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Análisis y Opinión

Las personas en el centro

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Siempre he pensado que si ponemos en el centro a las personas nos va a ir bien. Hemos visto recientemente el regreso de discursos radicalizados que únicamente llevan hacia la confrontación.

Y esto es lo que menos necesitamos en unos momentos como los que estamos viviendo: ricos contra pobres, pobres contra ricos, hombres contra mujeres, mujeres contra hombres; pudiéramos decir que todos contra todos… 

La pregunta es: ¿esto conduce en alguna forma a la solución de los grandes problemas que enfrentamos como sociedad? Unos, derivados de la emergencia sanitaria por el coronavirus y otros más que son cuestiones estructurales que vienen de antaño.

Desde mi punto de vista, no ayuda en nada enfrentarnos como ciudadanos; al contrario, un pueblo dividido y atomizado, además de que es fácilmente manipulable, carece de fuerza para transformar las realidades injustas.

Medir la pobreza y la riqueza resulta útil en la medida de que es un factor para llamar a la solidaridad –ayuda responsable entre iguales– y subsidiariedad –ayuda responsable entre desiguales–.

Sin embargo, la clave es poner en el centro a las personas y no las ideas; sólo así lograremos la verdadera justicia social que, más allá de dar a cada quien lo que merece, es dar a cada quién lo que necesita.

Ser responsable por el otro y responder unos por otros conforman la base humana que puede conducirnos a la solución de la crisis actual.

Hoy, más que nunca, las personas con mayores privilegios tenemos que cumplir con el pago de impuestos y fomentar la riqueza que genera empleo. El trabajo es el centro neurálgico de la cuestión social. 

Como el gobierno es el responsable de crear o mantener las condiciones idóneas para que todos tengamos trabajo estable, bien remunerado y con seguridad social, es necesario dejar atrás formas obsoletas.

El paternalismo y el asistencialismo, que buscan crear dependencia y que denigran la dignidad de quienes son considerados solamente como votos en ciernes, como objetos para ser ayudados y no como sujetos con derechos propios, ya no funcionan en nuestros días. Deberemos buscar nuevos caminos.

Si reunimos en el centro a las personas: gobiernos, legisladores, sector privado y sociedad civil y se trabaja conjuntamente, puede lograrse un fin. Divididos estamos vencidos y unidos, la fuerza se multiplica.

El respeto de la legalidad, la privacidad, la libertad de emprender y la propiedad de todos son elementos básicos para el bien común. Si el autoritarismo nunca ha sido el camino, busquemos entonces la solidaridad y la subsidiariedad, que sí lo son.



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Análisis y Opinión

Mexicolectivo: un punto de partida

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Por Antonio Maza Pereda

En mi opinión, el asunto más importante en México, al final de enero y principios de febrero, fue el lanzamiento de un lugar en la Web, convocando a la reflexión sobre el tipo de nación que debemos construir. Participaron el partido Movimiento Ciudadano, académicos de distintas universidades, incluyendo dos ex rectores de la UNAM, algunos políticos de otros partidos, mencionando originalmente a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quién después se deslindó de su participación, además de algunos empresarios. La discusión en los medios se centró en estos participantes y también de alguna medida en el contenido del documento de lanzamiento, al que se le trató como una declaración de los firmantes.

En este caso, yo creo que posiblemente esté muy equivocado, porque una lectura superficial del documento titulado “Un punto de partida” y subtitulado “Encuentro: colectivo por México”, me deja la impresión de que se está haciendo la convocatoria a una acción colectiva de reflexión que busca ofrecer un terreno común, los aspectos mínimos que debemos de compartir para mejorar nuestra situación actual.

El preámbulo, qué en mi opinión es impecable, llega tan lejos como para decir que lo importante es la reflexión y que si el resultado final de la misma cambiara hasta la última coma de este documento inicial, la convocatoria de todos modos habría logrado su propósito. Una postura verdaderamente fuera de serie. Quiénes redactaron este documento o al menos su preámbulo, se proponen buscar realmente una reconciliación nacional y profesan no estar buscando imponer sus opiniones. Así entendí yo este documento. Pero, finalmente, ¿quién soy yo para decir que los medios tomaron como se dice “el rábano por las hojas” y que yo entendí el documento mejor qué sus comentaristas muy prestigiados? De manera que lo animo a que lea por su propia cuenta este documento, y decida quién tiene razón.

Para acceder al mismo, usted tiene que entrar al sitio www.mexicolectivo.com e inscribirse dando un correo electrónico y un teléfono, así como su nombre completo. Al quedar inscrito tendrá usted la posibilidad de capturar el documento llamado Punto de Partida y podrá participar con opiniones en ese mismo espacio. Habrá también la posibilidad de participar en un chat, que al momento de escribir este artículo todavía no estaba plenamente operativo, y leer opiniones de otros inscritos en este lugar, para contrastarlas con las suyas propias. Se propone que este espacio esté en operación los próximos cinco meses, y al final de junio se presentará un resultado final.

Yo no recuerdo un esfuerzo de esta magnitud desde que tengo la condición de ciudadano, en las elecciones federales de 1967. A nuestro país le hace mucha falta que nuestra ciudadanía entre a procesos de reflexión y debate de los grandes temas nacionales. Hemos tenido procesos de reflexión muy interesantes, qué contribuyeron importantemente a una transición democrática, pero que fueron fundamentalmente de grupos de ciudadanos distinguidos y con una gran influencia, que hicieron un esfuerzo muy meritorio y que tuvieron resultados muy interesantes.

