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Análisis y Opinión

Pues que siempre sí…

José Luis Arévalo

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Este lunes tuve oportunidad de entrevistar al Dr. Ricardo Cortés, Subdirector de Epidemiología de la Secretaría de Salud, y pues que siempre “sí”… que todo indica que la cifra de muertos, por lo menos en la CDMX, es mayor a la que se anuncia de manera oficial día a día.

A pregunta concreta de si las cifras son exactas, el Doctor Cortés, quien acompaña en muchas de las conferencias vespertinas a Hugo López Gatell, me afirmó que pues que siempre sí… que “la cifra de fallecidos por Covid19 sí es mayor a la que se da a conocer… (sic)… los servicios de salud, las personas profesionales de la salud están cien por ciento volcadas en la atención de la gente y a veces el registro, el llenado de un certificado de defunción, queda un poco más en segundo plano, porque la atención está centrada en atender a las personas y esto puede ocasionar un gran retraso en los reportes, dependiendo en la carga de trabajo…. el número de defunciones es mayor a las que sabemos ahora… el número exacto nos lo dará el INEGI en unos meses más…

Pero mire usted, y ya lo habíamos comentado anteriormente en este espacio, gran parte del incremento en el número de contagiados y de fallecidos son responsabilidad de los mismos ciudadanos que siguen sin respetar las instrucciones de la Secretaría de Salud.

O no me va a decir, querido lector, que este fin de semana no vio a más personas en las calles y en los mercados “sobre ruedas”, más tráfico y más personas sin cubre bocas. Entonces, ¿así cómo?

Y pretextos no faltan, ya sea por un funeral de la “Unión Tepito”, un cierre de calles en Tláhuac o un plantón a las afueras de Palacio Nacional para pedir apoyos al gobierno. Apoyos que, por lo menos ahora, no llegarán… si es que llegan.

Aunado a esto, están los famosos “Municipios de la Esperanza”, que no son otra cosa más que aquellos municipios que no tienen contagios y que no colindan con algún municipio con casos de Coronavirus.

Pues bien, este lunes reiniciarían sus actividades, y hasta el mediodía no se había hablado de algún municipio con una importante población que se haya reactivado. Si alguno lo hizo, ha pasado imperceptible. Pero esto por supuesto levanta el ánimo de muchos y la irresponsabilidad de otros que creen que todos están ya listos para reiniciar actividades. Y no es así.

Al tiempo de que para unos hay buenas noticias, para otros no lo son tanto, ya que el número de contagiados y fallecidos ha ido en aumento. Será un contrasentido o no pero es un hecho que el gobierno ya no puede detener más a los mexicanos. Los problemas económicos van a ir en aumento con el paso de los días.

Sin embargo, a pesar de todo esto, aprovechando que media humanidad está más atenta del Coronavirus que de otros temas, y cuando se necesita generar confianza en empresarios nacionales y por supuesto extranjeros, la Secretaria de Energía, Rocío Nahle, anunció lo impensable: la desaparición de las energías renovables y con esto la salida de millones de dólares de inversión en nuestro país… y con esto, el mensaje de siempre “mantengo mi compromiso de que no habrá incrementos en el precio de la luz”, así lo dijo el Presidente en la mañanera al igual que anunció en campaña que los precios de las gasolineras no subirían y para antes de la llegada del Covid19, la gasolina pues que siempre si subió y alcanzó hasta los 21 pesos por litro.

Así que por lo pronto, ahorre en energía eléctrica… se lo aconsejo, no quiero escribirle en unos meses pues que siempre sí… 

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Análisis y Opinión

Egoísmo o irresponsabilidad

José Luis Arévalo

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De Frente y Claro

En los últimos días he sido testigo, tanto presencial como a través de los reportajes en televisión, de cómo hay muchísimas personas que se siguen oponiendo al uso del cubrebocas. Y no me refiero solamente al ciudadano común; ya que tenemos a un Presidente que solamente lo utilizó porque en caso contrario no hubiera podido subirse al avión que lo llevaría a Washington, una Jefa de Gobierno que antes de sus mensajes se lo “sobrepone” para quitárselo y hablar sin él a millones de mexicanos, un subsecretario de prevención y promoción a la salud que paulatinamente va perdiendo credibilidad víctima de las contradicciones, la incertidumbre, la politización (queriendo o sin querer) de la pandemia, y una sociedad que poco a poco se ha ido sumiendo más y más en la falta de empleo, la falta de inversiones y la falta de apoyo económico sostenido, no de no una “ayudadita” mensual.

¿Hacia dónde vamos? ¿Usted lo sabe? Porque yo no. Cada día hay más incertidumbre a pesar de los mensajes que salen de Palacio Nacional de que ya está pasando este problema. Tal es así que ya somos el cuarto país del mundo con el mayor número de personas muertas por esta enfermedad, en una guerra en donde el General no ha sabido utilizar las armas con las que tendría que haber ido a luchar; porque las armas e inmejorables soldados los ha tenido, pero hasta para disparar una calibre .22 hay que saber.

