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Laboratorio de Ideas

¿Qué clase de familias son esas…?

Javier Chávez de Icaza

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El título de este artículo salió de una conversación familiar que tuvimos una vez que pasamos a recoger a mi hijo, que en ese entonces iba en primero de primaria y que se había quedado a comer en casa de una amigo de la escuela.

La anécdota es la siguiente: íbamos en el coche los: 4 papá, mamá, hija mayor e hijo menor y veníamos platicando de la experiencia que había vivido mi hijo durante la tarde que pasó en casa de su amigo. Nos comentaba que el papá de su amigo no vivía en la misma casa y que solo estaban la mamá y la abuela de su amigo en casa y remata la plática, con esta frase: ¿Qué clase de familias son esas? Y ambos padres preguntamos, ¿Cuáles? y el responde Esas… que se dejan

Ambos padres nos volteamos a ver pensando en cómo responderle a un niño de 7 años algo que fuera real pero que pudiera entender; entre los dos fuimos explicándole que algunas veces, sin importar las buenas intenciones, papá y mamá se separan, pero que los hijos siguen gozando del cariño de los dos y que, aunque no es ideal, cada vez era más común que los papás se separaran y que lo hijos los vieran a cada uno en diferentes momentos.

Aunque en esas fechas, nosotros no teníamos la menor intención de separarnos como pareja, el recuerdo de estas palabras taladraban nuestro cerebro cuando unos 5 años después, sí estábamos analizando la mejor forma de separarnos sin que se afectaran nuestros hijos.

Como he comentado en escritos anteriores, los padres (papás y mamás) buscamos la menor afectación a nuestro(s) hijo(s) al momento de separarnos, independientemente de las razones que motiven la separación y nos gustaría que nada cambiara para los hijos, incluso lo prometemos, pero la realidad es que esa promesa no se puede cumplir, por lo que el objetivo real debe ser que el cambio sea lo menos traumático posible. 

Retomando el tema de nuestra separación, pensábamos cuándo sería el mejor momento de comunicárselo a los hijos y cómo deberíamos llevar nuestra relación después de la separación, para asegurarnos que para ellos no fuera muy triste. 

Pero aquí es donde es relevante el saber escuchar a nuestros hijos, porque durante las pláticas que tuvimos sobre separación siempre retomábamos esa charla con nuestro hijo y entendimos que había que definir una relación cordial entre nosotros, sus padres, para que ellos no lo sufrieran. Lo más curioso del caso es que nosotros pensábamos que al que más le afectaría la separación sería al menor, porque aún lo seguimos viendo como ese pequeño niño de 7 años, pero ya tenía 12 y entendía mucho más de la vida de lo que nosotros pensábamos.

Finalmente, decidimos separarnos y se lo comentamos a cada hijo por separado para poder darles a cada una razón acorde a su edad y que fuera más fácil de entender y menos traumática. Con mi hija, que en ese entonces tenía 18 años, teníamos una explicación determinada y para mi hijo, de 12 años, otra menos compleja.

Lo más impresionante fue que de los 4 involucrados (papá, mamá, hija mayor e hijo menor), el que lo asimiló de la mejor manera fue el que más miedo nos daba, el hijo menor. Creo que incluso lo entendió mejor que nosotros, sus padres. Una vez que acabamos de explicarle, nos preguntó: ¿Pero yo los seguiré viendo a los dos, verdad? Y respondimos que ¡SI! Y nos dijo: Y me van a seguir queriendo igual, ¿no? Nuevamente respondimos ¡SI!, Y remató: Ok, entonces está bien, ¿ya me puedo ir?

Con mi hija fue un poco más difícil: ella tenía mucho más preguntas no tan sencillas de resolver, pero como al final tanto su mamá como yo sí cumplimos el compromiso de llevar una relación cordial posterior a la separación, creo que nuestros hijos no fueron tan afectados por este rompimiento de la familia en el concepto tradicional.

Aquí lo más destacable es: primero, buscamos el menor dolor y afectación para nuestros hijos; segundo, que les hablamos a cada uno por separado, porque aunque sean hermanos, cada uno de ellos reaccionó diferente y tenían que tener la oportunidad de expresarse sin el temor de afectar a su hermano; es decir, el reconocerles la individualidad a cada uno de los hijos les permitió procesar a su manera, una noticia tan relevante como la separación de sus padres.

Precisamente por esta conclusión es que quise compartirles esta historia: es una manera de demostrar mi teoría que el establecer relaciones individuales con cada hijo es vital para que la relación padre-hijo(a) permanezca durante el matrimonio y posterior a él.

