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Laboratorio de Ideas

Prepárate para lo que la escuela no te enseña

Gerardo Medina Romero

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Una gran amiga y colega que trabaja en una de las Universidades más prestigiadas en nuestro país, me platicaba los principales problemas que estaba enfrentando al participar en un proyecto interno de cambio, donde el equipo de proyecto asignado no estaba encontrando la manera de llevar el proyecto con éxito y lograr los objetivos planteados.  Los integrantes del equipo de proyecto tenían puestos importantes en la Universidad, pero pocas o nulas competencias para gestionar proyectos de cambio interno. ¡Vaya paradoja!

El líder de proyecto era un decano de una de las facultades de la Universidad, pero eso no significaba que sabía la manera de planear y gestionar un proyecto y mucho menos que tenía las competencias necesarias para coordinar y liderar al equipo. Cada integrante del equipo, en realidad tenían otros puestos internos, sin embargo habían sido designados para constituir un equipo de proyecto sin tener las competencias requeridas para cumplir con su responsabilidad.

Esta situación se repite en todas las empresas hoy en día, donde los profesionistas que estudiaron una carrera o posgrado para lograr una especialización, están además siendo asignados para participar, gestionar o liderar uno o incluso varios proyectos internos, sin que nadie les haya enseñado cómo hacerlo. Las Universidades te enseñan a ser Contador y todo lo necesario sobre la administración financiera, pero no te enseñan a participar y liderar un proyecto de ERP (siglas en inglés de Enterprise Resource Planning), por ejemplo. Un Licenciado en Mercadotecnia que se especializó para ello, ahora además de su función, tiene que coordinar a un equipo de proyecto para implementar un sistema de CRM (siglas en inglés de Customer Relationship Management), cuando durante su carrera nunca cursó materias que le dieran esas distinciones. Un Médico Cirujano ahora puede ser designado como responsable de llevar la gestión de un proyecto interno de reingeniería, cuando nadie le enseñó a diseñar flujos de trabajo. Un Ingeniero en Informática ahora tiene que hacer gestión del cambio porque tiene el rol de líder de un proyecto de implementación tecnológica, sin que nadie le haya enseñado a hacerlo.

Históricamente las universidades integran en sus planes de estudio, materias que consideran comunes para todas las carreras, sin embargo materias como administración de proyectos, diseño de procesos, gestión del cambio y coordinación de equipos de trabajo entre otras, no se han considerado, cuando en mi opinión, todo profesionista las debe tener, porque es un hecho que como parte de sus responsabilidades deberá participar en uno o varios proyectos internos todo el tiempo.

Es por ello que no importa la carrera que estudiaste, para ser un buen ejecutivo en cualquier empresa debes conocer de planeación y dirección de proyectos, gestión del cambio, procesos y tecnologías de la información entre otros temas, para que puedas desempeñar exitosamente tu función.  Contadores, Ingenieros, Administradores, Abogados, Mercadólogos, o cualquier profesionista de cualquier carrera, debe desarrollar las competencias que la escuela no les dio pero que son esenciales para participar en cualquier rol al interior de una organización hoy en día.

Muchos profesionistas agregan en su currícula los proyectos en los que han participado, pero recuerda que no importa lo que hayas hecho, sino lo que hayas logrado, y el saber hacer las cosas implica preparación y estudios que quizá tampoco tu empresa te pueda ofrecer. El que hayas participado en varios proyectos, no significa que sepas gestionar proyectos.

Es labor pues de cualquier profesional, aceptar que sin importar tu especialidad, deberás adquirir competencias para planear, gestionar y liderar proyectos internos, especialmente relacionados a la implementación de soluciones digitales y al impacto que estos tienen en las personas y en la cultura de la organización.  Ser el mejor vendedor de la empresa, no te hace el mejor candidato para liderar un proyecto interno en el área de ventas; ser el mejor administrador financiero, no te hace el mejor candidato para liderar un proyecto de implementación de un sistema informático financiero, pero si eres el mejor líder de proyectos estratégicos internos, seguro serás el mejor candidato para liderar un área completa o incluso una empresa.

Sugerencias y comentarios en Twitter: @gemedinaro



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Análisis y Opinión

Morena y el Covid 19

Siete24

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El Comité Ejecutivo Nacional de Morena, emitió la convocatoria para renovar a sus dirigentes. Como organismo de interés público, cualquier ciudadano puede conocer y solicitar información sobre los procesos de elección de dirigentes y de candidatos.

