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Laboratorio de Ideas

¿Hasta cuándo ser un padre admirable?

Javier Chávez de Icaza

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La respuesta a la pregunta planteada en el título que todos los padres quisiéramos dar es PARA SIEMPRE, sin embargo, el tema es un poco más complejo que solo una respuesta simple. Porque tendríamos que definir primero que es un PADRE ADMIRABLE, pero además tendríamos que ponernos en el contexto de la edad de cada hijo(a), porque dependiendo de la etapa de desarrollo en la que se encuentra cada uno de los hijos(as), el ser admirable puede significar diferentes cosas.

Lo importante es que debemos tener muy claro que, como ya lo platique es algún escrito anterior, no hay reglas para ser un buen padre que se puedan aplicar a todos, por lo que tenemos que ir aprendiendo sobre la marcha, con el crecimiento de cada hijo y si bien, tenemos que tratar de ser justos con cada hijo, no tenemos porque en aras de proveer equitativamente a todos los hijos, tomar las mismas decisiones, porque cada hijo(a) es diferente y una vez que estemos dentro del contexto de la situación particular de cada uno, si usar un criterio similar para lo toma de decisiones.

Por supuesto que el ser un Padre Admirable cambia de acuerdo con la perspectiva de quien lo vea. Seguramente mucho hijos pensarán que un Padre Admirable es aquel que los consiente y les permite cualquier cosa, mientras que para los papás el ser genial iría enfocado en darle los elementos para que el(la) hijo(a) alcance el potencial que creemos que tiene.

En otro escrito anterior también comenté que muchos padres tenemos una idea preconcebida de cuantos hijos queremos tener y hasta proyectamos como serán de adolescentes y adultos, pero que, una vez que naces y crecen nuestros hijos, notamos que la teoría es mucho más sencilla que la realidad.

Como padres, lo que si hacemos es que determinamos nuestra forma de educar a los hijos, algunos prefieren ser muy dominantes, otros muy relajados, incluso dejarle la responsabilidad de la educación a la mama y ser solo proveedores y la realidad es que algunos les funciona la estrategia y a otro no tanto.

Hay un dicho popular que dice “Ni tanto que queme al santo ni tanto que no la alumbre” y creo que este refrán aplica a la perfección cuando de la educación de los hijos se trata. Porque si bien, como padres, tenemos que tener una idea clara de la forma en que queremos educar a nuestros hijos, siempre hay que ceder o apretar un poco, dependiendo de las circunstancias, así podremos lograr no solo educar sino permitir el desarrollo individual de cada hijo(a).

También es cierto que como padres, muchas veces caemos en la tentación de querer que nuestros hijos cumplan con los sueños que nosotros no pudimos cumplir y lo vamos orillando, a veces, forzando en otras a que se orienten a lo que nosotros pensamos que es lo mejor para ellos, pero siempre pensando como nosotros y no analizándolo desde su punto de vista. Es claro que en las primeras etapas del desarrollo de cada hijo, es nuestra función y nuestra obligación como padres, el tomar las decisiones en su nombre, pero si nos tomamos el tiempo de explicarles el porqué de la decisión, en términos que ellos entiendan, podremos además de apoyarlos en su desarrollo, orientarlos para que vayan entiendo lo complejo que es la vida. El hecho de que les expliquemos no hará automáticamente que estén de acuerdo con nosotros, pero si sentará las bases para crear un vínculo individual con nuestro(a) hijo(a), que no vaya creando un espacio en su vida, una vez que el o ella, empiecen a estar en edad de tomar sus propias decisiones.

Con la cantidad de información que hoy está al alcance de los hijos(as), gracias a la globalización, al internet y a las pláticas, cada vez más complejas, con compañeros y amigos, el hecho de poder guiar a nuestros hijos es mucho más complejo. Porque en la etapa inicial de los hijos(as) el que el papa sepa más que ellos, hace que su papa sea genial, pero hoy que todo lo que les digas, lo pueden confirmar en internet y si lo que dijiste no se ajusta a la realidad, no solo la percepción de la genialidad, sino incluso la percepción de la autoridad de los padres se puede ver afectada.