Después de la separación y contrario a lo que más comúnmente sucede, mis hijos se quedaron conmigo pero su mamá siempre se mantuvo cercana a ellos. El proceso, como todos supondrán, no fue algo sencillo, pero finalmente, todos pudimos encontrar una nueva “normalidad”, que nos permitió superar los momentos difíciles.  Pero eso ya lo contaré en otro escrito.

Twitter: @padreverdad

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Análisis y Opinión

Iniciando la vida como papá soltero

Javier Chávez de Icaza

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Cuando tomamos la decisión de separarnos de nuestra pareja, inicia un nuevo capítulo en la vida de los papás y las mamás y aunque como bien he mencionado en escritos anteriores, cada persona es diferente y por lo tanto cada separación de pareja, sin importar el motivo que orille al rompimiento, tienen características diferentes.

Lo ideal en todos los casos sería que sin importar las circunstancias que generen el rompimiento entre una pareja, la relación entre ambos sea cordial y de esta manera, los hijos no resientan la separación, sin embargo esto no es tan común como quisiéramos.

Por más que como padres, hagamos lo posible por mantener protegido el entorno de los hijos, las emociones, muchas veces nos ganan y hacemos de la separación un calvario tanto para los padres como para los hijos y generalmente esto no abona en la relación con los hijos.

Si a esto le sumamos, que un gran número de padres no genera vínculos individuales con sus hijos, la relación padre-hijo(a) posterior a la separación se ve muy afectada y sin posibilidades de mejorar, a menos que se cambie la forma de relacionarse no solos con sus hijos en su conjunto sino con cada uno de ellos en lo individual.

En mi caso particular, mis hijos se quedaron conmigo después de la separación y aunque a primera instancia suena muy atractivo como padre, el poder convivir con mis hijos todos los días, si generó una serie de “presiones” sociales para todos los de la familia, papá, mamá e hijos.

Porque lo más común es que los hijos se queden con la mamá, de hecho, incluso la ley está diseñada para que esto pase y cuando la realidad no es lo más común, pues le genera a la gente una gran cantidad de interrogantes y lo que es peor aún, se generan juicios de valor, sin tener los elementos necesarios para llegar a esas conclusiones.

Durante los primero meses de papá soltero, pero con hijos 24/7 mi esfuerzo fue que mis hijos estuvieran preparados para ser centro del escrutinio de las personas que lo rodeaban, si bien, la familia más cercana si estaba enterada del acuerdo y aún si les generaba dudas o inquietudes, no las externaron directamente, los amigos(as) y papás de los amigos(as) si lo manifestaban sin análisis previo. El caso era más fuerte, por llamarlo de alguna manera, en el entorno de mi hija, porque ella tendría unos 19 años que en el de mi hijo que contaba con 12.

En una ocasión, un compañero de la escuela de mi hija, le comentó que sus papás le habían dicho que mejor evitara la amistad de mi hija, porque seguramente serían unos hijos cuidados por la muchacha, sin atención alguna de sus padres y por lo tanto era obvio que caerían en excesos y drogadicción y serían “malas influencias” para ellos.

Afortunadamente, mi hija y yo, teníamos buena comunicación desde se infancia y ella se sentía querida y apoyada por mí y me lo comentó en cuanto se lo comentó su amigo y aquí venía el primer reto como Papá Soltero, como responder o actuar ante este tipo de situaciones. A una persona joven, este tipo de comentarios, sobre todo, cuando esta instable emocionalmente por la separación de sus padres, les puede afectar, por eso es tan importante que durante todo el proceso del divorcio o separación, la comunicación con los hijos sea abierta y se les explique, por separado a cada hijo(a) para poder tener la conversación en el nivel de desarrollo que tienen. En mi caso, con una diferencia de más de 6 años entre mis dos hijos, la forma de platicarlo, tuvo que tener significativas diferencias.

También es cierto que no todos los papás de sus amigos actuaban de esa forma, otros más bien se sentían empáticos y pensaban que pobres de ellos que por alguna razón tuvieron que quedarse con su papá y por esta razón no tendrán el calor de un hogar “normal” con la mamá como centro del mismo.

En el caso de mi hijo, que tenía unos 12 años, primero por la forma de ser de él que siempre ha sido más hermético que su hermana y por otro lado, porque sus amigos no conversaban tan a fondo aún con sus padres, el impacto social, al parecer fue mucho menor. Aunque cabe aclarar que mi hijo al llegar a su juventud ha evolucionado a ser más abierto y platicador de lo que era en su infancia y adolescencia.

Ya en algún escrito anterior (¿Quién se queda con los Hijos?) les había contado que mi hijo fue el que al parecer mejor asimiló la separación, incluso mejor que nosotros los padres.

