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Meade: el candidato del gasolinazo, del PRI y del PAN

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Tal Cual

José Antonio Meade Kuribeña, el responsable del “gasolinazo” que provocó descontento social en todo el país, saqueos y actos de rapiña, será finalmente el beneficiario de “el dedazo” presidencial disfrazado de un proceso interno del PRI para elegir a su candidato presidencial para el 2018.

Ante las pugnas internas en el PAN por la candidatura presidencial y un gobierno federal emanado del PRI y desprestigiado por un sexenio de rapiña, no de vándalos en las calles, sino de funcionarios que protagonizaron lo mismo los casos “Casa Blanca”, OHL, Odebrecht, el “socavón” de Morelos, entre otros, la apuesta es por un candidato que aglutine a la militancia de ambas fuerzas políticas para tratar de competir contra Andrés Manuel López Obrador y su también virtual auto designación como abandera presidencial.

A menos de un año del “gasolinazo” el PRI, quiero decir el presidente Enrique Peña Nieto, apuesta al olvido, a la amnesia, a la corta memoria de los mexicanos, que serán bombardeados con una campaña para posicionar a Meade como el candidato que dará continuidad a las reformas estructurales del actual sexenio y también abanderará el “anti populismo”.

“El que gana con el gasolinazo es el país, son nuestros hijos y son nuestros nietos”, argumentó Meade después del aumento de casi el 30 por ciento a los precios de los combustibles en enero del 2017. Hoy su ruta es otra. Ante su virtual renuncia a la Secretaría de Hacienda la apuesta es al olvido del gasolinazo, la inflación, la devaluación del peso frente al dólar y sólo se promocionarán los “logros” del gobierno de Peña y las “bondades” de las reformas.

José Antonio Meade, el comodín, economista, tecnócrata, durante el sexenio de Felipe Calderón estuvo al frente de las secretarías de Energía y Hacienda. Con Peña Nieto ha sido de Desarrollo Social, Relaciones Exteriores y actualmente de Hacienda.

El gran perdedor del PRI y del sexenio, por lo menos electoralmente será el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien carga y cargará con el “saldo rojo” de la guerra contra el crimen organizado que ha derivado en cifras que alcanzan a miles de “daños colaterales” o inocentes que han sido asesinados, secuestrados y desaparecidos.

En un país sin un conflicto bélico, sin guerrillas o guerras religiosas o étnicas, en México cada 16 minutos y 9 segundos, en promedio, hay una víctima de homicidio doloso.

Los sexenios de Calderón y Peña Nieto suman 234 mil 996 homicidios dolosos hasta octubre de 2017, el mes más violento del año más violento del que se tenga registro.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), Calderón sumó durante su mandato un total de 120 mil 935 homicidios dolosos. Por su parte, Peña Nieto acumula 114 mil 061 asesinatos en lo que va de su administración hasta octubre pasado. En un año que le resta seguramente rebasará a su antecesor al no haber un cambio en la estrategia contra el crimen organizado.

Osorio Chong ha sido el defensor de esta nefasta y sangrienta estrategia, culpando al Congreso de la Unión la falta de reformas. A los estados y municipios la ausencia de policías profesionales. Al final, él será el sacrificado de esta fallida guerra contra el crimen. Es la pragmática y electorera estrategia del PRI y del gobierno federal es más fácil justificar pobres que muertos. Tal Cual.

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