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Ungüentos caseros para tratar heridas, un riesgo para la salud

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Ciudad de México.— Ungüentos de miel, café, pasta de dientes, clara de huevo o venenos de arañas y serpientes son utilizados por la población para sanar úlceras y heridas, sin saber que ello puede generar infecciones y complicaciones, advirtieron especialistas.

“Esto es como torear la herida, entre más cosas le eches, que no estén bien, adecuadas, las vuelve más resistentes y más crónicas”, aseveró Costanza Cabrera, del Centro de Excelencia en el Cuidado de las Heridas y Ostomías.

Subrayó que la primera recomendación es acudir con los especialistas para recibir el tratamiento adecuado y la lavar las heridas con jabón normal (no antiséptico), así como disminuir el uso de cremas y talcos irritantes.

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En conferencia de prensa, expertos señalaron que las úlceras o heridas generadas por permanecer mucho tiempo en una posición, por pie diabético o por estomas -abertura por procedimiento quirúrgico para las heces o la orina- requieren de atención primaria; sin embargo, muchas personas recurren a los remedios caseros ante la falta de espacios especializados.

Asimismo, expusieron que los tratamientos convencionales para tratar las heridas generan que cada paciente desembolse alrededor de 150 y 500 dólares al mes, según el nivel de complicación.

“Hay pacientes que, por ahorrar, utilizan una bolsa (para almacenar orina y heces fecales) hasta por una semana, es decir, la lavan y la reutilizan, cuando lo normal sería que cada dos días la cambiaran”, expuso Francisco Freyria, director general de Futeje I.A.P.

Ello también puede generar infecciones, por lo que es necesario la educación, la capacitación y mantener más espacios especializados que puedan abaratar los costos de estos tratamientos.

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Sobre el tema, Claudia Leija Hernández, directora de Enfermería de la Comisión Permanente de Enfermería de la Secretaría de Salud, recalcó la necesidad de incrementar las Clínicas de Heridas y colocarlas en el primer nivel de atención, ya que hasta el momento se encuentran solo en 246 hospitales.

“Esta es una propuesta para tener estos equipos multidisciplinarios de primer nivel y sobre todo para poder abarcar el tema de prevención”, dijo la especialista, quien recordó que en otros gobiernos se daba mayor prioridad al segundo y tercer nivel de atención, mientras que en la administración actual se pondrá énfasis en el fortalecimiento del primer nivel.

Se llevaron a cabo las ponencias de diversos expertos durante la presentación del Centro Especializado para el Manejo Avanzado de Heridas y Ostomías de ConvaTec, donde se destacó que entre las heridas más recurrentes se encuentran las traumáticas, con 26.6 por ciento, seguidas del pie diabético con 23.4 por ciento.

Además se indicó que 13 por ciento de los pacientes que permanecen en una institución de salud corren el riesgo de desarrollar una úlcera por presión, es decir, por permanecer mucho tiempo en la misma posición.

(Notimex)

ebv



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Lo que no se cuenta

Unión Mujer

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Lo que no se cuenta
Foto pixabay.com

Por María Cecilia León Sterling

El lunes será 8 de marzo: el día internacional de la mujer. A unos cuantos cuadros que tachar en el calendario para que llegue la fecha, comienza a percibirse –entre la amalgama de ideas, opiniones y colores– un peculiar aire de añoranza. Añoranza de agradecimiento y reconocimiento, alimentada por el desfile de logros de mujeres que, según las Naciones Unidas, “han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades” (2020). Como mujer, no puedo negar que me conmueve conocer la lista de nombres de mujeres que han destacado en áreas como la política, los negocios, el cine, las ciencias… Pero, me parece que dicho tabulador de éxitos femeninos se queda corto en lo que viene siendo, “cuantificar” la contribución que ha hecho la mujer.

Decía Santa Teresa Benedicta de la Cruz, que “los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia”. No lo dudo ni tantito. Y mucho menos cuando se trata de imaginar los millones de almas de mujeres que pisaron la Tierra marcando una huella profunda y permanente, característica de quienes obran bien, en silencio y en secreto. Me refiero –como ya se podrán imaginar– a mujeres reales, mujeres que fueron madres de reyes, hermanas de compositores, hijas de científicos, esposas de emperadores, musas de artistas y amigas de santos. Mujeres, en fin, que acompañaron tanto a los personajes más ilustres de la historia (y cuyos nombres sí vienen en los libros), como a los “del día a día”. Y mucho ojo, que esto no convierte a las mujeres en personajes de reparto, sino en protagonistas de la trama.

