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Cartilla Moral 2019 Cartilla Moral 2019

Opinión

El dilema de la Cartilla Moral

Felipe Monroy

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De manera intuitiva y casi unánime, los obispos católicos de México han rechazado, con inusual severidad, promover la reedición del texto “Cartilla Moral” escrito por el inmenso Alfonso Reyes y rescatado por la administración lopezobradorista (no sin dejarle varios ajustes -algunos terribles- que se hicieron en el sexenio de Salinas) para combatir “la decadencia social por la pérdida de valores culturales, morales y espirituales”.

Las razones por las que los pastores católicos, a diferencia de los pastores de otras denominaciones religiosas (los líderes evangélicos de Confraternice se comprometieron a distribuir 10 mil ejemplares en sus templos), se han desmarcado y han hasta criticado al gobierno por la divulgación de este material se pueden resumir de la siguiente manera: Uno. Aseguran que la Iglesia católica tiene textos formativos más completos y complejos sobre los valores morales (la Biblia, primordialmente). Dos. Aseguran que la Iglesia católica se ha comprometido en la formación moral popular desde siempre (la catequesis, suponemos). Y tres. Que el Estado vulnera la sana laicidad y el marco legal vigente al confundir las fronteras de las responsabilidades de la administración pública con aquellas trascendentales propias de las asociaciones religiosas.

Hay que señalar que, también de manera unánime, los jerarcas católicos reconocen –y hasta comparten- la lectura del presidente López Obrador sobre la necesidad de que la sociedad mexicana reflexione y participe en un fortalecimiento de los valores que promuevan la inviolable dignidad de la vida humana, del servicio trascendente e irremplazable que ofrece la familia a toda la sociedad, de la urgente puesta en práctica de la cívica y ética en las comunidades, e incluso de lo urgente que es asumir el cuidado de la naturaleza y el amor a la morada humana.

Temas que, por cierto, son los que aborda el texto original de Alfonso Reyes con sencillez, con amplia mirada moderna y contemporánea (por supuesto, también limitada a su tiempo), con inclusión y respeto a todas las formas de pensamiento que legítimamente desean explorar las razones del deber moral, la obligación moral o la acción correcta en los dilemas de moral humana aun asumiendo los dolorosos sacrificios de sus decisiones.

Entonces ¿por qué no querría la jerarquía católica y otras religiones ayudar a que los ciudadanos se acerquen a estas reflexiones? ¿Por qué desautorizan y ningunean (se le ha llamado ‘folleto moralizante’, ‘ocurrencia’ y ‘proselitismo político’) un escrito que podría apoyar a que siquiera algunas personas recuperen una mirada crítica sobre las dominantes ideologías de mercado, de relativismo moral y de utilitarismo social? Algo que, por desgracia y a pesar de todos los esfuerzos de evangelización y catecismo, no han logrado defender ni promover como quisieran en la moral popular, como el intrínseco valor de la vida humana, el papel de la familia en la sociedad, el cuidado de la naturaleza o la aspiración al bien común.

Las respuestas podrían ser demasiado simples: porque las instituciones religiosas tienen una calificación de confianza social muy superior a las instituciones políticas en México y no pretenden utilizarla a favor del régimen actual, porque consideran que la función del gobierno federal es cuidar la normativa del Estado y no promover reflexiones morales o porque los parches salinistas al ‘textito de un regiomontano católico” –como lo definió la esposa del presidente López Obrador- básicamente diluyen en relativismo postmoderno los principales argumentos morales de la cartilla original (hay cambios tan radicales como sustituir “la apreciación del bien” por “la práctica del bien”. cfr. Lección IV. Las normas o preceptos morales).

Cartilla Moral de Alfonso Reyes

Cartilla Moral de Alfonso Reyes

Pero quizá la razón más evidente es que la actual Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público prohíbe expresamente que las iglesias o los ministros realicen cualquier tipo de propaganda a asociación política alguna y esa prohibición incluye doctrinas de partidos políticos, posturas de candidatos y, por supuesto, discursos de gobiernos.

