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Opinión

Eso son nuestros Aliados Estratégicos Integrales.  ¡Vaya aliados!

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La noticia impactó en no pocos países; los medios internacionales de gran influencia la destacaron, dada la importancia del hecho y la obra del fallecido. Asimismo, como parte de la noticia, se analizó el papel que jugó en el desenlace dado a conocer ayer, del gobierno de la República Popular China.

Me refiero al fallecimiento del disidente chino, Liu Xiaobo, de un cáncer terminal en el hígado, en un hospital chino y bajo la custodia de las autoridades carcelarias chinas.  

Las múltiples solicitudes para que le fuera permitido ir al extranjero a tratarse, fueron desechadas.

Liu Xiaobo, en prisión desde al año 2009 al ser sentenciado a una pena de cárcel de 11 años, sufrió la represión -al parejo que su esposa, a la cual no le permitían verlo, ni siquiera unos días antes de su salida al hospital, prácticamente para morir.

El tratamiento de las autoridades chinas a aquél cuyo delito fue, esencialmente, pedir democracia y respeto a las mínimas libertades, no es caso único; si bien algunos pormenores han sido conocidos estas últimas semanas, y más detalles aflorarán en las que vienen, la catadura de la dictadura china ha exhibido, una vez más, su verdadera naturaleza.

Largo sería detallar la vida de Liu Xiaobo; de interesarle su vida y la entrega desde 1989 a luchar por la democracia y los derechos humanos en China, así como la represión de las autoridades y sus años en prisión, simplemente escriba en el buscador de su preferencia, Vida y obra de Liu Xiaobo.

Lo que leerá de la vida de este ejemplo de tesón y entrega, con toda seguridad lo impactará.

Le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz en el año 2010, y el gobierno chino no permitió que alguien de su familia -su esposa estaba en prisión domiciliaria-, asistiera a la ceremonia en Oslo la cual fue celebrada el 10 de diciembre del año 2010.

La conferencia que los premiados dictan en la ceremonia de recepción, fue su ensayo Yo no tengo enemigos, mientras una silla permaneció vacía durante dicha ceremonia. Este texto es el que leyó -el Juez lo interrumpió a la mitad de su lectura-, en el cierre de su juicio, el 23 de diciembre del año 2009.

Para el gobierno chino, el mayor crimen de Liu Xiaobo fue, sin duda, la publicación del Manifiesto Charter 08.

 De tener interés en su lectura, aquí puede encontrarlo -en inglés-:

http://www.politica-china.org/imxd/noticias/doc/1231502360charter_08_Engligh.pdf

En español, ésta es la liga:

http://www.politica-china.org/imxd/noticias/doc/1231491522Texto_integro_de_la_Carta_08_Manifiesto_de_la_disidencia_china.pdf

De tener interés es el texto aquél, leído durante la ceremonia de entrega del Premio Nobel, ésta es la liga:

https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/peace/laureates/2010/xiaobo-lecture_en.pdf

¿Qué es lo que desató la furia de las autoridades del gobierno y del Partido Comunista de China? Simplemente, atreverse a exigir cambios en la Constitución, y a la construcción de un sistema multipartidista.

La respuesta ante su atrevimiento, es la medida de la debilidad de ese gobierno.   

¿Y qué tiene que ver con nosotros, los mexicanos, la vida de un disidente chino que ayer falleció en prisión? ¿Qué significación tendría para nosotros, que un Premio Nobel muriera en prisión, situación que no se veía en el mundo desde 1935, en la Alemania nazi?

Mucho tiene que ver ese trato y esa vida porque, ese gobierno dictatorial unipartidista, corrompido hasta el tuétano -igual o más que el nuestro- es, por decisión del presidente de México, Enrique Peña Nieto, Aliado Estratégico Integral de México.

Vaya aliados con los que hemos decidido juntarnos.

El ejemplo de una vida de congruencia y entrega a las mejores causas del pueblo de la República Popular China, ahí queda para las nuevas generaciones que sin duda, en menos años de los que imaginamos, concretarán los cambios por los cuales soñó y luchó, Liu Xiaobo.

El contenido, comentarios y fuentes de información de los colaboradores y/o columnistas que se difundan en Siete24 y Deportes Siete24, son responsabilidad de cada uno de sus autores.



