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Papa Francisco pide aprender a interpretar la tristeza

Pero la tristeza también puede convertirse en un obstáculo que pone el Tentador para disuadirnos de hacer el bien.

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Ciudad del Vaticano.- “La tristeza no es un sentimiento que se debe evitar, sino que se debe leer en profundidad. Porque a menudo al igual que el dolor físico es una señal de alarma sobre lo que no funciona como debe en nuestra vida”, explicó el Papa Francisco a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

Durante la audiencia general de los miércoles, continuando con el ciclo de catequesis dedicado al tema del discernimiento, el pontífice se centró en la primera de las modalidades afectivas que lo acompañan y que la tradición ignaciana denomina desolación.

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“A todos nos gustaría tener una vida siempre alegre, feliz y plena. Pero esto, además de no ser posible, tampoco sería bueno para nosotros. En realidad, el cambio de una vida orientada hacia el vicio puede comenzar a partir de un estado de tristeza, de remordimiento por lo que uno ha hecho”.

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El Papa citó al respecto una conocida página de la literatura italiana -la conversión del Innominado de la novela “Los novios” de Alessandro Manzoni- para señalar que “es importante aprender a leer la tristeza.

En nuestro tiempo generalmente se considera como algo negativo, un mal que hay que evitar a toda costa, pero en cambio puede ser una campanilla de alarma indispensable para la vida, que nos invita a explorar paisajes más ricos y fértiles que la fugacidad y la evasión no permiten.

Es esencial para nuestra salud, nos protege para que no nos hagamos daño a nosotros mismos ni a los demás. Sería mucho más grave y peligroso no advertir este sentimiento.

Pero la tristeza también puede convertirse en un obstáculo que pone el Tentador para disuadirnos de hacer el bien.

“Desgraciadamente algunas personas deciden abandonar la vida de oración, o la elección que han hecho, el matrimonio o la vida consagrada, empujados por la desolación, sin detenerse primero a leer ese estado de ánimo y, sobre todo, sin la ayuda de un guía”, expresó.

Una sabia regla dice que no hay que hacer cambios cuando uno está desolado. Será el tiempo posterior, más que el humor del momento, lo que demuestre si una decisión es buena o no para nosotros”.

En el Evangelio Jesús rechaza las tentaciones con una actitud de firme decisión. En la vida espiritual – concluyó el Papa su meditación – la prueba es un momento importante. Si sabemos atravesar la soledad y la desolación con apertura y conciencia, podemos salir fortalecidos desde el punto de vista humano y espiritual.

“Ninguna prueba está fuera de nuestro alcance. San Pablo recuerda que nadie es tentado más allá de sus posibilidades, porque el Señor nunca nos abandona y, si estamos cerca de Él, podemos vencer todas las tentaciones” (cf. 1 Cor 10, 13)”, externó el Santo Padre.

En el saludo a los peregrinos, el pontífice volvió a pedir que se rece por la paz, asociando el drama de la guerra en Ucrania con las noticias que llegan sobre la violencia en la región de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo.

En los últimos días murieron 7 personas, entre ellas la hermana Marie-Sylvie Kavuke Vakatsuraki, una religiosa que trabajaba en el ámbito de la salud.

El Vicario de Cristo hace referencia a los peligros de internet

A inicio de semana, durante un coloquio con los seminaristas y sacerdotes que estudian en Roma, el Papa habló de su relación con la tecnología y la incomodidad con las herramientas digitales modernas.

Les contó que recibió un teléfono móvil de regalo tras ser ordenado obispo en Argentina, y lo utilizó para una única llamada a su hermana y lo devolvió inmediatamente.

“No es mi mundo, pero hay que usarlos”, dijo a los presentes, aunque “con cautela”, aseveró.

Francisco hizo hincapié en los peligros de internet, como la pornografía digital, que lamentablemente es una tentación para muchos, incluso para los religiosos.

“Es algo que debilita el alma. Debilita el alma. El diablo entra por ahí: debilita el corazón sacerdotal”, concluyó.

ARH

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