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Feminismo, exclusivo o excluyente Feminismo, exclusivo o excluyente

Unión Mujer

Feminismo, exclusivo o excluyente

Foto https://cynthiahotton.com
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Sucedió con #MiraComoNosPonemos, pero también con #NiUnaMenos o los Encuentros Nacionales de Mujeres y de algún modo con la Ley Micaela. Cada causa de la militancia feminista termina empuñando el pañuelo verde. No dejo de pensar en Thelma. Me hubiera gustado estar a su lado, pero sin pañuelos. Conozco muchísimas mujeres que dejaron de identificarse con el colectivo feminista porque cada reclamo que empieza con una denuncia de abuso o un femicidio termina pidiendo la legalización del aborto. Entonces nos dividimos y todo se estanca.

Estamos volviendo estériles y excluyentes a los movimientos de mujeres. Los volvimos contra nosotras. Gran parte se debe a una adhesión acrítica a la teoría de género. Butler en su libro “Género en disputa” lo describe como “una construcción que no tiene nada que ver con el sexo (…) un artefacto liberado de lo biológico” que implica que mujer y femenino puedan designar tanto un cuerpo femenino como un cuerpo masculino y viceversa.

Pero si ser mujer deja de estar ligado al cuerpo femenino ¿qué es ser mujer? Claramente somos más que un cuerpo, pero somos también, irrenunciablemente, nuestro cuerpo femenino. En algún momento se empezó a construir una corriente feminista basada en la deconstrucción de lo femenino que separa la identidad femenina de su cuerpo, manipulando ideológicamente sexo y género. Lo que parecía una revelación teórica, no es más que una posverdad que hace que las buenas causas se empantanen en el caos y la desinformación. Y las mujeres nos convertimos en rehenes de este feminismo.

Negar las diferencias físicas empieza a rozar lo irracional. “Sergia”, la salteña que siendo hombre cambió su género para jubilarse 5 años antes es una clara muestra. También el deporte se vuelve disfuncional. Hannah Mouncey es la primera jugadora de handball trans que ingresó al equipo femenino australiano: con su metro noventa y 100 kilos aventaja físicamente a compañeras y rivales.

En este sentido, la Provincia de Buenos Aires ya aprobó la ley 15100 de Género en el Deporte, por la cual toda persona puede participar en competencias deportivas según su género autopercibido. Puede sonar bien pero en la práctica ¿vamos a tener que definir también cupos femeninos para los equipos femeninos?

Hay consecuencias más graves. Si según Butler tener cuerpo de mujer no tiene nada que ver con ser mujer, entonces tener cuerpo humano, no tiene nada que ver con ser persona. Así crecen corrientes totalitarias que promueven la destrucción de quien piensa distinto.

Por eso también esta corriente del feminismo está tan ligada al aborto. Ya no importa la realidad fáctica y científica del cuerpo: “es persona si yo lo deseo”. Se hace evidente en el sistema perverso que liga al abuso con el aborto. Los protocolos de aborto no punible están desamparando un sinfín de víctimas, muchas de ellas menores, que sufren abusos cotidianamente. Al quedar embarazadas se las incita a abortar, pero no a denunciar. Abortan y vuelven al mismo lugar donde son abusadas una y otra vez. Los entornos de trata hacen de esto una práctica habitual. Hoy, el movimiento feminista vigente niega la solución al abuso y al trauma del aborto y termina condenando a la mujer a una estructura machista de sufrimiento. Y las mujeres por nacer quedan totalmente excluidas de la defensa del feminismo actual. Mientras tanto las mujeres seguimos sufriendo violencia, abusos, inequidad laboral, discriminación.

Necesitamos un movimiento femenino con los pies en la realidad, que no excluya a nadie de sus derechos y que nos una a todas en la lucha por la equidad. Necesitamos repensar el feminismo.

Cynthia Hotton, ex Diputada Nacional, Argentina.



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México

Sobre la pandemia y la violencia contra la mujer…

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Sobre la pandemia y la violencia contra la mujer
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Ciudad de México.— La violencia contra la mujer es ahora un grave problema de salud pública y una violación a los derechos humanos de las mujeres ya que casi 7 de cada 10 mujeres mexicanas han enfrentado violencia de cualquier tipo y de cualquier agresor alguna vez en su vida.

¿Cómo han cambiado los hogares y las familias a partir de la pandemia?

Los hogares se han convertido en el espacio donde todo ocurre: el cuidado, la educación de los hijos, la socialización y el trabajo. Esto provoca que se incremente la carga de trabajo de los responsables de cada hogar, dicha carga debería ser distribuida como un trabajo en equipo. Sin embargo, la realidad es que esta no se distribuye equitativamente, sino que recae principalmente en las mujeres.

En este contexto de pandemia, las mujeres y niñas se ven expuestas a un aumento del riesgo de violencia, especialmente en lo que respecta a la violencia en el ámbito familiar debido al aumento de las tensiones en el hogar, el cierre de las escuelas y las mayores necesidades de las personas de la tercera edad. Casi una de cada cinco mujeres en todo el mundo ha sufrido violencia en el último año. Muchas de estas mujeres ahora están atrapadas en el hogar con sus abusadores.

¿Cómo pueden ayudar las autoridades?

Dar prioridad al mantenimiento de servicios de apoyo y acogida a las victimas de violencia de género.

Incorporar la información relativa a los teléfonos de urgencia y los servicios de Internet a los mensajes relativos al COVID- 19.

Priorizar en los servicios de apoyo y los albergues para las víctimas de violencia de género, así como la orientación eficaz y la disponibilidad y accesibilidad de medios para llevar a las víctimas a lugares seguros.

