en situación de vulnerabilidad y el cuidado de personas dependientes como adultos mayores y personas con discapacidad.

Es por eso que los objetivos del 20 aniversario del Año Internacional de la Familia buscan ser un catalizador de iniciativas nacionales e internacionales ante una dinámica familiar cambiante en la que existe un decrecimiento de la natalidad, el aumento de familias con padres y madre solos y  el crecimiento positivo de la participación de la mujer en el mercado laboral.

Por último, en el marco del Día Internacional de la Familia, es importante compartir con gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, órganos empresariales e instituciones académicas los exhortos que hace la Asamblea General de las Naciones Unidas en más de 15 resoluciones que ha emitido desde 1989 hasta el 2018:

  1. Invertir en programas y políticas orientadas a la familia para luchar contra la pobreza y la exclusión social, promover el balance trabajo-familia, la solidaridad intergeneracional y la equidad entre mujeres y hombres.
  2. Enfrentar la pobreza en la familia reconociendo los aspectos multidimensionales de este problema, haciendo un énfasis en la educación, la salud, el trabajo digno, las oportunidades de empleo, la seguridad social y el apoyo para el cuidado infantil y de adultos mayores, evitando la transferencia generacional de la pobreza.
  3. Promover el balance entre el trabajo y la familia como conductor del bienestar de la infancia, la juventud, las personas con discapacidad y adultos mayores, y la equidad entre mujeres y hombres, a través de la mejora de las condiciones de trabajo, de la expansión del trabajo flexible usando las tecnologías de información, proveyendo y/o expandiendo las licencias maternas y paternas y una adecuada seguridad social.
  4. Apoyar a las familias para proveer un cuidado infantil accesible, asequible y de buena calidad, y promover la corresponsabilidad entre mujeres y hombres para el cuidado de infantil y otros dependientes.
  5. Invertir en políticas orientadas a la familia para mejorar y fortalecer la interacción intergeneracional como la formación para padres y apoyo de y para los abuelos 
  6. Proveer de protección social a familias en situación de vulnerabilidad, como pueden ser las familias monoparentales, en particular de madres solas, proveyendo de acceso a servicios básicos, educación de alta calidad y servicios de cuidado a la salud.
  7. Invertir en la formación de padres para mejorar el bienestar infantil y prevenir toda forma de violencia infantil, incluyendo la promoción de formas de disciplina sin violencia.
  8. Fortalecer la cooperación con distintos actores como órganos internacionales, sociedad civil, instituciones académicas y sector privado para desarrollar e implementar políticas orientadas a la familia.
  9. Apoyarse del punto focal en la familia de las Naciones Unidas para mejorar la colaboración nacional e internacional entre gobiernos y organizaciones de la sociedad civil especialistas en familia y proveer de información de las actividades realizadas, incluyendo las buenas prácticas nacionales e internacionales 

Cada año, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU a través de su programa de familia,  realiza el seguimiento de los avances de los objetivos del Año Internacional de la Familia, con el fin de entregar los resultados finales en 2024 en el 30 aniversario del Año Internacional de la Familia.

Es por eso que en el Día Internacional de la Familia es importante conocer e impulsar este esfuerzo que se realiza a nivel global para apoyar y fortalecer a la familia en todos los rincones del planeta.

Director del Instituto de Análisis de Política Familiar

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¿Y la activación física contra la obesidad?

Columna Invitada

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Por Agustín A. Herrera Fragoso

¿Qué le pasó a Poncho?, se cuestionó la familia del niño en un video subido a la red social Youtube, el cual narra la historia del estudiante de secundaria que falleció el 2 de diciembre de 2013 por la misma causa que tiene sumida a una buena cantidad de niños mexicanos en una regular o mala calidad de vida y con riesgo a contraer enfermedades como diabetes e hipertensión: la obesidad.

“Ves a tus hijos crecer y piensas que están sanos. Desafortunadamente no te das cuenta y pasas por muchas situaciones, que en el caso de Poncho fue lo que me pasó. No me di cuenta de que su alimentación, el que no hiciera ejercicio, su sobrepeso le causara la muerte”, señala el padre de Poncho en la grabación.

