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Ciencia

Encuentran restos de 14 mamuts en Tultepec

Tras nueve meses de excavación

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Estado de México.— Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) encontraron restos de 14 mamuts en el municipio de Tultepec, Estado de México.

El arqueólogo del INAH, Luis Córdoba Barradas, explicó que se trata del hallazgo más grande de este tipo de restos en el país.

Tras nueve meses de excavación, un equipo del Instituto Nacional de Antropología e Historia recuperó los restos en el barrio de San Antonio Xahuento, donde se tenía previsto hacer un relleno sanitario.

Se recuperaron más de 800 huesos pertenecientes al menos a 14 mamuts, en lo que se presume son dos trampas excavadas hace 15 mil años, que constan de paredes verticales de 1.70 m de profundidad por 25 de diámetro.

El arqueólogo Luis Córdoba, quien dirige los trabajos, señaló que posiblemente no sean las únicas fosas en el área ya que se trata de una “línea de trampas”, una estrategia que permitía a los ancestros cazar con mayor eficacia.

El único antecedente similar se ubica en Japón, y se trata de trampas cónicas de 40 mil años de antigüedad para atrapar animales de tamaño medio.

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El hueso más chico que se encontró es una vértebra de la cola de ocho centímetros; y el más grande, un colmillo de tres metros.

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Desarrollan mexicanos microchip para detectar coronavirus

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Desarrollan mexicanos microchip para detectar coronavirus

Ciudad de México.— Investigadores mexicanos han emprendido un proyecto de investigación para desarrollar un microchip y su instrumentación con los cuales se podrían detectar de forma rápida, confiable y a bajo costo a pacientes que hayan contraído el coronavirus SARS-CoV-2, causante del COVID-19.

Los especialistas ya diseñan el primer prototipo. “Se tratará de un dispositivo portátil:
imaginemos una cajita a la que abrimos la tapa donde se colocará el microchip, al cual se le pondrá una muestra de sangre o suero del paciente. Al cerrarla se detectarían los anticuerpos generados si da positivo a COVID-19. A su vez el instrumento de operación del chip enviará la información a un dispositivo móvil, como un teléfono celular”.

Por ahora, la investigación se desarrolla con lentitud debido a que para hacer pruebas con COVID-19 requieren de reactivos que se deben importar de Estados Unidos o China. “Las compañías exportadoras tardan entre cuatro y ocho semanas para en entregar reactivos, lo cual se ha complicado por la pandemia”.

El proyecto es encabezado por José Luis García Cordero, investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Monterrey, quien se encuentra en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, Suiza, realizando una estancia sabática.

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En entrevista, señaló que cuando inició el brote de COVID-19, analizó con sus estudiantes en Monterrey si podrían realizar un dispositivo que detectara el nuevo coronavirus.

El experto del Cinvestav refirió que en sus proyectos anteriores, el grupo de trabajo desarrolló chips detectando citocinas producidas por las células, sin embargo, ahora con la misma tecnología y biosensores se detectarán los anticuerpos producidos en el suero de una persona infectada.

Ante la urgencia de tener este tipo de pruebas, invitó a sus colegas del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y del Centro de Investigaciones en Óptica (CIO), con quienes colabora desde hace un par de años en un proyecto de ciencia básica financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y cuyos grupos tienen la experiencia en la instrumentación en óptica.

Mientras el grupo de Monterrey caracteriza el microdispositivo basado en un inmunoensayo flourescente. En Yucatán y Aguascalientes desarrollan el instrumento para operar el chip y detecte la fluorescencia de los biosensores que empleará. El plan es que una vez que sus colegas terminen el instrumento de control, viajen al Cinvestav Monterrey, en alrededor de un mes, para hacer pruebas con los dispositivos.

Añadió que sería fácil de usar, lo cual no sólo facilitaría su empleo en personal de salud, sino incluso podría ser eventualmente en el futuro empleado domésticamente. En el corto plazo, sería empleado en hospitales y clínicas para realizar análisis de hasta 16 pacientes en paralelo.

