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Opinión

¿Qué sentido tiene pedir dinero a través de una rifa?

Columna Invitada

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Por Javier Castañeda Monter*

El día miércoles 12 a las 19:00 horas nuestro Presidente constitucionalmente electo cito a un número cerrado de empresarios para pedirles que compren una cantidad importante de boletos de una rifa que se llevará a cabo en septiembre.

El sentido de la rifa es noble, ayudar con equipamiento médico a los hospitales.

Pero ¿qué no equipar hospitales es esa la función del estado a través de nuestros impuestos?

Creo que el sentido “noble” queda fuera cuando se sustituye la función del estado, pues pierde veracidad al pedir a los empresarios que hagan lo que el estado debe de hacer, además de que tiene el dinero para hacerlo.

Pero mi reflexión no se queda ahí, esa es un primer pensamiento, pues desde que me enteré, mi cabeza no dejó de girar en torno al uso eficiente del dinero.

Si nuestro Presidente constitucionalmente electo necesita dinero para equipar unos hospitales, ¿por qué no pide los bienes que necesita?, ¿no es eso más eficiente?

Yo veo cómo el dinero que entra al gobierno no llega intacto al beneficiario, sea un ciudadano o un organismo. El dinero que le llega al gobierno se desgasta en burocracia, va teniendo que desgastarse en papeles, sellos, acuerdos, y demás cosas que el gobierno hace para adquirir los bienes, así de cada cien pesos que recibe el gobierno, llegan setenta al beneficiario; si la maquinaria funcionó.

¿Cómo llegamos a este número?, es una división simple, cuánto recauda el gobierno, cuánto gasta en servicios a la sociedad y lo demás, es dinero que el gobierno necesita para operar.

¿Para qué desgastarse en hacer una rifa?, de entrada la cena ya nos costó a todos los mexicanos, aunque sólo fuera un megatamal con un chocolate.

¿Por qué no simplemente pedirles los bienes que se necesitan?

Todos esos empresarios, si todos, los cien citados tienen unas áreas de compras súper eficientes. A través de sus áreas de compras negocian el mejor de los precios y los plazos y logran comprar el mejor producto para cubrir las necesidades de la empresa, que después se traducen en bienes y servicios para la sociedad o el mercado en el que están.

A mí se me antoja que es una forma de decirle a los “AMLOVERS” vean cómo le quito el dinero a los ricos para dárselo a los pobres, es una forma de satisfacer el dolor de la neurosis colectiva que existe contra los ricos.

¿Lo logró?, por supuesto. No hay duda alguna, este modelo de comunicación no directa le está funcionando muy bien, mientras que los “AMHATERS” ven el evento como un distractor que quiere esconder los problemas reales.

Así, es súper inteligente Presidente constitucional que tenemos mantiene a todo el país entretenido y él va logrando su cometido, preparar los ánimos para el 2021.

*La opinión del autor no refleja la postura oficial de Siete24.mx



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Análisis y Opinión

La responsabilidad ambientalista

Ricardo Homs

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Las torrenciales lluvias que están asolando países europeos como Bélgica e Inglaterra, e incluso lugares tan distantes como la India, inundando ciudades y destruyendo casas, calles y automóviles, así como el caso opuesto, como lo son los incendios forestales en España, Estados Unidos, Canadá, e incluso en Yakutsk, ubicada en la Siberia rusa, que es la zona más fría del mundo, nos muestran que el cambio climático está presente como una gran amenaza mundial.

Sin embargo, en nuestro México, cada año se inundan gran número de ciudades y miles de familias quedan damnificadas, perdiendo el patrimonio familiar. Incluso en la Ciudad de México esto se ha vuelto recurrente en estas fechas del año y la temporada de huracanes que se avecina. A su vez, los incendios forestales en nuestro país cada vez se repiten con más frecuencia. Ni duda cabe que el “cambio climático” tiene que ver con el descontrol y el poder destructivo de una naturaleza que se siente agraviada por el hombre.

Sin embargo, este no es un tema que hoy sea prioritario para el gobierno actual y su actitud frente a los temas energéticos lo confirman, frenando el desarrollo de las energías limpias y privilegiando la producción de hidrocarburos, así como la afectación de ecosistemas con obras que no se justifican como el Tren Maya y el aeropuerto Felipe Ángeles en Santa Lucía.