Por eso es tan importante, el tomarse el tiempo de explicar en términos que el hijo(a) puedan entender para que independientemente de lo que se diga en internet sobre el tema, le quede claro que para cada persona, las situaciones pueden ser diferentes dependiendo del contexto, aunque en términos generales sean muy parecidas.

Yo soy un convencido de que, como dice otro dicho popular, todos los extremos son malos, por eso aunque nuestra educación sea preferentemente exigente o rectora o sea relajada y permisible, habrá situaciones en las que debamos comportarnos más flexibles, pero sobre todo, explicar por qué en esa situación especial se actuó diferente al estándar ya sea con ese hijo(o) o con su hermano(a).

Casi todos los hijos sienten que sus padres son más flexibles o condescendientes con su(s) hermano(s) que con ellos, pero la realidad es que cada hijo quisiera ser el consentido y nunca regañado, por lo tanto, aunque tratemos de ser justos con todos los hijos, para ellos la percepción será otra.

Retomando el tema del título, en el que preguntábamos hasta cuando ser un Padre Admirable, la respuesta correcta sería, para toda la vida de nuestros hijos, pero como dije al inicio, el cómo serlo varía dependiendo de la edad de cada hijo, sin embargo, hay algunas características desde mi punto de vista fundamental, que es común a todas las etapas del desarrollo de nuestro hijo(a), que no choca con el tipo de formación que hayamos decidido para nuestros hijo,  que nos permitirá ser considerados así.

Y esas características comunes es que seamos capaces de generar en nuestros(as) hijos(as), primero la confianza de ser un confidente y consultor en temas de decisiones difíciles o complejas, sabiendo que escucharemos y daremos la importancia que nuestro hijo(a) asume que tiene esa situación en particular. Segundo que hallamos generado una empatía tal, que nuestro hijo quiere participarnos de sus logros y éxitos, sabiendo que los disfrutaremos tanto como ellos y tercero que sientan la solidaridad de nuestra parte y sepan que pueden contar con nosotros en los momentos más tristes o  frustrantes que sufran, contando que nosotros entenderemos lo que para el(ella) significa estar en esa posición.

Resumiendo, cada padre tendrá que tomar la decisión de la forma de educar a sus hijos, ya sea por decisión propia, por consejos de tercero o por ambas, pero si logramos que nuestros hijos nos compartan los momentos importantes, ya sean tristes, alegres o difíciles, podremos decir con orgullo, que somos geniales como papás y seguramente así nos describirán nuestros hijos.

Como cada martes, ya está lista la nueva publicación de mi blog ¡Padre de Verdad! en esta ocasión se titula “Hasta cuando ser un padre admirable” y en el hablo un poco que dependiendo la etapa en el desarrollo de cada hijo la imagen de Padre admirable depende de diferentes factores, sin embargo, hay algunas cosas que si logramos como padres, siempre podremos considerarnos Padres Admirables.

Espero que les guste y me sigan enviando sus comentarios.

Twitter: @padreverdad

Facebook: Padre de Verdad



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¿Y la activación física contra la obesidad?

Columna Invitada

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Por Agustín A. Herrera Fragoso

¿Qué le pasó a Poncho?, se cuestionó la familia del niño en un video subido a la red social Youtube, el cual narra la historia del estudiante de secundaria que falleció el 2 de diciembre de 2013 por la misma causa que tiene sumida a una buena cantidad de niños mexicanos en una regular o mala calidad de vida y con riesgo a contraer enfermedades como diabetes e hipertensión: la obesidad.

“Ves a tus hijos crecer y piensas que están sanos. Desafortunadamente no te das cuenta y pasas por muchas situaciones, que en el caso de Poncho fue lo que me pasó. No me di cuenta de que su alimentación, el que no hiciera ejercicio, su sobrepeso le causara la muerte”, señala el padre de Poncho en la grabación.

Con el video, los padres del joven pretenden crear conciencia sobre el problema de la obesidad en México que, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2018, en el país se registró 18.1 por ciento de sobrepeso en infantes de 5 a 11 años de edad y 17.5 por ciento de éstos con obesidad.

