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Laboratorio de Ideas

¿Por qué escribir sobre paternidad?

Javier Chávez de Icaza

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Aunque a través de estos artículos le iré contando anécdotas de mi vida que me hicieron darme cuenta que era una buena idea escribir sobre el ser Padre de familia, la realidad es que hay dos, que son las que realmente me impulsaron a mostrar mi visión sobre la paternidad, tratando que sea de utilidad para alguno de aquellos que puedan leerlos.

A manera de introducción, les comentaré que yo tengo dos hijos, la mayor es mujer y el menor es hombre y entre ellos hay una diferencia mayor a 6 años, que nos permitió (a los que somos sus padres) el poder vivir plenamente cada etapa de crecimiento de ellos y notar las significativas diferencias entre ambos, algunas derivadas de su sexo y otras del carácter que genéticamente traían al momento de nacer.

Entrando en materia, como les decía hay dos anécdotas que me motivaron a abrir este espacio, ambas tienen que ver con mi hija, pero la primera, que data de cuando ella estudiaba la preparatoria, es la principal motivación y la segunda, fue la que determinó, cuando empezar a escribir.

Mi hija tenía que hacer un trabajo en equipo y lo harían en casa de un amigo que vivía por la zona donde estaba mi oficina, entonces yo pasé por ella, fuimos a comer y la llevé a casa de su amigo, acordando que me avisaría cuando estuviera terminado el trabajo y yo pasaría por ella para irnos juntos a la casa. Este plan era, para mí, un plan perfectamente normal. Su mamá había recogido a su hermano en la misma escuela de ella y se habían ido a la casa para comer ahí.

En el camino de regreso a la casa, mi hija empezó a contarme como nuestra acción, había causado polémica y análisis en el grupo de trabajo que eran 6 estudiantes entre hombre y mujeres. Resulta que cuando ella contó que su papá había pasado por ella, habían comido juntos y la había llevado, todos los demás se sorprendieron mucho, porque decían que ninguno de ellos (ni los hombres ni las mujeres) habían comido solo con su papá en algún restaurante. ¡Nunca! Y aún mas sorprendente para mi, fue que una de las niñas comentó, que no se acordaba de haber estado un momento en su casa, sola con su papa, que siempre estaba o con su mamá o con ambos.

Para mi hija, en ese momento, era solo una historia curiosa, pero para mí fue algo impactante y desde ese día hasta estos momentos, que ya han pasado varios años, me sigue retumbando en la mente ese comentario, lo tengo grabado en la cabeza y me hizo reflexionar mucho sobre la relación Padre-hijo(a). Sin embargo, almacené ese recuerdo en mi cabeza y no fue hasta unos días, que entendí que esa situación debería ser platicada y si con eso se podría ayudar a evitar, pues que mejor.

Imagínense que de 7 niños de preparatoria, 6 (casi el 90%) no tenían experiencias individuales con sus padres y una ni siquiera tenía recuerdo de estar a solas con su papá. ¡Asombroso!

La segunda anécdota, que para los que la lean será menos impresionante, para mí no es sólo impresionante sino motivo de orgullo. Hace unos días, mi hija me comentó que en una plática escuchó que varios conocidos, recién divorciados, estaban deprimidos porque el contacto con su(s) hijo(s) era muy pobre al solo verlos dos o tres días cada dos semanas y que yo debería de escribir sobre el cómo ser un padre de tiempo completo, porque ella cree que a pesar de que su madre y yo estamos divorciados desde hace aproximadamente 10 años, nunca dejaron de sentirse sin padre ni madre y que, a su entender, había que “ayudar” a los padres de hoy a entender lo que era ser Padre y como, sin importar el estatus del matrimonio, los hijos y los padres disfrutaran su tiempo juntos.

Como dije, me llenó de orgullo que mi hija me crea alguien capacitado como para hablar de este tema, como si fuera una autoridad en la materia y que ella este convencida, que en verdad, puedo ayudar a otros padres explicándoles mi vivencias personales.

Ella es muy activa y ya tenía pensado todo, hacemos un blog, publicas artículos ahí, invitamos a gente a leerlos y será de gran ayuda. Obviamente, ante tanto entusiasmo de su parte, pues he decido aportar mi granito de arena y empezar a escribir y si estos escritos ayudan a alguien, será una satisfacción para mí y seguro para mi hija también.