El académico señaló que no ha sido sencillo coordinar la investigación a distancia, no obstante, se mantiene en continuo contacto con sus colegas de los Centros Públicos de Investigación y sus grupos de trabajo, lo cual se ha facilitado por los trabajos previos que han llevado a cabo.

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El investigador puntualizó además que este tipo de microchips ya se utilizan en EU, Europa, Japón, Corea del Sur y China, tanto para COVID-19, como para otras enfermedades.

El principio es más o menos el mismo: un paciente enfermo secreta varias proteínas que viajan en el torrente sanguíneo, la idea es que con una gota de sangre se puedan cuantificar y saber si hay una relación con alguna enfermedad. En México, apunta, no se hacen ni comercializan este tipo de dispositivos. Agrega que esta tecnología abarataría los costos para hacer pruebas diagnósticas, que serían, al menos 100 veces menor al de las utilizadas por métodos tradicionales.

García Cordero mencionó que este tipo de investigación será un paso importante para desarrollar tecnología propia, no sólo para tener un primer dispositivo de diagnóstico, sino haber logrado la conformación del grupo y ecosistema de expertos para lograrlo. “Es un buen detonante y cuando haya otra emergencia sanitaria podremos estar listos como los chinos o los coreanos”.

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Ciencia

Reciclan unicel y lo transforman en pegamento

México recicla el 0.01% de las 125 mil toneladas que se producen al año

Jorge Francomárquez

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Ciudad de México.- En México los desechos de espuma de poliestireno, mejor conocida como unicel, alcanzan las 125 mil toneladas anuales.

Este material ha contribuido de forma

importante a la crisis medioambiental que vivimos actualmente pues genera un daño irreparable al entorno ya que según expertos tarda hasta 1000 años en degradarse.

Ante la alerta de contaminación por productos desechables, particularmente de poliestireno expandido (unicel), es que estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollaron una máquina recicladora que compacta, peletiza y crea un pegamento para papel, cartón, madera y foami.

El prototipo fue construido en el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 2 “Miguel Bernard”, con el objetivo de dar respuesta a la necesidad de reciclar la mayor cantidad de unicel posible.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC) y de la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ), las 125 mil toneladas de unicel que se producen anualmente, se destinan generalmente a la industria alimenticia, para embalajes y construcción.

Es en este contexto que las alumnas Lorna Figueroa Ramírez, Akanne Martínez Ramírez y Jaqueline Paola Pérez Flores, diseñaron una máquina de aproximadamente un metro de alto, a la que se le introduce el unicel, el cual es triturado y procesado para su transformación en pegamento.

Con la asesoría de los profesores Celia Eliza Labrada Razo y Miriam Alonso Meneses, las estudiantes crearon el prototipo.

Una vez que es triturado el unicel, se obtienen pequeños gránulos que mezclados con acetato de etilo y acetona, se baten hasta obtener el pegamento.

Las jóvenes politécnicas aseguraron que existe una incipiente industria de reciclaje de unicel, que se realiza en tres pasos básicos: recolección, trituración y transformación de la materia prima, pero cada proceso se realiza en diferentes lugares, por lo que su costo es elevado.

Hay máquinas trituradoras que convierten el unicel en pelets o gránulos, otras que generan la mezcla, y otras más que embalan el unicel, sin embargo, es necesario mandar el unicel a cada proceso, lo que eleva el costo del reciclaje, el cual alcanza apenas el 0.01 por ciento en el país, explicó Akanne Martínez.

De ahí que las alumnas politécnicas de media superior, para lograr titularse como Técnicas en Máquinas con Sistemas Automatizado, hayan decidido conjuntar en su prototipo los procesos de trituración, ventilación y reacción química en una sola máquina, que por su tamaño podría ser de gran utilidad tanto en hogares como para una pequeña industria.

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