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Imagen de la serie 'Chernobyl' Imagen de la serie 'Chernobyl'

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El morbo de conocer lugares funestos… el nuevo turismo

Emanuel Mendoza Cancino

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Barcelona.— Movidos por películas, series y noticiarios, cada vez son más quienes se deciden a pasar unos días de “vacaciones” en lugares donde se vivió o aún se vive la tragedia humana, por ejemplo la frontera entre México y EU o los sitios que frecuentó el narcotraficante colombiano Pablo Escobar.

Los viajeros de este denominado “turismo oscuro” llegan a lugares marcados para siempre por muertes, catástrofes o sucesos macabros como el desastre nuclear de Chernóbil (1986) o campos nazis de concentración, ansiosos de conocer ‘in situ’ qué ocurrió, las consecuencias y, en algunos casos, hacerse el selfie correspondiente.

Recrear el drama que viven miles de emigrantes centroamericanos en un “‘tour’ experimental” con actores vestidos de policía mientras los turistas cruzan la frontera estadounidense por la noche desde México; visitar la cueva Tham Luang, donde quedaron atrapados doce niños tailandeses, o los escenarios de los genocidios de Ruanda y Camboya son algunos de esos destinos.

Y la ruta “Helter Skelter” recorre en Beverly Hills (Los Ángeles, EU) los lugares de los crímenes de Charles Manson y sus seguidores o los “narcotours” de Medellín (Colombia) sobre Pablo Escobar se han convertido también en lugares de ocio y entretenimiento.

TURISMO Y MORBO

La palabra “tanatoturismo” es un ‘oxímoron’, una figura retórica que utiliza dos conceptos de significado opuesto en una misma expresión. 

En este caso, mezcla el turismo entendido como una actividad placentera y “el dolor, el sufrimiento y la muerte”, según explica Daniel Liviano, estudioso de este fenómeno y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (España).

Aunque parezca reciente, es algo “muy antiguo” porque al ser humano “siempre le ha atraído la muerte”, pues ya en la Inglaterra del siglo XVII se preparaban viajes para ver ejecuciones públicas con gran éxito de espectadores. Y en Francia, las muertes por guillotina tenían innumerables seguidores.

El gran ‘boom’ experimentado por el turismo en el siglo XX ha llevado a algunos operadores turísticos a explotar y rentabilizar “el morbo” del ser humano por la muerte.

Lejos de espantar a los turistas, la miniserie “Chernobyl”, el último éxito de HBO, ha incrementado el número de personas que visitan la ciudad fantasma de Prípiat (Ucrania) y la zona de exclusión, pese al mayor desastre nuclear de la Historia, la pésima gestión de la catástrofe y las consecuencias humanas (entre cien mil y doscientos mil muertos, según las fuentes) y medioambientales.

Las previsiones de este año apuntan a que unos 100 mil turistas visitarán Chernóbil, el doble que en 2017.

En internet, se pueden encontrar anuncios de excursiones que animan a los viajeros a ver los “devastadores efectos que tuvo el accidente nuclear en los lugareños”.

Y por unos 400 dólares por persona, otras ofertas proponen sumergirse en la zona con un guía experimentado y un traje contra la radiación.

Liviano asegura que el “tanoturismo” es un fenómeno “complejo y heterogéneo”, en el que las motivaciones de los turistas son muy diferentes, así como los destinos y actividades.

Este tipo de turismo es considerado “macabro” por muchos, pero puede tener una motivación moral o espiritual, cuando se busca visitar el escenario de una tragedia o un genocidio para mostrar empatía con las víctimas, recordarlas y honrarlas.

Sería el caso de las visitas a los campos de concentración nazis, como el de Mauthausen (Austria), que también pueden tener un interés pedagógico para conocer y no repetir las atrocidades de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, aunque se dan casos de personas más “frívolas e irrespetuosas” que se hacen selfis en los crematorios.

La fascinación y la curiosidad morbosa es otra motivación que arrastra a los turistas a estos lugares, incluso la “alegría por el sufrimiento ajeno” o ir a un sitio para asegurarse de que la gente que sufrió allí recibió “su merecido”.

La búsqueda de diversión relacionada con la muerte es un incentivo para algunos, mientras que otros visitan estos lugares sin una motivación concreta, solo porque está de moda o incluido en un paquete turístico, lo que lleva a mucha gente al monumento franquista del Valle de los Caídos, donde están enterrados miles de fallecidos de los dos bandos de la Guerra Civil española, añade el experto universitario.

