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Opinión

Humillarse ante el humilde

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Ciudad de México.— La actitud del papa Francisco al retirar repetidamente la mano a los fieles del santuario de Loreto que intentaban besar el llamado “anillo del pescador” provocó un sinfín de reacciones entre los creyentes y los analistas de gestos pontificales. Es cierto que el pontífice argentino ha desmontado una infinidad de prácticas pseudoprotocolares que aceraron la corte vaticana; pero en el camino se ha ganado también no pocas críticas.

En general, varios sectores sociales -principalmente motivados por los medios de comunicación- han mostrado una gran aceptación a la actitud del pontífice al rechazar todo aquello que tenga filones palatinos o suntuosos. Incluso se ha interpretado como una vuelta orgánica a la cristiandad más ancestral: más horizontal que jerárquica, más servidora que ritualista, más compasiva que reglamentaria. Y, aunque exista todavía una distancia inmensa, todos los pontífices del siglo XX y XXI han dejado detrás algunos excesos del boato.

Francisco, por ejemplo, ha dejado atrás las zapatillas carmines, el anillo y pectoral de oro, la estola bordada y la muceta de terciopelo; pero sus predecesores ya habían dejado en desuso la silla gestatoria, el fanón, el camauro, el sombrero de teja y, notablemente, la tiara pontificia.

Y, sin embargo, hay algo raro en el video que se convirtió en noticia internacional donde Jorge Bergoglio retira con cierta dureza su mano mientras sonríe y hace pasar rápido a unos fieles y miembros del Santuario della Santa Casa di Loreto frente a un también inmutablemente feliz arzobispo. Es cierto que Francisco de manera reiterada ha evitado algunas formas exageradas del tradicional “besamanos” pero no se puede dejar de sentir compasión por esos fieles que pasan por ese errático y trastabillante saludo y que son despedidos por una sutil palmada en el codo para desalojar la fila.

No se puede ser tan severos con los fieles que buscaban el ‘baciamano’ pontifical. Aún hoy en varias delegaciones diplomáticas se explica que, como parte del ceremonial y protocolo, los católicos están obligados a besar el anillo papal en el saludo al pontífice. Hay también reglas para el color de la indumentaria de las esposas de los mandatarios, los hábitos de los clérigos y hasta para el conteo de segundos con los que puede pasar el pontífice tras un saludo. Así que no se puede juzgar a los fieles por inclinarse o arrodillarse ante el Sumo Pontífice.

La gente sencilla suele ser espontánea. Suele también seguir las exageraciones de los de adelante o de los ‘enterados’. Pero antes de despacharlos con rudeza, es preferible aprovechar la oportunidad para que mutuamente se pueda aprender una lección.

En mi experiencia con la Iglesia mexicana ha sido muy común ver que los obispos acepan (y hasta soporten) los gestos más inverosímiles de su grey, incluso los que les incomodan o les causan no pocos problemas. Por ejemplo, en una ocasión, cierto prelado respondió con honestidad a la pregunta de un feligrés sobre su platillo favorito. La respuesta corrió como pólvora y, todavía años más tarde de ese episodio, el obispo no puede acudir a una celebración popular donde no le sirvan ese plato, que la fuerza de repetición ha convertido casi en una tortura. Él, sin embargo, siempre agradece el gesto de la gente.

Otra anécdota con comida sucedió a un cardenal. Como primer platillo se sirvió una sopa fría de tal sazón que algunos comensales devolvieron en sus servilletas el primer sorbo que dieron. El cardenal, sin embargo, terminó sus alimentos sin hacer un gesto; al finalizar el banquete se levantó, agradeció la comida, saludó a los cocineros y en el rostro de estos últimos se veía la simple alegría.

