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Opinión

El país de un solo hombre

Julio Alberto Hortiales

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Andrés Manuel tiene una facilidad para faltarle el respeto a las leyes y a las autoridades, situación que demostró desde que fungía como jefe de Gobierno del Distrito Federal y violara una orden judicial que exigía la suspensión de la construcción de una calle en terrenos expropiados por gobiernos anteriores.

Por el simple hecho de considerar que la expropiación de dichos terrenos donde se construía la calle ya estaba concluida y desconociendo un juicio que existía sobre dicha acción, se erigió en juez y decidió que la orden de suspensión no era lo correcto. Así nos demostró que se hace lo que el quiere o considera justo, no lo que la ley manda.

Ahora que es ya nuestro presidente nos ha demostrado esto día a día. Durante los pocos meses que lleva este gobierno ha tomado decisiones que contrarían la ley, simplemente hace lo que según su moral es correcto.

Primero con unas consultas totalmente mal realizadas, tomo decisiones y para el basto decir que eran justas y honradas, para en base a ello justificar sus decisiones.

El dijo que había corrupción en el NAICM, y aunque su fiel paje, Jiménez Espriú, no ha podido demostrarlo, AMLO dice que la hay, y que pues la hay.

Ante el robo de gasolina decidió cerrar ductos sin medir las consecuencias en el desabasto y ante la emergencia, que creó el mismo, hubo que contratar pipas, para lo que se adquirieron los servicios de la empresa de la esposa de Jiménez Espriú, pero como ellos son honrados, adelante no hay problema, la ley vale para poco o nada.

En este mismo evento se determinó la necesidad de comprar pipas para transportar el combustible, para esto se desplazaron a Nueva York los secretarios de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; de la Función Pública, Eréndira Sandoval; y de Economía, Graciela Márquez entre otros, y sin licitación de por medio compraron 571 pipas con un costo superior a los 85 millones de dólares. No fue necesaria la licitación a pesar de que la ley lo exige, ya que él es honrado por lo cual esta exento de cumplir la ley.

Lo extraño es que el canciller estuviera en esta adquisición, ya que, si bien no le comprobaron corrupción en la línea 12 del metro, si quedo demostrada su incapacidad de compra de vehículos, ya que no le atinó al ancho de los rieles y compro vagones de metro de otro tamaño. Y por lo visto quedo demostrada esta incapacidad al adquirir pipas que no cumplían con la norma oficial para circular transportando combustibles, por lo cual hubo que modificar la ley y asunto arreglado.

Por cierto, no ha llegado ni siquiera la mitad de las pipas, ya no hay desabasto y se acabó con el huachicol.

A través de un simple comunicado sin prueba alguna, vetó a empresas distribuidoras de medicamentos a participar en las licitaciones del gobierno, desaparece programas de un plumazo como las estancias infantiles y el Seguro Popular entre otras, con su palabra es suficiente, si el dice que son corruptas, lo son y ya no hay necesidad de auditorias para demostrarlo, ya fueron sentenciadas.

Se comenta que mas del 80% de las compras de este gobierno son sin licitación alguna, por lo visto en el Poder Ejecutivo solo él manda, y si no te cuadras muy fácil te desmiente en público y se hace lo que él dice.

Sin el menor empacho nombró a un tío de sus hijos, José Eduardo Beltrán Hernández consejero de Pemex, como diría Don José López Portillo, el orgullo de su nepotismo, quien uno de sus mayores méritos es haber sido presidente del Consejo Político Estatal de Morena en Tabasco en 2018, lo cual lo hace un consejero invaluable.

Envía sus ternas para funcionarios de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), que le son rechazadas por el Senado, ya que al ser entrevistados demostraron con creces carecer del perfil apropiado para el puesto.

¿Y qué hace? Envía de nuevo las mismas ternas a excepción de uno solo de los integrantes, con la finalidad de que sean nuevamente rechazadas y así el poder elegir a su arbitrio a los nuevos comisionados.

¿Qué acaso el objeto de enviar unas segundas ternas no es tener otros candidatos? Ya que los primeros no estuvieron, según el Poder Legislativo, a la altura deseada, al menos esos es lo que los conocedores dirían que está en el “espíritu de la ley” y con esto equilibrar los poderes.

Por otra parte, después de varias negociaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo se aprobó la Guardia Nacional, la que nos salvará del crimen organizado y sacara al Ejército de las calles. Uno de los puntos más álgidos de estas negociaciones fue la exigencia por parte de los legisladores que el mando de esta fuera civil y no militar.

