El primer debate de los candidatos ha abierto la puerta a un pacto de los partidos de centro-derecha para evitar el triunfo de Andrés Manuel López Obrador

México.—  El primer debate de los candidatos a las elecciones presidenciales de México ha abierto la puerta a un pacto de los partidos de centro-derecha para evitar el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en los comicios del próximo 1 de julio.

La posibilidad ha quedado patente tras el debate del pasado domingo en el que López Obrador salió indemne de las críticas de sus contrincantes José Antonio Meade, quien parece lejos de arrebatar el segundo lugar al panista Ricardo Anaya.

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"A partir de este debate podría quedar claro, si es que las encuestas lo confirman, que Anaya queda en segundo lugar acercándose un poco a López Obrador", aunque muy lejos de una victoria por la fragmentación del voto, dijo a Efe el analista político José Antonio Crespo.

López Obrador entró y salió como favorito de este debate que dejó la percepción de que su mayor rival es Ricardo Anaya, aspirante de la alianza de los partidos Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadana (MC), aunque con 20 puntos detrás en las encuestas de opinión.

En tanto, José Antonio Meade, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pretendía estar a estas alturas de la campaña en un claro segundo lugar en las encuestas, pero con la imagen negativa que arrastra el partido parece difícil que desbanque a Anaya.

Ante esta disyuntiva, sin que Anaya ni Meade puedan realmente, disputar a López Obrador la Presidencia, los analistas mexicanos comienzan a preguntarse si es obligado ya mismo tratar de alcanzar un acuerdo que evite la victoria del tabasqueño.

Es lo que el propio López Obrador denominó durante el debate “el PRIAN”, esto es, la combinación del PRI y del PAN para que estos dos grandes partidos se perpetúen en el poder en México.

Con Meade en un claro tercer lugar "quizás se empiece ya a plantear la posibilidad de algún tipo de alianza", comentó José Antonio Crespo, investigador de Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Crespo consideró inviable que de darse un acuerdo, ello signifique que uno de los candidatos anuncie su retirada de la contienda electoral, sino que se buscaría el apoyo al candidato con más opciones y, en definitiva, el voto útil para que López Obrador sea derrotado.

Crespo afirmó que más bien el acuerdo sería "por debajo de la mesa" y sin reconocerlo públicamente.

"A lo mejor se presenta la posibilidad de que el PRI y Meade digan 'vamos con Anaya', pero (sería) por debajo de la mesa porque hacerlo público es absurdo, contraproducente incluso", subrayó el analista político.

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Agregó que hay un primer obstáculo como es la "enemistad y la guerra" que hay entre el gobierno y Anaya, después de que la Procuraduría General de la República (PGR) abrió una investigación por lavado de dinero contra el candidato del PAN.

Para el analista Salvador García Soto es posible que el pacto contra López Obrador ya esté en marcha y como pistas apuntó la coincidencia de Meade y de Anaya en los ataques al candidato de Morena.

"Se puede presumir que hay este pacto", declaró a Efe García Soto, autor de la columna política "Serpientes y Escaleras" del diario El Universal.

García Soto señaló que está abierta la posibilidad de una renuncia a favor del candidato mejor posicionado o estrategias como las vistas en las presidenciales de 2006 cuando algunos gobernadores operaron en favor de Felipe Calderón, candidato del PAN.

Destacó que el discurso de Anaya va en el sentido de destacar que es el único que puede vencer a López Obrador, por lo que ya ha comenzado a hablar del voto útil.

El analista consideró, obvio, que si alguna estrategia de pacto o acuerdo está en marcha, el candidato oficial sería el último que va a enterarse y a aceptarlo.

El columnista amplió el espectro de esta alianza más allá del propio gobierno y los partidos porque también están los "grupos de poder" que tienen intereses distintos al proyecto que representa López Obrador.

Un análisis de la firme Llorente y Cuenca sobre el debate presidencial, consideró que el debate dejó la percepción de que López Obrador salió bien parado de las críticas; Anaya se presentó como la alternativa al pasado, y Meade como un gran funcionario público que no termina de transmitir emociones al electorado.

AGP