Entonces, ¿por qué querría el gobierno federal que las iglesias y asociaciones religiosas difundan esta Cartilla Moral? ¿Qué criterios de distribución serían insustituibles como para necesitar que los pastores o líderes religiosos se den a la tarea de recomendar el texto incluso violando los márgenes de la ley? ¿Qué resistencias puede encontrar también el gobierno federal en las inmensas instituciones estatales (como pasó en 1992 cuando la entonces lideresa del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo, rechazó distribuir 700 mil ejemplares de la reeditada Cartilla Moral promovida por Salinas) como para involucrar ahora a los líderes religiosos?

En fin, la Cartilla Moral y la divulgación por parte de los ministros de culto es en sí mismo un dilema entre dos requerimientos incompatibles. Por un lado: Es imponderable que todas las instituciones y organizaciones sociales participen en la promoción de una reflexión moral en la sociedad. Y por el otro: Las asociaciones religiosas están impedidas por el Estado (y algunas por sus propias normas) para participar en la difusión de discurso gubernamental y viceversa.

La solución a este entuerto podría ir en dos vías: en la actualización de la Ley de Asociaciones Religiosas (imperante tras la reforma constitucional del 2011) para que la madurez cívica juzgue desde la convicción del Estado laico los actos de plena libertad religiosa accesible a todos los credos en México. O, en lo que el propio Reyes escribió en su Cartilla y que tanto el salinismo como el régimen de la Cuarta Transformación omitieron: “El verdadero pacifismo consiste en crear alianzas y armarse contra la conquista… la patria es el campo natural donde ejercitamos nuestros actos morales en bien de la sociedad”.

@monroyfelipe

Querida oposición: inspírense en AMLO

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Opinión

Vive tu tiempo, porque el reloj sigue en marcha

Samantha Alcázar

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Si bien hay de cierto es que, los tiempos nunca son los mismos para todas las personas.

En realidad estamos llenos de temporadas… como las del año

La primavera, el verano, el otoño y el invierno, cada una con sus características….

En la primavera, salen las flores, hay calor y es una temporada que da frutos.

En el verano, por su clima es templado. Es la más cálida de las estaciones.

El otoño, es como una regeneración en las hojas, el clima es más fresco y tiene las lunas más bonitas…

El invierno no a todos les gusta, pero si a la gran mayoría. En un clima al igual que en verano es templado.

Estaba leyendo una historia que dice así:

El viaje es corto

Una anciana se subió a un autobús y tomó su asiento. En la siguiente parada, una joven mujer, fuerte y gruñona subió y se sentó bruscamente junto a la anciana, golpeándola con las bolsas que cargaba.

Al ver que la anciana se mantuvo en silencio, la joven le preguntó, ¿por qué no se quejó cuando la golpeé con las bolsas?, la anciana respondió con una sonrisa y dijo:

– “No es necesario ser mal educada o discutir sobre algo tan insignificante, ya que mi viaje a tu lado es tan corto porque me bajaré en la próxima parada.”

Esta respuesta merece ser escrita en letras de oro:

“No es necesario discutir sobre algo tan insignificante, porque nuestro viaje juntas es muy corto.”

Y esa es una de las verdades más grandes de la vida, no podemos juzgar a las personas por lo que hacen o por la manera en la que se comportan.

A veces quisiéramos que las personas hicieran por nosotros, lo que nosotros hacemos por ellos, pero no es así.

Lo importante de la vida es poder sentirte pleno en la temporada que estés.

La realidad es que a veces estamos tan enfocados con nuestros problemas, que no mirarnos lo que hay alrededor.

Mírate, estás vivo, hoy fue un día nuevo, un día en el cual despertaste, pudiste ver la luz del día, estar con tus seres queridos, o bueno algunos están a la distancia y los echamos muyyyy de menos.

Pero siempre recuerda lo afortunados que somos en tener vida.

Así que querido lector…. no te enganches en las cosas que crees que puedes hacer mañana…o con algo que te hizo alguien.

Vive tu hoy.

Ama, llama a las personas que quieres, ríe, perdona, quítate el rencor y sonríe.