Entonces, cuando como padre, empiezas a vivir el hecho de ser padre soltero, al menos en mi caso, vas armando un plan de acción y preparando respuestas para cuando surjan las preguntas, pero resulta que la realidad, plantea muchas más interregantes de las que consideraste y además se presentan situaciones que no previste, por lo que la improvisación tiene que ser, aunque suene paradójico, planeada.

En nuestra familia ya estaba definida que la dinámica escolar pasaba más por mí que por su mamá, así que ahí, en realidad, no hubo un gran desajuste para ellos. Sobre todo, porque durante la separación no se definieron momentos limitados para que mis hijos convivieran con su mamá. Teníamos un arreglo para los fines de semana, los sábados comían conmigo y los domingos con ella y entre semana, al menos una vez a la semana, su mamá iba a comer con ellos en la casa.

Algo que si modificamos por la separación fue el domicilio familiar, así los espacios no les traerían recuerdos de momentos en que estaban con su mamá o que estaban con sus papás que les pudieran generar tristeza.

En lo personal, creo que gran parte del “éxito” de nuestra separación, es decir el no ocasionar grandes afectaciones emocionales a nuestros hijos, fue que pactamos dos temas fundamentales, el primero, no hablar nunca mal de nosotros antes nuestros hijos y dos platicar entre nosotros cualquier detalle que viéramos en las reacciones o emociones de nuestros hijos.

Nuestros hijos, por su lado, siempre se sintieron con la confianza suficiente para exponernos a nosotros, sus padres, las dientes inquietudes, comentarios o situaciones que se enfrentaban por ser ahora hijos de padres divorciados. Porque si bien es cierto que en la actualidad hay muchos más hijos de padres divorciados que antes, también es cierto que siguen existiendo prejuicios sobre estos hijos en muchos padres, máxime cuando los hijos no se había quedado con su mamá.

Así como nosotros como padres vamos estableciendo vínculos individuales con nuestros hijos, así también ellos van desarrollando vínculos individuales con sus padres y de esta manera, había temas que preferían platicar con su mamá, más en el caso de mi hija por la identidad de género y porque estaba en una edad de pasar de ser niña adolescente a mujer joven, pero también mi hijo desde entonces y hasta ahora hay temas que trata más abiertamente o con más confianza con su mamá que conmigo.

Sin embargo, como padres, tenemos la responsabilidad de conocer la mayor cantidad de información que podamos de cada uno de nuestros hijos, para poder ser guías en su camino a su vida independiente y apoyarlos en el objetivo de cumplir sus sueños, por lo que entre nosotros (papá y mamá) hablábamos durante la semana para trasmitirle al otro lo que nos había comentado cada hijo y tener la información completa, cuando hubiera que hablar con ellos, sobre temas específicos, algunos más complejos que otros.

Retomando el tema, el inicio de la vida de un padre o madre solteros, es un poco más complicado que el de estar pendiente de los hijos que viven contigo, tienes que platicar más con ellos, analizar sus reacciones, comparar notas con tu ex pareja y tratar en lo posible, de estar un paso delante de las situaciones que se puedan presentar.

Pero sobre todo, tienes que entender que tu hijo(a), cada uno de ellos(as), necesita tener un padre y una madre, no solo confiables sino querido, respetado y de preferencia hasta admirable. Por esta razón es fundamental que las diferencias entre los padres, se queden entre ellos y no pasen a través de sus hijos.

Cuando ambos padres tienen una buena imagen para sus hijos, será mucho mas fácil para ellos, no sentirme abrumados por los cambios en su vida y por los comentarios o situaciones que tengan que enfrentar en sus respectivos entornos.

El ser un padre soltero, nos obliga a racionalizar antes de reaccionar y reaccionar de manera que no sea debatible por parte del hijo, de sentirse afectado por el divorcio o separación de sus padres. Esto resulta mucho más difícil, cuando la ruptura de la pareja nos ha dejado enojados o resentidos con el otro, que por cierto, es lo más común en estos casos.  Por eso comentó, que antes de reaccionar, tenemos que analizar muy bien nuestra reacción, porque sin importar el motivo del divorcio, la responsabilidad de ambos padres sigue siendo la guía de los hijos, no necesariamente el mimarlos o regañarlos.

Muchos padres solteros, sienten culpas por la separación y tienden a obsesionarse con conseguir el “perdón” de sus hijos y se distraen de la función de guías para caer en actitudes más propias de un amigo y aquí es donde se complica la relación. Más aún cuando solo se ven a los hijos dos días cada dos semanas.

