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Análisis y Opinión

Evita el estrés laboral y disfruta el camino

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Trata de recordar la situación laboral más difícil por la que hayas atravesado: quizá una falla que te haya costado el trabajo o al menos un regaño fuerte; un proyecto súper complicado que no tuvo buenos resultados o que se canceló; un cliente perdido por causas en las que estuviste involucrado; o tu peor etapa de estrés laboral, frustraciones, presiones y largas jornadas de trabajo con fines de semana y noches sin dormir.  Ahora piensa: ¿qué fue lo peor que te pasó?

Recuerda a tus compañeros que vivieron esa situación contigo, incluso recuerda al que en ese momento fue el villano de la película, y valora si lo que vino después para ti en la parte profesional ha sido mejor o no y, sobre todo, recuerda cómo esa experiencia te sirvió y te hizo crecer como profesional y como persona.

La mayoría de las situaciones que nos provocan estrés durante nuestra vida profesional no tienen otra consecuencia peor que perder el trabajo. Algo que pasa con alguna frecuencia y que nos sucede a todos alguna vez, es una situación temporal y que generalmente siempre trae algo mejor, por lo que finalmente, resulta más conveniente haber terminado con esa relación.

A lo largo de nuestra vida laboral podemos llegar a magnificar las situaciones complicadas en las que nos sentimos vulnerables, en las que podemos fallar y equivocarnos. Nos llenamos de estrés y dejamos que nos impacte: no solo a nosotros sino también a nuestros seres queridos. La salud se pierde, nuestras relaciones se pueden afectar e incluso romper, familias se desbaratan. ¿Y todo para qué?, ¿para ganar un reconocimiento o un bono o evitar perder un empleo?, ¿para que nadie se dé cuenta que podemos fallar?

Te tengo una noticia: No hay nada que pueda evitar que nos equivoquemos y fallemos a lo largo de nuestra vida profesional, por la simple razón de que somos seres humanos y nadie es perfecto. Y, ¿qué crees? Tus jefes lo saben: saben que vas a fallar y que te vas a equivocar y tienen medido ese riesgo.

Por el otro lado, piensa en todo lo positivo que esas experiencias te dieron.  Seguramente tiempo después cuando te juntas con tus amigos y ex compañeros con los que recuerdas esas situaciones, hasta se ríen con algunos de esos momentos que en su tiempo les causaron estrés. Se dan cuenta que cada situación ahora forma parte de sus vidas profesionales y que si no fuera por ellas, no estarían hoy donde están, no habrían aprendido lo que aprendieron y tampoco tendrían la visión y madurez profesional y personal que tienen hoy.

De la misma manera en que recuerdas esas experiencias con humor y nostalgia y te das cuenta que quizá no ameritaba sufrir lo que en su momento sufriste, te invito a que de esa misma manera trates de ver tu presente y visualices tu futuro. Tienes una disyuntiva central: O sufrir tu vida profesional, con la esperanza de que todo valdrá la pena una vez que hayas llegado a un alto puesto y/o a ganar mucho dinero, o puedes decidir disfrutar cada etapa del camino y ser feliz.

Pude darme cuenta de que mi realización ha estado en cada momento de duda ante una situación difícil, en cada anécdota, en cada regaño de los jefes o clientes que he tenido, en cada desvelada con mis compañeros de trabajo, en cada estrés tratando de llevar un proyecto a buen puerto o cada vez que trato de reunir el dinero necesario para pagar la nómina.

Recuerdo cada cliente con todos sus defectos y virtudes, porque de todos he aprendido. He aprendido a disfrutar el camino.

Personalmente he tenido muchos fracasos laborales, pero cada uno ha sido necesario para escribir mi historia. También sé que vendrán muchos más si Dios me presta vida. No sé en realidad cuál será mi final en este mundo de las organizaciones y, la verdad, no me importa porque disfruto el viaje a cada segundo, con cada acierto y falla, con cada éxito y fracaso, así que no me estreso de más.

Repito: nadie espera que seas perfecto, que no te equivoques y que no falles. La manera en que reaccionen los demás dependerá de los demás; la manera en que tú reacciones depende exclusivamente de ti.  Disfruta el camino, “enjoy the ride. Total, ¿qué es lo peor que puede pasar?

