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Ciencia

Participan pocas mujeres en la ciencia: UNAM

Cortesía UNAM
Emanuel Mendoza Cancino

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México.- En el mundo la incursión de las mujeres en la ciencia es del 30 por ciento, y en México este proceso ha sido más lento.

Según datos de la UNESCO, sólo ese porcentaje opta por estudios superiores dentro del campo de las ciencias exactas y naturales, tecnología, ingeniería y matemáticas, refirió Norma Blázquez Graf, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM.

En la Universidad Nacional la matrícula es mitad y mitad, y en algunas carreras ellas son mayoría, como Medicina, donde alcanzan más del 60 por ciento.

“En la Facultad de Ciencias, en Biología, también hay más mujeres, pero en carreras como Matemáticas hay muy pocas, y en Ingeniería alcanzan el 19 por ciento”, puntualizó.

A propósito del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora este 11 de febrero, expuso que “ya se logró que ellas estén al 50 por ciento en la matrícula universitaria en muchos países, pero en la parte laboral no se ha alcanzado esa proporción, y en los puestos de decisión mucho menos, pues a nivel global su presencia es de 15 a 20 por ciento”.

La diferencia de participación por áreas continúa en los puestos más importantes, que son ocupados por hombres, y las mujeres no siempre están representadas proporcionalmente, pues las dirigen hombres aunque sean carreras ‘femeninas’, dijo Blázquez Graf.

Según datos de la ONU, a nivel mundial la matrícula de estudiantes femeninas es particularmente baja en tecnología de la información y las comunicaciones, con tres por ciento; ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, con cinco por ciento; y en ingeniería, manufactura y construcción, con ocho por ciento.

De acuerdo con una investigación realizada en 14 países, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es de 18, 8 y 2 por ciento, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es de 37, 18 y 6 por ciento.

En algunos campos las mujeres no participan debido a los estereotipos o prejuicios de género, resaltó la universitaria.

“Desde pequeñas nos enseñan que no somos capaces para ciertas disciplinas, y socialmente se intenta que no nos gusten”.

Blázquez detalló que se han hecho investigaciones donde se muestra que hasta los nueve años las niñas tienen el mismo interés que los niños en área como física y matemáticas, pero conforme crecen ya no se interesan, porque la consigna de género las empuja a dedicarse al cuidado, a campos de la salud, y no a matemáticas, física o ingeniería.

Desde los juegos y los juguetes se dirige a ambos géneros a determinados saberes, y la situación se refuerza en la escuela, “donde los maestros hacen que se sigan caminos distintos en vez de estimularlos a que prueben de todo. Es importante que se les brinde la opción para que puedan desarrollarse en lo que les guste”.

Para modificar estos estereotipos, la universitaria aconsejó trabajar en igualdad de oportunidades con los infantes desde preescolar, y con los docentes para derribar prejuicios. 

El conocimiento no tiene género

La participación femenina en la ciencia no es sólo cuestión de justicia social, también significa aumentar los recursos en investigación.

“Cuando hay mujeres se hacen nuevas preguntas y se exploran temas con miradas distintas; el conocimiento se enriquece con la inclusión”, recalcó la investigadora del CEIICH.

El conocimiento no tiene género, pero socialmente se lo han asignado, remarcó.

“En México hay avances, pero falta mucho; el mayor logro de los últimos 15 años es que las mujeres pueden estudiar una carrera y luego un posgrado, porque se ha invertido en becas, pero falta conciliar esta política con el campo laboral, porque no se han abierto plazas suficientes en nuevos centros de investigación o universidades donde ellas no queden rezagadas

Emc



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Ciencia

Virus de ébola podrían tratar tumores cerebrales

Un gran porcentaje de células cancerosas no genera una respuesta inmune contra los virus

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cáncer, ébola,

Ciudad de México.— Los virus del ébola podrían ayudar a combatir el glioblastoma, tumor maligno que afecta al cerebro y la columna vertebral, de acuerdo con una investigación de la Universidad de Yale.

Mediante un comunicado, los investigadores explicaron que un gran porcentaje de células cancerosas carece de la capacidad de generar una respuesta inmune contra los virus, lo cual los llevó a explorar el uso del ébola.

Para el estudio los científicos suministraron en ratones con glioblastoma un gen del virus del ébola y descubrieron que este ayudaba selectivamente a atacar y a matar tumores mortales de dicho cáncer.

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El efecto beneficioso, explicaron, parece ser porque (el gen) protege a las células normales de la infección, pero no a las células cancerosas, que carecen de la capacidad de generar una respuesta inmune a los patógenos.

“En teoría, dicho virus podría usarse junto con la cirugía para eliminar los tumores de glioblastoma y ayudar a prevenir la recurrencia del cáncer”, comentaron.

El uso de virus conlleva un riesgo obvio: pueden introducir infecciones potencialmente peligrosas, por lo cual, señalaron, han experimentado creando y probando virus quiméricos, o una combinación de genes de múltiples virus, que tienen la capacidad de atacar las células cancerosas sin dañar a los pacientes.

JAHA

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Identifican proteína clave en el cáncer de endometrio

Los científicos utilizaron técnicas de genómica con las que analizaron tejido de tumores humanos en ratones

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Ciudad de México.— Científicos de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, identificaron una proteína que podría ser clave en el crecimiento del cáncer de endometrio, según un estudio publicado en la revista Cancer Research.

Se trata de la proteína ETV4, la cual juega un papel importante en la manera en que el estrógeno se comunica con las células cancerosas del endometrio. El estrógeno envía señales de crecimiento a las células cancerosas para que crezcan sin control.

Sin embargo, cuando ETV4 se elimina de las células cancerosas, la señalización de estrógenos se reduce enormemente, lo que a la larga lleva a una disminución tumoral.

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“Descubrimos que ETV4 ayudó a promover a señalización de estrógenos de dos maneras: primero, le decía al receptor de estrógeno dónde unirse en el genoma, y segundo, causaba que el receptor estuviera activo”, dijo el responsable de la investigación, Jay Gertz, en un comunicado.

Para llegar a esa conclusión, los científicos utilizaron técnicas de genómica con las que analizaron tejido de tumores humanos en ratones.

El cáncer de endometrio es el segundo tumor ginecológico más frecuente en el mundo y el tercero en México. En la actualidad, su incidencia está en aumento, pero existen tratamientos limitados para la enfermedad.

JAHA

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