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Análisis y Opinión

Un cierre doloroso pero necesario

Felipe Monroy

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Histórica, dolorosa y sin duda controversial decisión han tomado las autoridades civiles y religiosas para mantener cerrado por cuatro jornadas la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México en el marco de las Fiestas Guadalupanas que año tras año convocan entre 6 y 8 millones de peregrinos hasta los pies de la imagen de la Virgen Morena.

La decisión no ha sido sencilla. Se trata en primer lugar un centro devocional que permanentemente recibe fieles y procesiones que acuden al Tepeyac para pedir, agradecer o sentirse cobijados por el maternal amparo de la Virgen de Guadalupe; es el recinto religioso de mayor afluencia del continente americano y el santuario mariano más visitado de todo el mundo. A lo largo del año, se estima, unos 20 millones de fieles provenientes de todas partes del mundo acuden a La Villa a visitar a la Virgen.

En segundo lugar, es un espacio de convergencia social que reafirma y renueva varias expresiones del profundo sentido cultural mexicano: la solidaridad con el prójimo, la organización local o comunitaria, el tesón, el sacrificio, la compasión y el compromiso con una mejor versión de uno mismo. Entre el 10 y el 13 de diciembre de cada año, miles de personas extienden el mejor de los gestos de hospitalidad para con los millones de peregrinos; y, por su parte, los fieles acuden hasta el Santuario con uno o varios compromisos personales o espirituales que consideran ayudarán a mejorar su vida en su familia o su localidad. Ya sea por obligación moral o por vocación, los voluntarios y los peregrinos son ciudadanos con espíritu renovado que, en su mejor perfil, coadyuvan positivamente a las instituciones fundamentales e intermedias del pueblo mexicano.

Mirar el fenómeno guadalupano exclusivamente bajo perspectivas económicas o demográficas no refleja la verdadera riqueza que existe en esta manifestación popular que no pocas veces ha definido el curso de la historia nacional o de los valores culturales ampliamente aceptados por las familias mexicanas. El fenómeno guadalupano pertenece al pueblo y, como aporta el papa Francisco, ‘pueblo’ no es una categoría lógica o mística, sino una categoría mítica: “La palabra pueblo tiene algo más que no se puede explicar de manera lógica. Ser parte de un pueblo es formar parte de una identidad común, hecha de lazos sociales y culturales”.

La pandemia de COVID-19 ha privado a la sociedad mexicana de esta trascendente experiencia anual y no hay que minimizar los efectos que esto conlleve en los próximos meses. Sin embargo, ha sido un acierto de las autoridades buscar conjurar con esta dolorosa decisión otras verdaderas tragedias familiares que sufrirían ante el ignominioso silencio de quienes, pudiendo hacer algo, prefirieron no adaptarse. Además, aventuro, esta decisión podría ayudar a los fieles guadalupanos a comprender una riqueza de su devoción no advertida y que quizá la costumbre y el folclor disfrazan.

Cierto, hay voces de creyentes más cercanas al fariseísmo, que elogian otras experiencias de fe comunitaria frente al COVID; como la vivida este mes en el patriarcado ortodoxo en los Balcanes donde celebrantes y fieles sin vigilancia de medidas sanitarias participaron el domingo 22 en el funeral del patriarca serbio Irinej (muerto por COVID) quien, a su vez, había celebrado sin cuidados sanitarios al funeral del arzobispo montenegrino Amfilohije Radovic el 1 de noviembre (muerto también por COVID). Afirman que aquellos fieles fueron valientes por no supeditar a Dios ante la pandemia del coronavirus; pero en realidad, aquellos antepusieron la forma al fondo. Y ese es el error en la perspectiva que tienen de su fe y de su experiencia religiosa.

Me explico y concluyo: Se dice que la expresión ‘lengua muerta’ es sumamente precisa porque un idioma muere cuando ya no puede cambiar, cuando sólo se puede ‘aprender’ en el canon gramático, cuando no ‘vive’ ni ‘evoluciona’ en las relaciones ni en las conversaciones, ni en la literatura ni en la cultura de sus hablantes. El fenómeno guadalupano es un lenguaje vivo, que no se limita a los márgenes celebrativos formales, litúrgicos o tradicionales; que ha sobrevivido, madurado y se ha transformado radicalmente a lo largo de la historia. Este tiempo también es una prueba para reencontrar ese sentido, es una prueba para comprobar que más allá de la costumbre, hay un pueblo que vive su devoción abrazando con dolor el presente para sembrar el futuro de aprendizaje.

