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Felipe Calderón busca formar su propio partido Felipe Calderón busca formar su propio partido

Opinión

Nuevos partidos, sin convocatoria

Emanuel Mendoza Cancino

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Conforme pasan las semanas, la realidad va dando la dimensión a quienes aspiran a obtener el registro de partido político. 

En un año, de febrero a febrero, deberán cumplir con haber realizado 20 asambleas estatales o 200 distritales, con un mínimo de asistentes, además de acreditar que cuentan con 233 mil 945 afiliados. 

Al menos 106 fueron las organizaciones que inicialmente notificaron al INE su interés de participar en este proceso que culminará en junio de 2020.

En el informe preliminar del 21 de agosto, por cierto, la mitad del plazo, se detalla el avance de cada organización. Solo quedan 78, de las cuales 40 continúan activas, reportando los afiliados que registran.

Con los datos que se cuentan, al parecer sólo dos lograrán cumplir con los requisitos. Redes Sociales Progresistas promovida por Elba Esther Gordillo y Encuentro Solidario, versión bis del PES.

La primera tiene su base en la estructura gremial del magisterio, y la segunda, en grupos organizados de las iglesias evangélicas. 

De las demás, ninguna alcanzará a cubrir los requisitos, empezando por el proyecto de la familia Calderón, así que nos quedaremos sin México libre. 

El asunto está en explicarse, por qué tan poco entusiasmo de los ciudadanos para involucrarse en un proyecto partidario.  En primer lugar, la explosión social que dinamitó al PRIAN hace un año, continúa en onda expansiva. 

La develación de los hechos de corrupción de los gobiernos anteriores; la austeridad y la puesta en marcha de una nueva política económica; un estilo de gobernar directo y llano del presidente López Obrador, entre otras cosas, han acrecentado su respaldo social. 

En encuestas recientes, el 74% respalda al titular del ejecutivo y le tiene confianza para impulsar los cambios que ofreció. Solo un 19% manifiesta un desacuerdo a sus políticas. 

Y ahí está el meollo, por el momento no hay ciudadanos que quieran o tengan la necesidad de organizarse en partidos distintos a los existentes. 

Los que le apuestan a ser un contrapeso a López Obrador están pasando las de Caín, y los que dicen que se organizan para apoyarlo, son innecesarios. 

La gente identifica a Morena como el partido del presidente, el partido de la Cuarta Transformación. Andrés Manuel y su partido, no han dado motivo, para que el respaldo otorgado hace año por los ciudadanos, se sienta defraudado y por lo tanto, tengan que buscar otra opción. 

De Futuro 21, habremos de comentar más adelante.

Agustín Guerrero,
Político y Puma de corazón

 

Opinión

Manipulación religiosa en la polarización política

Sólo exprimen los sentimientos más profundos de la identidad de los pueblos

Felipe Monroy

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Manipulación religiosa en la polarización política

Ciudad de México.— No importa si son textos sagrados sobre una bandera nacional, una docena de manos de pastores bendiciendo la cabeza de algún candidato o un militar depositando en Dios su castrense promesa de imponer su ley en el orden público; todos son símbolos de un nuevo lenguaje político que, aparentando convicciones religiosas, sólo exprimen los sentimientos más profundos de la identidad y cultura de sus pueblos.

Los regímenes y sus sistemas opositores (partidistas o no), al menos en América Latina, han encontrado oportunidades de éxito bajo esa narrativa. Al apelar a los símbolos y sentimientos religiosos de sus pueblos parecen legitimar sus intereses, búsquedas y opciones políticas; pero no hay nada más lejano que eso.

En realidad, las tensiones por el control y el poder en las diferentes naciones latinoamericanas en el siglo XXI saben que están obligadas a utilizar recursos emotivos o emocionales de sus potenciales votantes, simpatizantes y adversarios. Lejos del marco racional, las estrategias políticas contemporáneas no hablan de otra cosa sino de emociones. Desde el marketing político emocional hasta la segmentación psicográfica, el juego por la búsqueda, administración y conservación del poder quiere adueñarse de los sentimientos y emociones de las personas.

El documental ‘The Great Hack’ (2019) rasga apenas la superficie de estas estrategias que utilizan todos los recursos disponibles para tocar e intervenir las fibras emocionales de millones de personas; estrategias políticas que logran cambiar la confianza en duda, la duda por miedo y el miedo por odio.

Y hay que ser claros: la religión, la fe o los sentimientos de espiritualidad trascendente son las amplias arterias de la psique humana que conectan con las fibras más profundas de nuestras emociones.