Procurar la atención a las madres, los recién nacidos y el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual.

¿Qué puedo hacer yo?

Revisar mi situación para valorar si estoy en un ambiente seguro.

Orientar a las mujeres cercanas a mí si llegan a expresar que están en medio de un ambiente de violencia.

Acercarme a las instituciones que ofrecen ayuda en casos de violencia.

Las mujeres que han sido víctimas de la violencia se encuentran luchando por salir adelante, por ser pacientes, empáticas y humildes para no volver a ser victimas.

El COVID-19 no sólo desafía los sistemas de salud mundiales, sino que también prueba nuestra humanidad común. La igualdad de género, el respeto mutuo y los derechos de las mujeres, son esenciales para superar esta pandemia, recuperarnos más rápido y construir un futuro mejor para todos.

Las mujeres deberíamos poder vivir una vida libre de violencia y en plenitud.

LEE Pasar de la tolerancia a la aceptación

Por Verónica Acevedo

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Pasar de la tolerancia a la aceptación

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Pasar de la tolerancia a la aceptación

En busca de la armonía interior

Si en un año común y corriente las relaciones interpersonales las convertimos en complejas… ¿qué sucedería un año si tuviésemos una pandemia mundial que nos aislara del mundo exterior, que no nos permitiera abrazar a nuestros seres queridos, que no pudiéramos tomar un café con un amigo para conversar de un tema que nos preocupa? Dificultaría, aún más, nuestras relaciones humanas.

Este año 2020 para mí, fue un año especial. Un año donde un hecho adverso a nuestra voluntad nos impuso nuevas costumbres y hábitos, pero que también nos impulsó a bucear en océanos desconocidos, descubriendo luces donde nunca hubiésemos imaginado que existía esa posibilidad de ver. Este impulso está relacionado directamente con el deseo de vivir en el presente con plenitud, de no posponer para mañana vivir con una sonrisa. Salir de nuestra zona de confort, buscar un crecimiento personal, ser mejores personas poco a poco nos permite lograr, o por lo menos nos acerca, a esa armonía interior tan deseada.

Desde el Coaching Ontológico hay una distinción muy importante que permite estar más cerca de una vida más armónica y plena; es la diferencia entre Tolerancia y Aceptación.

Antes me gustaría aclarar qué es una distinción. Saber distinguir es conocer, incorporar y poder ver algo que antes no podía ver, es sumar una nueva mirada que me permite accionar de una manera distinta a como lo hacía antes. Esta nueva capacidad de acción nos ofrece una mayor posibilidad de lograr los objetivos que ansiamos alcanzar, como en este caso, una mayor armonía interior.

Comencemos escuchando las palabras que surgen cuando buscamos la definición de “Tolerar”: llevar con paciencia, permitir algo que no se tiene por lícito, resistir, soportar… son definiciones que conllevan, a mi entender, dos ideas muy potentes que nos alejan de la armonía.

La primera es que tolerar implica un constante sufrimiento. Nosotros toleramos que alguien haga algo que nos hace sufrir ya sea física, psicológica o emocionalmente. Toleramos, resistimos, soportamos y por ende sufrimos. Es importante saber que tanto los seres humanos como los materiales tenemos un umbral de tolerancia, de resistencia y cuando lo pasamos nos quebramos como se puede quebrar un metal. Entonces… ¿tolerar nos ayuda a vivir en armonía?

La segunda idea es que, como bien nos dice el diccionario, tolerar es “permitir algo que no se tiene por lícito”, o sea inicialmente ya emitimos el juicio de que el acto que está haciendo el otro es ilícito, es erróneo, no es lo que “debería hacer”. Nuestra verdad se impone no permitiendo que el otro sea un ser legítimo y libre de opinar diferente, entonces, yo un ser superior te tolero, te soporto. Esta idea de ser superior… ¿nos ayuda a vivir en armonía?

El coaching ontológico indica que el lenguaje no es inocente y si pensamos que “toleramos a alguien” probablemente permitamos que la otra persona realice algún acto que no nos guste pero a la par, o en un futuro cercano, tendremos acciones que romperán esa relación humana.

Los invito a un camino diferente, el de la ACEPTACIÓN. Resalto dos aspectos importantes.

Primero, en la aceptación no estamos emitiendo un juicio previo, no estamos diciendo que la acción del otro es ilícita, simplemente que es diferente a la que yo desearía, pero la acepto, no estoy en una postura de ser superior.

Aceptar significa dejar de pensar que el otro debería actuar, pensar y sentir como yo. Es aceptar que las otras personas tienen otras necesidades, otros gustos, otra escala de prioridades, han vivido otras experiencias y por tanto son diferentes. Su manera de ser es tan válida como la mía.

Segundo, no estamos obligados a aceptar todo. Aceptar no implica que todo nos tiene que gustar o caer bien, o que cuando algo no nos gusta debemos ser pasivos y olvidarnos que somos un ser diferente y legítimo. No implica que nos resignemos y en forma pasiva dejemos las cosas tal cual son. Siempre tenemos la posibilidad de alejarnos o de intentar cambiar lo que no nos gusta. Pero si elegimos el camino de la aceptación significa que somos conscientes de que las cosas suceden, y luego de generar un análisis de la situación, de forma consciente, decidimos respetar y aceptar las diferencias para vivir en armonía.

Tolerar y Aceptar son términos distintos. Tener esta distinción en la vida cotidiana nos hace más capaces de encontrar la armonía interior para luego contagiar el exterior.

Ahora tienes el poder de distinguir… ¿estás tolerando o aceptando?


Alfredo Lambardi
Cofundador y Director de Experiencia Líderes.
Coach Ontológico Profesional

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