LEE Caso Cienfuegos: El dilema

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

Caso Cienfuegos: El dilema

Felipe Monroy

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Es conocida la anécdota del general villista Pablo Seañez con el periodista norteamericano John Reed mientras iban en un carro para alcanzar al general Urbina allá en 1915. En el automóvil iban el general, un mayor de nombre Vallejo, Reed y una mujer embarazada (la llevaban a la ciudad para ver a un médico); al cruzar un arroyo, el auto se atoró, el general sacó la pistola y sugirió que, para aligerar el sobrecargado vehículo, había que matar al periodista. Vallejo convenció a Seañez de guardar la pistola mientras Reed se bajaba a empujar el carro. El general al final dijo riendo: “Bien, ahora llevamos un caballo más”.

La historia marca varias pautas a considerar: Uno, que las fuerzas militares en ocasiones pueden poner los recursos a su alcance para ayudar al pueblo necesitado (representado en la mujer embarazada). Dos, que ante los problemas, la decisión y la orden son prestas para responder a favor de un ‘bien mayor’, incluso si para ello se debe sacrificar algo o alguien; bien se dice que se rompe la soga por lo más delgado. Y tres, que a pesar de que el forastero o el periodista ponga de su parte la creatividad y el coraje para ayudar a desatorar una marcha detenida por la desavenencia, no será sino un recurso para la satisfacción de los mandos.

Viene todo esto a cuento por el caso del general Salvador Cienfuegos y su peculiar -y fugaz, si lo vemos bien- paso por la justicia norteamericana. La mayoría de los comentaristas de noticias considera que el affaire del general en Estados Unidos es un tema que no se puede minimizar. Desde su aprehensión en Estados Unidos hasta su retorno a México vía un acuerdo bilateral del que se desconocen todos sus matices, el asunto obliga a reflexionar quiénes son los personajes de la historia, cuáles son sus motivaciones y qué se ha sacrificado para intentar desatar ese nudo Gordiano que aún inquieta entre la sociedad.

En resumen, al general Cienfuegos -exsecretario de la Defensa Nacional durante el sexenio de Peña Nieto- lo aprehende la DEA en Los Ángeles el 15 de octubre pasado bajo la acusación de tres delitos de narcotráfico y uno de lavado de dinero; casi un mes más tarde, las autoridades de Estados Unidos entregan a la Fiscalía General de la República los documentos que soportan la investigación contra el general y configuran un acuerdo con el Estado mexicano para la repatriación del militar de 72 años. México tiene enfrente la obligación -legal, moral y hasta diplomática- para realizar todas las diligencias necesarias en el proceso contra Cienfuegos.

Para la Fiscalía no es sino un escollo en el que hay demasiado peso como para continuar avanzando en otros casos de corrupción que también reciben presión especialmente de la ciudadanía. La respuesta: aligerar la carga. Para el general Seañez la respuesta era obvia al aniquilar a una de las partes; el periodista Reed sabe que debe ser él quien apoye antes de que lo hagan ayudar contra su voluntad.

Ningún recurso, en el fondo, es inagotable y la Fiscalía seguro no goza de todos los necesarios para atender los procesos que tanto Presidencia como la ciudadanía le exigen y menos cuando le derivan uno del calibre del Caso Cienfuegos. Alguno de los casos debe poner a enfriar, alguno deberá abandonar en el camino, aniquilarse para salir de escollo en que se encuentra la Cuarta Transformación. ¿Qué casos debería ir soltando? ¿Collado, Serna, Ancira, Calderón, el huachicoleo, Videgaray, Lozoya, Peña, Ayotzinapa, al exsuperdelegado en Chihuahua, al grupo élite de la Marina, a la empresa Iban Wallet?

Para los medios de comunicación, la persecución de ‘los peces gordos’ siempre es un atractivo noticioso, pero tiene sus consecuencias. Las manifestó con claridad meridiana el fiscal de la zona norte en Chihuahua, Jorge Nava a inicios de noviembre: La Fiscalía General de la República no tiene tiempo, ni recursos para investigar ni procurar justicia a los miles de crímenes de índole federal que se cometen todos los días en el territorio mexicano. El resultado: impunidad por encima del 95% en casos donde se requiere la acción de las instancias federales. Eso, sin contar los errores que comienzan a acumularse en la dependencia: La mala integración del caso contra los militares implicados en el Caso Ayotzinapa dan una muestra de ello.

Adivine quién va a bajarse a empujar para salvar el propio pellejo.

LEE Abusos sexuales en la Iglesia, después del Informe McCarrick

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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