Ante esto, ¿Quién debe asumir la responsabilidad de participar en la preservación del equilibrio ambiental para evitar el descontrol climático?

Definitivamente es la sociedad quien termina asumiendo responsabilidades cuando surgen amenazas graves. Es cuando aparecen fenómenos de liderazgo para frenar las grandes catástrofes, y un sector social que es determinante para generar tendencias es precisamente el sector empresarial.

Es precisamente esta visión de largo plazo que surge con la necesidad de preservar el patrimonio la que estimula que los empresarios e inversionistas terminen asumiendo una actitud de responsabilidad ciudadana y su influencia en la sociedad genera tendencias de alto impacto.

Aunque en contextos sociales como el actual, dominados por ideologías destructivas que tratan de romper el círculo virtuoso de las alianzas espontáneas que se construyen entre la sociedad y el sector productivo para generar empleos existan barreras emocionales de desconfianza, vemos que surge una tendencia global que hoy se está manifestando en México respecto al nacimiento de una nueva cultura.

Constellation Brands, la empresa cervecera que estaba construyendo su nueva planta en Mexicali, Baja California, para exportar desde México producto mexicano, fabricado por mexicanos, hacia Estados Unidos, a inicios del presente sexenio, tenía contemplado en su proyecto una importante inversión en un sistema, no sólo para restituir a la comunidad el agua que utilizaría en la fabricación de las bebidas, sino para generar una sobreoferta de este vital líquido, lo cual garantizaría el abasto de agua para los siguientes años. Sin embargo, una equivocada política que generó temores en la población cachanilla o mexicalense, para llevarla a una consulta popular manipulada, abortó la terminación de la planta que ya llevaba invertidos casi 700 millones de dólares y que generaría muchos empleos y aseguraría que por su propio interés, Constellation Brands se convertiría en un protector del entorno ambiental.

Sin embargo, estas acciones que hoy generan las empresas para retribuir a la comunidad donde están ubicadas sus factorías su hospitalidad, habla de responsabilidad social y de una nueva cultura solidaria frente a la naturaleza, asumida como patrimonio común.

Según reportan la revista Forbes y el periódico Reforma, vemos, simplemente como ejemplo, que Pepsico ha invertido mucho en rediseñar sus envases para que sean biodegradables y amigables con la naturaleza y hoy el 88% de los plásticos de sus envases son reciclables, compostables o biodegradables y en 2025 alcanzarán la meta del 100%, además de controlar el impacto ambiental de sus procesos de producción.

A su vez, Bimbo ha iniciado la reconversión de su parque vehicular de reparto de producto para lograr en 2025 que todas sus unidades sea movidas por electricidad, llevando a la fecha más de 500 vehículos que utilizan este sistema motriz en las rutas de la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.

Grupo Lala, productora de lácteos, está invirtiendo 650 millones de pesos para renovar el parque vehicular que utiliza para vender y distribuir, hacia motores eléctricos, además de otras acciones orientadas a la responsabilidad ambiental.

A su vez las tiendas de autoservicio y todos los negocios que antes proveían de bolsas plásticas a sus clientes, hoy están mudando hacia materiales biodegradables.

Hoy vemos el surgimiento de una nueva cultura ambientalista y de responsabilidad frente a la naturaleza, que nace del sector empresarial.

Evidentemente todos los cambios definitivos y de alto impacto que se dan en la sociedad no suceden de forma mágica, sino que son producto de cambios paulatinos y quizá imperceptibles para el ciudadano, pero que son definitivos e irreversibles.

La nueva cultura ambientalista que está impactando a México a través del sector empresarial nace hasta hoy de los grandes corporativos, que tienen la capacidad de imponer políticas institucionales, pero su ejemplo trasciende al resto de las empresas que son sus proveedores o sus clientes, así como por la movilidad del personal.

Generalmente las buenas prácticas generan tendencias que como bola de nieve terminan convirtiéndose en acciones cotidianas para toda la sociedad.

Por lo anterior podemos afirmar que esta idea de que los empresarios sólo buscan utilidades está cambiando hacia la búsqueda del beneficio colectivo. El objetivo inicial de toda empresa es la productividad, pero en el camino de la cotidianeidad en el mundo de hoy las empresas empiezan a privilegiar una actitud más humana, pues si a la sociedad y al país les va bien, ellas también se beneficiarán. Por tanto, asumen roles de compromiso colectivo para beneficiar a las comunidades donde se asientan y donde viven sus trabajadores y sus familias. Por tanto, esforzarse por mantener un entorno natural sano, es prioridad en las grandes empresas porque saben que tiene beneficios de regreso. Es la actitud de ganar-ganar.