A veces, la gente entiende. Quizá el ceremoniero debió recordar a los fieles que el Papa se siente incómodo con el besamanos y nos ahorrábamos las imágenes tan raras. Pero, a veces, la gente no entiende y entonces hay que mostrar mucha compasión con quienes desde su humildad caen en exageraciones. Y entonces es preciso humillarse ante la simpleza del humilde. Lo dijo el propio Francisco en enero del 2018: “Si no sabes vivir una humillación, tú no eres humilde. Esta es la regla de oro: No hay verdadera humildad sin humillación”.

Y, por cierto, a propósito de affaires internacionales: pedir perdón y saber perdonar son inmensos gestos del alma, son liberadores por su generosidad y magnánimos por su humildad.

@monroyfelipe

ebv



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Análisis y Opinión

Los diferenciadores electorales

Felipe Monroy

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Si hacemos caso a las campañas políticas que saturan los medios de comunicación estos días, básicamente hay dos escenarios para la construcción política mexicana: “O volver a la célula partidocrática de corrupción y privilegios que repartió la riqueza en las cúpulas de poder mientras se acendraban las injusticias sociales, o reafirmar un proceso de descomposición económica y democrática a través de un poder hegemónico monomaniaco de ínfulas autocráticas”. El gran escenario de la narrativa electoral parece insistirnos en que no hay otras historias sucediendo al margen de este drama nacional; pero se equivoca.

La narrativa electoral hoy se reduce a un absurdo terrible que quizá baste para quienes padecen delirio de analista político: ‘Aquel es peor que yo, yo soy mejor que aquel’. Sin embargo -dijo el impertinente-, la gente lista suele ser más callada. Y en sus silencios seguramente valora algunos diferenciadores en candidatos y escenarios postelectorales que lo animarán a emitir su decisión en forma de voto. Y esos diferenciadores, cuando elementales, están cooptados por la narrativa maniquea; pero cuando no -y aquí hay una gran porción de ciudadanos indecisos y que honestamente tienen preocupación por la responsabilidad que implica su voto-, hay ciertos diferenciadores que vale la pena atender.

Al contrario de lo que se cree, los diferenciadores del electorado respecto a las posiciones políticas de sus candidatos no están en los temas de consenso social como la transparencia administrativa, el bien común, el combate a la inseguridad y la pobreza, la promoción al empleo y a la economía, la defensa del medioambiente, etcétera. Los diferenciadores obviamente están justo en los temas polémicos: aborto, legalización de drogas, migración, censura y control de las libertades individuales (desde la libertad de expresión hasta la libertad religiosa), vigilancia del Estado, en fin.

Y es en esa pequeña franja de incertidumbre de se pueden ganar o perder muchos votos, eso lo saben bien partidos y candidatos. Así, por ejemplo, hay partidos cuyo marketing está aparentemente orientado a convencer a votantes provida pero cuya plataforma dista mucho de la defensa del no nacido; hay otros movimientos que alegan que la legalización de las drogas es para combatir el narcotráfico pero sólo favorecen un mercado irresponsable de estupefacientes; hay organizaciones que dicen mostrase sensibles a la migración pero no se manifiestan ante la militarización de las fronteras; y los últimas, partidos que dicen promover la libertad pero siempre encuentran la manera de estatizar la violencia para controlar la organización ciudadana.

Ante este panorama, resulta evidente la necesidad de plataformas que verifiquen permanentemente el decir y el hacer de partidos, candidatos y dirigentes sociales; que contrasten los discursos y califiquen sus acciones en el pasado, tanto los que buscan la reelección como aquellos que van iniciando en la carrera política. Este tipo de plataformas de análisis ciudadano son herramientas muy útiles para aquellas personas que no quieren limitarse a las narrativas simplificadas de nación que se promueven en las estrategias partidistas.

Una de estas herramientas es Voto Católico, organización ciudadana que contrasta las diferentes polémicas sociales contra la doctrina social y el magisterio de la Iglesia. Esta iniciativa estará relanzando su plataforma de análisis dirigida específicamente a los católicos mexicanos para que, desde una sólida documentación, se auxilie a los potenciales votantes a conocer a los candidatos en los diferenciadores que realmente le importan a este sector.