La lista de destinos es interminable y también incluye, según Liviano, museos sobre torturas, cárceles, como la antigua prisión de Alcatraz en San Francisco (EU), cementerios o lugares de catástrofes naturales como la ciudad romana de Pompeya (suroeste de Italia), que sucumbió a causa de la erupción del Vesubio en el año 79.

España también tiene sus destinos “oscuros” como Puerto Hurraco (Badajoz, oeste), donde nueve personas murieron violentamente en 1990 a causa de unas viejas rencillas entre dos familias; o Alcacer (Valencia, este), donde fueron asesinadas tres amigas adolescentes en 1992. 

Pero los habitantes de ambas localidades “están bastante enfadados” con estas visitas y la fama que les ha quedado por unos sucesos momentáneos, dice Liviano. (EFE)

Llega la nueva temporada The Crown a Netflix

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Pandemia demuestra la importancia de vivir en comunidad

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Pandemia demuestra la importancia de vivir en comunidad

Ciudad de México.— Las medidas restrictivas derivadas de la pandemia han permitido a las sociedades percatarse de la importancia de vivir en comunidad, tener vínculos y afectos.

“Esta situación traerá consecuencias sociales mucho más largas de lo que esperamos, pero también gracias a lo que hemos podido lograr en México, debemos sentirnos listos para iniciar una reconstrucción social y otros mundos posibles”, afirmó Tommaso Gravante.

El integrante del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM resaltó que “en este mundo interconectado creíamos que el aislamiento social era un privilegio, y ahora repensamos las conexiones físicas”.

En el modelo en que vivimos, con reglas como sentir orgullo si se es productivo en todos los aspectos, y sentir culpa si dejamos pasar el tiempo, hemos perdido el sentido de muchas experiencias que podrían llenarnos de satisfacción, como leer un libro, hablar con personas queridas, cocinar para los otros o mirar la naturaleza, subrayó.

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Todas esas cosas que son etiquetadas como ‘una pérdida de tiempo’, son las que nos dan esperanza, y la esperanza nos puede mover hacía la acción colectiva o individual, aseguró Gravante, uno de los cinco ganadores de la Séptima Competencia Mundial para Jóvenes Sociólogos 2018 (Seventh Worldwide Competition for Junior Sociologists).

Shock moral

El investigador del Laboratorio de Análisis de Organizaciones y Movimientos Sociales (LAOMS) del CEIICH indicó que es muy pronto para hablar de los efectos sociales que tendrá el confinamiento por la emergencia sanitaria, pero para algunos la pandemia ha sido un shock moral.

“Las restricciones de socialización física son un elemento de malestar para el ser humano. Hay que recordar que el aislamiento es una técnica de tortura, todavía utilizada en los centros penitenciarios modernos”, explicó.

Las medidas aplicadas dejaron en claro lo que significa para cada uno de nosotros la desaparición de la comunidad.

“El evento ayudó a los individuos a pensar en sus valores básicos. Este proceso cognitivo, asociado a emociones como la pérdida de un ser querido, el miedo a enfermarse o no sentirse protegido por las autoridades, puede desarrollar nuevas formas de interpretar la realidad, y finalmente actuar”.

El aburrimiento es una emoción caracterizada por un sentido de vacío y de inutilidad, asociado a la inmovilidad y la procrastinación (posponer las tareas para después), pero también es una construcción sociocultural, concluyó.

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karen Vega, modelo oaxaqueña llega a Vogue

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Karen Vega, primera modelo oaxaqueña en Vogue (Especial)
Portada de Vogue México

México.- karen Vega es una modelo oaxaqueña que se ha viralizado en redes sociales tras llegar a la portada de la revista Vogue.

Con tan solo 14 años de edad, Karen trascendió como modelo al apoyar a la esposa de su abuelo de oficio costurera a modelar sus prendas.

Bajo el lente del fotógrafo mexicano Dorian Ulises López, Karen Vega se ha vuelto tendencia al ser la portada de julio de la famosa revista de moda.

“Me sentí muy emocionada porque siempre me han gustado las fotos, pero siempre me las había hecho informalmente”, dijo la modelo a Vogue.

Para la joven oaxaqueña no permitir el abuso en ninguna de sus formas es algo de lo más importante en su vida.

Llamó a dar más oportunidades y espacios para gente como ella, “de los mundos que nos han mostrado que no pertenecemos”.

Usuarios en redes sociales la comparan con Yalitza Aparicio, la actriz oaxaqueña que se volvió una personalidad internacional tras participar en la cinta Roma.

“Cuando vi a Yalitza en la portada de Vogue, también fue una señal y ahora sé que yo podría ser esa señal para más chicas si sigo trabajando duro y siendo agradecida”.

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emc

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