Seguramente en un mediano plazo cercano las PYMES irán asimilando esta nueva cultura de responsabilidad y descubriendo que genera muchos beneficios de regreso. Los buenos ejemplos convencen más que la demagogia de las palabras y las buenas intenciones.
¿A usted qué le parece?

LEE La revolución energética y sus retos

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Análisis y Opinión

Espionaje, entre el servicio y la ignominia

Felipe Monroy

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Aunque el espionaje se ha especializado y tecnificado a niveles infamantes, sus funciones más simples (que nunca honestas) se pueden reducir a las mencionadas por Kautilya hace veintitrés siglos: recolección de noticias, comprobación de lealtades y manejo de propaganda. Desde la perspectiva del gobernante, se entiende su utilidad para lograr lo único que interesa al poder: conservar el que se tiene y aumentarlo en lo posible.

Al contrario de lo que hoy se quiere insistir, el espionaje nunca es aséptico ni impersonal; el espionaje no son sólo datos y programación. Por tanto, ‘Pegasus’ no es sólo un programa, un software o un sistema: son hombres y mujeres que con mayor o menor poder han utilizado recursos técnicos de la forma más innoble. Además, los efectos del espionaje tampoco son inocentes, la historia refleja que aquel va acompañado invariablemente de la mentira política, la persecución de opositores, la desestabilización de pueblos, la inoculación de ideologías de ocasión y, por supuesto, de los crímenes de Estado, las insurrecciones fratricidas y la guerra total.

Lo que se ha ido revelando esta semana sobre la operación del ya famoso software ‘Pegasus’ es alarmante porque no se trata de un ‘sistema de inteligencia para el combate del terrorismo o ciberterrorismo en países democráticos’ sino un verdadero ‘sistema de espionaje israelí vendido por particulares a regímenes autoritarios que desean investigar a periodistas, activistas de derechos humanos y a potenciales opositores políticos’.

Desde hace años se tenía sospecha de que los recursos tecnológicos de estas empresas de ciberseguridad no sólo se adquirían para el combate al crimen, sino para las funciones que los regímenes y los poderes fácticos que buscan controlar a toda costa: tener información de sus adversarios políticos, verificar la lealtad de los ciudadanos y eliminar los potenciales riesgos para la estabilidad de su poder.

Esta es la razón por la cual, cuando se habla de espionaje no puede haber neutralidad. Es una práctica ignominiosa y cruel cuando se está vulnerable a ser espiado; pero es un servicio de seguridad y estabilidad para aquellos que detentan el control. Desde el poder, un mundo sin las intrincadas redes de espionaje básicamente se hundiría en el caos; mientras, desde las estructuras intermedias de la sociedad, el espionaje es una herramienta del autoritarismo.

En el fondo no hay ninguna sorpresa en que las nuevas herramientas digitales hayan hipertecnificado el espionaje al grado en que los clientes de NSO Group puedan ver y escuchar a sus ‘objetivos’ de interés; tampoco es realmente una noticia que diferentes gobiernos o poderes (con diversas problemáticas) hayan echado mano de esta herramienta. Sin embargo, no por ser un mecanismo casi natural de autopreservación del poder no debiera inquietarnos. Especialmente porque, es altamente probable que, derivado del espionaje a ciertos personajes junto a la exposición y vulneración de periodistas, opositores o líderes comunitarios, se haya provocado la muerte de alguno de ellos, la intimidación o el silenciamiento de sus voces. Y todavía peor, al existir la evidente sospecha de que el gobierno israelí de Netanyahu ha espiado a líderes mundiales a través de la herramienta de ciberseguridad, se encienden las alarmas de desastre geopolítico.

Ahora, mientras el mundo redescubre la diplomacia para salir del entuerto en el que lo ha sumido el software ‘Pegasus’, no hay que perder de vista la sospechosa parsimonia y tranquilidad con la que los líderes políticos echar a andar a sus fiscalías y ministerios de defensa contra el espionaje que ellos mismos sufrieron. Quién sabe, quizá no tienen intensión de correr por completo las cortinas del misterio.

LEE Quema de templos y efigies: indignación sin respuesta

*Director VCNoticias.com

@monroyfelipe

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