Si te equivocas, pide perdón y aprende….

Es verdad que de todo aprendemos.

Y dejemos de criticar a las personas por sus temporadas, que si ya se le fue el tren…oyeeeee quién dijo que para amar hay una edad???

Que si no acabó la escuela…. ¿Y?  Que si ya (ponle la frase que quieras)

Vive tu tiempo, porque el reloj sigue en marcha…

Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

Eclesiastés 3:11

Cada temporada tiene un propósito.

Nos leemos en la siguiente Neta…

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Análisis y Opinión

Manifestaciones frenasténicas

Felipe Monroy

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Puede que el Frente Nacional Anti-AMLO (FRENAAA) cuente con la legitimidad y el derecho de la manifestación ciudadana contra las autoridades, un valor imprescindible en la búsqueda democrática del país; sin embargo, todo parece indicar que carece de las características imprescindibles para considerarse un movimiento martirial -o siquiera coherente- como lo pretenden vender a la prensa y a sus seguidores.

Por el contrario, la historia mexicana guarda muchos ejemplos -quizá demasiados- de heroicas resistencias contra el abuso del poder. Se trató de pueblos, comunidades o personas en lo individual que, tras un largo y pesado historial de sometimiento, comprenden con pesar la arrogancia y la responsabilidad de sentirse libres y se rebelan contra las reglas que los ha tenido en situaciones infrahumanas.

En cada caso, los detentadores del efímero mando de las fuerzas del orden buscaron reprimirlos, acallar sus voces, minimizar sus luchas y hasta aniquilarlos creyendo sólo haber hecho su trabajo, lo mínimo para mantener la paz y el statu quo. A veces, vaya paradoja, los detentadores del poder confiesan haber sometido o abatido “a los rebeldes” en defensa propia.

La Rebelión de Tomochic a finales del siglo XIX es uno de estos casos. En la historia de este conflicto se nota la ofensiva inicial, constante y permanente del Estado y los poderes fácticos del porfiriato contra la autonomía de los pueblos tarahumaras. Primero hubo una imposición autoritaria de un poder no respaldado por la gente; dicha autoridad promovió la institucional defensa de los privilegios de la oligarquía y los caciques; después se persiguió sistemáticamente a los inconformes; más adelante se reprimió una opción socio-religiosa que congregaba a los disidentes; y, finalmente, se usó el ancho brazo militar para exterminar a todo un pueblo en resistencia.

El autoritarismo no conoce límites ni vergüenza. De la rebelión de Tomochic se dice que el general Rangel mantuvo la ofensiva militar hasta masacrar al último rebelde; aunque también son famosas las palabras del líder de la rebelión, Cruz Chávez, antes de morir malherido por la escaramuza: “Nací para morir y no para rendirme. El culpable puede rendirse y pedir perdón; el inocente no”. Es decir, hay también cierta indignación radical que no encuentra satisfacción sino en la frontera del triunfo total o del martirio renaciente.

No hay nada de esto en la oposición política que proponen estos malquerientes del gobierno federal. No hay padecimientos ni sufrimientos que conmuevan a los humildes ni hay abusos manifiestos por parte del poder en turno; lo evidente es una posición de privilegio que defiende sus propios fueros, un vociferador de absolutos desde un lejano podio virtual y suficientes recursos económicos para emular una manifestación tan vacía de ideas como de adherentes. Hay, además, un elemento pararreligioso que se identifica ‘neocristero’ y que adereza amargamente el escenario del que hablaré en otra oportunidad.

En el fondo, FRENAAA apenas proporciona la excusa perfecta para que las más diversas manifestaciones oligofrénicas encuentren lo único que siempre buscaron: ostentarse.

No están allí, sin embargo, las verdaderas historias de resistencia social y política contra la denominada Cuarta Transformación, contra algunos rasgos de su silenciosa militarización de la vida pública o contra el control partidista hegemónico de la administración gubernamental. Estas historias -nos enseña con tristeza la experiencia- no las conoceremos a detalle sino hasta que el sacrificio sea más sonoro que la voz de todos los voceros del régimen.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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