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Ciencia

Nuevo virus porcino podría generar otra pandemia

DE PIXABAY
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Tokio.— Científicos chinos alertaron el descubrimiento de un nuevo virus, se trata de una gripe porcina que se puede transmitir a humanos y tiene potencial de lograr otra pandemia.

El estudio fue divulgado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y habla de un alto contagio.

La cepa llamada G4 es una variación de la gripe porcina H1N1 que causó una pandemia y conmoción en 2009.

“En este momento estamos distraídos con el nuevo coronavirus y con razón. Pero no debemos perder de vista los nuevos virus potencialmente peligrosos”, afirmó Kin-Chow Chang, profesor de la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, a la ‘BBC’.

En un estudio realizado entre 2011 y 2018 se recolectaron unas 30 mil muestras en hisopos nasales en criaderos de cerdos y centros veterinarios en 10 provincias chinas.

Se hallaron 179 virus de influenza porcina, la mayoría no registraron preocupación para los científicos ya que disminuyeron rápidamente.

Pero el virus G4 siguió apareciendo en los cerdos, año tras año, e incluso mostró un fuerte aumento en la población porcina después de 2016.

James Wood, jefe del Departamento de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cambridge, afirmó en la ‘BBC’ que las personas tienen que implementar en su diario vivir costumbres saludables para que el cuerpo humano esté más protegido de virus y gripas.

Incluso notaron la posibilidad de contagios en varias personas que trabajaron en dichas granjas porcinas.

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emc



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Descubren en Quintana Roo la mina de ocre más antigua de América

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Descubren en Quintana Roo la mina de ocre más antigua de América
Fotos INAH

Tulum, Q. Roo.- El laberíntico subsuelo de la península de Yucatán prueba continuamente ser fuente de importantes hallazgos científicos.

El más reciente de ellos, se ha registrado en una cueva inundada de Quintana Roo en la cual, arqueólogos subacuáticos y espeleobuzos han encontrado evidencia irrefutable de actividad minera prehistórica.

Se trata, de acuerdo con expertos de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Centro Investigador del Sistema Acuífero de Quintana Roo AC (CINDAQ), de un contexto arqueológico cuya antigüedad oscila entre los 12,000 y 10,000 años antes del presente, lo que la convierte en la mina de ocre más antigua conocida en América.

En el marco de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el titular de la SAS, el doctor Roberto Junco Sánchez, informa que La Mina (como se denomina al proyecto de investigación) guardaría en sus fechamientos —mismos que se definieron mediante análisis en laboratorio— un paralelismo con “Naia”, nombre con el que se conoce al antiquísimo esqueleto de una joven encontrado, en 2014, dentro del sitio arqueológico de Hoyo Negro, ubicado en las cercanías de Tulum.

La Mina, agrega el especialista, es una continuación de Hoyo Negro, no solo por la relativa cercanía geográfica de ambos contextos, sino porque el primero complementa en gran medida el conocimiento que se tiene acerca del segundo.

Si bien, el descubrimiento de “Naia” contribuyó a la comprensión de la ascendencia, la expansión y el desarrollo de estos primeros americanos, “ahora sabemos que los humanos antiguos no solo se arriesgaban ingresando al laberinto de cuevas para buscar agua o huir de los depredadores, sino que también entraron a ellas para realizar minería, alterándolas y generando modificaciones culturales al interior”.

Lo anterior ha podido constatarse mediante la localización —a lo largo de seis kilómetros de pasajes inundados que no habían sido explorados, ya que permanecían ocultos detrás de restricciones de rocas y estrechos pasajes de 70 centímetros de diámetro— de diversos espacios y acomodamientos de materiales que evidenciaron ser resultado de una arcaica intervención humana.

Los espeleobuzos Fred Devos y Sam Meacham, codirectores del CINDAQ, explican que durante sus primeros recorridos en el sistema subterráneo, en 2017, notaron la existencia de estalactitas y estalagmitas rotas por la mitad, así como piedras acomodadas en pequeños montículos triangulares, los cuales no habrían podido formarse naturalmente.

Entre los elementos que más llamaron la atención de los exploradores estaban cúmulos de carbón en el suelo, hollín en el techo de la cueva y, principalmente, la presencia de pequeñas cavidades excavadas en ese mismo suelo, dentro de las cuales había restos de un mineral que, luego de su análisis, resultó ser ocre.