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Análisis y Opinión

Interpretaciones políticas al Papa

Felipe Monroy

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Debemos recordar que bastaron los dos primeros segundos del pontificado de Francisco para demostrar que su estilo y su particular método de transmitir las enseñanzas del Evangelio y de la Iglesia católica iban a provocar todo tipo de lecturas en el mundo menos una: la indiferente.

Sólo con esta certeza en mente es que se puede entender lo que sucede con su tercera y más provocadora encíclica papal ‘Fratelli tutti’ (Hermanos todos). En el texto, el Papa hace una feroz crítica a diferentes sistemas sociales, culturales, económicos y, principalmente, políticos contemporáneos que agreden y atentan permanentemente contra el ser humano, contra su naturaleza, su esencia, su dignidad y, sobre todo, contra su horizonte trascendente.

La dureza de sus palabras contra “el dogma de fe neoliberal” o el “insano populismo”, ha provocado airados comentarios de quienes justamente defienden o usufructúan algunos beneficios de ambos espectros. En algunos círculos, por ejemplo, se ha llamado ‘comunista’ al texto del Papa por insistir en el destino común de los bienes expresado con radicalidad por san Juan Cristóstomo (“No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos”) o san Gregorio Magno (“Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les damos nuestras cosas, sino que les devolvemos lo que es suyo”).

A quienes defienden el neoliberalismo como dogma, el Papa les reclama: “Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente. El neoliberalismo se reproduce a sí mismo sin más, acudiendo al mágico derrame o goteo -sin nombrarlo- como único camino para resolver los problemas sociales. No se advierte que el supuesto derrame no resuelve la inequidad, que es fuente de nuevas formas de violencia que amenazan el tejido social”.

Y, del lado de los liderazgos populistas cerrados -como los llama Francisco-, su vergonzoso silencio ante las reflexiones del Papa refleja justo la cerrazón, el endiosamiento, la arrogancia y la vanidad en la que viven los caudillos del populismo: “Hay líderes populares capaces de interpretar el sentir de un pueblo… el servicio que prestan puede ser la base para un proyecto duradero de transformación… pero deriva en insano populismo cuando se convierte en la habilidad de alguien para cautivar en orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder. Otras veces busca sumar popularidad exacerbando las inclinaciones más bajas y egoístas de algunos sectores de la población”.

Esta tensión expresada con claridad por Francisco pudo corroborarse gracias al panel de reflexión sobre ‘Fratelli tutti’ organizado por la Conferencia del Episcopado Mexicano el 14 de octubre. En el panel participaron políticos aparentemente ubicados en las antípodas del espectro ideológico pero cuyas reflexiones revelan con claridad la defensa a ultranza de sus visiones sin la capacidad de escuchar al otro, que es por cierto el centro de toda la encíclica del pontífice.

Para unos, la incapacidad de reconocer la terrible apuesta hecha por un neoliberalismo dogmático y radical que profundiza las brechas sociales a niveles ignominiosos; para otros, la inexplicable adoración a un estilo político cuyos gestos se acercan riesgosamente al populismo insano.
Sin embargo, la encíclica no se queda en un lamento ni en una mera provocación; Francisco propone la fraternidad como un primer e indispensable paso de mutuo reconocimiento para emprender caminos de perdón, reconciliación, desarrollo y bien común. La propuesta está conectada con su primera encíclica ‘Lumen fidei’ (en donde también se reconoce mucho del pensamiento del papa emérito Benedicto XVI): La búsqueda de “la verdad grande, la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto” es la expresión de la fe que ilumina la historia, la realidad y el futuro.

Y esa verdad es el amor. Mencionada 65 ocasiones en la encíclica, Francisco aporta esta lectura: “El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos”.