Así como esta organización, hay una pléyade de grupos de la sociedad civil que habrán de hacer su evaluación directa de candidatos, partidos y plataformas; son un imprescindible para la construcción de diálogo y conversación política.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

¿Acuerdo por la Democracia?

Cristian Ampudia

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Conversando

Uno de los grandes errores a corregir por parte del Instituto Nacional Electoral (INE) es su papel de censor en las campañas electorales. Es así que durante años no son pocas las voces que se han pronunciado por quitar esa carga al Instituto, dado que no queda claro el abono real que tiene a la equidad de la contienda.

Las campañas en Estados Unidos, por ejemplo, son muy diferentes. Más allá del sistema electoral utilizado por el vecino del norte, la realidad es que en ese país no existe una camisa de fuerza que impida a candidatos y otros actores políticos hablar libremente durante el desarrollo de una campaña. En México, es diferente. Se entiende que a partir de 2007 los partidos de oposición pugnaron por que, en un afán de hacer la contienda más equitativa, buscaron silenciar al Presidente en turno para que la campaña tuviera piso parejo, pero hoy las cosas han cambiado y mucho.

Es menester mencionar que el “cállate chachalaca”, de Andrés Manuel López Obrador López Obrador a Vicente Fox fue uno de los detonantes para esas reformas que paradójicamente hoy tienen al INE en una posición muy complicada, pues es el mismo Presidente quien acusa de censor al Instituto. Y no le falta la razón, sin embargo el mismo Andrés Manuel pugnó en su momento por silenciar a Fox, entonces lo que queda claro es que falta congruencia.

Bueno, congruencia y algo más. Me explico, el 24 de marzo el Presidente firmó el Acuerdo Nacional por la Democracia, en conjunto con gobernadores del país, en el que se comprometieron a no incidir en las elecciones para que tuvieran un cauce limpio y equitativo. Bueno, 48 horas más tarde, desde Palacio Nacional, López Obrador acusó que hay una estrategia contra su movimiento de transformación para quitarle la mayoría en la Cámara de Diputados. Ese mismo día comenzó el golpeteo al INE por el retiro de candidaturas a candidatos de todos los partidos, incluido Morena, por la falta de informes de gastos de precampaña.

A partir de ese punto, se vino un constante golpeteo, amagos e insultos a las autoridades electorales del INE que salpicó incluso hasta a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), pues fueron quienes validaron el retiro de las candidaturas a los aspirantes a los gobiernos de Michoacán y Guerrero, Raúl Morón y Félix Salgado, respectivamente.

Es así que prácticamente todos los días hemos estado escuchando al Presidente vociferar en contra del INE violando sistemáticamente su propio acuerdo y acumulando llamados del mismo Instituto a no interferir en la campaña. ¿De qué sirve que uno y otro lado sigan jugando el juego en ese círculo vicioso? López Obrador consigue lo que quiere, pues golpea y menoscaba la autoridad del INE, mientras que el Instituto está obligado por ley a seguirlo haciendo… ¡Qué necesidad!

Por no dejar

Cuestionado sobre el porqué nombró a Isabel Arvide cónsul de México en Estambul, Turquía, López Obrador respondió que lo hizo debido a que Arvide ha padecido la persecución desde el poder.

“Se trata de una mujer que nosotros le tenemos respeto, la señora cónsul Isabel Arvide, por eso se le nombró porque es una mujer que ha hecho periodismo desde hace muchos años, y ha hecho un periodismo polémico y ha padecido también de persecución y del poder y a eso se debió básicamente el que se le haya nombrado para ser cónsul. Es una reivindicación a su labor”, dijo López Obrador.

¿Persecución desde el poder? ¿Apoco también pretende mandar al extranjero a Francisco Javier García Cabeza de Vaca?, ¿Suena absurdo? No menos que la respuesta que empleó el Presidente…

LEE El INE como ‘adversario’

Twitter: @campudia

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