CDMX

Familias deben brindar condiciones para que ancianos no se sientan descartados: Arquidiócesis de México

Publicada

on

Foto Cuartoscuro

Ciudad de México.— Este domingo, la Iglesia Católica celebró la Segunda Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, convocada por el Papa Francisco con dos finalidades: festejar a aquellos a los que el Señor les ha dado el don de una larga vida y hacer conciencia, principalmente en las familias, del valor y dignidad de los ancianos.

A través de la Editorial Desde la Fe de la Arquidiócesis Primada de México señaló que en la sociedad, el anciano muchas veces va contracorriente; camina sin esperanza y sin ánimos de levantar la mirada hacia el futuro; es víctima de la cultura del descarte o de una “enfermedad” a la que muchos tienen miedo y prefieren no experimentar; es ser carga, molestia, estorbo.

Los ancianos deben ser para la Iglesia –como ha dicho el Santo Padre– verdes olivos en la casa de Dios, bendición para las familias y quienes les rodean, y artífices de ese cambio que tanta falta hace en el teatro del mundo. Pero jamás simples espectadores que, desde la ventana y en soledad, vean pasar sin sentido los últimos días de su vida.

LEE Así celebraron familias los XV años de adolescentes en el penal de Santa Martha

En ese sentido, puntualizó que el Estado tiene la ingente tarea de invertir recursos para que sus ciudadanos puedan vivir esta edad con dignidad, ofreciendo verdaderos planes de asistencia, pero también proyectos de existencia que les permitan mirar el futuro con ilusión y disfrutar del don de la vida que, en esta etapa, sigue teniendo un sentido muy particular de servicio a la humanidad.

“Y si bien el gobierno tiene esta gran responsabilidad, no podemos negar que son las familias las que deben brindar el espacio adecuado para que los ancianos no se sientan descartados ni rechazados, sino que sigan dando fruto y vean en su condición, no una condena, sino una bendición”.

La Arquidiócesis de México señaló que las personas que los rodean, en los amigos, en los agentes de pastoral, e incluso, en quienes los asisten en su salud, recae la obligación de conformar este ambiente que propicie en los mayores -con su sabia y humilde conciencia edificada a lo largo de la vida- el ser protagonistas de una revolución de la ternura, de una revolución espiritual, de una revolución del amor.

Información Desde la Fe

ebv

Te Recomendamos

Salir de la versión móvil