El ballet "Manon, una historia de amor y decadencia", a cargo de la Compañía Nacional de Danza (CND) del INBA, sorprendió gratamente al público.

México.- El ballet Manon, una historia de amor y decadencia, a cargo de la Compañía Nacional de Danza (CND) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) se llevó los aplausos la víspera en la segunda función de su temporada.

Con el acompañamiento de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección de Srba Dinic y la música de Jules Massenet, la agrupación hizo gala de un atractivo despliegue coreográfico de esta adaptación de la novela L'Histoire du Chevalier des Grieux et Manon Lescaut, del escritor francés Abate Prévost.

La versión de la CND está inspirada en en la coreografía del británico Kenneth MacMillan, que a su vez se inspiró en el cine negro de los años 50, de Inglaterra, para crear la mayoría de sus coreografías, su interés fue representar a través del ballet, la naturaleza humana, las emociones y la belleza de lo ordinario.

Giros, saltos, cargadas, saltos en el aire, solos y mucha pasión por el ballet se evidencian en cada coreografía, presente a través del selecto cuerpo de bailarines, quienes hacen un desgaste físico notable y virtuoso. Operísticamente, "Manon" es una de las más populares y perdurables dobras de Jules Massenet, hilarante, con tintes de pasión y de amor, con un final trágico.
Ana Elisa Mena y Gerardo Wyss, en una escena del ballet "Manon" a cargo de la CND. | Foto: Ángel Reyes/Siete24 Ana Elisa Mena y Gerardo Wyss, en una escena del ballet "Manon" a cargo de la CND. | Foto: Ángel Reyes/Siete24

“De principio, Manon se planteó como un reto para la Compañía Nacional de Danza, porque se han montado los tres actos completos, y la obra coreográfica de Kenneth MacMillan exige que los integrantes se desenvuelvan como bailarines-actores”, dijo en entrevista anterior el director artístico de la agrupación, Mario Galizzi. 

“Este tipo de obras les ha permitido a los bailarines trabajar con otras exigencias, lo cual incrementa sus capacidades y su nivel artístico. Una compañía de ballet es tal por la técnica, pero el valor artístico es lo que la coloca en este siglo”.
 
El titular de la Compañía explicó que, para los bailarines, el principal desafío fue el actoral, porque Manon requiere cambios de estados de ánimo que no pueden expresarse solo con sus capacidades técnicas, sino que requieren de sus facultades expresivas.
 
Galizzi añadió que, a partir de esta puesta en escena, la Compañía se ha abierto a otros lenguajes: “Seguiremos con las obras de repertorio, de las cuales algunas se repondrán. Sin embargo, vienen otros retos con un nuevo perfil para la agrupación que sorprenderán al público”.
 
Tihui Gutiérrez, exprimera bailarina y actual maestra ensayadora de la Compañía, coincidió que con este montaje se descubre un nuevo perfil de la agrupación: “En este tipo de coreografías se privilegia el guion y no la convención balletística. Todos los movimientos están realmente al servicio de la historia para que cobre una congruencia.
 
Manon, bajo la guía de Karl Burnett y Patricia Ruanne, ha permitido que cada bailarín encuentre su personaje, trabajo que pocas veces experimentan los intérpretes de repertorio. El proceso es interno, desde la construcción del personaje, para que se refleje en la expresión. Es una gran demanda histriónica.
 
Además, representa una gran oportunidad para que el público pueda ver el trabajo de uno de los grandes coreógrafos que marcó un parteaguas dentro del ballet, sin tener que viajar a Londres. Con MacMillan y John Cranko, las historias se cuentan distinto,” dijo Gutiérrez.
La historia se centra en dos jóvenes, una atractiva muchacha destinada al convento y un estudiante de teología que se enamora perdidamente de ella y con quien huye a París, donde la falta de dinero pone al descubierto sus auténticas formas de ser.
Por un lado, Manon, encarnado por Greta Elizondo, mujer ambiciosa que aspira por encima de todo al lujo y a la comodidad, hasta llegar a la traición y prostitución, mientras Des Grieux, caracterizado por Sebastian Vinet, ingenuo y débil, cae en el juego y la violencia. La coreografía de MacMillan con música de Jules Massenet se escenificará en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes los sábados 17 y 24 de junio a las 13:30, los domingos 18 y 25 a las 17:00 y el martes 20 y el jueves 22 a las 20:00.
 
Los roles principales son interpretados por Greta Elizondo, Ana Elisa Mena, Agustina Galizzi, Sebastián Vinet y Gerardo Wyss. Participará la Orquesta del Teatro de Bellas Artes bajo la dirección de Srba Dinic.
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