El sobrepeso y la obesidad constituyen ya, en conjunto el principal problema de salud pública en México. Para enfrentar el problema se limitan a prohibir los alimentos denominados Chatarra por su alto índice calórico y de azúcar, sin hacer un abordaje de manera integral y desarrollar políticas públicas que involucren a los diversos sectores de la sociedad mexicana en conjunto con los padres y la sociedad.

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. Se calcula que en 2016, más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo tenían sobrepeso o eran obesos.[1]

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Mismas que son prevenibles.

La obesidad entre los niños y los adolescentes se ha multiplicado por 10 en los cuatro últimos decenios[2]. El número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los cinco y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en los cuatro últimos decenios.

Las conclusiones de un nuevo estudio dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que, si se mantienen las tendencias actuales, en 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que con insuficiencia ponderal moderada o grave.[3]

La Dra. Fiona Bull, coordinadora del programa de la OMS de vigilancia y prevención poblacionales de las enfermedades no transmisibles señala: “La OMS alienta a los países a esforzarse por modificar los factores del entorno que aumentan el riesgo de obesidad en nuestros hijos. Más concretamente, es preciso reducir el consumo de alimentos muy elaborados baratos, con alto contenido calórico y bajo valor nutricional. Además, conviene que los niños dediquen menos tiempo de ocio a actividades sedentarias y que incluyen el uso de pantallas. Para ello, es necesario fomentar la actividad física mediante el deporte y la recreación activa”.

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad infantiles es el desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico. El aumento mundial del sobrepeso y la obesidad infantiles es atribuible a varios factores, tales como:

  • El cambio dietético mundial hacia un aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos con abundantes grasas y azúcares, pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes saludables.
  • La tendencia a la disminución de la actividad física debido al aumento de la naturaleza sedentaria de muchas actividades recreativas, el cambio de los modos de transporte y la creciente urbanización.

Se acepta que la prevención es la opción más viable para poner freno a la epidemia de obesidad infantil, dado que las prácticas terapéuticas actuales se destinan en gran medida a controlar el problema, más que a la curación. El objetivo de la lucha contra la epidemia de obesidad infantil consiste en lograr un equilibrio calórico que se mantenga a lo largo de toda la vida.

Equilibrio que se vivía y que forjábamos principalmente en los 70s, 80s y 90s, cuando la alineación tecnológica no destituía el juego y la diversión en los parques, la delincuencia organizada no invadía las calles y espacios de recreación infantil; donde se podía mantener un equilibrio calórico con el ejercicio, por lo que falta:

  • Mantener la actividad física: un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada o vigorosa que sea adecuada para la fase de desarrollo y conste de actividades diversas.

Elemento fundamental que la OMS lo señala para complementar el régimen alimentario y saludable.

Situación que también va de la mano de la seguridad, el contar con los espacios adecuados, donde podemos cambiar una cultura virtuosa del ejercicio y el juego sumando a la familia, amistades y la sociedad.

Por lo que se recomienda que se den las condiciones legales y de política pública para que:

  • Los niños y jóvenes de 5 a 17 años inviertan como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
  • La actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud.
  • La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.

Donde la realización de una actividad física adecuada ayuda a los jóvenes a:

  • Desarrollar un aparato locomotor (huesos, músculos y articulaciones) sano;
  • Desarrollar un sistema cardiovascular (corazón y pulmones) sano;
  • Aprender a controlar el sistema neuromuscular (coordinación y control de los movimientos);
  • Mantener un peso corporal saludable.

La actividad física se ha asociado también a efectos psicológicos beneficiosos en los jóvenes, gracias a un mejor control de la ansiedad y la depresión. Asimismo, la actividad física puede contribuir al desarrollo social de los jóvenes, dándoles la oportunidad de expresarse y fomentando la autoconfianza, la interacción social y la integración. También se ha sugerido que los jóvenes activos pueden adoptar con más facilidad otros comportamientos saludables, como evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, y tienen mejor rendimiento escolar.


