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Y ahora ¿Quién podrá defendernos? Y ahora ¿Quién podrá defendernos?

Opinión

Y ahora ¿Quién podrá defendernos?

Ya casi llegamos al primer año de gobierno de la 4T

Domingo Días

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Ciudad de México.— Ya casi llegamos al primer año de gobierno de Mi Viejito Lindo y por lo visto lo suyo es informar, comentar y entretener a los nietos, perdón, al pueblo bueno.

No le basta su stand-up comedy diario, nos recetó el informe de sus avances como presidente electo al tomar posesión del cargo, continuó con el avance de los 100 primeros días de su gobierno, luego la recapitulación y recuento de promesas cumplidas al año de ser electo, seguido del Primer-Tercer Informe de gobierno el 1 de septiembre y ahora amenaza con dar otro informe el 1 de diciembre al cumplir su primer año de mandato.

Y mientras por un lado nos entretiene con invitados especiales como Ovidio Guzmán, Evo Morales y el multiaclamado Marcelo Ebrard, entre otros; no pierde oportunidad de ofrecer clases de historia donde nos clarifica que México se fundó hace 10 mil años, que Benito Juárez se casó con la ex de Porfirio Díaz, poniéndole los cuernos a Margarita Maza, bueno, hasta nos hemos enterado de que Zaragoza era texano, eso sí, aclaró, que en ese entonces Texas era nuestro.

Por el otro, continúa polarizando a la sociedad entre fifís neoliberales y el pueblo bueno, él se ha dedicado a acumular y concentrar el poder en su persona.

Ante el enojo y hartazgo del pueblo, logró que este sin pensarlo, le diera carta abierta en el Congreso y si no se la dio fue comprando conciencias, si es que los políticos la tienen, y los puso de su lado, y así ahora controla ambas cámaras la de Senadores y la de Diputados.
Para muestra está por ahí la “Ley Taibo”, los nombramientos en la Comisión Reguladora de Energía y varios más.

A través de este control en las cámaras ya nombró a Juan Luis González Alcántara y a Yazmin Esquivel, esposa de su fiel paje y constructor Riobóo, como Ministros de la Suprema Corte, esto aunado a la manita de puerco que le hizo al Ministro Eduardo Medina Mora para que renunciara.

Y ahora que envió su terna de mujeres para ir igualando los números en la Suprema Corte en este año de la paridad de género, tendrá 3 incondicionales, que aunados al actual presidente del máximo órgano de justicia, Arturo Zaldívar, que ha dado clareas muestras de ser más Lopista que el propio López, le permite parar cualquier demanda de inconstitucionalidad.

Con esto, López Obrador, ya controla los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Y siguen los organismos autónomos que en algo podrían defendernos y hacer contrapeso a la figura presidencial, como el INE, el INEGI, INAI, Banco de México y CNDH, entre otros, bueno hasta ya anda tras los huesos del Rector de la UNAM, Enrique Graue, quien por más que “Mi Viejito Lindo” quiere garantizar la educación de todos, este se resiste a quitar el examen de admisión, negando así al pueblo bueno el derecho a la educación superior, así no tengan los conocimientos mínimos necesarios para entender lo que le van a enseñar.

Por lo pronto, ya controla a la Comisión Reguladora de Energía y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, este último es quien deberá de evaluar la eficacia y eficiencia de los super programas como: Jóvenes Construyendo el Futuro, Bienestar de las Personas Adultas Mayores y Sembrando Vida, entre otros.

Uno de suma importancia es el Instituto Nacional Electoral, el cual organiza y califica las elecciones en nuestro país.

Actualmente el consejero presidente del INE permanece en el cargo 9 años, lo que permite organizar 3 elecciones, pero con el clarísimo propósito de minar la autonomía de este instituto pretenden modificar los estatutos y hacer rotativa la presidencia cada tres años, con esto dejando de un lado la lógica transexenal con que fue creado. Sólo nos queda esperar a ver qué pasa.

Donde si hubo un total desastre, fue la designación del titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, donde en la Cámara de Senadores nuestros representantes se exhibieron de una manera deplorable.

Primero nos muestran al menos a 2 senadores, entre ellos al coordinador de Morena, Ricardo Monreal depositando “sus votos” en la urna transparente. Se observan “anomalías” en la caída de las papeletas, ante lo que el morenista aplicó la Zaguiña, “era un video adulterado”. No entiendo cómo le sucedió esto a quien es un máster en esto del hackeo, hasta nos mostró el chat que le hackeo a los senadores del PAN donde piden “Hay que hacerle un desmadre”, ni modo en casa del herrero azadón de palo.

