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La selva está en grave riesgo. Foto: Pixabay La selva está en grave riesgo. Foto: Pixabay

Ciencia

La Selva Amazónica se está secando

Los elevados niveles de gases de efecto invernadero son responsables de la mitad del aumento de la aridez y la otra mitad es el resultado de la actividad humana

La selva está en grave riesgo. Foto: Pixabay
Notimex

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Washington.— Las actividades humanas, como la quema de bosques para limpiar la tierra para la agricultura y el pastoreo, son responsables en gran medida de que la selva amazónica se esté secando.

Esto lo reveló un estudio de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA).

Los elevados niveles de gases de efecto invernadero son responsables de la mitad del aumento de la aridez y la otra mitad es el resultado de la actividad humana; en su conjunto han calentado el clima del Amazonas en los últimos 20 años.

Y si esta tendencia sigue a largo plazo, ocasionando que la selva ya no pueda funcionar correctamente. “Muchos de los árboles y las especies que viven dentro del ecosistema de la selva tropical no podrán sobrevivir”. Advirtió la agencia del gobierno estadunidense, con sede en Washington.

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Expertos de la NASA, concluyeron lo anterior al hacer un análisis de datos terrestres y satelitales de décadas sobre la selva amazónica.

Los estudios tienen como fin rastrear la humedad en la atmósfera y determinar cuánta es necesaria para mantener el sistema de la selva.

“Observamos que en las últimas dos décadas ha habido un aumento significativo en la sequedad de la atmósfera, así como en la demanda atmosférica de agua sobre la selva”, dijo Armineh Barkhordarian de JPL, autor principal del estudio, difundido en la página web de la NASA.

“El cambio en la aridez atmosférica está muy por encima de lo que se esperaría de la variabilidad climática natural”, añadió Barkhordarian .

El reporte explicó que cuando un bosque arde, libera a la atmosfera partículas llamadas aerosoles, entre los que figura el carbón negro (conocido como hollín) que absorbe el calor del sol, lo que hace que la atmósfera se caliente y también puede interferir en la formación de nubes y, en consecuencia, con la lluvia.

Sin selva, se disparará el cambio climático

En un estado saludable, la selva amazónica absorbe miles de millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año a través de la fotosíntesis, proceso que usan las plantas para convertir el CO2, la energía y el agua en alimentos. Al eliminar el CO2 de la atmósfera, el Amazonas ayuda a mantener bajas las temperaturas y a regular el clima.

De acuerdo con el reporte, los árboles y las plantas necesitan agua para la fotosíntesis y para enfriarse cuando se calientan demasiado. Extraen el agua del suelo a través de sus raíces y liberan vapor de agua a través de los poros de sus hojas a la atmósfera, donde enfría el aire y finalmente se eleva para formar nubes. Las nubes producen lluvia que repone el agua en el suelo, permitiendo que el ciclo continúe.

“Cuando el ciclo se interrumpe por aumento en el aire seco, por ejemplo, se pone en marcha un nuevo ciclo, uno con implicaciones significativas, particularmente en el sureste de la Amazonia, donde los árboles pueden experimentar más de cuatro a cinco meses de estación seca”, refirió Barkhordarian.

“Es una cuestión de oferta y demanda. Con el aumento de la temperatura y el secado del aire sobre los árboles, los árboles deben transpirar para enfriarse y agregar más vapor de agua a la atmósfera. Pero el suelo no tiene agua adicional. para que los árboles se detengan”, explicó Sassan Saatchi de JPL, coautor del estudio.

De acuerdo con sus estimaciones, se está demostrando que la demanda aumenta, la oferta disminuye y de seguir así, “el bosque ya no podrá sostenerse”.

Están preocupados principalmente por la región sureste de la selva, donde se concentra más ña deforestación y la expansión agrícola.

JAHA



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Nueces podrían reducir enfermedades cardiácas

Siete24.mx

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México.- El consumo de nueces como parte de una dieta saludable podría estar asociado con el aumento de bacterias intestinales buenas, lo que contribuiría a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, según un estudio publicado en el Journal of Nutrition.

“La evidencia sustancial muestra que pequeñas mejoras en la dieta benefician enormemente la salud. Por lo que comer dos o tres onzas de nueces al día podría ser una buena manera de mejorar la salud intestinal y reducir el riesgo de enfermedad cardíaca”, dijo la responsable del estudio, Kristina Petersen, de la Universidad de Pensilvania.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores reclutaron a 42 personas de entre 30 y 65 años con sobrepeso u obesidad quienes, antes de comenzar el estudio, recibieron una “dieta estadounidense” basada principalmente en grasas saturadas durante dos semanas.

Posteriormente, fueron asignados a una de tres dietas: una que incluía nueces enteras, otra sin nueces pero con la misma cantidad de ácido alfa-linolénico (ALA) y ácidos grasos poliinsaturados, y una más que sustituía parcialmente el ácido oleico por la misma cantidad de ALA.