Evidentemente esto no es nuevo; y a lo largo de la historia se han usado estos sentimientos a favor o en contra de proyectos políticos. Sin embargo, en la sociedad postmoderna (el cambio de época) las religiones institucionales han perdido margen de influencia con los grupos de poder, con los precursores de cambios sociales y hasta con el pueblo sencillo; y así, a la deriva de las emociones religiosas de los pueblos, los operadores políticos pescan dinamitando el lecho del mar.

Aunque parezca lejano, esto tiene todo que ver con las tensiones y resoluciones políticas en Nicaragua, Bolivia, Brasil, Chile o México (incluso en los propios Estados Unidos). A pesar de que, en casi todos estos países las instituciones religiosas llaman a la mesura, al diálogo y a la reconciliación; los operadores políticos se zambullen en cruzadas para-religiosas donde las fronteras de su particular búsqueda de poder se difuminan con la voluntad divina, la revelación mística o las promesas sagradas.

Y el peligro de todo esto no sólo es la vuelta al maurrasianismo: el utilitarismo político de los símbolos y de las instituciones religiosas sin que, ni sus afiliados ni sus simpatizantes ideológicos se comprometan a profundidad a ser interpelados por los mínimos morales de la fe que manipulan. Sino que también se acorta la distancia de las violencias político-religiosas.

Charles Maurras, fue un político francés del siglo pasado cuya estrategia para defender sus intereses políticos (la vuelta de la monarquía francesa) fue la instrumentalización de la Iglesia católica, de la que le servía su cuerpo jerárquico institucionalizado, pero no su mensaje evangélico. De hecho, Maurras – agnóstico y positivista contumaz- reconocía el papel histórico e institucional de la Iglesia católica pero sólo porque había superado la oscuridad original de los pasajes Bíblicos y Evangélicos.

Hoy, la pluralidad de nuevos o reinterpretados credos, así como la multiplicación de modernas jerarquías religiosas, vuelve más sencilla la estrategia maurrasiana. Las inmensas e indistinguibles comunidades religiosas crecientes en muchos pueblos de América (principalmente de corte evangélico-cristiano) junto a la pléyade inasible de sus modernos pastores son los nuevos instrumentos de los operadores políticos. Las pequeñas venas por donde se inoculan los catalizadores emocionales de los creyentes son recursos preciosos para el éxito de las estrategias utilitarias de perversos órdenes políticos.

¿Hay vacuna para esto? Quizá. Y es el propio Maurras quien nos ofrece una pista con este silogismo provocador: “Para que funcione la monarquía, sólo un hombre debe ser sabio; pero para que funcione la democracia, la mayoría de la gente debe ser sabia. ¿Cuál es más probable?” Sabemos qué respuesta prefería aquel; pero, por el bien común y la paz, será mejor que hagamos la segunda posible.

@monroyfelipe

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

ebv

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Opinión

La libre determinación de los pueblos

Domingo Días

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Evo Morales, Marcelo Ebrard, Bolivia, Golpe de estado, asilo político,
Marcelo Ebrard y Evo Morales / EFE

Ciudad de México.— Alguien diría que cada quién interpreta los hechos a su manera y nada más cierto, pero qué podemos decir cuando ante hechos semejantes, la misma persona los interpreta de manera diametralmente opuesta.

Esto solamente se explica cuando existen intereses personales o de plano que ya están más allá de la tercera edad, digamos por la quinta, donde ya se nos olvida lo que decimos y porqué lo decimos, es decir, estamos en plena demencia senil.

En Venezuela las elecciones se realizan cada 6 años, igual que aquí en México, con la diferencia que había la posibilidad de reelegirse, siempre y cuando soltaran la silla por un periodo presidencial, requisito que para su conveniencia eliminó Hugo Chávez, quien estuvo por tres periodos, aunque el último no fue completo ya que falleció y fue sucedido por Nicolás Maduro en medio de una diferencia de interpretación de las leyes, ya que quienes saben de esto dicen que debió haber asumido como presidente encargado Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional.

Maduro ya sobrevivió a un refrendo de mandato, figura jurídica que introdujo Chávez para preguntarle al pueblo bueno a mitad del periodo si quieren que continúe o no, algo parecido a lo que se acaba de aprobar el Congreso mexicano.

Sin embargo, Maduro no la ha tenido tan fácil como Chávez, ya que a pesar de mantener el discurso populista de su antecesor, el pueblo ya no está con él, y desgraciadamente su Comandante Supremo Hugo Chávez que se le aparecía en forma de pajarito y le confiaba los secretos del poder ya no se ha manifestado.