Los partidos políticos son el resultado del ejercicio del derecho ciudadano de “asociarse individual y libremente para participar en los asuntos políticos del país”.

Sin embargo, de acuerdo a la Ley General de Partidos Políticos, es un derecho exclusivo de sus integrantes participar en los procesos internos, ya sea como elector y/o como elegido. Nadie ajeno a un partido político puede participar en su vida interna.

Ningún ciudadano que decida ejercer su derecho puede afiliarse a más de un partido político. En términos político ideológicos, cada partido representa un proyecto distinto sobre el devenir social. En las democracias liberales, las opciones básicas son dos, los partidos con una visión de izquierda y los partidos de derecha.

Luego hay matices más o menos coincidentes con estos dos grandes apartados. Pero es impensable e inadmisible que los miembros de una formación se inmiscuyan en los asuntos internos de otra y viceversa.

Todo esto viene a cuento, porque el Tribunal Electoral resolvió el 26 de febrero que la Presidencia y la Secretaría General Nacional de Morena se resuelva por el método de una encuesta abierta y el partido político queda en libertad de elegir el método de renovación de los demás órganos directivos del partido. Dicho así, es una manzana envenenada y una intromisión en la vida interna.

El Tribunal indica en su sentencia que el proceso de renovación de dirigentes de Morena, el último acto de este proceso se haga mediante el método de encuesta y no por el voto directo por parte de los congresistas nacionales como lo establece el Estatuto de Morena.

Y ese es el punto. El proceso de renovación de dirigentes en Morena es uno solo. Escalonado y encadenado. Primero se eligen hasta tres mil seiscientos delegados efectivos al Congreso Nacional. Solo los congresistas nacionales podrán aspirar a ser parte de los trescientos integrantes del Consejo Nacional.

Finalmente, solo los integrantes del Consejo Nacional pueden aspirar a ser parte del los veintiún integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, incluidos la Presidencia y la Secretaría General. De tal manera que la encuesta abierta se tendrá que realizar una vez que concluyan los actos previos.

La convocatoria de Morena establece que las 300 asambleas distritales en las que se elegirán diez delegados (5 mujeres, 5 hombres), deben realizarse el sábado 11 de julio en los estados de la circunscripción 1, el domingo 12 de julio en la circunscripción 2, el sábado 18 de julio en la circunscripción 3, el domingo 19 de julio en la circunscripción 4 y el domingo 25 de julio en los estados de la circunscripción 5.

En ellas podrán participar todos los afiliados hasta el 11 de junio del presente año. Que son poco más de tres millones de personas.

El Consejo de Salubridad General declaró el 30 de marzo Emergencia Sanitaria por causa de fuerza mayor, a la epidemia de enfermedad generada por el virus SARS-COV2 (COVID 19) y delegó en la Secretaria de Salud autorizar las acciones necesarias para atender la emergencia.

A partir del 1 de junio las actividades que se autorizan corresponden a la semaforización que se acuerda entre la Secretaría de Salud y los gobiernos estatales y que va cambiando semana con semana de acuerdo a la evolución de la pandemia.

En este momento hay 15 estados en semáforo rojo y 17 en semáforo naranja. Y todo indica que así permanecerán por lo menos todo el mes de julio.

De los 300 distritos donde deberán realizarse las asambleas electivas de Morena, 162 están en semáforo rojo y 138 en semáforo naranja. Es decir, que donde hay semáforo rojo no está permitido hacer reuniones y en donde está en naranja se requiere autorización previa de la autoridad de salud de acuerdo al aforo previsto.

Para documentar la situación, un dato. En octubre de 2019 se realizaron 230 asambleas con una participación promedio de 850 personas con un padrón de 1 millón 700 mil afiliados. Ahora el padrón será del doble.

Además hay que agregar 14 asambleas a realizarse en el exterior, donde la situación de la pandemia es muy parecida.

Siendo realistas, la posibilidad de que se realicen las asambleas para elegir a los congresistas es mínima. Y se requiere al menos el 50 por ciento para contar con quorum. Si no hay asambleas no habrá renovación de órganos.

Hace tiempo propuse que ante la situación de emergencia sanitaria y la imposibilidad de realizar reuniones presenciales, se pudiera hacer uso de otro método previsto en el estatuto: la insaculación.