Lo bueno es que aun tiene fuero, si no, no se atrevería a reconocer delitos en público o sería un “cinicazo”.

Aunado a esto, la suma de votos no cuadró con los asistentes y por ahí alguien dice que ni siquiera cumplieron con el requisito del número de votantes. No es posible que entre 128 personas no se puedan hacer una votación transparente, si no cuadraron las papeletas, que se repita, qué clase de gente son, perdón, ya me respondí antes: “los políticos no tienen conciencia”.

Después para calmar los ánimos, el senador Monreal ofreció repetir la votación, pero quien controla la mayoría de la cámara, gracias quién sabe qué arte maléfico de la oposición, pierde la votación para esto, es de chiste. Y así ante empujones y protestas muy civilizadas Rosario Piedra toma protesta utilizando al senador Madero de banquillo para llegar al micrófono.

Y días después salen los senadores opositores a Mi Viejito Lindo, léase PRIAN, a decir que la presidenta de la CNDH no cumple con los requisitos para ser candidata al puesto.
¿En manos de quién estamos? por un lado una bola de tramposos que amañan las elecciones y por otro una bola de flojos e irresponsables que ni siquiera revisan por quién van a votar a favor o en contra.

Si esa es la oposición, ya estamos más que fritos, que ni siquiera se preocupe Mi Viejito Lindo y haga lo que le venga en gana, la oposición se encuentra tragando tubérculos.

Domingo Días
domingo.dias@yahoo.com.mx
Twitter: @domingodias7
www.domingodias.com

• “Un año más para que esto cambie por completo”, AMLO 1/11/19. Qué emoción en tan sólo 344 días México será otro.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx



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Laboratorio de Ideas

¿Qué aprendimos de la elección del 2006?

Cristian Ampudia

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De pronto, y en medio de una pandemia mundial, nos encontramos con la madre de todas las batallas electorales: la elección del 2021 en México, por la que ya comenzamos a ver cambios en el panorama político en el país y en la vida pública.

Y no es para menos. Es probable que estemos hablando de las elecciones más importantes en la historia de México, pero pongámoslo en perspectiva: el año entrante se renovarán 15 gubernaturas estatales, de las cuales actualmente ocho son del PRI, cuatro del PAN, una independiente (Nuevo León), una del PRD (Michoacán) y una de Morena (Baja California).

De entrada esto puede pintar de una color diferente el mapa electoral del país, o de varios, ya se verá en los meses siguientes.

También se renovarán 27 legislaturas y 28 ayuntamientos de entidades federativas.

Si lo vemos en cifras, en los próximos comicios electorales estarán en disputa alrededor de 3 mil 200 cargos de elección popular, entre diputados (federales y locales), alcaldes, regidores y síndicos municipales. Además de los ya citados 15 gobernadores.

Sólo Durango y el Estado de México no tendrán comicios locales, lo que puede dar una muestra de la dimensión de estas elecciones, sin embargo, no es lo más importante de este ejercicio democrático, no.

La importancia radica en que estarán en juego dos visiones de país (difícilmente habrá una tercera), de cómo manejar las riendas de México y una sociedad polarizada al extremo, tal y como sucedió en las elecciones del 2 de julio de 2006.

Aquella jornada electoral se caracterizó, además de la marcada división entre los seguidores de Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, por la ventaja que tuvo el tabasqueño al inicio de los conteos rápidos, misma que se fue diluyendo conforme avanzó la noche.

Fue hasta las primera horas del jueves 6 de julio, con casi el 98% de las casillas computadas, que se dio a conocer que Calderón desplazó a López Obrador en la contienda por la presidencia. El conteo finalizó aquella misma tarde y el presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, declaró vencedor a Calderón Hinojosa por un margen mínimo.

Desde entonces, se desataron una serie de movimientos en defensa del voto por parte de ambos bandos, los cuales parecían comenzar a ser cosa del pasado. Hoy enfrentamos un escenario muy similar en cuanto a polarización se refiere y Morena buscará demostrar que puede llevarse el carro completo y no suena descabellado. La razón es sencilla: sus oponentes no parecen estar listos ni organizados para dar pelea.

Restan muchas variables a tomar en cuenta en el futuro de esta elección. ¿Recuerdan que abrimos esta columna señalando que estamos en medio de una pandemia que aún no ha sido superada? Es muy posible que el resultado de las elecciones dependa de lo bien o mal librado que salga México de este infortunado asunto.

Una vez más la premisa dictada “estás conmigo o contra mí” (con todas las consecuencias que tuvo para el país) parece ser el común denominador para la siguiente elección. La polarización ya se respira y los partidos tienen lista la maquinaria para salir a buscar una vez más el voto… entonces, una vez más le pregunto: ¿qué aprendimos de la elección del 2006?

