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Bendición a la persona homosexual, no a las uniones ni a su equiparación al matrimonio: Vaticano

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Ciudad de México.— La Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede ha zanjado la inquietud de algunos espacios católicos en el mundo; sobre los límites de aceptación y tolerancia a las uniones homosexuales por parte de la Iglesia.

El criterio que el prefecto de la Congregación, cardenal Luis Ladaria, manifiesta bajo la autorización del papa Francisco es:

La bendición de la Iglesia es para las personas individuales, incluidas las que tengan inclinaciones homosexuales pero no se bendicen las uniones entre ellas.

“Dios mismo no deja de bendecir a cada uno de sus hijos peregrinos en este mundo… pero no bendice ni puede bendecir el pecado: bendice al hombre pecador, para que se reconozca como parte de su designio de amor y se deje cambiar por Él”, dice la respuesta dada el 22 de febrero.

A finales del año pasado, un documental sobre el papa Francisco retomó algunas declaraciones del pontífice sobre el derecho que las personas homosexuales a vivir en familia; y a no ser discriminados, principalmente en lo referente a la justicia social y a la necesidad de no ser excluidos del seno familiar al que pertenecen.

“Está claro que el papa Francisco se estaba refiriendo a ciertas disposiciones hechas por los estados, y ciertamente no a la doctrina de la Iglesia”, decía la carta vaticana enviada a los obispos a través de las nunciaturas apostólicas.

Este tema justamente ha sido tensionado y polemizado por lobbies LGBTI a los que Francisco criticó desde su primer entrevista formal con los medios de comunicación al volver de su viaje a Brasil del 2013: “Creo que cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir el hecho de ser una persona gay, del hecho de hacer un lobby, porque ningún lobby es bueno. Son malos. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla? El Catecismo de la Iglesia Católica explica esto de una manera muy hermosa; dice ‘No se debe marginar a estas personas por eso, deben ser integradas en la sociedad’. El problema no es tener esta tendencia, debemos ser hermanos… el problema es hacer el lobby de esta tendencia. Éste es el problema más grave para mí”.

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Por ello, la Congregación reitera este planteamiento desde el catecismo: “No excluye que se impartan bendiciones a las personas individuales con inclinaciones homosexuales; que manifiesten la voluntad de vivir en fidelidad a los designios revelados por Dios así como los propuestos por la enseñanza eclesial; pero declara ilícita toda forma de bendición que tienda a reconocer sus uniones”.

Y explica que el rechazo a estas bendiciones no radica en la negación de que la bendición pueda simbolizar la protección y ayuda de Dios a las personas concretas; sino porque, la bendición en sí ‘aprobaría y fomentaría’ las actividades de una vida que no puede ser reconocida como objetivamente ordenada a los designios de Dios.

La carta no reduce este criterio a las parejas homosexuales sino a toda unión que implique “una praxis sexual fuera del matrimonio”, es decir, que no verifique la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta a la transmisión de la vida.

La respuesta de la Congregación confiesa que “en algunos ambientes eclesiales se están difundiendo proyectos y propuestas de bendiciones para uniones de personas del mismo sexo” que están motivadas por un sincero sentimiento de acogida y acompañamiento a las personas homosexuales para proponerles caminos de crecimiento en la fe; sin embargo, les aclara que, aunque existan algunos “elementos positivos, que en sí mismos son de apreciar y valorar” la Iglesia no es capaz de justificarlas ni de hacerlas objeto lícito de una bendición eclesial.

La Congregación para la Doctrina de la Fe insiste en que la negativa de bendición a las uniones homosexuales no impide que la Iglesia acompañe y ofrezca su ayuda a todas las personas que manifiesten una tendencia homosexual, ser compañía y auxilio “para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida”.

La nota de la instancia de la Santa Sede también hace aclaraciones sobre la finalidad y objeto de los sacramentales que alcanzan a reflexión a la petición de bendiciones que buscan los fieles católicos; “Para ser coherentes con la naturaleza de los sacramentales, cuando se invoca una bendición sobre algunas relaciones humanas se necesita; más allá de la recta intención de aquellos que participan, que aquello que se bendice esté objetiva y positivamente ordenado a recibir y expresar la gracia; en función de los designios de Dios inscritos en la Creación y revelados plenamente por Cristo Señor. Por tanto, son compatibles con la esencia de la bendición impartida por la Iglesia solo aquellas realidades que están de por sí ordenadas a servir a estos designios”.

Finalmente, la nota recuerda a todos los católicos y a los pastores que se debe “acoger con respeto y delicadeza a las personas con inclinaciones homosexuales”; y, sobre todo pide a los obispos y ministros que encuentren “las modalidades más adecuadas; coherentes con la enseñanza eclesial, para anunciarles el Evangelio en su plenitud”.

TEXTO OFICIAL E ÍNTEGRO: ‘Responsum’ de la Congregación para la Doctrina de la Fe a un ‘dubium’ sobre las bendiciones de las uniones de personas del mismo sexo

Información de VC Noticias

ebv

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