Los hijos, sin importar la edad que tengan, también van conociendo a sus padres y saben de qué pie cojea cada uno y como sacarle provecho a esa debilidad. Por eso es muy importante que definamos que el romper con la pareja, sin importar el motivo que sea, no es romper con los hijos. Una cosa es ser una buena o mala pareja (Que habría que analizar muy a detalle que es ser buena o mala pareja) y otra muy diferente es ser un buen o mal padre. Así que la separación de una pareja es un tema solo de 2, ni siquiera lo hijos están involucrados, aunque es muy probable que se vean afectados.

En cuanto entendamos que el “haber fallado” a la pareja, no nos exime de ser el guía en el camino de nuestros hijos, no permitirá ejercer nuestro trabajo, aun después de que se disuelva la pareja.

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Análisis y Opinión

¿Qué compras realmente al contratar consultores?

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Las organizaciones cambian y su necesidad de apoyo externo también. Muchas empresas acostumbradas a contar con consultores en sus proyectos internos se preguntan: “¿Cómo podré continuar con ese apoyo aún con las restricciones presupuestales y la necesidad de ahorro que la situación actual demanda?”

En mi opinión, el valor que aporta un consultor externo siempre será necesario para cualquier empresa, no porque sus ejecutivos no tengan la capacidad o el tiempo, sino porque el punto de vista externo, sin vicios ni ceguera de taller o compromisos políticos, es muy valioso. Las empresas que buscan apoyo externo deben entender qué es lo que están contratando, cuando piden el apoyo de consultoría y ser más estrictos en lo que están solicitando para obtener el mayor provecho y retorno de inversión por lo que están pagando.

Lo primero que uno compra al contratar un consultor es un punto de vista externo, crítico y experimentado sobre determinados retos que se deben resolver. Existen dos factores que impiden a un ejecutivo, por más capaz que sea, hacer el trabajo que hace un consultor externo: la ceguera de taller, al ser parte de la organización y en ocasiones del mismo problema; y por el otro lado, los compromisos y riesgos políticos que puede enfrentar con lo que pueda llegar a señalar y a proponer.

Un buen consultor debe detectar rápidamente los factores influyentes en una situación, señalar las causas, y proponer las acciones más adecuadas sin tantos frenos políticos como los que un ejecutivo interno pudiera tener ante lo que diga y/o proponga. Este acompañamiento es algo que siempre será valioso y necesario para cualquier empresa.

El segundo factor que se obtiene cuando se contrata a una firma de consultoría es conocimiento y especialidad en determinados temas, lo último en tendencias de administración, prácticas en empresas similares con problemas similares y el conocimiento de diferentes metodologías y herramientas que se pueden utilizar.

El tercer factor que se obtiene al contratar consultoría podría parecer el menos estratégico, sin embargo en mi experiencia es el que absorbe el mayor porcentaje de una factura de consultoría y lo que realmente la encarece.  Me refiero al costo por la asignación de consultores jóvenes (a los que se denomina juniors) cuyo principal valor es ejecutar las actividades requeridas en los proyectos internos que el personal del cliente no puede hacer por falta de tiempo.

Entonces, ¿Cuál es tu necesidad real?

Si lo que requieres es mano de obra, existen opciones que van desde formar internamente a personal de tu organización hasta contratarlo a través de outsourcing que puede resultar mucho más barato que el esquema de consultoría. Si requieres conocimiento, mejores prácticas y metodologías, existe la posibilidad de adquirir membresías y acceso a diferentes plataformas en línea y formar internamente a expertos que puedan darte ese valor en cada proyecto de transformación.

De esta manera, podrás disminuir de manera importante el monto de las facturas y dedicar cada peso a obtener de una consultoría, lo que en mi opinión resulta lo más valioso que es, contar con el apoyo y asesoría de consultores realmente experimentados y especializados, con un sentido crítico, con la visión externa y sin ataduras políticas que aporte realmente el valor que necesitas para lograr tus estrategias de negocio.

Creo que ante la nueva realidad del mercado y el mundo, los ejecutivos de cualquier empresa deben buscar el tiempo para dirigir y ejecutar las actividades de cualquier proyecto interno y dejar de contratar consultores como mano de obra. Toda empresa debiera tener acceso a plataformas de conocimiento en sus temas de especialidad y a mejores prácticas sobre temas de transformación y acceder a herramientas y metodologías con personal interno que sepa aplicarlos. Los equipos de proyecto deberán estar conformados por personal interno y solo los roles estratégicos, por consultores externos.

De esta manera podrás destinar menos recursos financieros a los proyectos, pero optimizados para mantener el valor de contar con consultoría de buen nivel que te siga aportando y apoyando en la definición de las estrategias y acciones necesarias para enfrentar con éxito esta nueva realidad y todos los retos que conlleva.

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