El amor para francisco es origen y destino, pero también camino y programa. Y sin esa mirada, todas las interpretaciones políticas sobre la encíclica del pontífice pecan de parcialidad. ‘Fratelli tutti’ es una encíclica orientada radicalmente hacia una conversión política (el Papa enuncia 110 veces la palabra ‘política’) iluminada por el Evangelio. Una conversión para evitar la indiferencia y para recordar que se puede dar buen ejemplo como actor político en un mundo que demanda más fraternidad que ideologías.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

Antes de cambiarlo, asegúrate de que se ejecuta bien

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Un error muy común en muchas empresas es rediseñar o modificar algo de su modelo de trabajo tratando así de resolver alguna problemática que se presenta. No importa si estamos hablando solo de cambiar una política o el proceso completo e incluso si realizan un ajuste en la estructura organizacional o deciden cambiar alguna de las herramientas tecnológicas que manejan, pareciera que en automático se emite hacia el modelo de trabajo el veredicto de culpable y se le condena a ser rediseñado o substituido, sin antes haber hecho un juicio justo para conocer la razón real de que las cosas no salgan como la organización espera.

Lamentablemente muchos procesos, estructuras organizacionales y soluciones tecnológicas han sido cambiadas inútilmente a lo largo de los años, ocasionando a las organizaciones pérdidas importantes de dinero, tiempo y esfuerzo, ya sea porque tiraron una inversión a la basura o porque invirtieron innecesariamente, ya que la causa real no estaba en el diseño sino en la ejecución.

Cuando se diseña un proceso, se definen las actividades que se deben realizar y quiénes son los responsables de hacerlas. También se define la manera en que deben ser realizadas y los equipos o herramientas que deben utilizarse. El diseño debe especificar perfectamente la manera de trabajar. Cuando el resultado no es el esperado, antes de pensar en contratar a un consultor experto para que venga a rediseñar el proceso o a cambiar las herramientas tecnológicas, las organizaciones deberían de revisar antes si los procesos se están ejecutando tal y como fueron diseñados originalmente.

En mi experiencia, la gran mayoría de las veces, las organizaciones terminarían dándose cuenta de que los procesos no son ejecutados de manera adecuada, es decir, las actividades que están definidas no se hacen del todo o algunas se ejecutan pero de manera distinta o son ejecutadas por puestos o personas que no son las que en el diseño se definieron. Muchas veces las personas que ejecutan las actividades no cuentan con el perfil adecuado y por ello los procesos terminan arrojando resultados poco adecuados o se generan problemas en la operación.

En estas circunstancias, pretender cambiar los procesos, la estructura o las herramientas que se utilizan para operarlo no resolverá la problemática porque el problema no está en la manera en que está diseñado, sino en la manera en que se ejecuta o, a veces, en la manera en que no se ejecuta.

Para darse cuenta si el problema se genera por un tema de diseño o de ejecución, lo primero que debe hacer una organización es lograr una disciplina operativa que le genere indicadores de que los modelos de trabajo se cumplen tal y como fueron definidos. Deben medir que las actividades se realizan tal y como dice el diseño del proceso, que las políticas se respetan, que los puestos ejecutan sus responsabilidades tal y como está definido y que los sistemas se utilizan adecuadamente.

Si al verificar esto, los resultados no son los adecuados, entonces sí, el problema es el diseño y se deberá trabajar en un rediseño del proceso incluyendo roles, responsabilidades y herramientas tecnológicas utilizadas; pero si al hacer la verificación, lo primero que se identifica es que el proceso o modelo de trabajo no se respetan, entonces antes de invertir recursos en el rediseño del modelo, las organizaciones deberán invertir en asegurar la ejecución bajo el modelo actual.

Las causas de la falta de cumplimiento pueden estar relacionadas con el desconocimiento del personal sobre la manera oficial de ejecutar el trabajo (comunicación), relacionado al perfil del personal (no tienen las competencias necesarias) o finalmente, a un tema de actitud que se deberá resolver a través de otros mecanismos (evaluación del desempeño, incentivos, sistemas de consecuencias).

Hacer un diagnóstico de ejecución y corregirlo es mucho más rápido y barato que pensar en hacer un proyecto de transformación que requiera un rediseño de procesos, cambios en las estructuras y nuevas herramientas tecnológicas.

En mi opinión, si las organizaciones hicieran ese ejercicio, estoy seguro de que muchos proyectos de reingenierías, reestructuras o implementación de soluciones tecnológicas no existirían, y las organizaciones ahorrarían muchísimo tiempo, dinero y esfuerzo en tratar de implementar esas nuevas formas de trabajo cuando quizá, la forma de trabajo que habían definido originalmente sea precisamente la más adecuada. ¡Claro!, siempre y cuando, fueran capaces de ejecutarla.

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