Gerardo Medina Romero

¿Para qué se usan los valores organizacionales?

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Ahora que muchas empresas están implementando cambios para adaptarse a la nueva realidad de trabajar y hacer negocios, la mayoría de los ejecutivos y directivos tiene que tomar una serie de decisiones que estarán afectando y definiendo su modelo de operación de ahora en adelante.

He tenido la oportunidad de estar muy de cerca de algunas de estas decisiones con varios de mis clientes, y me ha sorprendido que la gran mayoría de los directivos involucrados no sabe cuáles son los criterios corporativos en los que deben basar sus decisiones. Generalmente se guían por sus valores individuales, sus intereses personales o de sus áreas, en lugar de recordar cuáles son los intereses y valores de la empresa.

¿Cuáles deben ser los criterios rigen la toma de decisiones, y qué prioridad deben tener? Es decir, ¿qué se debe privilegiar al momento de tomar una decisión?   Desde mi punto de vista, los valores organizacionales.

Los valores marcan la pauta de lo que se debe privilegiar al momento de actuar y tomar decisiones, ya que tal y como su nombre lo indica, definen lo que para la organización resulta más valioso y, por consecuencia, las prioridades al momento de tomar decisiones.

Los valores no sirven solo para decorar salas de juntas o como fondo institucional para usarlo en las reuniones virtuales. Marcan lo que en la empresa se debe privilegiar, incluso por encima de cualquier otra métrica cuantitativa relacionada con la salud financiera de la empresa, a menos claro que “Rentabilidad” sea el primero de los valores organizacionales, lo cual resulta muy válido.

El problema de no tomar los valores como guía es la incongruencia y el efecto que eso causa en el personal. Se pierde credibilidad en la empresa y sus líderes; baja la confianza y el nivel de lealtad de los empleados; se reduce el sentido de pertenencia y de orgullo pero sobre todo, se genera incertidumbre y confusión sobre la manera adecuada en que se deben comportar. Por supuesto, todos estos factores tienen un alto costo en el desempeño organizacional y en los resultados del negocio.

Tener como uno de los valores organizacionales “Calidad de vida” por ejemplo, y en el día con día tomar la decisión de preferir ahorrarse la contratación de una vacante aunque el personal tenga que cumplir jornadas laborales largas y desgastantes para completar el trabajo, o tener como valor “Enfoque a resultados”, y tomar la decisión de promocionar a quién nos adula y consiente en lugar de a quién logra sus metas, son ejemplos de incongruencia organizacional.

Si hoy debemos decidir quién debe trabajar en oficinas y quién en un esquema remoto y tenemos dudas, basta con revisar los valores de la empresa y la decisión será más que obvia. Si hoy debo decidir si sigo cobrándole a un cliente o dejar de trabajarle porque no estoy dando valor real, debo voltear y revisar los valores de mi empresa y ahí encontraré lo que debo hacer.

Si en la realidad lo que rige las decisiones es el factor económico, se vale ponerlo como uno de los valores organizacionales para que todo el personal entienda lo que debe guiar su actuación y sus decisiones. Lo que no se vale es la incongruencia.

Si eres un director y estás dispuesto a que tus trabajadores operen bajo condiciones en las que no permitirías que tu familia lo hiciera, asegúrate de que en los valores de tu empresa no se encuentre nada que tenga que ver con la importancia del factor humano. Si eres un directivo que privilegia los resultados financieros por encima de cualquier otro aspecto, asegúrate que ese sea el primero de los valores organizacionales.  

Los valores son creencias que deben estar homologadas. Cada ejecutivo debe tenerlos como base para su actuación y para todas las decisiones que toma como parte de su función en el día con día. Es por ello que definirlos no debe ser un ejercicio para buscar frases bonitas, sino de honestidad en el que se deben reflejar las premisas sobre las que todos en la organización deberán actuar, comenzando por los que la dirigen y están tomando las decisiones que marcarán el destino de sus empresas para los años post pandémicos.

EMC

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