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Análisis y Opinión

Iniciando la vida como papá soltero

Javier Chávez de Icaza

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Cuando tomamos la decisión de separarnos de nuestra pareja, inicia un nuevo capítulo en la vida de los papás y las mamás y aunque como bien he mencionado en escritos anteriores, cada persona es diferente y por lo tanto cada separación de pareja, sin importar el motivo que orille al rompimiento, tienen características diferentes.

Lo ideal en todos los casos sería que sin importar las circunstancias que generen el rompimiento entre una pareja, la relación entre ambos sea cordial y de esta manera, los hijos no resientan la separación, sin embargo esto no es tan común como quisiéramos.

Por más que como padres, hagamos lo posible por mantener protegido el entorno de los hijos, las emociones, muchas veces nos ganan y hacemos de la separación un calvario tanto para los padres como para los hijos y generalmente esto no abona en la relación con los hijos.

Si a esto le sumamos, que un gran número de padres no genera vínculos individuales con sus hijos, la relación padre-hijo(a) posterior a la separación se ve muy afectada y sin posibilidades de mejorar, a menos que se cambie la forma de relacionarse no solos con sus hijos en su conjunto sino con cada uno de ellos en lo individual.

En mi caso particular, mis hijos se quedaron conmigo después de la separación y aunque a primera instancia suena muy atractivo como padre, el poder convivir con mis hijos todos los días, si generó una serie de “presiones” sociales para todos los de la familia, papá, mamá e hijos.

Porque lo más común es que los hijos se queden con la mamá, de hecho, incluso la ley está diseñada para que esto pase y cuando la realidad no es lo más común, pues le genera a la gente una gran cantidad de interrogantes y lo que es peor aún, se generan juicios de valor, sin tener los elementos necesarios para llegar a esas conclusiones.

Durante los primero meses de papá soltero, pero con hijos 24/7 mi esfuerzo fue que mis hijos estuvieran preparados para ser centro del escrutinio de las personas que lo rodeaban, si bien, la familia más cercana si estaba enterada del acuerdo y aún si les generaba dudas o inquietudes, no las externaron directamente, los amigos(as) y papás de los amigos(as) si lo manifestaban sin análisis previo. El caso era más fuerte, por llamarlo de alguna manera, en el entorno de mi hija, porque ella tendría unos 19 años que en el de mi hijo que contaba con 12.

En una ocasión, un compañero de la escuela de mi hija, le comentó que sus papás le habían dicho que mejor evitara la amistad de mi hija, porque seguramente serían unos hijos cuidados por la muchacha, sin atención alguna de sus padres y por lo tanto era obvio que caerían en excesos y drogadicción y serían “malas influencias” para ellos.

Afortunadamente, mi hija y yo, teníamos buena comunicación desde se infancia y ella se sentía querida y apoyada por mí y me lo comentó en cuanto se lo comentó su amigo y aquí venía el primer reto como Papá Soltero, como responder o actuar ante este tipo de situaciones. A una persona joven, este tipo de comentarios, sobre todo, cuando esta instable emocionalmente por la separación de sus padres, les puede afectar, por eso es tan importante que durante todo el proceso del divorcio o separación, la comunicación con los hijos sea abierta y se les explique, por separado a cada hijo(a) para poder tener la conversación en el nivel de desarrollo que tienen. En mi caso, con una diferencia de más de 6 años entre mis dos hijos, la forma de platicarlo, tuvo que tener significativas diferencias.

También es cierto que no todos los papás de sus amigos actuaban de esa forma, otros más bien se sentían empáticos y pensaban que pobres de ellos que por alguna razón tuvieron que quedarse con su papá y por esta razón no tendrán el calor de un hogar “normal” con la mamá como centro del mismo.

En el caso de mi hijo, que tenía unos 12 años, primero por la forma de ser de él que siempre ha sido más hermético que su hermana y por otro lado, porque sus amigos no conversaban tan a fondo aún con sus padres, el impacto social, al parecer fue mucho menor. Aunque cabe aclarar que mi hijo al llegar a su juventud ha evolucionado a ser más abierto y platicador de lo que era en su infancia y adolescencia.

Ya en algún escrito anterior (¿Quién se queda con los Hijos?) les había contado que mi hijo fue el que al parecer mejor asimiló la separación, incluso mejor que nosotros los padres.

Entonces, cuando como padre, empiezas a vivir el hecho de ser padre soltero, al menos en mi caso, vas armando un plan de acción y preparando respuestas para cuando surjan las preguntas, pero resulta que la realidad, plantea muchas más interregantes de las que consideraste y además se presentan situaciones que no previste, por lo que la improvisación tiene que ser, aunque suene paradójico, planeada.