Con el video, los padres del joven pretenden crear conciencia sobre el problema de la obesidad en México que, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2018, en el país se registró 18.1 por ciento de sobrepeso en infantes de 5 a 11 años de edad y 17.5 por ciento de éstos con obesidad.

El sobrepeso y la obesidad constituyen ya, en conjunto el principal problema de salud pública en México. Para enfrentar el problema se limitan a prohibir los alimentos denominados Chatarra por su alto índice calórico y de azúcar, sin hacer un abordaje de manera integral y desarrollar políticas públicas que involucren a los diversos sectores de la sociedad mexicana en conjunto con los padres y la sociedad.

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. Se calcula que en 2016, más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo tenían sobrepeso o eran obesos.[1]

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Mismas que son prevenibles.

La obesidad entre los niños y los adolescentes se ha multiplicado por 10 en los cuatro últimos decenios[2]. El número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los cinco y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en los cuatro últimos decenios.

Las conclusiones de un nuevo estudio dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que, si se mantienen las tendencias actuales, en 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que con insuficiencia ponderal moderada o grave.[3]

La Dra. Fiona Bull, coordinadora del programa de la OMS de vigilancia y prevención poblacionales de las enfermedades no transmisibles señala: “La OMS alienta a los países a esforzarse por modificar los factores del entorno que aumentan el riesgo de obesidad en nuestros hijos. Más concretamente, es preciso reducir el consumo de alimentos muy elaborados baratos, con alto contenido calórico y bajo valor nutricional. Además, conviene que los niños dediquen menos tiempo de ocio a actividades sedentarias y que incluyen el uso de pantallas. Para ello, es necesario fomentar la actividad física mediante el deporte y la recreación activa”.

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad infantiles es el desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico. El aumento mundial del sobrepeso y la obesidad infantiles es atribuible a varios factores, tales como:

  • El cambio dietético mundial hacia un aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos con abundantes grasas y azúcares, pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes saludables.
  • La tendencia a la disminución de la actividad física debido al aumento de la naturaleza sedentaria de muchas actividades recreativas, el cambio de los modos de transporte y la creciente urbanización.

Se acepta que la prevención es la opción más viable para poner freno a la epidemia de obesidad infantil, dado que las prácticas terapéuticas actuales se destinan en gran medida a controlar el problema, más que a la curación. El objetivo de la lucha contra la epidemia de obesidad infantil consiste en lograr un equilibrio calórico que se mantenga a lo largo de toda la vida.

Equilibrio que se vivía y que forjábamos principalmente en los 70s, 80s y 90s, cuando la alineación tecnológica no destituía el juego y la diversión en los parques, la delincuencia organizada no invadía las calles y espacios de recreación infantil; donde se podía mantener un equilibrio calórico con el ejercicio, por lo que falta:

  • Mantener la actividad física: un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada o vigorosa que sea adecuada para la fase de desarrollo y conste de actividades diversas.

Elemento fundamental que la OMS lo señala para complementar el régimen alimentario y saludable.

Situación que también va de la mano de la seguridad, el contar con los espacios adecuados, donde podemos cambiar una cultura virtuosa del ejercicio y el juego sumando a la familia, amistades y la sociedad.

Por lo que se recomienda que se den las condiciones legales y de política pública para que:

  • Los niños y jóvenes de 5 a 17 años inviertan como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
  • La actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud.
  • La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.

Donde la realización de una actividad física adecuada ayuda a los jóvenes a:

  • Desarrollar un aparato locomotor (huesos, músculos y articulaciones) sano;
  • Desarrollar un sistema cardiovascular (corazón y pulmones) sano;
  • Aprender a controlar el sistema neuromuscular (coordinación y control de los movimientos);
  • Mantener un peso corporal saludable.

La actividad física se ha asociado también a efectos psicológicos beneficiosos en los jóvenes, gracias a un mejor control de la ansiedad y la depresión. Asimismo, la actividad física puede contribuir al desarrollo social de los jóvenes, dándoles la oportunidad de expresarse y fomentando la autoconfianza, la interacción social y la integración. También se ha sugerido que los jóvenes activos pueden adoptar con más facilidad otros comportamientos saludables, como evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, y tienen mejor rendimiento escolar.