Y mientras tanto, a “gobernar” o a buscar no perder más popularidad con temas del pasado: que si la detención del exgobernador de Chihuahua, que si la extradición del exjefe policíaco, que si la “luna de miel” con los Estados Unidos, etc, etc, etc, pero los temas que le atañen al ciudadano de a pie, al que trata de llevar comida a su casa, no se atienden, y cada semana nos dicen que la epidemia sigue y sigue… que del semáforo naranja no pasaremos y si hubiera algo nuevo pues será regresar al rojo.

¿Realmente los mexicanos somos tan irresponsables que no nos sabemos cuidar? Hay países latinoamericanos como Cuba, Argentina, Uruguay, Paraguay y otros más en donde la pandemia ya es un tema de vigilancia, pero la vida es ya normal.. y nosotros seguimos como al principio o quizás peor porque la cifra de muertos, contagiados, personas sin empleo, niveles de pobreza, son muy superiores a las que teníamos en febrero… si, en FEBRERO, hace apenas 160 días cuando escuchábamos de una pandemia en otras partes del mundo y como siempre decíamos “a mi eso no me va a pasar”, y mire usted dónde estamos parados.

Es muy fácil criticar a aquellos que no usan cubrebocas. ¿Serán irresponsables o serán egoístas? Júzguelos usted, pero habría que meterse en sus pensamientos para saber si ya hay resignación, si creció la incredulidad a la enfermedad, si no se quedan en casa porque simplemente ya no hay dinero para quedarse y hay que salir a buscarlo o si simplemente “les vale” que otros se enfermen en caso de estar contagiados. Lo que sí creo es que luego de tres meses y ante la falta de información consistente, muchos consideran que la vida ya podrá regresar a la normalidad teniendo como compañero de vida, de seguir vivo, al Covid-19.

@jlanoticias
@jarevalop

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Análisis y Opinión

AMLO y Trump: Desastre conjurado

Felipe Monroy

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La expectativa de los maliciosos no conoce límites: si caen un par de gotas, anuncian el diluvio, y si un discurso diplomático se mantiene diplomático, lo acusan de pusilánime. Es cierto que la visita de López Obrador a Donald Trump arrastraba toneladas de mutuas acusaciones y agresiones de baja intensidad; sin embargo, poco saben de política quienes esperaban un incendio a la mitad del jardín de las rosas de la Casa Blanca.

Para nadie es desconocido que la política interior y exterior de Trump tiene profundas motivaciones integristas; y que su narrativa ha provocado polarización social principalmente en temas raciales, migratorios y supremacistas. Del otro lado, la narrativa lopezobradorista apela permanentemente a una insalvable tensión entre ‘conservadores y liberales’, al tiempo de descargar las justificaciones de su mandato mediante el señalamiento de sus antagonistas.

Sin embargo, en este punto de la historia, ambas naciones que representan están anudadas más allá de una relación histórica y un complejísimo intercambio comercial del cual ambas partes buscan sacar provecho; ahora también los une un escenario de inmensa incertidumbre debido al coronavirus y sus efectos, y a la pérdida de su influencia en la geopolítica contemporánea.

Ambos mandatarios tienen deudas por atender con sus respectivas ciudadanías sobre sus discursos y la radicalidad de sus opiniones porque ambos han emprendido ambiciosas cruzadas con el ideal de su propia nación en mente. De hecho, es justo lo que Trump afirmó en su discurso: “Ambos honramos la dignidad de nuestras grandes naciones… cada uno de nosotros fue elegido en el compromiso de luchar contra la corrupción, devolver el poder a la gente y en el interés de poner a nuestras naciones en primer lugar. Yo hago eso y usted hace eso, señor presidente”.

López Obrador, por su parte, no dejó de mencionar la importancia de los trabajadores en las economías de ambas naciones, los objetivos centrales del nuevo tratado, las diferencias históricas y la manera formal de evitar mayores conflictos. No omitió tampoco señalar las críticas que se le hicieron por el viaje y las diferencias ideológicas que sostiene con el propio mandatario norteamericano. Trump también habló sobre sus compatriotas que ‘apostaron en contra’ del encuentro. Hubo diplomacia de elogios, como era de esperarse; y, sin embargo, si se leen con cuidado y sin prejuicio, en ambos discursos también se encuentran apreciaciones concretas sobre lo que desean ambos mandatarios como mínimos comunes para una buena relación de las naciones: dignidad, orgullo, soberanía, valores familiares y tradiciones.

En este justo instante hay millares de periodistas y opinólogos en México y Estados Unidos que diseccionan con fruición las breves horas de visita del mandatario mexicano a Washington y la Casa Blanca. Desde las palabras hasta las corbatas, nada escapará al juicio de la comentocracia. Sabemos que ambos líderes gozan de abundante mala prensa, no hay día en que no sean juzgados como imprudentes, pendencieros, obsesivos, manipuladores, mentirosos, inexpertos, antidemocráticos o polarizantes, y quizá lo merezcan. Pero también cuentan los dos con extensos grupos de simpatizantes que querrán encontrar los positivos en una reunión que no habían imaginado ni esperado celebrar.

Al final, cada sector asumirá su propia certeza que satisfaga sus obsesiones respecto al singular encuentro; sólo quizá sea bueno recordarles las palabras del escritor argentino Alejandro Dolina: “Para quienes dicen que todos los políticos son lo mismo; les contesto que, para un analfabeto, todos los libros son iguales”.

*Director de VCNoticias.com
@monroyfelipe

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