Ante esto nombra al general de Brigada Diplomado del Estado Mayor, Luis Rodríguez Bucio en proceso de retiro. En retiro o no en retiro, su formación es castrense y repito que esto es lo que el “espíritu de la ley” quería evitar.

Y para cerrar con broche de oro ahora resulta que, mediante un memorándum dirigido a los titulares de la Segob, SEP y SHCP deja sin efecto las medidas de la reforma educativa vigente; abroga una ley por medio de un memorándum. ¿Para qué queremos al Legislativo?

Él controla el Poder Ejecutivo y viola cuanta ley le estorba, dependiendo lo que suceda con este memorándum sabremos si ya el Poder Legislativo sucumbió ante un hombre. Solo nos resta que el Poder Judicial nos salve, aunque ya empezó a controlarlo, enviando a la esposa de su constructor de cabecera y buscar ampliar el número de ministros.

Domingo Días
domingo.dias@yahoo.com.mx



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Laboratorio de Ideas

¿Ya terminó la implementación?

Gerardo Medina Romero

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¿En dónde termina un proyecto de cambio? ¿Cuándo deja de ser responsabilidad del equipo de proyecto? ¿Quién es responsable de que el cambio se mantenga?

Estas son preguntas que muchos clientes me han hecho y que actualmente siguen siendo muy comunes por muchos ejecutivos involucrados en los proyectos internos de cambio.

Para mí, las estructuras organizacionales fueron creadas para que un jefe, supervisor, gerente, director o como se llame, se asegurara de que los colaboradores a su cargo hagan el trabajo como lo deben hacer, y ¿cómo lo deben hacer? Pues como la empresa ha definido que se haga.

Luego entonces, para mí la responsabilidad de que un cambio se aplique y se mantenga, es del jefe, sin importar el nivel de la organización que tenga. Pero cuando hablamos de un proyecto de cambio, el problema es determinar el momento exacto en que la implementación deja de ser responsabilidad del equipo de proyecto y pasa a ser responsabilidad de los jefes.

La respuesta para mí es cuando el cambio ya se implementó, a partir de ahí, la responsabilidad de mantenerlo es de los jefes.

Aquí surge otro problema, cada quién entiende la palabra “implementar” cómo mejor le conviene, así que lo primero que deberíamos hacer es tener claro lo que significa implementar y en qué momento puedo decir que un cambio ya está implementado, de otra manera el pase de estafeta en cuanto a la responsabilidad de que algo que la organización quiere que se ejecute, sea ejecutado, quedará en el limbo.

Hay muchas personas que piensan que implementar es tan solo capacitar o incluso que liberar una herramienta tecnológica es suficiente para considerar que ya se implementó y eso no es verdad, implementar significa poner en ejecución y si no se está ejecutando, pues no se ha implementado, así de sencillo.

Implementar una nueva manera de evaluar el desempeño del personal por ejemplo, no termina con liberar la herramienta para ello, se debe asegurar que los jefes saben cómo establecer objetivos, acordarlos con cada miembro de su equipo, dar retroalimentación, que las personas son capaces de recibirla, de medir y gestionar su propio desempeño y que todo eso está sucediendo.

Implementar un proceso no termina con capacitar a la gente para explicárselo, requiere asegurar que todas los procedimientos, políticas, criterios y formatos que forman parte del mismo, están perfectamente definidos, que se cuenta con el equipo e infraestructura, que las herramientas tecnológicas tienen la funcionalidad requerida, que el personal no solo esté capacitado, sino perfectamente informado, habilitado, y soportado por sus jefes, que sus indicadores de desempeño estén alineados e infinidad de detalles más.

Implementar significa observar y verificar que las cosas se hacen y suceden como se ha definido, y cuando no es así sigue siendo responsabilidad del equipo de proyecto el detectar lo que falta completar para ello y resolverlo. 

Es hasta que se tiene evidencia de que ya no hace falta nada por definir o construir, de que la infraestructura esta lista y los sistemas liberados con la funcionalidad requerida, que el personal está perfectamente informado, capacitado y organizado bajos sus nuevos roles y responsabilidades y que sus objetivos e indicadores individuales estén alineados, cuando se podrá ejecutar cada una de las actividades y se podrá considerar que el cambio se ha implementado.