A principios de este año, ya ostentando la Banda Presidencial “Mi Viejito Lindo”, se realizaron elecciones en Venezuela y vaya revuelo que esto causó, se habla de un mega fraude electoral y se armó el jaleo internacional, unos países reconocían a Maduro y otros al proclamado presidente interino Juan Guaido.

De los 14 miembros del llamado Grupo de Lima, 13 se declararon a favor de no reconocer las elecciones por existir fraude electoral, sólo en nombre de México Andrés Manuel y Marcelo Ebrard no tomaron partido ante esto arbolando la libre determinación de los pueblos.

Evo Morales en Bolivia repite la receta de Chávez y modifica la Constitución que permitía una sola reelección después de pasado un periodo electoral de 5 años para poder reelegirse indefinidamente.

Y resulta ser que en la última de estas reelecciones se hace un mega fraude electoral, violando a lo descarado el Copyright de Manuel Bartlett, tiran el sistema electoral y se proclama ganador.

Y al igual que en Venezuela el pueblo bueno se levantó a protestar y a Evo no le quedó más que renunciar, si podemos decir que se renuncia a algo ilegítimamente obtenido, para evitar derramamiento de sangre, supongo que inspirado en “Mi Viejito Lindo” que se cubrió de gloria salvando vidas en Culiacán. Aquí entre nos ya lo quieren lanzar a Premio Nobel de la Paz.

Ya Andrés Manuel y Marcelo, le ofrecieron asilo político junto a sus compinches, de los cuales parece ser que ya hay más de 15 por aquí, evitando que el pueblo boliviano haga justicia al procesarlos por delitos electorales, interfiriendo abiertamente con la libre determinación de los pueblos que tanto defendieron para Venezuela.

Marcelo en la mañanera declara: “México por supuesto no vería con buenos ojos ningún tipo de gobierno que no emane de un proceso electoral legítimo”, dándole el aval de elecciones limpias al cochinero denunciado en Bolivia.

A Evo ya no lo apoya nadie en su país, ni el pueblo, ni la policía, ni los militares y ahora resulta salió volando, en avión cortesía del pueblo de México, renunciando a la presidencia, mientras nuestro multi utilitario canciller Marcelo dice que fue un golpe de Estado.

Ahora quien está en problemas es su camarada Evo en lugar de que al igual que en Venezuela abandere la libre determinación de los pueblos, ya anda convocando a una reunión urgente para pronunciarse al respecto para proteger las libertades y la democracia en los países.

Quién tuviera un amigo así, que ante sus valores, creencias y obligaciones como funcionario público saliendo a la defensa tirara todo esto por la borda.

Claramente la diferencia entre Venezuela y Bolivia es el origen del “presidictador” que las encabeza, en Venezuela es miembro de las fuerzas armadas por lo cual tiene control de estas y la utiliza en beneficio propio y no del pueblo, al igual que Chávez, mientras que en Bolivia el presidictador proviene de la sociedad y no ejerce poder sobre las fuerzas armadas y estas están en libertad de defender al pueblo y así lo hicieron.

Para nuestros gobernantes, la mayor diferencia es que en Venezuela la libre determinación de los pueblos era a favor de Maduro y en Bolivia la misma seria en contra de Evo, así pues, la libre determinación de los pueblos es para los cuates nada más.

La que si merece un aplauso es mi aclamada Claudia Sheinbaum, quien se aventó el mejor comentario en Twitter: “Angela Merkel tiene 14 años en el poder, pero como es Alemania nadie dice nada. Evo Morales tiene 13 años en la presidencia por decisión soberana de su pueblo, pero como es un país en vías de desarrollo, lo acusan de ´dictador´ El conservadurismo y su doble rasero”.

Mi querida científica, Alemania tiene un presidente federal que es Frank-Walter Steinmeier, mientras que Angela Merkel es la canciller, y ella no es elegida por el pueblo en las urnas, la nombra el Bundestag, que es el parlamento nacional de la República Alemana a propuesta del presidente federal y tiene mandatos de 4 años, sin límite; es un sistema parlamentario, en cambio Evo Morales en un sistema presidencialista modificó la Constitución de su país para permanecer en el cargo a través de la reelección y la OEA documento el fraude electoral con el que quiere perpetuarse en el poder. El progresismo popular y su interminable ceguera mental.

Póngase a estudiar un poco, que buena falta le hace, en vez de andar echando chal con Anel y tomándose selfis en el Autódromo.

*” Estamos a 354 días para que esto cambie por completo”: Mi Viejito Lindo.

Domingo Días.
domingo.dias@yahoo.com.mx
@domingodias7

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