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Análisis y Opinión

Discurso para un entremés sexenal

Felipe Monroy

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¿Por qué la comunicación de López Obrador parece cada vez menos eficiente? ¿Qué ha pasado con ese orador absoluto que motivaba, cautivaba y convencía a millones de mexicanos desde el podio? A dos años de su triunfo electoral, el presidente ofreció nuevamente un informe sobre el estado de la administración federal en lo que ha denominado Cuarta Transformación de la vida pública de México, y vale la pena analizar lo que sucede en materia comunicativa presidencial.

Debido a la pandemia y a la incertidumbre, el mensaje de este primero de julio sufrió obvias limitantes: El escenario, aunque simbólico, resultó más sombrío que solemne; en el proscenio, una inquietante silla vacía sin propósito tensaba la atención al orador; y el público (Beatriz Gutiérrez más un puñado de miembros del gabinete), apenas se hizo notar por sus aplausos de reciedumbre. Lejos del pueblo y de la base social que lo llevó al poder, López Obrador sólo tenía su discurso para brillar.

Y, sin embargo, nada destacó en la base del discurso. El presidente se mantiene en sus trece respecto a su mensaje. El texto es idéntico en estructura a los ofrecidos los últimos cinco primeros de julio y diciembre. Todos están construidos de la siguiente manera: 1. La identidad de la 4T; 2. Los nobles principios que le caracterizan; 3. Los logros y avances de la administración; 4. La naturaleza y resistencia de los adversarios; y 5. El legado histórico al que se aspira.

No es una mala estructura; de hecho, guarda una cualidad pedagógica eficiente. Pero algo sucede con estos mensajes (que en realidad son muy altas oportunidades de comunicación por su expectativa): cada vez se asemejan más a un inocuo ruido de fondo, un sonsonete prescindible cuyo sentido se ha diluido. ¿Por qué?

Hay un riesgo en este tipo de discursos, suelen provocar vacío en el oyente honesto, en el ciudadano que dispone su atención sin fanatismo ni prejuicio. Es un hecho que al partidario no le interesa el contenido del mensaje sino la forma y la retórica de la victoria; mientras, el malqueriente sólo espera con malsana fruición las fallas y las ofensas para señalarlas. Pero ¿qué hay para esa franja ciudadana que escucha con criterio y expectativa razonables? ¿Cómo volver a ganar su interés?

Para muchos, el modelo de comunicación presidencial de López Obrador está ya agotado debido a la permanente y extensa conferencia matutina junto a los profusos y reiterados informes a la nación. La identidad de la 4T requiere más hechos que palabras; sus principios exigen ejemplos y no sólo promesas; los mencionados avances esperan el imprescindible contraste periodístico; los adversarios evidencian sus credenciales por sí mismos; y corresponderá a la historia juzgar si esta administración deja o no buen legado.

Sin embargo, hay una explicación más simple: el mensaje presidencial ya no interpela ni a la imaginación ni a la expectativa de las audiencias. Los ciudadanos, ávidos de teorizar, interpretar y participar activamente en la comunicación (los llamados ‘prosumidores’, productores y consumidores de información), no reciben estímulo alguno para construirse narrativas sociales futuras, para animarse a la esperanza o para sentirse partícipes de una ilusión.

En el pasado, el discurso lopezobradorista conseguía esa esperanza: motivaba narrativas en millones de mexicanos que eran capaces de imaginarse en escenarios distintos a la podredumbre política imperante; detonaba en la mente de los ciudadanos la idea de su papel crucial en la urgente necesidad de un cambio radical; despertaba en ellos la necesaria confianza para depositar en él la misión de acabar con la corrupción que mantenía sumida en la pobreza y la violencia a toda una nación.

El futuro, no obstante, será de quien hoy siembre en las historias personales de los ciudadanos, una narrativa que le conmueva o apasione hasta la diligencia participativa. Por desgracia, el discurso presidencial parece ahora apelar a la pasividad, a la paciencia del respetable; más que partícipe, el ciudadano se reduce a espectador de conferencias y mensajes.

Si se pone atención, López Obrador colocó en posiciones equidistantes (justo antes y después de enumerar los avances de su administración) dos ideas aparentemente distintas pero que cumplen un mismo propósito: “Nunca, en más de un siglo, se ha insultado tanto a un presidente de la República…” y “sostengo que para el 1° de diciembre de este año estarán ya establecidas las bases de la nueva forma de hacer política”. En concreto, dice que, a pesar de las resistencias, buscará cincelar su oportunidad histórica. Es un bello pensamiento dicho en voz alta, pero nada más.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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