La tinta de la historia, como la conocemos, no alcanzó para detallar la intervención de un gran número de mujeres. Pero, si nos detenemos a reflexionar lo que pasa entre las líneas del pentagrama del tiempo, podría asegurar que nos sorprendería la cascada de momentos más cotidianos influenciados por la mujer. Y es que no se necesita gran conocimiento musical para saber que los silencios son tan expresivos como los sonidos. Pienso, por ejemplo, en la broma que le hiciera Maria Anna Mozart a su hermano en algún momento en el que lo único que necesitaba era una dosis de alegría. O trato de evocar la sonrisa de Mumtaz Mahal, sobre la que descansa el “monumento dedicado al amor”. O imagino las lágrimas de quien en la Iglesia Católica es Santa Mónica, y que empaparon el alma de San Agustín de Hipona.

Ahora bien, si aún resulta complejo y lejano entender el peso la mujer en la historia, basta con hacer el ejercicio anterior con la propia vida. Nos daremos cuenta que nuestros años, más allá de las experiencias, llevan impresa la cálida sonrisa de una abuela, la exigente ternura de una madre, la camaradería de una hermana o la fresca lección de una maestra. No se equivocaba Juan Pablo II cuando explicaba que “la mujer es aquella en quien el orden del amor en el mundo creado de las personas halla un terreno para su primera raíz” (1988). En definitiva, es ese el núcleo de la impagable deuda que tenemos, todos, con las mujeres que nos anteceden y rodean.

Como recolectora de metáforas, me parece que las más bellas son las que por su versatilidad y hondura de significado, evocan la luz. No por nada, llaman los historiadores a los años de exaltación de ideas y razón como “el Siglo de las Luces”. No por nada, le llamamos al milagro de dar vida como “dar a luz”. ¿Y quién, más que la mujer? ¿Quién, más que la mujer, puede experimentar lo que es llevar la vida en ella? ¿Quién, más que la mujer, puede entender lo que es nutrir de vida, de ideas, y de valores, a personas y sociedades enteras?

Me agrada la idea de saber que cada vez hay más mujeres que hoy destacan en sus carreras profesionales. También me inspiran las mujeres que con su testimonio le dan vida a los sueños que les son confiados. Me sumo a los aplausos debidos a las mujeres de la pasarela del silencio en vida, pero con eco perdurable. A lo que no me sumo –y eso hay que aclararlo– es a encasillar la grandeza de la mujer a un tabulador que mide su éxito en función del número de palabras que le son dedicadas en las páginas de un libro. Porque, después de todo, me queda claro que lo que no se ha contado es porque se ha vivido. Y lo que estamos escribiendo solo encontrará sentido hasta materializar el más mínimo acento.

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No es ayuda: es corresponsabilidad

Unión Mujer

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No es ayuda: es corresponsabilidad

Por @soymamafeminista

Mi nueva palabra favorita es CORRESPONSABILIDAD porque después de 3 años de ser mamá y convivir con otras madres escucho a diario: “mi pareja no me ayuda”.

La corresponsabilidad es la repartición equilibrada de tareas domésticas, responsabilidades familiares y el cuidado/crianza de los hijos e hijas para que haya una distribución justa.

Esto quiere decir que hombres y mujeres asuman por igual la responsabilidad y las tareas que implican mantener el hogar y el cuidado de los hijos e hijas para terminar con la división sexista que empieza desde la infancia.

Ésta inicia en casa viendo a mamá y a papá (los roles que cada uno desempeña), también con los juguetes cuando los de niños son coches, pistolas, etc.. y los de niña son bebés, muñecas, cocinas…(cuando un niño juega con un bebé está aprendiendo a paternar).

El problema es que las tareas domésticas y el cuidado no son valoradas, son invisibles y se asumen como rol de las mujeres. Asimismo no hay un reconocimiento; son tareas rutinarias, sin horarios, sin condiciones laborales, sin sueldo, sin vacaciones, sin valor curricular ni crecimiento profesional pero al final ES UN TRABAJO IMPORTANTE PARA MANTENER EL BIENESTAR DE LOS MIEMBROS DEL HOGAR.

No habrá una equidad real cuando la mujer desempeña el doble o triple de jornadas de trabajo renunciando a su tiempo libre/de ocio/descanso. En la actualidad el resultado de esto es que tenemos a mujeres exhaustas.

¿Qué podemos hacer?

Una negociación para pactar las tareas domésticas y cuidados. Es importante hablar sobre el reparto equitativo y los beneficios. Recuerda: NO ES AYUDA.

El ideal es que tengamos igualdad de tiempos y oportunidades tanto para el trabajo/estudio como para el ocio/descanso.

¿Ustedes ya hablaron sobre CORRESPONSABILIDAD en su hogar?

LEE Carta a mis hijas

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