Una vez que el equipo de proyecto demuestre a los jefes, que las actividades del nuevo modelo de trabajo se pueden ejecutar porque todo está listo, será entonces cuando los jefes deberán tomar la responsabilidad de ejecutar y mantener el nuevo modelo de trabajo.

Muchas veces hasta que no corres el nuevo modelo, no te das cuenta de todo lo que falta, así que no te conformes con capacitar al personal, haz que las actividades definidas se ejecuten, identifica lo que le hace falta al equipo, atiende ese pendiente y vuelve a ejecutar hasta que el nuevo modelo de trabajo corra perfectamente.

Será entonces cuando los jefes deberán tomar la responsabilidad de que el cambio se mantenga y la organización logre el beneficio esperado.

Recuerda, ninguna organización invierte para tener una herramienta que no se usa, o una carpeta de procesos que no se ejecuta, invierten para recibir un beneficio económico en los indicadores del negocio con un valor mucho mayor a la inversión que hicieron.

Sugerencias y comentarios en Twitter: @gemedinaro

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Laboratorio de Ideas

¿Por qué un Día del Balance Trabajo-Familia?

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El pasado 26 de marzo de 2019 se aprobó en el Senado de la República la celebración del Día del Balance Trabajo-Familia cada 1 de junio. 

Pero, ¿para qué un día del balance trabajo-familia?

Primero, hay que considerar que el trabajo y la familia son dos realidades distintas que se encuentran en relación constante y que hasta hoy no necesariamente ha sido la más armónica, incluso en algunos casos ese vínculo se encuentra roto. 

Una visión mal entendida de “idolatría al dinero” y de la “cosificación de la persona” ha llevado a la sobre explotación de las personas y por lo tanto de sus vínculos familiares. 

Por otro lado, existe cada vez más una preocupación legítima de las personas por sus carreras profesionales y sus ingresos familiares que se llega a unir en un círculo vicioso con una cultura de altas jornadas y presiones laborales.

Es por eso que es fundamental impulsar una cultura del balance entre el trabajo y familia, reconociendo a estas como realidades distintas pero que deben ser complementarias y recíprocas para lograr una armonización responsable y sostenible, donde la persona pueda ejercer sus roles dentro de su familia, pueda ser productivo y generar los ingresos necesarios para el sustento del hogar y también pueda alcanzar una realización profesional.

Además, lograr que las personas tengan un balance entre familia y trabajo tiene beneficios para la sociedad y la economía.

La ONU y la UNICEF han reportado evidencia de los beneficios que tiene este tema para el cuidado de la infancia, personas con discapacidad y adultos mayores a través del tiempo de calidad de los padres para atender las responsabilidad del hogar, y también para lograr una mayor equidad entre mujeres y hombres a través de la corresponsabilidad en el hogar y el desarrollo profesional tanto de la madre como del padre.

Y, lograr una mayor cohesión familiar disminuye la violencia intrafamiliar y ofrece mejores condiciones de paz y seguridad en la sociedad. 

Por su parte, el balance trabajo-familia también reporta beneficios para la empresa como la reducción de ausencias y rotación, que reduce los costos de capacitación y de curvas de aprendizaje, y un aumento de la fidelidad y compromiso de los colaboradores a la empresa que reporta un incremento de la productividad

Ahora, para poder impulsar una cultura del balance trabajo-familia es importante considerar distintos instrumentos los cuales se podrían clasificar de acuerdo a Guglielmo Faldetta en “Articulaciones temporales/espaciales y servicios”:

  • Articulaciones temporales/espaciales: Home office, permisos parentales, bancos de horas, licencias maternas y paternas, part time, entre otras.
  • Servicios: Servicios para hijos pequeños, centros de lactancia, cunas y guarderías, empresariales, entre otras.

Por último, hay que considerar que hoy los ritmos de vida y de trabajo, el nivel de competitividad laboral y los niveles de ingresos ponen a las nuevas generaciones ante una paradoja al momento de tomar decisiones de vida donde pareciera que tienen que elegir entre un trabajo y hacer familia, inclusive cultural y laboralmente puede llegar a discriminarse a quienes optan por hacer familia… 

Es por eso que es fundamental impulsar una cultura y una agenda de balance trabajo-familia para que cada vez menos personas tengan que elegir entre ambas realidades y quienes ya tienen ambas puedan gestionar mejor sus responsabilidades y roles, además de los beneficios que reporta para la empresa y para la sociedad.

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