Es muy sencillo. Todos los protagonistas del cambio verdadero inscritos en el padrón de Morena tienen la misma probabilidad de resultar electos como delegados congresistas a través de la insaculación, lo cual lo hace un método plenamente democrático.

El procedimiento sería el siguiente: se abriría un periodo de registro (cinco días) por distrito para todas y todos los interesados en participar y que se encuentren en el padrón de afiliados.

Una vez levantado el registro, la Comisión de Elecciones llevaría a cabo la insaculación entre los registrados, de tal manera que las primeras 5 mujeres y los primeros 5 hombres que salieran de la urna de la insaculación serían los congresistas de ese distrito. Así se haría con los 300 distritos. Lo mismo aplicaría para los afiliados que residen en el extranjero. Eso nos ocuparía a lo sumo una semana.

Una vez electos los congresistas, los demás actos previstos para la renovación de dirigentes estatales y nacionales, se pueden realizar a través de las plataformas tecnológicas. Se puede, tiene fundamento legal y solo le hace falta la voluntad política del Comité Ejecutivo Nacional.

En el escenario donde no se pueda contar con los congresistas, hay que ir pensando la situación legal y política en que se colocará la dirección de Morena después del 31 de agosto. Todo puede pasar, con una mayoría de magistrados del Tribunal, que no se caracterizan propiamente con respetar la Ley.

Agustín Guerrero
Político
Twitter: @agustingc2012

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Laboratorio de Ideas

¿Qué aprendimos de la elección del 2006?

Cristian Ampudia

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De pronto, y en medio de una pandemia mundial, nos encontramos con la madre de todas las batallas electorales: la elección del 2021 en México, por la que ya comenzamos a ver cambios en el panorama político en el país y en la vida pública.

Y no es para menos. Es probable que estemos hablando de las elecciones más importantes en la historia de México, pero pongámoslo en perspectiva: el año entrante se renovarán 15 gubernaturas estatales, de las cuales actualmente ocho son del PRI, cuatro del PAN, una independiente (Nuevo León), una del PRD (Michoacán) y una de Morena (Baja California).

De entrada esto puede pintar de una color diferente el mapa electoral del país, o de varios, ya se verá en los meses siguientes.

También se renovarán 27 legislaturas y 28 ayuntamientos de entidades federativas.

Si lo vemos en cifras, en los próximos comicios electorales estarán en disputa alrededor de 3 mil 200 cargos de elección popular, entre diputados (federales y locales), alcaldes, regidores y síndicos municipales. Además de los ya citados 15 gobernadores.

Sólo Durango y el Estado de México no tendrán comicios locales, lo que puede dar una muestra de la dimensión de estas elecciones, sin embargo, no es lo más importante de este ejercicio democrático, no.

La importancia radica en que estarán en juego dos visiones de país (difícilmente habrá una tercera), de cómo manejar las riendas de México y una sociedad polarizada al extremo, tal y como sucedió en las elecciones del 2 de julio de 2006.

Aquella jornada electoral se caracterizó, además de la marcada división entre los seguidores de Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, por la ventaja que tuvo el tabasqueño al inicio de los conteos rápidos, misma que se fue diluyendo conforme avanzó la noche.

Fue hasta las primera horas del jueves 6 de julio, con casi el 98% de las casillas computadas, que se dio a conocer que Calderón desplazó a López Obrador en la contienda por la presidencia. El conteo finalizó aquella misma tarde y el presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, declaró vencedor a Calderón Hinojosa por un margen mínimo.

Desde entonces, se desataron una serie de movimientos en defensa del voto por parte de ambos bandos, los cuales parecían comenzar a ser cosa del pasado. Hoy enfrentamos un escenario muy similar en cuanto a polarización se refiere y Morena buscará demostrar que puede llevarse el carro completo y no suena descabellado. La razón es sencilla: sus oponentes no parecen estar listos ni organizados para dar pelea.

Restan muchas variables a tomar en cuenta en el futuro de esta elección. ¿Recuerdan que abrimos esta columna señalando que estamos en medio de una pandemia que aún no ha sido superada? Es muy posible que el resultado de las elecciones dependa de lo bien o mal librado que salga México de este infortunado asunto.

Una vez más la premisa dictada “estás conmigo o contra mí” (con todas las consecuencias que tuvo para el país) parece ser el común denominador para la siguiente elección. La polarización ya se respira y los partidos tienen lista la maquinaria para salir a buscar una vez más el voto… entonces, una vez más le pregunto: ¿qué aprendimos de la elección del 2006?

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