Para analizar las bacterias en el tracto gastrointestinal, los investigadores recolectaron muestras fecales 72 horas antes de que los participantes terminaran ambas dietas. Con ello, encontraron que las nueces eran capaces de enriquecer a bacterias que se han asociado con la protección del revestimiento intestinal.

También descubrieron que algunas bacterias estaban relacionadas con cambios en la presión arterial y en los niveles de colesterol en la sangre. Esto debido a que las nueces proporcionan ácidos grasos, fibra y compuestos bioactivos, lo que puede ayudar a generar metabolitos beneficiosos. (Notimex)

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emc

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Esta es la década más calurosa de la historia

Los cinco años más cálidos de los últimos 140 se han registrado desde 2015

Siete24.mx

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Washington.— “El hecho es que el planeta se está calentando”, dijo este miércoles lapidariamente el director del Instituto Goddard para estudios espaciales de la NASA, Gavin Schmidt, en la presentación de un nuevo informe que reveló que esta década fue la más cálida de la historia desde que existen datos.

El estudio, presentado por la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA, en sus sigla en inglés), señala que 2019 fue el segundo año con temperaturas más altas de la historia, al registrar un media de 0,95°C superior a la del siglo XX, solo por detrás de la registrada en 2016 (+0,99°C).

Además, apunta que los cinco años más cálidos de los últimos 140 se han registrado desde 2015 y nueve de los diez años con la media de temperatura más alta desde 1880 forman parte de los últimos 15 años, siendo 1998 el décimo en este registro.

Para Deke Arndt, jefe del equipo de seguimiento global de la NOAA, estos datos llevan a pensar que “con casi total seguridad la década que viene será más cálida” que la anterior.

De hecho, Arndt apuntó que “nos estamos acercando, si no sobrepasando, a las tendencias del Holoceno”, aunque matizó que en ese período prehistórico algunas zonas del planeta tenían temperaturas superiores a las que se registran ahora, como es el caso del Ártico.

Una región que, sin embargo, se está calentando en torno a tres veces más rápido que el resto del planeta.

En declaraciones a Efe, la climatóloga Ahira Sánchez-Lugo, de la NOAA, opinó que “las temperaturas son tan altas que no volveremos a los registros del siglo XX”.

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“Con los datos que tenemos ahora mismo yo creo que en las próximas tres décadas tendremos un continuo aumento de las temperaturas”, sostuvo la experta.

Los datos de 2019 suponen que este fue el 43 año consecutivo con un aumento de las temperaturas terrestres y oceánicas respecto a la media del siglo pasado.

El último año recogió un incremento de las temperaturas respecto a ese promedio de 1,42°C en tierra y 0,77°C en los océanos, solo superado por las subidas de 1,54°C en la superficie terrestre y de 0,79°C en los mares que se registró en 2016.

Para Arndt, las temperaturas de este año son parte de una tendencia que, a diferencia de otros cambios climáticos del pasado, ha sido provocada por la acción humana, hasta el punto de que “si no tuviéramos en cuenta lo que hubiera pasado con nosotros”, la temperatura actual de la tierra es tan “drásticamente” distinta que a duras penas puede ser estadísticamente calculada.

El año 2019 fue el segundo más caluroso de que se tiene registro en Sudamérica, con una media superior en 1,24°C a la del siglo XX, un alza que solo se vio superada en 2015. Los cinco años con las temperaturas más altas en este subcontinente en los últimos 140 han acaecido desde 2014.

En Europa, el año pasado fue también el segundo año más cálido. Además, en los últimos seis años se han registrado las temperaturas medias más altas en la historia del continente.

La temperatura media de Europa ha crecido en 0,14°C por década desde 1910, pero este crecimiento se ha más que triplicado desde 1981, hasta alcanzar una media de aumento de 0,46°C.

Norteamérica es la única región que no registra una temperatura media anual entre las más altas de su historia, pues, tal y como explica Ahira Sánchez-Lugo, a finales de 2019 se vio afectada por una oleada de frío ártico.

Mientras que en Oceanía, un territorio afectado a finales de año por los incendios en Australia, se han registrado este año las temperaturas más altas de su historia, ya que superó en 1,40°C su temperatura media para el siglo pasado.

Sánchez-Lugo afirmó que todos estos datos pronostican una consecuencias terribles para el día a día de los habitantes de este planeta, pues aventuran un aumento de las muertes debido al calor y las inundaciones, así como el alza en el número de sequías, entre otros. Además, aseguró que aunque no ha crecido el número de huracanes, si que lo ha hecho su intensidad.

El informe publicado hoy por la NASA y la NOAA recalca también que en 2019 se registraron “precipitaciones extremas y sequía” en todo el globo. EFE

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