Pero hoy en día no basta con eso. Se necesita una participación mucho más amplia de la ciudadanía. Probablemente este esfuerzo que ahora inicia no será suficiente para lograr el despertar ciudadano que algunos venimos pidiendo desde hace algún tiempo. Afortunadamente, también se da la coyuntura de que la tecnología disponible por buena parte de nuestra población permite tener este tipo de ejercicios. Es precisamente muy esperanzador que sean los jóvenes los que más acceden a estas tecnologías, porque nuestros ciudadanos jóvenes, justamente decepcionados de nuestra política, podrían aprovechar ampliamente este instrumento.

Hasta el momento de escribir este artículo (el 6 de febrero 2023, a las 11.00 am), el lugar solo tiene 1173 personas inscritas. Muy pocas, sí consideramos la publicidad que se le ha hecho. Seguramente con que sólo se inscribiera una parte muy menor de Movimiento Ciudadano, ya se hubiera alcanzado un número mucho mayor. Lo cual quiere decir que para que funcione plenamente este instrumento habrá que hacer una promoción mucho más intensa.

No faltan algunas críticas un tanto curiosas. Por ejemplo: alguien me dijo que yo ya había caído en la trampa del Movimiento Ciudadano. No entiendo por qué les parece que yo caí en una trampa por aplaudir que un partido político convoque a otras fuerzas, incluso ajenas a sus integrantes y trate de hacer una consulta amplia, incluyendo intelectuales y otros pensadores de nuestro país. Ojalá todos los partidos, y no sólo los de oposición, tuvieran este tipo de iniciativas. Porque al final el tema fundamental es que la ciudadanía asumamos nuestro papel como mandantes en nuestra Sociedad.

Me propongo, estimados lectores y lectoras, hacer una serie de reportes comentando el documento original y los temas que están siendo incorporados en este sitio. En principio me parece una idea excelente. Es, como dicen los autores, un punto de partida. Mucho más que eso: es un paso importante en la dirección correcta, para lograr el tipo de participación ciudadana que requiere este país.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Periferias eclesiales

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En estos días he tenido oportunidad de presentar ante un par de auditorios el reciente libro colaborativo ‘Periferias eclesiales. Reflexiones para avanzar’ (Buena Prensa, 2022), coordinado por el obispo Francisco Javier Acero Pérez y en el que participamos nueve autores de distintos orígenes y perspectivas respecto a aquellos márgenes sociales y humanos que muchas veces son acallados o invisibilizados tanto por las estructuras como por los sistemas culturales dominantes.

El libro recoge reflexiones, experiencias, historias e investigaciones sobre realidades aparentemente ‘poco vistas’, discriminadas o prejuzgadas históricamente por la Iglesia católica: las mujeres, los jóvenes, la diversidad sexual, las comunidades originarias, los marginados, las personas en condición de migración, los divorciados o las víctimas de abusos. Por supuesto, éstas no son todas las periferias materiales o existenciales de nuestro mundo contemporáneo pero sí son las que en los últimos años han cuestionado profundamente a las instituciones católicas sobre sus mecanismos de acompañamiento y atención.

Con la llegada del papa Francisco al solio pontificio en 2013, estas realidades humanas han contado con un líder espiritual que verbaliza con sencillez y respeto las cualidades de dignidad humana que permanecen (y deben ser reconocidas y protegidas) en cada una de estas personas que viven singulares desafíos; además, ha priorizado una visión eclesial de auxilio preferente a las personas heridas en lugar de una búsqueda de solidez en las estructuras eclesiásticas.

Su radical propuesta de un nuevo espíritu cristiano sin duda ha provocado varias reacciones adversas, casi siempre de autopreservación institucional o de autosuficiencia espiritual; es decir, cúpulas de superioridad moral autolegitimadas preocupadas más por las formas tradicionales de gobierno y administración que por el cambio de época que ha descristianizado al siglo XXI.

Por ejemplo, el famoso memorando ‘Demos’ –atribuido al recién fallecido cardenal Pell y que pretende influir en el Colegio de Cardenales para elegir a un próximo pontífice que revierta los cambios hechos por Francisco– básicamente es un llamado desesperado a recobrar la dureza e infalibilidad en la potestad disciplinaria y sancionadora de Roma, así como el retorno a la invariabilidad cultural de las expresiones cristianas; es decir, que la diversidad pluricultural cristiana sea nuevamente sometida a la visión particular de cierta idea de occidente europeo católico (que tampoco ya existe).

Lo grave de las reacciones a la propuesta periférica de Francisco es que parecen convocar anticipadamente a un nuevo líder católico cuyo programa responda a lo que las cúpulas eclesiásticas han perdido en las últimas décadas: volver a ser una autoridad irrebatible para la cristiandad y que su aparato de gobierno sea nuevamente una fuerza política global incontestable.

Y quizá por eso sea tan relevante una publicación como la coordinada por el obispo Acero; porque no sólo evidencia que el verdadero valor de la expresión cristiana siempre se ha encontrado en las periferias (dos autores recuerdan la marginalidad de la provincia romana donde Jesús predicó en una lengua que sería considerada ‘indígena’ por el imperio reinante) sino porque el auténtico poder de la Iglesia católica nunca ha sido la influencia política o económica de nuestra era común sino en la capacidad adaptativa y transformadora de los creyentes ante las realidades emergentes, marginales o incomprendidas de cada época.

No quiero dejar de agradecer un gesto que se ha repetido al final de las reflexiones del coordinador y los autores en las presentaciones del libro: la generosa y determinada participación de los asistentes para compartir sus propias historias respecto a lo que aún hoy es considerado periférico, invisible o silente; son prueba fehaciente de que los creyentes latinoamericanos abrazan sin regatear el presente y miran sin miedo los desafíos que la humanidad comparte.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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