“El paisaje en esta cueva está notablemente alterado, lo que nos lleva a pensar que los seres humanos prehistóricos extrajeron toneladas de ocre de ella, quizá, viéndose en la necesidad de prender fogatas para iluminar su espacio”, apunta Fred Devos.

Hasta el momento, no se han encontrado restos óseos humanos; sin embargo, se localizaron herramientas rudimentarias de excavación, señales —que habrían usado para no perderse— y cúmulos de piedras vinculados con este primigenio quehacer minero. La abundancia de las oquedades con ocre lleva a los expertos a teorizar que las rocas eran, en sí mismas, las herramientas que se usaban para excavar y romper la piedra.

“Ahora podemos imaginarnos a ‘Naia’ —ejemplifica Roberto Junco— entrando a las cuevas por ocre, un elemento que hasta hoy, en comunidades de África, es la pintura corporal inorgánica más usada para crear pigmento rojo. Esto abre la posibilidad de que el mineral tuviera no sólo importancia decorativa sino incluso una carga identitaria, o que se usara para crear manifestaciones artísticas, entre muchas otras hipótesis”.

Analizan evidencia material

De cara a nuevas inmersiones que el Proyecto La Mina realizará en los próximos meses dentro del sistema de cuevas, cuya localización se mantiene reservada por cuestiones de conservación del contexto, se continúa con estudios de laboratorio, mediante reconstrucciones computarizadas conducidas por expertos de México, Estados Unidos y Canadá.

Gracias a tecnologías como la fotogrametría y cámaras submarinas de 360 grados, señala Dominique Rissolo, investigador de la Universidad de California, en San Diego, se han tomado más de 20 mil fotografías durante 600 horas de buceo y casi 100 inmersiones, para generar un modelo 3D del sitio y facilitar a los arqueólogos el acceso virtual al mismo.

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Nube de polvo de Sahara en México puede afectar la salud

El Centro de Ciencias de la Atmósfera aclaró: aunque el fenómeno es muy antiguo, desde el 2017 es que lo han podido estudiar a detalle en México. Por ahora no existe evidencia que sea parte del cambio climático actual.

Freya Mendoza

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imagen de la UNAM, para observar el polvo africano

Ciudad de México- Desde el martes, se observa la entrada de la “pluma masiva de polvo” proveniente del desierto del Sahara a la península de Yucatán en México.

Explicaron los expertos de la UNAM, que el fenómeno ha ocurrido por cientos de miles de años, pero la densidad de este año, es lo que alerta a las autoridades.

Por tal motivo, recomiendan no exponerse a estas partículas, ya que la llegada del polvo africano incrementa la mala calidad del aire.

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Luis Antonio Ladino, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, recomendó no salir de casa y usar el cubrebocas, especialmente en las zonas de Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Tamaulipas.

Los beneficios y afectaciones del polvo africano.

No sólo aumenta la mala calidad del aire, también transporta hongos y bacterias, aunque algunos, son minerales muy beneficiosos para los ecosistemas marinos y terrestres. 

Esta masa de aire no es tan peligrosa para la salud. Sin embargo, las más pequeñas de estas partículas, inhaladas en gran cantidad, pueden ser peligrosas en el organismo. Especialmente a las personas que ya tienen alguna deficiencia respiratoria.

Es positiva en cuanto al transporte de nutrientes, también porque inhibe el inicio de ciclones tropicales y enfría la superficie terrestre. 

Pero, por otro lado transporta patógenos oportunistas de África hacia el territorio americano. Los cuales están estudiando a profundidad.

El Centro de Ciencias de la Atmósfera aclaró que aunque el fenómeno es muy antiguo, desde el 2017 es que lo han podido estudiar a detalle.

Añadió que por ahora no existe evidencia que sea parte del cambio climático.

“Desde que existe el planeta, se da este tipo de transporte de partículas de aerosol provenientes del continente africano hacia México y otras latitudes”.

Se espera que esta nube de polvo salga de México el fin de semana, hacia Estados Unidos. Aunque pasará rápidamente, si pueden evitar respirar estas partículas mucho mejor, expresó Alejandro Aguilar, del Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra. 

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