[1] Ver: https://www.who.int/dietphysicalactivity/childhood/es/

[2] Ver: http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2017/increase-childhood-obesity/es/

[3] 11 de octubre de 2017, LONDRES

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Análisis y Opinión

La imagen se construye desde los detalles

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Cada vez es más común ver en redes sociales a profesionales o empresas que hacen publicaciones sobre distintos temas relacionados a sus servicios o productos tratando de llamar la atención de posibles clientes. Es importante destacar que en ocasiones la forma resulta mucho más relevante para captar la atención de un posible cliente que el fondo del contenido.

El fondo es el contenido y mensaje que se intenta transmitir, incluye el enfoque y el manejo del tema. El fondo nos permitirá hacer juicios sobre el nivel de experiencia que tiene el profesional y la empresa, dominio del tema, punto de vista con el que hace la observación, enfoque práctico que le da, y muchas cosas más.

Por su parte, la forma incluye tanto la redacción y ortografía utilizada, así como el diseño, las imágenes y el medio seleccionado para comunicarlo. La forma nos permitirá hacer juicios sobre la importancia que tiene para la empresa o persona que lo publica hacer o entregar cosas con calidad, su nivel de profesionalismo y la atención que le da a los detalles.

Todo comunica y todo lo que una empresa o un profesional hace, de manera consciente o inconsciente, contribuye a que el público con el que tiene contacto genere una determinada imagen de ellos que influirá en la toma de decisiones con relación a la compra del producto o servicio que ofrece.

La imagen es la suma de los juicios que un determinado público hace sobre una organización o un profesional a través de la acumulación de todos los mensajes que haya recibido, directa o indirectamente.

Una publicación con errores ortográficos o de redacción genera juicios tan negativos como una publicación donde el manejo del tema es confuso, erróneo o sin ofrecer valor alguno. Un profesional que no cuida el manejo de sus redes sociales y el tipo de publicaciones o fotos que comparte puede contribuir de manera negativa a su imagen profesional, tanto como un conflicto laboral.

Desde mi punto de vista, si una empresa no tiene algo verdaderamente relevante que aportar que sea distinto o nuevo a lo que se ha dicho, o si no domina un tema en particular, es mejor no escribir nada, ya que eso solo pondrá en evidencia su incapacidad ante sus potenciales clientes. Si una empresa no es capaz de revisar la puntuación, la redacción y la ortografía de una publicación, seguramente tampoco pondrá atención al hacer las cosas con calidad y profesionalismo para sus clientes.

La calidad de los productos y servicios de una organización o de un profesional son tan importantes para construir su imagen como lo son la actitud y comportamiento fuera y dentro de la empresa, al igual que la calidad de sus publicaciones y mensajes que emite a través de los distintos medios de comunicación.

El incremento en el uso de los chats a través de dispositivos móviles ha atrofiado tanto nuestra capacidad de escribir como la de leer, y nos hemos llenado de una serie de vicios y malos hábitos que pueden verse reflejados en las publicaciones que elaboramos y publicamos. De pronto ya no sabemos usar la puntuación correctamente y al revisarla no somos capaces de detectar errores tan graves como la falta de un signo de interrogación al inicio de una pregunta, o el uso indiscriminado de mayúsculas por ejemplo. Es por ello que debemos darle el doble de importancia a la revisión de los textos.

Si queremos fortalecer nuestra imagen como empresa o profesionales independientes, debemos comenzar por cuidar todos los mensajes que enviamos, al menos los que hacemos de manera consciente. Hay que reconocer que para hablar de un tema hay que dominarlo y tener algo nuevo que aportar o, de lo contrario, será mejor no escribir a menos que se trate de una simple opinión sobre el tema.

Y si ya decidiste publicar un artículo, un aviso o un simple comentario de cualquier índole, asegúrate de hacerlo con buena redacción, verifica el significado real de las palabras que utilizas, revisa que tiene la puntuación adecuada y asegúrate que esa publicación realmente refleja la imagen que quieres proyectar.

Recuerda, la imagen pública de una empresa puede ser su principal aliado o su peor enemigo para lograr sus objetivos de negocio y su construcción comienza desde los detalles.

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