En nuestra familia ya estaba definida que la dinámica escolar pasaba más por mí que por su mamá, así que ahí, en realidad, no hubo un gran desajuste para ellos. Sobre todo, porque durante la separación no se definieron momentos limitados para que mis hijos convivieran con su mamá. Teníamos un arreglo para los fines de semana, los sábados comían conmigo y los domingos con ella y entre semana, al menos una vez a la semana, su mamá iba a comer con ellos en la casa.

Algo que si modificamos por la separación fue el domicilio familiar, así los espacios no les traerían recuerdos de momentos en que estaban con su mamá o que estaban con sus papás que les pudieran generar tristeza.

En lo personal, creo que gran parte del “éxito” de nuestra separación, es decir el no ocasionar grandes afectaciones emocionales a nuestros hijos, fue que pactamos dos temas fundamentales, el primero, no hablar nunca mal de nosotros antes nuestros hijos y dos platicar entre nosotros cualquier detalle que viéramos en las reacciones o emociones de nuestros hijos.

Nuestros hijos, por su lado, siempre se sintieron con la confianza suficiente para exponernos a nosotros, sus padres, las dientes inquietudes, comentarios o situaciones que se enfrentaban por ser ahora hijos de padres divorciados. Porque si bien es cierto que en la actualidad hay muchos más hijos de padres divorciados que antes, también es cierto que siguen existiendo prejuicios sobre estos hijos en muchos padres, máxime cuando los hijos no se había quedado con su mamá.

Así como nosotros como padres vamos estableciendo vínculos individuales con nuestros hijos, así también ellos van desarrollando vínculos individuales con sus padres y de esta manera, había temas que preferían platicar con su mamá, más en el caso de mi hija por la identidad de género y porque estaba en una edad de pasar de ser niña adolescente a mujer joven, pero también mi hijo desde entonces y hasta ahora hay temas que trata más abiertamente o con más confianza con su mamá que conmigo.

Sin embargo, como padres, tenemos la responsabilidad de conocer la mayor cantidad de información que podamos de cada uno de nuestros hijos, para poder ser guías en su camino a su vida independiente y apoyarlos en el objetivo de cumplir sus sueños, por lo que entre nosotros (papá y mamá) hablábamos durante la semana para trasmitirle al otro lo que nos había comentado cada hijo y tener la información completa, cuando hubiera que hablar con ellos, sobre temas específicos, algunos más complejos que otros.

Retomando el tema, el inicio de la vida de un padre o madre solteros, es un poco más complicado que el de estar pendiente de los hijos que viven contigo, tienes que platicar más con ellos, analizar sus reacciones, comparar notas con tu ex pareja y tratar en lo posible, de estar un paso delante de las situaciones que se puedan presentar.

Pero sobre todo, tienes que entender que tu hijo(a), cada uno de ellos(as), necesita tener un padre y una madre, no solo confiables sino querido, respetado y de preferencia hasta admirable. Por esta razón es fundamental que las diferencias entre los padres, se queden entre ellos y no pasen a través de sus hijos.

Cuando ambos padres tienen una buena imagen para sus hijos, será mucho mas fácil para ellos, no sentirme abrumados por los cambios en su vida y por los comentarios o situaciones que tengan que enfrentar en sus respectivos entornos.

El ser un padre soltero, nos obliga a racionalizar antes de reaccionar y reaccionar de manera que no sea debatible por parte del hijo, de sentirse afectado por el divorcio o separación de sus padres. Esto resulta mucho más difícil, cuando la ruptura de la pareja nos ha dejado enojados o resentidos con el otro, que por cierto, es lo más común en estos casos.  Por eso comentó, que antes de reaccionar, tenemos que analizar muy bien nuestra reacción, porque sin importar el motivo del divorcio, la responsabilidad de ambos padres sigue siendo la guía de los hijos, no necesariamente el mimarlos o regañarlos.

Muchos padres solteros, sienten culpas por la separación y tienden a obsesionarse con conseguir el “perdón” de sus hijos y se distraen de la función de guías para caer en actitudes más propias de un amigo y aquí es donde se complica la relación. Más aún cuando solo se ven a los hijos dos días cada dos semanas.

Los hijos, sin importar la edad que tengan, también van conociendo a sus padres y saben de qué pie cojea cada uno y como sacarle provecho a esa debilidad. Por eso es muy importante que definamos que el romper con la pareja, sin importar el motivo que sea, no es romper con los hijos. Una cosa es ser una buena o mala pareja (Que habría que analizar muy a detalle que es ser buena o mala pareja) y otra muy diferente es ser un buen o mal padre. Así que la separación de una pareja es un tema solo de 2, ni siquiera lo hijos están involucrados, aunque es muy probable que se vean afectados.