[1] Ver: https://www.who.int/dietphysicalactivity/childhood/es/

[2] Ver: http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2017/increase-childhood-obesity/es/

[3] 11 de octubre de 2017, LONDRES

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Análisis y Opinión

La imagen se construye desde los detalles

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Cada vez es más común ver en redes sociales a profesionales o empresas que hacen publicaciones sobre distintos temas relacionados a sus servicios o productos tratando de llamar la atención de posibles clientes. Es importante destacar que en ocasiones la forma resulta mucho más relevante para captar la atención de un posible cliente que el fondo del contenido.

El fondo es el contenido y mensaje que se intenta transmitir, incluye el enfoque y el manejo del tema. El fondo nos permitirá hacer juicios sobre el nivel de experiencia que tiene el profesional y la empresa, dominio del tema, punto de vista con el que hace la observación, enfoque práctico que le da, y muchas cosas más.

Por su parte, la forma incluye tanto la redacción y ortografía utilizada, así como el diseño, las imágenes y el medio seleccionado para comunicarlo. La forma nos permitirá hacer juicios sobre la importancia que tiene para la empresa o persona que lo publica hacer o entregar cosas con calidad, su nivel de profesionalismo y la atención que le da a los detalles.

Todo comunica y todo lo que una empresa o un profesional hace, de manera consciente o inconsciente, contribuye a que el público con el que tiene contacto genere una determinada imagen de ellos que influirá en la toma de decisiones con relación a la compra del producto o servicio que ofrece.

La imagen es la suma de los juicios que un determinado público hace sobre una organización o un profesional a través de la acumulación de todos los mensajes que haya recibido, directa o indirectamente.

Una publicación con errores ortográficos o de redacción genera juicios tan negativos como una publicación donde el manejo del tema es confuso, erróneo o sin ofrecer valor alguno. Un profesional que no cuida el manejo de sus redes sociales y el tipo de publicaciones o fotos que comparte puede contribuir de manera negativa a su imagen profesional, tanto como un conflicto laboral.

Desde mi punto de vista, si una empresa no tiene algo verdaderamente relevante que aportar que sea distinto o nuevo a lo que se ha dicho, o si no domina un tema en particular, es mejor no escribir nada, ya que eso solo pondrá en evidencia su incapacidad ante sus potenciales clientes. Si una empresa no es capaz de revisar la puntuación, la redacción y la ortografía de una publicación, seguramente tampoco pondrá atención al hacer las cosas con calidad y profesionalismo para sus clientes.

La calidad de los productos y servicios de una organización o de un profesional son tan importantes para construir su imagen como lo son la actitud y comportamiento fuera y dentro de la empresa, al igual que la calidad de sus publicaciones y mensajes que emite a través de los distintos medios de comunicación.

El incremento en el uso de los chats a través de dispositivos móviles ha atrofiado tanto nuestra capacidad de escribir como la de leer, y nos hemos llenado de una serie de vicios y malos hábitos que pueden verse reflejados en las publicaciones que elaboramos y publicamos. De pronto ya no sabemos usar la puntuación correctamente y al revisarla no somos capaces de detectar errores tan graves como la falta de un signo de interrogación al inicio de una pregunta, o el uso indiscriminado de mayúsculas por ejemplo. Es por ello que debemos darle el doble de importancia a la revisión de los textos.

Si queremos fortalecer nuestra imagen como empresa o profesionales independientes, debemos comenzar por cuidar todos los mensajes que enviamos, al menos los que hacemos de manera consciente. Hay que reconocer que para hablar de un tema hay que dominarlo y tener algo nuevo que aportar o, de lo contrario, será mejor no escribir a menos que se trate de una simple opinión sobre el tema.

Y si ya decidiste publicar un artículo, un aviso o un simple comentario de cualquier índole, asegúrate de hacerlo con buena redacción, verifica el significado real de las palabras que utilizas, revisa que tiene la puntuación adecuada y asegúrate que esa publicación realmente refleja la imagen que quieres proyectar.

Recuerda, la imagen pública de una empresa puede ser su principal aliado o su peor enemigo para lograr sus objetivos de negocio y su construcción comienza desde los detalles.

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