En cuanto entendamos que el “haber fallado” a la pareja, no nos exime de ser el guía en el camino de nuestros hijos, no permitirá ejercer nuestro trabajo, aun después de que se disuelva la pareja.

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Análisis y Opinión

¿Qué compras realmente al contratar consultores?

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Las organizaciones cambian y su necesidad de apoyo externo también. Muchas empresas acostumbradas a contar con consultores en sus proyectos internos se preguntan: “¿Cómo podré continuar con ese apoyo aún con las restricciones presupuestales y la necesidad de ahorro que la situación actual demanda?”

En mi opinión, el valor que aporta un consultor externo siempre será necesario para cualquier empresa, no porque sus ejecutivos no tengan la capacidad o el tiempo, sino porque el punto de vista externo, sin vicios ni ceguera de taller o compromisos políticos, es muy valioso. Las empresas que buscan apoyo externo deben entender qué es lo que están contratando, cuando piden el apoyo de consultoría y ser más estrictos en lo que están solicitando para obtener el mayor provecho y retorno de inversión por lo que están pagando.

Lo primero que uno compra al contratar un consultor es un punto de vista externo, crítico y experimentado sobre determinados retos que se deben resolver. Existen dos factores que impiden a un ejecutivo, por más capaz que sea, hacer el trabajo que hace un consultor externo: la ceguera de taller, al ser parte de la organización y en ocasiones del mismo problema; y por el otro lado, los compromisos y riesgos políticos que puede enfrentar con lo que pueda llegar a señalar y a proponer.

Un buen consultor debe detectar rápidamente los factores influyentes en una situación, señalar las causas, y proponer las acciones más adecuadas sin tantos frenos políticos como los que un ejecutivo interno pudiera tener ante lo que diga y/o proponga. Este acompañamiento es algo que siempre será valioso y necesario para cualquier empresa.

El segundo factor que se obtiene cuando se contrata a una firma de consultoría es conocimiento y especialidad en determinados temas, lo último en tendencias de administración, prácticas en empresas similares con problemas similares y el conocimiento de diferentes metodologías y herramientas que se pueden utilizar.

El tercer factor que se obtiene al contratar consultoría podría parecer el menos estratégico, sin embargo en mi experiencia es el que absorbe el mayor porcentaje de una factura de consultoría y lo que realmente la encarece.  Me refiero al costo por la asignación de consultores jóvenes (a los que se denomina juniors) cuyo principal valor es ejecutar las actividades requeridas en los proyectos internos que el personal del cliente no puede hacer por falta de tiempo.

Entonces, ¿Cuál es tu necesidad real?

Si lo que requieres es mano de obra, existen opciones que van desde formar internamente a personal de tu organización hasta contratarlo a través de outsourcing que puede resultar mucho más barato que el esquema de consultoría. Si requieres conocimiento, mejores prácticas y metodologías, existe la posibilidad de adquirir membresías y acceso a diferentes plataformas en línea y formar internamente a expertos que puedan darte ese valor en cada proyecto de transformación.

De esta manera, podrás disminuir de manera importante el monto de las facturas y dedicar cada peso a obtener de una consultoría, lo que en mi opinión resulta lo más valioso que es, contar con el apoyo y asesoría de consultores realmente experimentados y especializados, con un sentido crítico, con la visión externa y sin ataduras políticas que aporte realmente el valor que necesitas para lograr tus estrategias de negocio.

Creo que ante la nueva realidad del mercado y el mundo, los ejecutivos de cualquier empresa deben buscar el tiempo para dirigir y ejecutar las actividades de cualquier proyecto interno y dejar de contratar consultores como mano de obra. Toda empresa debiera tener acceso a plataformas de conocimiento en sus temas de especialidad y a mejores prácticas sobre temas de transformación y acceder a herramientas y metodologías con personal interno que sepa aplicarlos. Los equipos de proyecto deberán estar conformados por personal interno y solo los roles estratégicos, por consultores externos.

De esta manera podrás destinar menos recursos financieros a los proyectos, pero optimizados para mantener el valor de contar con consultoría de buen nivel que te siga aportando y apoyando en la definición de las estrategias y acciones necesarias para enfrentar con éxito esta nueva realidad y todos los retos que conlleva.

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